III.

Los peloponesios entran en tierra de Atenas y cercan la villa de

Decelia. -- Socorros que envían a Sicilia, así los atenienses como los

peloponesios.

Después que los atenienses ordenaron lo que convenía hacer para

Sicilia, enviaron veinte trirremes a la costa de Peloponeso para

impedir que nave alguna pasase de allí ni de Corinto a Sicilia. Porque

los de Corinto cuando los embajadores de los siracusanos que habían ido

a demandar nuevo socorro llegaron, entendiendo que las cosas de Sicilia

estaban en mejor estado, cobraron más ánimo y les pareció que la armada

que habían enviado antes llegó a buen tiempo. Por esta causa aparejaron

nuevo socorro de naves de carga, y lo mismo hacían los lacedemonios con

los otros peloponesios.

Los corintios armaron veinticinco trirremes para acompañar a sus barcos

mercantes cargados de gente y defenderlos contra los de los atenienses

que los estaban esperando en el paso de Naupacto.

Los lacedemonios que estaban preparando el socorro por la prisa que

les daban los siracusanos y los corintios, cuando entendieron que los

atenienses enviaban nuevo socorro a Sicilia, así para estorbar esto

como también por consejo de Alcibíades, determinaron entrar en tierra

de Atenas, y ante todas cosas cercar la villa de Decelia.

Emprendieron esto los lacedemonios con más gusto, porque les parecía

que los atenienses, manteniendo guerra en dos partes, a saber, en

Sicilia y en su misma tierra, estarían más expuestos a ser deshechos,

y también por la justa querella que tenían a causa de haber estos

empezado la guerra los primeros, cosa totalmente contraria a los tratos

precedentes, cuyo rompimiento comenzó de parte de los lacedemonios,

pues los tebanos invadieron la ciudad de Platea, sin estar rotos los

tratos.

Y aunque estos determinaban que no se pudiese mover guerra a la parte

que se sometiese a juicio de las otras ciudades confederadas, y los

atenienses ofrecían pasar por ello, los lacedemonios no quisieron

aceptar esta oferta, teniendo en cuenta, con justa razón, que les

habían sobrevenido muchas adversidades en la guerra anterior, y

mayormente en Pilos.

Además, después del último tratado de paz, los atenienses habían

enviado treinta naves y destruido y talado parte de la tierra de

Epidauro, de Prasias y de algunas otras, y tenían gente de guerra en

Pilos que robaban y destruían a menudo las tierras, bienes y haciendas

de los confederados. Y cuando los lacedemonios enviaban mensaje a

Atenas para pedir restitución de los bienes y haciendas que les habían

tomado, y que pusiesen la cosa en tela de juicio, según se determinaba

en los artículos del tratado de paz, jamás lo habían querido hacer.

Por todo esto parecía a los lacedemonios que la culpa del rompimiento

de la paz, que había sido en la guerra precedente de su parte, era

ahora de la de los atenienses, y por ello iban de mejor gana contra

ellos.

Ordenaron a los demás peloponesios que hiciesen provisión de

herramienta, y los otros materiales convenientes para combatir los

muros de Decelia, mientras ellos aparejaban las otras cosas necesarias.

Además les obligaron a proveer de dinero para el socorro que enviaban

a Sicilia por la parte que les tocaba, según hacían los mismos

lacedemonios.

En esto pasó aquel invierno que fue el fin del decimoctavo año de la

guerra que escribió Tucídides.

Al principio de la primavera[13] los lacedemonios con sus aliados,

invadieron súbitamente la tierra de los atenienses al mando de Agis,

hijo de Arquidamo, rey de Lacedemonia, y poco después talaron y robaron

las tierras bajas que están en los confines.

De allí pasaron a cercar de muro la villa de Decelia, y dieron cargo a

cada cual de las ciudades confederadas según su posibilidad para que

hiciesen a su costa una parte del muro.

Estaba Decelia lejos de Atenas cerca de ciento veinte estadios[14],

y casi otros tantos apartada de Beocia, y por esta causa, estando

amurallada, y teniendo gente de guarnición dentro, podían desde ella, a

su salvo, recorrer y robar las tierras bajas hasta la ciudad de Atenas.

Mientras hacían el muro de Decelia, los peloponesios que habían quedado

en su tierra, enviaron socorro a Sicilia en sus naves, a saber: los

lacedemonios seiscientos hombres de los más escogidos de sus hilotas

o siervos y de los emancipados, al mando del espartano Écrito; los

beocios trescientos, mandados por los tebanos Jenón y Nicón y el tespio

Hegesandro. Estos fueron los primeros que al partir del puerto de

Ténaro, en Laconia, hicieron vela y se metieron en alta mar.

Poco después los corintios enviaron quinientos hombres de guerra,

así de su gente como de los arcadios, que habían tomado a sueldo, de

los cuales iba por capitán el corintio Alexarco, y con ellos fueron

doscientos soldados sicionios a las órdenes del sición Sargeo.

Por otra parte, los veinticinco trirremes que los corintios habían

enviado el invierno anterior contra los veinte de los atenienses, que

estaban en Naupacto para guardar el paso, se hallaron frente a Naupacto

mientras pasaban las naves de carga que llevaban los soldados.

En este mismo principio de la primavera, a la sazón que se hacía el

muro junto a Decelia, los atenienses enviaron treinta trirremes a la

costa del Peloponeso al mando de Caricles, y le ordenaron que fuese

a los argivos y les pidieran de su parte gente de guerra para estos

trirremes, conforme al tratado de alianza.

Por otra parte, conforme a lo determinado para proveer en las cosas

de Sicilia, enviaron a Demóstenes con sesenta naves de las suyas y

cinco de las de Quíos, en las cuales había mil doscientos soldados

atenienses, y de los isleños tantos cuantos pudieron hallar que fuesen

para tomar armas. Mandaron a Demóstenes que al paso se juntase con

Caricles y ambos recorriesen y robasen la costa marítima de Laconia.

Con esta orden partió Demóstenes derechamente al puerto de Egina,

donde esperaba las otras naves de su armada que no habían llegado aún,

y también el regreso de Caricles que había ido con la misión a los

argivos.

Historia de la guerra del Peloponeso (2 de 2) · 第 43 / 76 题