XXVI.

Una noche velaba sola é impaciente Leila en su retrete.

Estaba sola porque habian venido á llamar á Abraham para curar al

califa, que se habia puesto enfermo, y de quien seguia siendo médico.

Estaba impaciente porque Abraham tardaba y no sabia vivir sin él.

De repente Leila oyó ruido cerca de la habitacion, y su alma se inundó

de alegría, porque creyó que era Abraham.

Se levantó del divan y corrió á la puerta; pero al llegar á ella

retrocedió aterrada y dió un grito.

Una figura horrorosa se habia presentado en ella.

Era Satanás.

--¿Qué quieres? le dijo Leila. Yo no te he llamado.

--Vengo por tí, dijo el diablo; ha llegado la hora.

--¿La hora de qué? dijo estremecida de espanto Leila.

--Han pasado tres veces siete años desde que nació tu hijo, respondió

Satanás; pronto llegará la hora precisa, y tu cuerpo morirá.

--¡Oh! ¡no! ¡no! yo creo que solo ha pasado un instante desde que bebí

el amor en los brazos de Abraham.

--¡Tres veces siete años! dijo el diablo: esa era la cuenta de tu vida,

y eres mia.

--Pídeme lo que quieras y no me mates, esclamó juntando las manos Leila.

--Has tenido en tu mano la vida eterna, la felicidad eterna, y la has

cambiado por una felicidad de muerte.

--¡La vida! ¡la vida! esclamó Leila que empezaba á sentir un frio

estraño.

--Solo Dios podia dártela, y los decretos de Dios son inmutables.

--Te daré lo que me pidas.

--No puedes darme nada: me diste tu alma y despues las almas de tus

hijos: tus hijos que son malditos, como tú, me darán el alma de sus

nietos.

--¡La vida! ¡oh mi vida de amores! ¡un instante mas! que me vea yo a

antes de morir entre los brazos de Abraham.

--El momento llega, ya han pasado tres veces siete años desde que nació

Jamné, el maldito.

Y mientras Satanás decia estas palabras, Leila cayó sobre el diván, y se

puso fria, muy fria.

Murió.

La alhambra; leyendas árabes · 第 159 / 311 题