II.

El dia ocho de la luna de Regeb del año 725 de la Hegira[70], despues de

la oracion de azobih, á punto que se dejaban ver en el oriente las

primeras ráfagas rosadas precursoras del sol, los berberiscos que daban

la guardia de la puerta del Juicio, acudieron presurosos, llamados por

los atabales, y se formaron en dos filas formando calle á ambos lados de

la puerta.

Poco despues la puerta se abrió, salió un tropel de ginetes armados

sobre caballos de guerra, entre los cuales ondeaba el estandarte real, y

tras estos caballeros, en medio de una córte resplandeciente, apareció

el rey Abul-Walid, armado con un arnés esmaltado de oro y colores, con

corona en la cabeza y manto de púrpura sobre los hombros, cabalgando en

un poderoso corcel con paramento de brocado sobre sus lórigas de acero.

Piafaba el soberbio bruto hijo de las llanuras de Baeza, orgulloso de su

ginete; y en verdad, que nunca las moras granadinas habian visto,

ocultas tras las celosias, un hombre mas hermoso ni de aspecto mas noble

y régio que el sultan de Granada Abul-Walid-Nazar.

Era blanco y mostraba la barba bermeja, como su quinto abuelo Al-Hhamar,

el vencedor; sus ojos tenian en su mirada la dulzura de la gacela cuando

contemplaban la hermosura, ó el sombrío y aterrador fuego de los del

leon irritado cuando los revolvia entre el combate; cuando nada le

distraia ó le irritaba mostraba su semblante una melancolía vaga, una

ansiedad profunda, una sed insaciable, pero sed de felicidad: el

poderoso Abul-Walid no era feliz.

Sentia remordimientos, y no habia encontrado venturas en el amor.

Sus remordimientos le recordaban á su tio el rey de Granada,

Abul-Giux-Nazar á quien habia destronado.

Digamos algo acerca de la historia de Abul-Walid.

Para que se comprenda bien esta historia, necesitamos remontarnos á los

tiempos del sultan Mohammet-ebn-Abdalah-ebn-Nazar hijo de Al-Hhamar el

Magnífico.

El rey Al-Hhamar el Magnífico, el primer rey independiente de Granada,

el fundador de la dinastía nazerita, habia muerto de un accidente

estraño, y segun algunos por tósigo, á las puestas del sol del viernes

29 de giumada postrera, del año 671 de la Hegira[71]. Honrado por amigos

y enemigos este gran rey, fué consolado en su último trance por el

infante don Felipe, hermano del rey Alfonso de Castilla que le

acompañaba.

Murió cerca de Granada, en su tienda, en ocasion en que iba en persona á

reprimir la rebeldía de los walíes de Málaga, Guadix y Comares.

Hé aquí el epitafio que su hijo el sultan Mohammet II hizo esculpir

sobre su sepulcro, y que pudieron ver nuestros abuelos en el panteon de

la Alhambra:

«Este es el sepulcro del sultan alto, fortaleza del Islam, decoro del

género humano, gloria del dia y de la noche, lluvia de generosidad,

rocío de clemencia para los pueblos, polo de la _secta_, esplendor de la

ley, amparo de la _tradicion_, espada de _verdad_, mantenedor de las

criaturas, leon de la guerra, ruina de los enemigos, apoyo del estado,

defensor de las fronteras, vencedor las huestes, domador de los

tiranos, triunfador de los impíos, príncipe de los fieles, sábio

adalid del pueblo escogido, defensa de la fé, honra de los reyes

y sultanes, el vencedor por Dios, el ocupado en el camino de Dios.

Abu-Abdalah-ebn-Juzef-ebn-Nazar-el-Ansarí: ensálcele Dios al grado de

los altos y justificados y le coloque entre los profetas, justos,

mártires y santos, y complázcase Dios en él y le sea misericordioso,

pues fué servido que naciese el año 591 y que fuese su tránsito dia

giuma (viernes) despues de la azala de alazar á 29 de la luna giumada

postrera, año 671. Alabado sea aquel cuyo imperio no fina, cuyo reinado

no principió, cuyo tiempo no fallecerá, que no hay mas Dios que él, el

Misericordioso y Clemente[72].»

Sucedióle su hijo Mohammet, mancebo animoso y valiente, y que á pesar de

la grandeza de su padre, encontró el reino ya un tanto dividido en

bandos y amenazado por las rebeldías de algunos walíes, aunque por lo

demás próspero y floreciente.

Apenas proclamado rey se trasladó á la córte de Alfonso X, á renovar la

alianza que su padre habia mantenido con Castilla, y tan simpático supo

hacerse al sabio rey cristiano, que quiso armarle y le armó por sí mismo

caballero.

Pero Mohammet no habia hecho de buen grado esta alianza; contribuia á su

disgusto el que la reina doña Violante, esposa de Alfonso le

comprometió, abusando de su galantería, á que se aviniese con los walíes

de Málaga, Guadix y Comares.

Aprovechando Mohammet II la ausencia de los reyes de Castilla y Aragon

para asistir al concilio de Leon, alentó el proyecto de recobrar la

Andalucía entera. Pareciéndole, sin embargo, demasiado árdua la empresa

para él solo, entró en tratos de alianza con el emir de Marruecos,

Abu-Juzef, jefe de la poderosa tribu de los Beri-Merines; aceptó Juzef,

y vino de Africa con una poderosa hueste de caballería á Algeciras donde

le esperaba el rey de Granada.

Acometida la empresa por la parte de Jaen, el adelantado de la frontera

don Nuño, murió en la jornada como valiente, pereciendo además ocho mil

cristianos.

Abu-Juzef envió la cabeza del adelantado al rey de Granada, y al verla

este, que habia tratado mucho en vida á don Nuño, se cubrió el rostro

con ambas manos esclamando.

--¡Guala, mi buen amigo, que no me lo mereciais!...

Por otra parte, don Sancho, hijo del rey de Aragon, arzobispo titular de

Granada, acometió á los moros con un formidable ejército, pero el rey

Mohammet le desvarató y le hizo á él mismo prisonero, siendo ocasion

esta presa de don Sancho para que se pusiesen á punto de volver sus

armas los moros los unos contra los otros, porque los africanos querian

enviar al cautivo al emir de Marruecos, y los andaluces al rey de

Granada; pero el arraez Ebn-Nazar, infante de la casa de Granada, que

presenciaba la contienda, arremetió hacia el cautivo don Sancho

esclamando:

--No quiera Dios que por un perro se pierdan tantos buenos caballeros

como aquí están.

Y pasándole de una lanzada, de la que el infeliz cayó muerto, le mandó

le cortasen la mano derecha y la cabeza; envióse la mano con su anillo

al rey de Granada, y la cabeza al emir de Marruecos.

¡Tremenda manera de obviar la cuestion!

Supo Alfonso de Castilla en Leon, esta brava acometida de los moros, y

abandonando por entonces el negocio de su coronacion como emperador de

Alemania, para lo que únicamente habia ido al concilio, volvió en

defensa de la ya poseida corona de Castilla, y firmó con el emir de

Marruecos, y con el rey de Granada un armisticio de dos años.

Mas adelante, puesto por Alfonso sitio á Algeciras, y destrozada su

armada en el mar y su ejército en tierra, levantóse contra él, en su

propio reino, una tempestad terrible; coligáronse contra él la reina su

esposa, los infantes sus hijos, sus magnates; y el infante don Sancho,

su primogénito, se hizo el caudillo de esta conspiracion contra su

padre, y se apoderó de su corona.

El infeliz Alfonso, vencido, fugitivo, abandonado de todos, pidió

sucesivamente ayuda á los reyes de Portugal, de Aragon y de Francia, que

se escusaron, como asimismo el papa, que se limitó á decirle que se

resignase; desesperado entonces Alfonso recurrió á la ayuda del emir de

Marruecos, su enemigo, que se encontraba fortificando á Algeciras, y que

al recibirle en medio de su ejército le puso á su derecha y le dejó oir

estas memorables palabras.

--Te trato así porque eres desgraciado, y me uno á tí para vengar la

causa comun de todos los reyes y de todos los padres.

La alianza del rey destronado con el emir de Marruecos impuso terror al

hijo rebelde, y al fin se humilló, devolvió la corona á su padre, y

obtuvo su perdon.

Entretanto el rey de Granada, para consolidar y robustecer su reino,

aprovechaba las disidencias entre los reyes cristianos del resto de

España. El rey de Aragon estaba en guerra con Francia por la posesion de

Sicilia, y Sancho IV, que habia heredado al fin el trono de Castilla por

muerte de Alfonso, se veia obligado á reprimir las sediciones de sus

vasallos.

Dominó Mohammet los elementos rebeldes de su reino, se hizo respetar del

emir de Marruecos, que pretendia tener predominio en los asuntos de los

moros en España. Recobró ciudades y villas á los cristianos, y al fin,

cubierto de gloria murió el domingo 8 de la luna de jaban del año

701[73].

Dejó tres hijos; Mohammet su primogénito y compañero, el que le sucedió

en el trono.

Farax, que conspiró contra la vida de su hermano.

Y Nazar, que reinó tambien.

Fué proclamado Mohammet III, con el nombre de Abu-Abdalah Mohammet.

Era este rey hermoso sobre toda ponderacion; y tan dado al cuidado de

los negocios, que no habia wazires que pudiesen estar á su lado tanto

tiempo como él trabajaba.

Este trabajo asiduo le hizo perder la salud.

Otros contratiempos vinieron á agravar sus cuidados.

Apenas habia subido al trono, cuando un pariente suyo,

Abul-Hegiag-ebn-Nazar, se le reveló en la ciudad de Guadix, donde era

walí, y se negó á venir á Granada á su solemne jura de rey: reprimió al

fin esta rebeldía, y se concertó con el rey de Aragon don Jaime.

Tomó á Ceuta en Africa y otras villas y lugares en España, y ya

respetado de unos y de otros, se dedicó á hermosear á Granada y á

continuar la obra de la Alhambra.

Sacóle de repente de esta pacífica existencia el rey don Jaime, que

rompiendo la tregua vino con un formidable ejército sobre la ciudad de

Almería y la sitió.

El rey de Castilla cercaba en tanto á Algeciras.

Avínose con este último, que levantó el cerco mediante la cesion de

otras villas y castillos, pero el rey de Aragon, mas tenaz, se fortificó

en su campo y continuó el cerco sobre Almería.

Mientras el rey Mohammet se ocupaba del gobierno y de la defensa de su

reino, su hermano Nazar, á quien aguijoneaba su ambicion, se hizo un

fuerte partido en Granada, y pretendió abiertamente la corona.

Daba por pretesto para su pretension que el rey estaba enfermo de los

ojos, que necesitaba fiarse de los agenos, y que no podia confiarse

prudentemente el cuidado del reino á un rey ciego.

Concertóse la conspiracion con tal reserva, que nada pudo traslucirse de

ella hasta el último dia de Rhamazan, en que al amanecer los conjurados

cercaron el alcázar con muchas gentes del pueblo bajo, que sin pretender

entrar y sin armas, se limitaban á gritar:

--¡Viva el rey Nazar! ¡viva el rey Nazar!

Otro número inmenso del populacho acudió á la casa del wazir

Abu-Abdalah-el-Lachmi, que por su severidad estaba aborrecido de los

magnates que ayudaban en la conjuracion á Nazar, y echaron las puertas

abajo y penetraron dentro robando oro, plata, vestidos, armas, caballos,

destruyendo sus alhajas, sus libros y sus muebles.

Luego corrieron al alcázar, y con pretesto de apoderarse del wazir, que

se habia refugiado en él, atropellaron la guardia, entraron furiosos sin

respetar al rey Mohammet que les salió al paso, y en su presencia

mataron al wazir y saquearon el mismo alcázar de la Alhambra.

Mohammet se vió obligado á huir, pero le cercaron en una torre y le

intimaron á que abdicase en su hermano Nazar.

Viéndose solo y desamparado Mohammet, abdicó aquella noche solemnemente

la corona en su hermano Nazar, que no quiso verle y le envió al palacio

del Príncipe, fuera de Granada, y despues á la fortaleza de Almuñecar.

Nazar fué jurado rey.

No tardó mucho el rey Nazar en verse tratado de la misma manera que él

habia tratado á su hermano.

Un sobrino suyo, Abul-Said, hijo de una de sus hermanas y del walí de

Málaga Ferag-ebn-Nazar, andaba procurándose parciales con harta

ambicion; mandóle prender Nazar, pero el mancebo fué avisado y huyó de

Granada; escribió el rey á su cuñado Ferag para que corrigiese á su

hijo, pero el walí de Málaga le contestó severamente que si su hijo le

destronaba, no haria mas que imitar la conducta que él mismo habia

observado con su hermano el rey Mohammet.

Aconteció por este tiempo al rey Nazar un accidente de apoplegía;

tuviéronle por muerto: divulgóse como cierta esta noticia, y los

parciales del destronado Mohammet III corrieron á la fortaleza de

Almuñecar, le sacaron de ella y le llevaron á Granada.

Pero ¿cuál fué la sorpresa de estos cuando al entrar en Granada supieron

que el rey Nazar habia recobrado la salud, y que Granada ardia en

fiestas por su restablecimiento? El buen Mohammet pretestó que su venida

habia sido á visitarle sabiendo el quebranto de su salud. Nazar afectó

creerle, y le mandó volver á Almuñecar y que le acompañasen los que le

habian traido.

Por aquel tiempo entró Fernando IV de Castilla en tierras de Granada, y

puso sitio á Alcaudete. Gentes hubo que atribuyeron esta entrada del

castellano á sugestiones del destronado Mohammet, aunque el desgraciado

estaba completamente ageno á ella.

Pero cuando el rey de Castilla se ponia sobre Martos, emplazado por unos

hermanos llamados los Carvajales á quienes habia mandado dar

injustamente muerte, murió cabalmente en el mismo tiempo en que los

hermanos le habian citado ante el tribunal de Dios.

Por esa razon llamóse desde entonces á Fernando IV de Castilla el

_Emplazado_.

Por aquel tiempo á principios de la luna de jawal del año 713[74], murió

en Almuñecar el desterrado Mohammet, y su hermano Nazar, mandó

trasladarle al panteon de la Alhambra y poner sobre su sepulcro la

siguiente inscripcion:

«Este es el sepulcro del sultan virtuoso, príncipe justo, sábio en el

temor de Dios, uno de los reyes virtuosos, sufrido en los trabajos,

laborioso en el camino de Dios, el apacible, el austero, el temeroso de

Dios, el humilde, el resignado en Dios en las desventuras y en las

prosperidades, morador de los dos paraisos con su meditacion y sus

alabanzas, el que encaminaba á las criaturas y mantenia la justicia,

camino patente de la confianza y de la bondad, mantenedor del pueblo en

su honra con victorias ganadas con propio valor, justicia del trono,

decoro y luz resplandeciente del estado, puerta de la ley y de la fé,

constante loador de Dios en sus males y en sus desgracias, lucirá en el

dia de la cuenta, exacto en la tradiccion y en las obras de la ley y en

las altas purificaciones: el dispuesto siempre contra infieles con paso

de firmeza y meritorio, observador de la justa medida, carta franca de

humanidad, amparador de los templos, defensor de la religion, el

escogido, el ínclito, el heredero de los Nazares, heredero de sus

estados y de su justicia y laborioso celo en la defensa y gobierno de

los pueblos, y en acrecentar sus ventajas y utilidades, el clemente rey,

príncipe de los muzlimes, honor de los creyentes, domador irresistible

de los incrédulos, el vencedor por la gracia de Dios, Abu-Abdalah, hijo

del príncipe de los fieles el sultan escelso, prefecto de la direccion,

nube de rocío, vida de la tradicion, apoyo de la secta, el laborioso

en el camino de Dios, amparador de la ley de Dios, Abu-Abdalah,

hijo del príncipe de los fieles, el vencedor por Dios

Abu-Abdalah-ebn-Juzef-ebn-Nazar, honre Dios su mansion y sea venturoso

por su bondad: nació, complázcase Dios de él, en dia miércoles tres de

jaban honrado del año 655, y murió, santifique Dios su espíritu, y

refrigere su sepulcro con las copas suaves de su benignidad, en dia

lunes tres de jawal del año 713. Llévele Dios á las mas altas mansiones

de los justos, por la verdad de la ley, y bendiga á los que quedan de su

casa. Bendiga Dios á nuestro señor y á nuestro dueño Mohammet, y á los

suyos con bendicion cumplida.»

Por el otro lado de la piedra se gravó una inscripcion en verso en que

se rogaba á Dios le concediese el premio de sus virtudes; que

refrigerase con benignas auras su sepulcro; que le regase con apacible

rocío y liberales nubes de clemencia; que le vistiese y adornase de las

preciosas vestiduras de su misericordia, y que le colocase en las

eternas y felices moradas del paraiso.

Parecia que ocupando ya Abul-Giux-Nazar legítimamente el trono por la

muerte de su hermano Mohammet III, debian desaparecer los partidos; pero

no fué así; la codicia del mando y de los altos empleos del gobierno,

traian enemistados y divididos á los principales caballeros de Granada,

y vueltos todos contra el wazir ó primer ministro del rey

Mohammet-ebn--Alí-al-Hagib, hombre astuto y cruel, causa de las grandes

alteraciones que hubo en su tiempo, y particularmente de la ruina del

rey Nazar.

Porque Al-Hagib, en su desmedida ambicion, tenia alejados del palacio á

los principales señores de Granada, para que ninguno se procurase la

gracia del rey, y desterraba á los unos é injuriaba á los otros, hasta

el punto de que fueron ya tantos los ofendidos que formaron bando para

destruirle, y destruir, si era necesario, al rey Nazar que le protegia.

Volvieron otra vez á alentar las pretensiones del jóven hijo del walí de

Málaga, cuñado del rey y le ofrecieron la corona.

Abul-Walid aceptó; se puso en inteligencias con los conjurados, y el

walí su padre envió á Granada ciertas gentes que levantaron un motin,

pidiendo la cabeza del wazir Al-Hagib.

Pero el rey le amaba; salió, habló á los amotinados y pudo por el

momento conjurar el peligro. Castigóse imprudentemente á algunos, y esto

fué origen de una sedicion mas respetable. Muchos caballeros de Granada

huyeron á Málaga, incitaron al walí á que se rebelase contra Nazar, y al

fin lograron que su hijo, Abul-Walid, partiese contra Granada,

acaudillando una hueste numerosa.

Al saberse esto, Granada se dividió en bandos; robábanse y matábanse los

unos á los otros, y saciaban mútuamente sus ódios y sus venganzas. Una

noche entera duró este conflicto, y al amanecer los que llevaban la peor

parte, abrieron las puertas del Albaicin á Abul-Walid, que se apoderó de

la alcazaba vieja.

Abul-Giux-Nazar se fortaleció en la Alhambra, donde le cercaron los

soldados de Abul-Walid.

Viéndose perdido Nazar, envió cartas al rey don Pedro de Castilla que se

encontraba en Córdoba, pidiéndole socorro; pero por pronto que el rey

castellano entró en tierras de Granada, tuvo tiempo el walí de Málaga

para estrechar á Nazar y obligarle á rendirse, con la condicion de que

su sobrino Abul-Walid-Abu-Said, ya rey, le concediese la ciudad de

Guadix y su comarca, y seguridad y perdon para los que habian seguido su

bando.

Concediólo todo en la alegría del triunfo el nuevo rey; partió Nazar

para Guadix, y el rey don Pedro de Castilla, sabiendo estas nuevas, y

que ya su ayuda era inútil á Nazar, se volvió; pero no sin talar y

saquear cuanto encontró á su vuelta, apoderándose de la fortaleza de

Huete.

Nazar vivió tranquilamente en Guadix algunos años sin dar oidos á los

consejos de los que le incitaban á que procurase recobrar su corona, y

murió tranquilo, resignado con su suerte.

Trajeron su cadáver al panteon de la Alhambra, y el rey mandó se le

dedicase esta inscripcion:

«Este es el sepulcro del sultan alto, poderoso, ilustre, de muy gran

casa, descendiente de los reyes muy nobles, y de la mas preciada

prosapia de los escelentes Al-Ansaríes, el mas alto de linaje, esplendor

real y defensa invencible de los suyos. El cuarto de los reyes de

Beni-Nazar, defensores de la ley y de la direccion, escogidos celadores

laboriosos en el camino de Dios, el rey clemente con los hombres,

liberal entre los liberales, en su bondad noble, generoso, bien

intencionado, santo, misericordioso, Abul-Giux-Nazar, hijo del sultan

alto, amparador, ilustre defensor, rey justo, ínclito, humano, defensor

de la ley del Islam, aniquilador de los idólatras, el favorecido, el

vencedor, el piadoso, el santo príncipe de los fieles Abu-Abdalah, hijo

del sultan noble, rey, honor de los hombres, caudillo de los fieles,

rey de los que temen á Dios, y de los bien intencionados, depósito fiel

de la tradicion y palabras del Islam, amparo de la religion y de la fé,

el vencedor por Dios, el victorioso por la gracia de Dios, el santo, el

misericordioso príncipe de los muzlimes, Abu-Abdalah-ebn-Nazar; sálvele

Dios, y cúbrale con su misericordia y su clemencia, colóquele en morada

de santidad, escríbale entre aquellos con quienes se complace. Fué su

nacimiento dia lunes 24 de la luna de ramazán el grande, año de 686[75].

Fué jurado en dia viernes 2 de jawal año de 708[76], y murió, sepultado

la noche del miércoles 6 de la luna de dilcada, año 722[77]. Alabado sea

el rey de la verdad, el claro heredero de la tierra y de lo que hay

sobre ella, que él es el mejor de los herederos.»

Y por el otro lado se leia la siguiente inscripcion en verso:

«¡Oh sepulcro del generoso! sobre tu polvo caigan nubes celestes de

amparo, de misericordia y de paz; en tu estrado se oiga siempre la

bendicion á un rey noble, generoso de los mas generosos; delicia del

género humano, bondad de corazon sobre todas las criaturas; caridad,

manantial perenne de gloria, seas feliz con Nazar, el cuarto de los

reyes de Beni-Nazar, defensores del Islam. Desde la salida del lucero de

la religion, desde el alba de la ley, fué su trono de ellos, el mejor

amparo de las criaturas. ¡Oh señor de la bondad y de la humanidad! tu

casa fué mina de juicio, de prudencia, de virtud y de beneficencia, y

hallaron en tí lo que deseaban cuantos tuvieron la suerte de conocerte y

acercarse á tí, la nobleza y escelencia del orbe; el resplandor de la

bondad en su cara, como la luz del dia que quita las sombras. Nunca

estuvo la luna en mas perfecto y hermoso plenilunio: los altos méritos

de Abul-Giux dan de sí olor vivo como el mosco precioso se descubre aun

en sellado bote. Cúbrale Dios con su misericordia, con lo cual se sirva

ponerle en la eterna morada de las delicias.»

Abul-Walid-Abu-Said no pudo destruir los bandos á beneficio de cuya

lucha habia subido al trono: habianse acostumbrado los magnates de

Granada á disponer del poder real y á no concederlo sino á aquel que mas

favorecia su ambicion: pero como eran muchos y los altos empleos del

reino no bastaban para contentar á todos, se dividian, se hacian la

guerra, andaban en perpétuas intrigas y conspiraciones, y el rey para

entretenerlos se veia obligado, ya que no podia darles otra cosa, á

llevarlos contínuamente contra las fronteras cristianas, de las cuales

se volvian generalmente cargados con una rica presa.

Pero esto tenia sus inconvenientes: no siempre los de Granada

alcanzaban la victoria: habíanselas con los fronteros cristianos, que

de padres á hijos estaban avezados á la guerra: entre estos desastres

fué uno la batalla de Hins-Ailai, por otro nombre de Fortuna, donde los

fronteros de Martos hicieron un horrible destrozo en los moros de

Granada, y poco despues los castellanos tomaron con horrible estrago la

fortaleza de Tiscar, obligando á rendirse con mil y quinientos hombres

al valiente alcaide Muhamad-Hamdum.

Con tales reveses, con los partidos cada dia mas enconados dentro de su

reino, Abul-Walid empezó á recelar de su fortuna y á sentir

remordimientos.

Parecióle que lo que le acontecia no era otra cosa que un castigo de

Dios por la traicion que habia obrado con el otro rey Abul-Giux Nazar,

que le estaba reservada igual suerte, y que solo venciendo á los

enemigos de Dios podria alcanzar el perdon de sus pecados.

Por eso el rey estaba triste: por eso de una manera tan sombría, en

medio de la pompa de su magestad, salia por la Puerta del Juicio de su

alcázar de la Alhambra contra los cristianos.

La alhambra; leyendas árabes · 第 76 / 311 题