XXXVIII.

Era Jask tan temeroso de Dios, que no vaciló en arrostrar el nuevo y

terrible sacrificio que el Señor le exigía.

Aprovechando la ocasion del paso de los árabes á España, una noche,

convirtiéndose en ladron de sí mismo, penetró en las habitaciones donde

se criaba su hija y la robó recatadamente, y la sacó de su palacio.

Luego, disfrazándose de labrador, se fué á la campiña, y para que

amamantase á su hija, sedujo con oro á una aldeana, que abandonó á su

esposo y al pequeño hijo que criaba.

Jask, por imprevision, arrastrado por su amor de padre, habia cometido,

sin sospecharlo, dos grandes pecados; habia robado una madre y una

esposa á su familia, y habia dado por nodriza á su hija una mala madre y

una mala esposa.

Débil para el dolor de Aidamarah, Jask habia cometido además otro

pecado: habia amargado el corazon de su esposa haciéndola concebir la

horrible duda de si su hija era muerta ó viva.

Jask además habia mentido.

Jask, sin sospecharlo, habia vuelto sus espaldas á Dios.

Su amor hácia Aidamarah le habia perdido.

Habia pecado, y no podia arrepentirse de su pecado porque no sabia que

lo habia cometido.

Dios es infinito y único, é incomprensible.

¡Loado sea su nombre!

La alhambra; leyendas árabes · 第 171 / 311 题