La sala de las dos Hermanas es uno de los retretes mas suntuosos y mejor
conservados del alcázar.
Llámase de las dos Hermanas, porque en su pavimento tiene dos
jigantescas losas exactamente iguales.
Los alicatados, los adornos de los cuatro arcos, uno de los cuales la da
entrada, dos corresponden á alcobas, y otro da paso al hechicero, al
incomparable mirador de Lindaraja[116], son tan lindos, tan bellos, las
paredes tan armónica, tan deliciosamente ornamentadas, tan caprichosas
sus cenefas, tan magestuosa, tan variada, tan caprichosa su cúpula de
estaláctitas, sostenida sobre veinticuatro columnas, entre las cuales se
abren ajimeces calados; tan poética, tan misteriosa la luz que la
inunda, que mas bien que una obra de los hombres parece el sueño
realizado de un poeta[117].
Por el arco de frente al de entrada se pasa á una magnífica antesala, y
de allí al mirador de Lindaraja.