VIII.

Cuando concluyó la comida, doña Catalina se retiró y el baron catalan y

el infante granadino quedaron solos.

Despues de hablar de varios asuntos, Abd-el-Rahhaman dijo á Men Roger:

--Tú eres valido del rey tu señor.

--El noble rey don Alonso conoce mi lealtad y la premia concediéndome su

confianza, contestó el aragonés con cierta reserva porque no sabia á

donde iba á parar el moro.

--¿De modo que si tú pidieras una gracia para mí al rey tu señor, para

mí que desde ayer soy su vasallo?...

--¿Y qué gracia es esa?

--Una muger.

--¿Una vasalla del rey?

--Sí; mas que eso aun; una sierva.

--¿Para hacerla tu esposa?

--Sí.

--¿Y quién es?... ¡sierva del rey! ¡no puede ser noble!

--El rey puede concedérmela.

--Te prometo que si concedértela puede, te la concederá.

El infante estrechó la mano del baron catalan, y poco despues se separó

de él.

La alhambra; leyendas árabes · 第 104 / 311 题