En que Dolosina, de muchos temores acompañada, en hábitos de
pobre mendicante va á casa de Polibio, y fingiendo pedir limosna,
en el aposento de Isabela, guiada por Cecilia, entra, donde con
muchos rodeos alguna parte de su mensaje le declara; lo que por
Isabela entendido, ignorando de qué parte viniese, ella y Cecilia
con las almohadillas de labrar le dan muchos golpes, hasta que
fingiéndose por muerta, estando ellas un poco descuidadas, se les
va huyendo, dexando allí la carta de Selvago. Introdúcense: