Poco tiempo despues de estos sucesos vinieron los árabes á España y la
conquistaron.
Levantaron castillos en las montañas, y atalayas en las cumbres.
Sin embargo, la sima maldita permaneció abierta y sin que pasase junto
á ella, hombre, animal, ni fiera, durante un espacio de mas de
quinientos años.
Hasta que el rey Nazar construyó la Alhambra.
Entonces sobre la sima maldita, se levantó la torre de los Siete Suelos.
Y apenas se levantó la torre, cuando todas las noches salia de su fondo
un espectro condenado, que vagaba por el alcázar, esperando á la sultana
que habia de dar la señal con sus crímenes del descanso de la
descendencia de Abraham y de Leila-Fatimah.
Pasaron sin embargo todavia mas de cien años.
Al fin, la sultana Ketirah, la esposa adúltera de Abul-Walid, murió en
la torre de la Cautiva, y Jacub, que no era otro el mago que habia
impulsado al rey Abul-Walid hácia los amores de María, pudo al fin decir
á su familia:
--Descansad; vuestras penas están cumplidas, la sultana envenenadora,
adúltera, incestuosa, ha muerto en el alcázar de la Alhambra; su
complice va á bajar al infierno de la torre.