II.

El nuevo rey Juzef-Abul-Hegiag, entabló inmediatamente negociaciones,

por las que obtuvo una tregua de cuatro años entre Alonso XI de

Castilla, el emir de Fez Abul-Hassau y él. Ocupóse durante esta paz

transitoria en la administracion de sus reinos. Dió muchos decretos para

precisar la acepcion de las leyes oscurecidas por las sutilezas de los

imanes y de los katibs; estableció fórmulas sencillísimas para los actos

públicos y particulares, creó distinciones honoríficas para recompensar

los servicios á imitacion de sus vecinos cristianos, concluyó la

Alhambra y erigió otros muchos monumentos de que él fué el único

arquitecto.

Apenas terminada la tregua, el emir de Fez envió á su hijo á hacer

escursiones en la Andalucía cristiana. Este jóven príncipe, murió en

esta espedicion. Su padre Abul-Hassau juró vengar su muerte sujetando

de nuevo a los matadores al antiguo dominio de los Almoravides, y

publicó el _alqihed_ ó guerra santa, reuniendo sobre Ceuta las fuerzas

de su imperio, y atravesando el estrecho con doscientas naves, en las

que se trasladaban á España cuatrocientos mil infantes y sesenta mil

caballos. El rey de Granada fué á unirse con él á Gezira Alhadra

(Isla-verde), y los dos ejércitos combinados marcharon sobre Tarifa y la

cercaron.

Los reyes cristianos se estremecieron de espanto ante este nuevo

esfuerzo del Africa, y Alonso XI escitó á los reyes de Portugal y de

Aragon para que su uniesen con él á fin de contrarestar al enemigo

comun.

La batalla del Salado decidió la suerte de aquella empresa.

Los moros fueron vencidos.

El harem del emir de Fez, su hermana, su hijo y sus tesoros cayeron en

poder de los cristianos.

Encerrado el rey de Granada en la Isla verde, se vió obligado para

volver á Granada á embarcarse secretamente, yendo á desembarcar en

Almuñecar.

Sucesivamente, Alonso de Castilla se apoderó de Tarifa, de la Isla verde

y de Algeciras.

Juzef era decididamente desgraciado en la guerra.

Habia nacido para la paz, para la ciencia, para las artes.

Fué el Augusto de Granada.

Instituyó numerosas escuelas, y determinó para todas las del reino una

enseñanza igual; embelleció con mezquitas, algibes, cisternas,

hospitales y palacios la ciudad de Granada, y formó ó renovó sobre

muchos objetos reglamentos que llevaron su nombre y que fueron, mientras

subsistió el reino, sus leyes.

Al fin, en 1354, un loco asesinó á este gran rey mientras estaba orando

en la mezquita.

Hé aquí el epitafio de su sepulcro:

«Aquí yace el rey mártir y de alto linage, gentil docto, virtuoso, cuya

clemencia y bondad y demás escelentes virtudes, publica el reino de

Granada, y hará época en la historia de la felicidad de su tiempo:

soberano príncipe, ínclito caudillo, espada cortante del pueblo muzlime,

esforzado alférez entre los mas valientes reyes, que por la gracia de

Dios aventajó á todos en el gobierno de la paz y de la guerra, que

defendió con su prudencia y valor al Estado, y que consiguió sus

deseados fines con la ayuda de Dios, el príncipe de los fieles,

Juzef-Abul-Hegiag, hijo del gran rey Abul-Walid, y nieto del escelente

rey Abu-Walid-Ferag-ebn-Ismail, de la familia Nazarí, de los cuales el

uno fué leon de Dios, invencible domador de sus enemigos y sojuzgador de

los pueblos, mantenedor de los pueblos en justicia con leyes, y

defensor de la religion con espada y lanza, y digno de la memoria eterna

de los hombres: el otro á quien Dios haya recibido en su misericordia

entre los bienaventurados; pues fué columna y decoro de su familia, y

gobernó con loable felicidad y paz el reino, mirando por la pública y

privada prosperidad, que en todas las cosas hacia notar su prudencia,

justicia y benevolencia, hasta que Dios Todopoderoso, colmado ya de

méritos, le llevó del mundo, coronándole antes con la corona del

martirio, pues habiendo cumplido la obligacion del ayuno, cuando

humildemente oraba postrado en la mezquita pidiendo á Dios perdon de sus

debilidades y deslices, la violenta mano de un impío, permitiéndolo así

Dios justísimo, para pena de aquel malvado, le quitó la vida, cuando mas

cercano estaba de la gracia del Todopoderoso: lo que acaeció el dia

primero de Jawal, año de setecientos cincuenta y cinco. ¡Ojalá esta

muerte, que hizo ilustre el lugar y la ocasion le haya sido de galardon,

y haya sido recibido en las moradas deliciosas del paraiso, entre sus

felices mayores y antepasados! Principió á reinar miércoles catorce de

Dilhagia, año setecientos treinta y tres. Habia nacido dia veinte y ocho

de Rabie postrera, año setecientos diez y ocho; alabado sea Dios Unico y

Eterno que da la muerte á los hombres y galardona con la

bienaventuranza.»

La alhambra; leyendas árabes · 第 190 / 311 题