Tres dias despues se efectuaron las bodas de Men Roger de Cardona y de
la infanta Walidé.
La hermosa jóven se habia presentado alegre y riente, dejadas sus ropas
moras por otras magníficas á la usanza de los cristianos, y mas hermosa
que nunca.
Men Roger llevaba vendado el brazo izquierdo, y suspendido de una venda
de seda que se sujetaba en su cuello.
La infanta, por medio de un intérprete, declaró que voluntariamente se
instruiria en la religion cristiana y se bautizaria apenas estuviese
instruida, todo por amor á su esposo.
--¡Lo que son las mugeres! esclamó para sí el rey al ver que tan pronto
olvidaba sus amores la infanta. ¡Una aragonesa se hubiera dejado matar!