Pero en 1325, época de la muerte del rey Abul-Walid, era distinto el
estado y el destino de esta torre.
Entonces la puerta, que correspondia á un pequeño y bello jardin, era de
graciosa herradura, ornamentada, embaldosado de mármol blanco el
ingreso, cerrada por dos hojas de alerce labrado con labores y cintas
caprichosamente entrelazadas; aquel patio de paredes blancas y
brillantes tenia mas luz; aquella cámara, en fin, con su preciosa puerta
estucada, con sus tres alhamies con ajimeces al fondo, con sus paredes
resplandecientes y matizadas como el mas bello brocado, con su cúpula de
estalácticas, estrellada como un cielo, con su lámpara de ágata
pendiente de la cúpula, con su alizar ó faja de mosáicos, con su
pavimento de mosáico tambien, semejante á una rica alfombra, y en el
centro del cual corria clara y murmurante el agua de una fuente; aquella
cámara, repetimos, era un apartamento delicioso, donde solo podía
pensarse en el amor.
Debajo de esta cámara habia otra mas pequeña, menos alumbrada, pero con
una luz mas vaga, mas misteriosa; habia en entrambas la misma riqueza;
en entrambas orlaban las paredes blandos divanes, en entrambas los
braserillos de plata consumian continuamente los perfumes mas preciados:
aquella torre tan severa por la parte esterior, tan desnuda como un
guerrero revestido de su coraza, en su parte interna, era un nido de
amor.
Era en fin el retiro donde el rey Abul-Walid habia encerrado á María, y
por esta razon la torre se llama, desde entonces, torre de la Cautiva.