Durante todo el dia Kaibar siguió á Zairah.
El caballo de Jacub habia tomado otro camino y no parecia.
Al fin al trasponer el sol los horizontes, despues de haber corrido
entre montañas y precipicios, desbocado su caballo, y con el terror en
el alma, Zairah llegó á la sima, sobre la cual debia levantarse la torre
de los siete suelos, y cayó desmayada á la aproximacion de Kaibar.
Jacub habia sobrevivido al fin, y un hermano, para que se cumpliese lo
pronosticado por las estrellas, habia caido á las manos del otro durante
el desmayo de Zairah.
Kaibar habia caido á lo profundo de la sima, el caballo de Jask-Al-bahul
en que habia llegado Zairah, habia caido tambien despeñado en el abismo.
El perro habia lamido la sangre de Kaibar, Jacub habia lanzado á la sima
su puñal ensangrentado.
Habia salido la luna.
Cuando Zairah volvió en sí, solo encontró á su lado á Jacub.
El perro-leon estaba sentado, amenazador y terrible en medio de los dos
jóvenes.