Bendito sea el que dió al príncipe Mohamad[*] una habitacion que con
su hermosura sirve de adorno á las demás habitaciones.
[*] Mohamad VI.
Y si no, ahí está ese vergél en que hay maravillas que no ha permitido
Dios haya otras que las igualen, ni aun en los dos santuarios.
Y un monton de trasparentes perlas, cuyo brillo resplandece con los
saltos del aljófar, contínuamente agitada.
Y no sabemos cuál de los dos es el que mengua.
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¿No ves con qué confusion corre el agua, y sin embargo caen sobre ella
otras corrientes?
A manera de un amante que se deshace en lágrimas por miedo de que haya
quien las haga manifiestas.
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Y quizá no es en realidad mas que una blanca nube que se desprende
sobre los leones.
De tal modo se estiende la mano liberal del califa, que cuando
franquea sus beneficios, alcanzan á los furiosos leones de la milicia.
¡Oh tú, que miras á esos leones, á quienes la falta de vida impide
ejercer la furia!
¡Oh heredero de la sangre de los Nazeritas! No hay gloria que se
iguale con la de haber heredado el poder y grandeza que te hará
despreciar á los mas encumbrados magnates.
La paz de Dios sea contigo perpetuamente, teniendo en sujecion á tus
súbditos, y domando á tus enemigos.