El mirador de Lindaraja es perfectamente cuadrado, y da vista al patio
que lleva su nombre, tiene un ajimez al frente y dos á cada costado.
Estos ajimeces son muy bajos, es decir, su alfeizar está muy poco
levantado del pavimento, sin duda para que sentados sobre los
almohadones se pudiese ver el valle del rio y el frontero Albaicin.
Ahora esto no puede verse, porque en tiempos de Cárlos V se construyó
con parte de las columnas y materiales ornamentados del palacio árabe de
invierno, que destruyó el _buen emperador_, por no decir otra cosa, para
construir un palacio plateresco que podia muy bien haber construido en
otra parte, en vez de echarse encima la calificacion de bárbaro que
pueden aplicarle las artes. En vez de ese patio que hoy existe, y que se
llama de Lindaraja, solo existia un jardin, y en ese jardin un adarve
bajo que permitia ver la poblacion cercana.
Este mirador, así como la parte interior y alta de la sala de las Dos
Hermanas, por la delicadeza de los adornos, por sus dimensiones, por su
carácter general, por sus comunicaciones con los baños y jardines,
parecian estar destinados á la mansion de las sultanas ó favoritas. Las
celosías que cubren sus ajimeces, lo reducido de los retretes, su media
luz lánguida, dan fundamento bastante para esta opinion.