Y al caer los dos hermanos en la sima, un alarido atronador, un coro
infernal de voces condenadas se levantó sobre ella.
«Nuestra raza maldita, se ha estinguido en la maldicion.
»La torre se levantará sobre la sima, y con la torre el castillo
resplandeciente.
»Y pasarán para esto centenares de años.
»Y Jacub, el último hijo de la familia condenada, el incestuoso, el
parricida, el fratricida, vagará insepulto alrededor de la torre, hasta
que una sultana que haya sido parricida, adúltera é incestuosa, muera en
el castillo.
»Y entonces nosotros descansaremos perdonados por nuestra espiacion en
un infierno, y solo quedarán en el oscuro fondo de la torre la muger
adúltera y parricida y su cómplice, y nuestro hermano el perro velando
en la torre.
»Nuestra raza maldita se ha estinguido en la maldicion.
»La torre se levantará sobre la sima, y con la torre el castillo
resplandeciente.»
Callaron las voces infernales, se apagó el eco que habian producido, y
nada se escuchó cerca ó lejos de la sima: quedaron los alrededores
desiertos y la luna alumbrando blandamente á la noche.