Al fin, el cadí y los ministros de justicia, fueron á la casa, y
mandaron sacar el cadáver y sepultarle.
Abraham, se fué con la túnica rasgada, descalzo y con la cabeza baja en
señal de luto tras el féretro do su maestro.
Cuando le enterraron, aun quedó en el cementerio sentado sobre el
montecillo de tierra removida de su sepultura.