XI.

Por un postigo del muro de Toledo, entraban aquella misma noche una

muger envuelta de los pies á la cabeza en un velo blanco, y un hombre

envuelto asimismo, de la cabeza á los pies, en una clámide roja.

El hombre y la muger atravesaron las calles de la ciudad, subieron á lo

alto, y el hombre se detuvo junto al muro de un frondoso huerto, y llamó

á un postigo.

Un esclavo abrió, y el hombre y la muger entraron.

Siguieron adelante, y penetraron en una noble cámara estensa y hermosa.

Pero los adornos de aquella cámara eran banderas africanas, y los

muebles severos, y las paredes desnudas de tapicerías.

Una lámpara de hierro la iluminaba.

Cuando estuvieron dentro, la muger se desenvolvió de su velo y el hombre

de su clámide.

Eran Wamba y Zelpha.

* * * * *

Zelpha, durante muchos dias, permaneció al lado de Wamba.

Su tienda estaba cerrada, y los rugidos del leon hambriento asustaban á

los vecinos y á los que pasaban por la calle.

Zelpha, sin embargo, no parecia.

La alhambra; leyendas árabes · 第 143 / 311 题