XII.

Pero llegó un momento en que Zelpha tuvo celos.

Celos, no ciertamente de una muger, sino celos de la guerra.

Wamba la habia dicho:

--Voy á partir á Africa.

--Llévame contigo, habia contestado Zelpha.

--Aquella tierra abrasa, tus megillas se quemarán bajo aquel sol

ardiente, y luego... esponerte á los peligros... no, no: el guerrero,

solo debe llevar al combate su lanza y su escudo.

Wamba era muy firme; Zelpha no tenia sobre él mas poder que el de su

hermosura, y se acercaba el dia de la partida.

Zelpha quiso detenerle, y no pudiendo detenerle por su voluntad, pensó

en valerse de un filtro.

Pero no queria confiarse á nadie, ni podia tampoco hacer el filtro en el

palacio de Wamba.

Una mañana muy temprano, con el pretesto de ir á visitar su casa, salió

del palacio de Wamba.

Al acercarse á la tienda, la sorprendieron los horribles rugidos del

leon su hermano, y una espiral de negro humo que salia por encima de la

casa.

--¿Qué será eso? dijo Zelpha.

Aquello era que Jamné, que aunque habia perdido la forma de hombre no

habia perdido la inteligencia, hambriento, celoso, desesperado, habia

llamado al infierno y hablaba conmigo.

Me pedia que yo le restituyese á su forma de hombre y á su poder de

hechicero.

Pero yo no podia hacerlo, porque Jamné estaba hechizado por un conjuro

invencible para mí.

--Pero le dije: Zelpha se acerca.

Jamné se echó á temblar.

--Y me maltratará, dijo, porque me aborrece y es cruel.

--Zelpha no puede maltratarte, le dije.

--¿Y por qué?

--Porque ha perdido su poder y su ciencia al perder su pureza entre los

brazos de Wamba.

--¡Ah! esclamó Jamné en un rugido mezcla de dolor y de alegría; ¿conque

Zelpha apagará la sed de mi amor?

--Recuerda que es tu hermana.

--¿Y qué me importa?

--Ofenderás á Dios, y Dios te castigará.

--Yo la amo.

--Si tu hermana es tuya, concebirá y tendrá una hija.

--No importa.

--Zelpha morirá al ser madre, y su hija heredará la ciencia y el poder

que ella ha perdido.

-¡Ah!

--Y como has amado á tu hermana amarás á tu hija, porque estás maldito

de Dios; y tu hija, que no le conocerá, será mas cruel contigo que lo ha

sido Zelpha.

--¡No importa! esclamó rugiendo con mas fuerza Jamné, yo la amo.

--Pues héla que abre la puerta, le dije; quedad en paz.

Y desaparecí.

La alhambra; leyendas árabes · 第 144 / 311 题