En que Isabela, hermosa doncella, siendo estrañamente captiva del
amor de Selvago, muy mucho entre sí se lamenta, hasta que por
Cecilia, doncella y criada suya, la manifiesta que Risdeño la
viene á visitar de parte de Rosiana, hermana del mesmo Selvago,
el qual, siendo en su presencia, una carta de Flerinardo en
nombre de Rosiana la da, y della se despide. Siendo, pues,
por Isabela enteramente entendida, con mayor pena vuelve á su
cuidado, hasta que siendo ansimesmo por Valera, ama de leche
suya, visitada, y sabido enteramente el negocio, prometiéndole
gran favor y provecho en el caso con un fingido conjuro que ha de
hacer, astutamente la saca muchas y muy ricas joyas, y con ellas
á su casa torna muy gozosa. Introdúcense: