X.

Inmediatamente fué proclamado su hijo Muley[103] Muhamad-Nazar-ebn

Juzef, conocido con el sobrenombre de Al-Hayzarí ó el Izquierdo, á causa

de que lo era, ó mas bien, segun algunos quieren, tenia este sobrenombre

no por defecto natural de las manos, sino por su aviesa y contraria

fortuna.

Su nombre, cronológicamente considerado, fué el de Muhamad VII.

Despues de haber sepultado con gran pompa á su padre en el palacio de

Djene-al-Arife, escribió á las ciudades y pueblos de cada tah, para que

celebrasen su proclamacion con la solemnidad acostumbrada.

No imitó el buen gobierno de su padre sino en un solo punto, que fué en

el de mantener la paz con los reyes de España y los emires de Africa;

pero se cuidó muy poco de adquirirse el amor de sus vasallos; era vano,

soberbio y déspota; los wazires, los cadíes y los walíes de su corte y

de su ejército, los mas respetables magnates del reino, eran tratados

por él como esclavos, creciendo de momento en momento su altanería hasta

hacerse insoportable. Pasaba largos períodos de tiempo sin dar audiencia

á sus vasallos, ni aun á los walíes que le buscaban para consultar con

él los mas graves negocios.

Circunscribíase á mantener á todo trance la paz con los cristianos y con

los de Africa, y á no dar por su parte ocasion á un rompimiento.

Desdeñaba el trato con sus ciudadanos, y no consentia justas ni torneos

ni otras fiestas guerreras á que estaba acostumbrada la belicosa nobleza

de la corte. Solamente tenia influencia con él su wazir y kadí de

Granada, Juzef-ebn-Zeragh[104], caballero ilustre de la mas noble y

poderosa familia del reino, que pudo contener por algun tiempo con su

prestigio el que estallase el ódio de los descontentos que pretendian la

deposicion de Muhamad; pero al fin, ni su prudencia, ni su valor, ni su

influencia, pudieron evitar que estallase una insurreccion popular en

que fué proclamado Muhamad-al-Zaquir, primo del rey, y que algunos

entrasen violentamente en el alcázar, de cuyo furor solo pudo escapar el

rey, merced al valor de algunos guardias leales que protegieron su fuga

por los jardines.

Una vez en salvo Muhamad Al-Hayzarí, pasó disfrazado de pescador en una

barca á Africa, y se acogió al amparo de su amigo el emir de Túnez

Abu-Faris, que le prometió su ayuda en el dia en que fuese para él

probable la vuelta al trono.

La alhambra; leyendas árabes · 第 198 / 311 题