XLVII.

Entre tanto, ó mejor, poco antes de que amaneciera, una inmensa nube

flotaba en el espacio y adelantó de la parte de Oriente á la de

Occidente.

Cuando estuvo cerca del castillo de las Alpujarras, donde habia estado

encerrada veinte y un años Zairah, la nube descendió.

Empezaba á amanecer.

A la dudosa luz del crepúsculo pudo verse, que lo que parecia una nube

era un inmenso paño rojo.

Era en efecto la bandera mágica que en los tiempos de su juventud habia

tomado Jask-Al-bahul á los jigantes del Desierto.

La bandera descendió á los pies del castillo, sobre la cumbre de la

montaña.

Sobre la nube venian Jask-Al-bahul, su caballo, en pelo, sin mas que el

freno, y el perro-leon.

Cuando hubieron llegado, Jask, su hermano el perro y su caballo,

salieron de la bandera.

En cuanto hubieron salido de ella, la bandera roja se evaporó como una

emanacion de sangre.

Jask, llevando del diestro á su caballo y seguido por su hermano el

perro se dirijió á la poterna del castillo.

Jask vió con terror que junto á la poterna habia un caballo encubertado.

--¡Oh! ¡si habré llegado tarde! esclamó.

Y apresuró el paso, hácia la poterna.

Pero antes de llegar á ella, la poterna se abrió y apareció Jacub

llevando de la mano á Zairah.

Jask la vió negra, como la veia Jacub, y al reparar en su color lanzó un

grito de espanto y se arrojó hácia los dos jóvenes.

Pero antes de decir lo que aconteció, digamos por qué habia venido al

castillo donde se guardaba su hija sobre la roja bandera de los jigantes

el rey Jask-Al-bahul.

La alhambra; leyendas árabes · 第 180 / 311 题