trayecto de 49 kilómetros entre ese punto y Reinosa, faltándome otro de
33 para llegar á Santander. Toda esa via, cuya longitud total desde Alar
es de 133 kilómetros, ha sido emprendida por una compañía anónima de
capitalistas de Santander, estimulados por el interes de la industria y
el comercio, que no han necesitado del auxilio extranjero en lo relativo
á fondos. Y sin embargo, la obra no costará ménos de seis millones de
pesos en su totalidad. Ella, como esfuerzo progresista y como obra de
ingeniatura, es una de las mas bellas que pueden hacer honor al espíritu
industrial moderno. Es realmente asombroso el establecimiento de un
ferrocarril en medio de aquel laberinto de montañas, de tan fuerte
inclinación y corto trecho relativamente, donde el arte ha tenido que
vencer obstáculos formidables, trazando la via sobre los abismos en el
seno de rocas estupendas, multiplicando túneles y puentes y dominando la
naturaleza con el poder sublime de la ciencia secundada por el arte y el
dinero. Yo querría poder traer allí á los colombianos que creen que los
Andes los han condenado á la inmobilidad, y decirles: «Ved los prodigios
que realiza la ingeniatura cuando la apoyan el dinero y una voluntad
firme y perseverante.»
En _Corrales_ el valle del Besaya se ensancha, sembrado de pueblos,
casas de campo muy bonitas, bosques importantes, huertos, jardines,
fábricas numerosas y sementeras muy variadas. El paisaje es extenso y
hermosísimo, el bienestar se revela en todas partes, y un ambiente
particular, libre y fortificante, hace adivinar la proximidad del
Océano, que penetra por en medio de montañas escalonadas hasta la ria de
Besaya ó bahía de Santander. El ferrocarril llega hasta el puerto mismo
por una calzada construida entre las aguas de la bahía, desarrollándose
á la vista un magnifico paisaje.
La provincia de Santander, muy rica por sus extensos bosques naturales y
casi totalmente montañosa, es una de las mas bellas comarcas marítimas
de España. Su poblacion total alcanza á 214,441 habitantes, distribuidos
en las campiñas y en numerosos pueblecitos, con excepcion de la capital,
que cuenta 28,907. La hoya, que tiene por base ó centro la bahía de
Santander, es una de las mas bellas formaciones orográflcas que he visto
en España.
Una península montañosa de 65 kilómetros de circunferencia se avanza
hácia el Océano, formando un semicírculo por el lado nordeste, cerrado
al opuesto por otro órden de montañas cuya costa determina la formacion
completa de la bahía. En el fondo de ese semicírculo demora la elegante
ciudad de Santander, recostada contra las faldas de las montañas que,
descendiendo en ondulantes gradaciones, cubiertas de plantaciones y
coronadas de bosques naturales, vienen á bañar en las ondas del mar
cantábrico sus estribos ó colinas relucientes de verdura, destacando por
la costa sus peñascos gigantescos que producen donde quiera graciosas y
pequeñas ensenadas. Al frente se extiende una línea semejante de rocas
que orillan la ria y el mar, con multitud de primorosos vallecitos y
colinas tapizados de sementeras y casas de campo cuyo núcleo es el
pueblo de _Santoña_, puerto militar y de comercio con unos 1,800
habitantes. Detras se van levantando las montañas en anfiteatro hasta
producir las más graciosas formaciones y los mas pintorescos paisajes.
Santander es una ciudad fortificada, sin que por eso pueda llamarse una
plaza fuerte. Ella es esencialmente comercial, en términos que después
de Cádiz y Sevilla es el puerto mas importante que en la actualidad
tiene España en el Atlántico. No ha muchos años que vegetaba en la
inaccion, apesar de sus ventajas hidrográficas, siéndole superior el de
Bilbao; pero el canal de _Castilla_ por una parte, que le ha acarreado
las harinas del interior, y por otra el reciente ferrocarril, las nuevas
carreteras en varias direcciones, y sus comunicaciones por buques de
vapor con los demas puertos del Océano y con los de Cuba, le han
procurado un desarollo rápido y que no se detendrá en mucho tiempo.
La ciudad, por falta de terreno suficiente, se ha extendido á lo largo
de la costa, en un triple cordon de casas; de manera que es larga y
angosta, con sus bonitos arrabales desperdigados caprichosamente sobre
las colinas entre huertos y graciosas alamedas. La parte antigua, sin
ser repugnante ni fea, tiene un terreno desigual, y es allí donde se ven
la catedral, la cárcel, el teatro y otros edificios públicos. La parte
moderna, muy elegante y simétrica, es como la fachada de la ciudad,
extendida á lo largo de los muelles del puerto, desde la estacion del
ferrocarril hasta el extremo sud-oeste. Se compone de tres calles
paralelas, muy pulcras y regulares, destacándose para dominar la bahía
una larga fila de casas muy hermosas, de aspecto frances moderno,
perfectamente iguales, de muros de piedra y cinco pisos, y adornadas de
graciosos balcones, con algunos miradores y gabinetes volados.
Todo tiene en Santander un aspecto agradable y simpático de frescura,
actividad y progreso. La dársena y los muelles son obras estimables, la
abundancia de tiendas y almacenes es considerable, el movimiento
comercial y marítimo reina en todas partes, y en la bahía se balancean
numerosos buques de vela y vapores con banderas de todas las naciones
principales. Los hoteles y cafés, los círculos de sociedad, los paseos
públicos, el teatro, etc., etc., revelan bien que los habitantes de
Santander comprenden el buen gusto, la necesidad del _comfort_ y todos
los progresos del espíritu moderno. Debo exceptuar lo relativo á los
alimentos, en que se conservan los antiguos hábitos de repetir las
comidas, teniendo una frailesca á medio día, asi como la suculenta cena
á las nueve de la noche.
Las costumbres tienen allí un doble sello, porque son como el término
medio, ó mejor dicho, la transición de lo español á lo francés. Así, las
señoras llevan conjuntamente la mantilla española y la manteleta ó el
chal frances, ó bien una combinacion de ámbas piezas; y usan para salir
á la calle indiferentemente la _gorra_ parisiense ó el bellísimo tocado
español, tan sencillo como propio para hacer lucir una rica y negra
cabellera. Los hombres mantienen frecuentemente la capa, á despecho del
_paltó_ que va debajo; y las gentes de las clases obreras (las mujeres
campesinas sobre todo) gustan mucho de las telas de colores vivos que
contrastan. En las habitaciones, en la estructura de las casas y en casi
todas las manifestaciones sociales, se ve patente la invasión de lo
frances, la modificación que produce el contacto frecuente con el
extranjero.
Santander no tiene monumentos que merezcan mencion especial: su
Catedral, sin ser despreciable, no es realmente una obra artística. Allí
lo que interesa es el movimiento comercial é industrial. Santander
envia las harinas castellanas á la Habana y algunas veces á Inglaterra,
y exporta tambien algunos vinos y otros artículos de poco valor. Tiene
una manufactura considerable de tabacos, por cuenta del Estado, algunas
fábricas de papel de colgaduras, de quincallería y de lonas y cordajes
para la marina. A pesar de la falta de terreno para las construcciones
fáciles, esa ciudad está destinada á prosperar mucho, gracias á su
ferrocarril, sus comunicaciones marítimas y el canal de Castilla. Sus
riquísimos bosques le prometen á la provincia una fecunda explotacion de
maderas de construccion.
Santander me ofreció una nueva prueba del contraste que hay en toda
España entre la generosa benevolencia y el espíritu hospitalario de la
sociedad por una parte, y el espíritu inquisitorial, reglamentario y
embrollon que, por otra, distingue á la administración española,
entrabada en su accion y entrabando la de todo el mundo por las mas
viciosas instituciones. Habia perdido en la diligencia, en Alar-del-Rey,
una cartera de viaje conteniendo todos mis valores y papeles, y al caer
en cuenta de ello me encontré en Santander sin los elementos
indispensables para viajar: dinero, pasaporte y recomendaciones. Un
generoso compañero de viaje me suministró cuanto pude necesitar, sin
tener ninguna garantía de mi parte, y su excelente familia me favoreció
finamente y me abonó para obtener nuevo pasaporte; miéntras que, gracias
al telégrafo, un estimable banquero de Madrid me hizo dar los fondos
necesarios para volver á París. ¡Pero qué de diligencias y dificultades
para lograr el consabido pasaporte! Papel sellado, peticiones escritas,
declaraciones, ratificaciones, filiacion y la intervencion de cinco ó
seis empleados diferentes fueron indispensables para probar que _yo era
yo_ y tener licencia para salir de España con destino á Francia.
En honor de la probidad española debo decir que mi cartera pareció
intacta, en la misma diligencia, al cabo de algunos días, y me fue
benévolamente remitida á París. No se crea que este es un ejemplo
aislado. Salvo en algunas regiones oficiales y en todo lo que se refiere
al contrabando (delito de orígen oficial tambien) la probidad española
tan proverbial no ha disminuido en nada. En cuanto á la hospitalidad,
ella es una virtud universal en España. Allí no es inhospitalaria sino
la legislacion en todos sus ramos.
* * * * *
CAPITULO IV.
* * * * *
LAS PROVINCIAS VASCONGADAS
La ria del Nervion.--Idea de las tres provincias.--Bilbao.--Los Pirineos
vascongados.--Vitoria.--Tolosa y San Sebastian.--El valle del Bidasoa.
Un bonito barco de vapor que hacia rumbo para Bayona me condujo á
Bilbao. El mar de Cantabria estaba agitado, como sucede casi siempre,
pero no tanto que pudiese impedirme la contemplacion deliciosa, desde el
puente, de la costa de Santander, áspera, rocallosa y arrugada por
numerosas colinas. Vese en las cercanías del mar el gracioso pueblo de
_Castro_, situado en una pequeña eminencia; y despues de tres horas de
navegacion marítima, se comienza á entrar en la ria de Bilbao, formada
por el _Nervion_, en forma de larga y estrecha bahía, que permite á las
aguas del Océano penetrar hasta los muelles de la ciudad.
Esa ria es una de las formaciones topográficas mas lindas y agradables
que un viajero puede encontrar en las comarcas marítimas de Europa. A
uno y otro lado se ostentan altas montañas (las del sud-este mucho mas
considerables) que van descendiendo en faldas pintorescas, grupos de
verdes colinas y planos inclinados, y arrojan sobre el Nervion algunos
bonitos rios como el _Buceña_, del lado izquierdo; el _Galindo_ (del
mismo), por el cual baja el hierro bruto de las minas vizcaínas, para
ser fundido y purificado en las fundiciones establecidas sobre la márgen
de la ria; y el _Luchana_ procedente de las montañas del nor-oeste,
cuyo puente echado junto á la confluencia fué campo de un sangriento
combate en 1836, en la guerra civil promovida por los carlistas. La ria
es tan estrecha que su desembocadura no excede de 200 metros, y en la
parte superior la anchura média es de unos 40 á lo sumo. Pero es
profunda, está muy bien canalizada y sus muelles de uno y otro lado son
tan completos, que la hacen parecer una inmensa calle fluvial desde el
mar hasta Bilbao.
Todo es allí pequeño pero gracioso, interesante y útil. Se siente uno
poseido de cariño y estimacion hácia los vizcainos al entrar nomas en
esa encantadora ria, Todo predispone el ánimo á la observacion atenta;
todo indica que aquel país está poblado por una raza activa,
emprendedora, que tiene personalidad y conciencia de su destino; todo
presenta á los ojos del viajero el sello profundo de la libertad,
fecunda en progreso y bienestar. Allí comienza una España enteramente
distinta de la gótica: es la España céltica, de fuertes analogías con la
francesa gálica; la España laboriosa, republicana, independiente,
individualista,--en una palabra, la España _vascongada_,--el mas
pequeño, pero el mas interesante bajo el punto de vista social, de los
cuatro pueblos distintos que componen la nacion española.
Desde _Santurcel_ pueblo situado en la desembocadura, la ria está
rodeada de pueblos sumamente pintorescos, cuyas formas tienen mucha
semejanza con las de las aldeas suizas. Citaré entre esas localidades á
_Portugalete_ (la mas importante), _Sestao, Sajona, Desierto, Olaviada,
San-Vicente y Buceña_. Donde quiera se encuentran numerosas barcas
ancladas, esperando la marea para subir ó bajar, y se ven las señales de
un movimiento comercial considerable. En las alturas de las montañas
descuellan los hermosos bosques; mas abajo las faldas y colinas ostentan
un cultivo esmeradísimo y variado. Hácia las márgenes de la ria el suelo
está sembrado de lindas casas de campo que imitan los _chalets_ de
Suiza, de elegantes iglesitas en medio de jardines, de ricas arboledas y
huertos, y de fábricas diversas y algunas fundiciones de hierro.
A medida que uno se acerca á Bilbao, el paisaje tiene un aspecto, mas
animado todavía. Comienzan los arrabales de la ciudad, formando una gran
calle, cuya base es el Nervion, orillado por dos largas hileras de casas
pintorescas que dominan los muelles. Al subir el vapor todas las gentes
se asoman ó detienen, saludan, gritan alegremente y le dan al cuadro
entero el aspecto mas interesante, y simpático. Francia y Suiza parecen
estar igualmente representadas allí.
* * * * *
El admirable pais, montañoso, de raza inteligente, laboriosa y belicosa;
que en España tiene el nombre de _Provincias_ (comprendiendo la de
_Navarra_ y las tres _vascongadas_) tiene una poblacion total de 710,912
habitantes que se distribuyen así:
Navarra, con 297,422
Vizcaya con 160,599
Guipúzcoa, con 156,493
Alava, con 96,398
Así, pues, el pequeño país vascongado propiamente dicho, cuenta por sí
solo 413,490 almas, poblacion sumamente condensada, si se considera que
el territorio mide apenas 6,038 kilómetros cuadrados (inhabitables en
mucha parte), lo que da la proporcion de 68-2/5 habitantes por kilómetro
cuadrado, densidad igual á la de Italia.
Puesto que voy hablando de todo el país vascongado, permítaseme resumir
las observaciones generales que puede hacer respeto de su condicion,
antes de hablar particularmente de Bilbao y otras localidades
importantes. Las provincias vascongadas y la de Navarra habian
conservado hasta 1833 un régimen especial de gobierno que les daba una
verdadera autonomía administrativa. La muerte de Fernando VII, dando
lugar a la caida del absolutismo provocó la larga y sangrienta guerra
civil tan conocida, apareciendo Navarra y las provincias vascongadas
como elementos principales del partido _carlista_. Este hecho
considerado superficialmente, ha dado orígen á la errónea opinion de
que aquellos puebles son ó eran partidarios del absolutismo. Verdad es
que el célebre guerrillero Zumalacárregui y los demas jefes del
movimiento eran absolutamente carlistas, y querian por lo mismo la
conservacion del antiguo régimen. Pero no sucedía lo mismo en cuanto á
las poblaciones. Para ellas la cuestion era principalmente social,
aunque influia en su opinion un cierto espíritu de amor á las
tradiciones, favorable al pretendiente Don Cárlos. Pero en definitiva,
la tradicion de la monarquía era para los pueblos un principio histórico
íntimamente ligado á la tradicion de las libertades ó _fueros_
municipales que los monarcas habian respetado.
El partido constitucional de España, aspirando á la libertad en la
unida, trabajaba en cierto modo contra su propia causa al querer fundar
un gobierno parlamentario pero central, puesto que su triunfo debia
producir la absorcion de la independencia municipal de las provincias, y
por lo mismo la anulacion de esas libertades impropiamente llamadas
fueros. Los navarros, vascongados, catalanes, etc., al combatir bajo la
bandera de Don Cárlos, lo hacian, pues, mas bien por sostener su
autonomía que por apoyar el absolutismo. Es por eso que, desde que
Espartero y Cabrera celebraron el famoso convenio de Vergara, que
garantizó su autonomía á los navarros y vascongados, la guerra terminó
por sustraccion de materia, y esos pueblos, especialmente los últimos,
entraron con gusto en la via del gobierno constitucional y no han vuelto
á inspirar temores de revueltas.
Es que, en realidad, aquellas províncias constituyen una pequeña
república anexa á España, de condiciones muy especiales en todo: en
instituciones y costumbres, como en industria, en el tipo de la raza, en
la lengua y las formas íntimas de la vida social. Allí no hay ejército
ni gendarmería militar, pasaportes ni aduanas, monopolios ni impuestos
indirectos, patentes de privilegio, ni aristocracias, ni reclutamientos,
ni conscripciones, ni reglamentacion de la vida por la autoridad, ni
policia (en la acepcion inquisitorial), ni inciativa oficial en los
trabajos sociales, ni gobiernos empresarios ó especuladores, ni nada, en
una palabra, de lo que constituye la organizacion política y social de
España.
Cuando ocurre una guerra nacional, las _Provincias_ suministran un
contingente proporcional, pero sin que en su formacion intervenga el
gobierno de la reina. De resto, no es permitido reclutar á nadie, y los
pueblos vascongados y navarros gozan de plena exencion en el servicio de
guerra y marina. Tampoco pesan sobre ellos los impuestos nacionales; de
manera que todo comercio es franco y toda industria libre. Los pueblos
tienen su sistema especial y voluntario de contribuciones (directas y
moderadas) con que sostienen su culto y administracion municipal, y
contribuyen para la nacion con una cuota ó subvencion en masa, que se
fija en el presupuesto de la monarquía.
Las _diputaciones_ provinciales, de origen enteramente popular, son las
que legislan sobre policía, reparten el contingente militar (en caso de
guerra exterior) y determinan la cuota de imposicion de cada distrito
para pagar la subvencion. En lo demas los pueblos son enteramente libres
en su administracion propia, el individuo goza de plena autonomía, y el
órden social se mantiene sin la presencia de ningun soldado ni gendarma,
por el simple equilibrio natural de los intereses legítimos. Allí se
practica en toda su pureza el sencillo principio democrático: los
hombres son todos perfectamente iguales en su libertad de hacer todo lo
que no violenta ó contraría el derecho de los demas. Y como el tránsito,
el comercio, la industria, la enseñanza, etc., son hechos inocentes, hay
libertad entera para viajar, comerciar, trabajar, instruirse, etc.
Me contraeré un poco mas á las provincias vascongadas, porque no he
visitado ninguna porcion de la de Navarra.
Si Bilbao es una ciudad esencialmente comercial, y la provincia de
Vizcaya es muy notable por sus minas de hierro, la masa total de las
tres provincias es tan agrícola como fabricante. Su agricultura
(consistente en granos principalmente; sin perjuicio de una considerable
explotacion de maderas) es admirable por su pulcritud y progreso, por la
habilidad con que aprovecha hasta los mas pequeños rincones y pliegues
del terreno, por el aspecto de bienestar que revela, la encantadora
belleza que da á los campiñas, y la influencia saludable que ejerce
sobre la condicion social. La propiedad territorial está de tal modo
repartida entre la poblacion, que son raros los campesinos no
propietarios del terreno que cultivan, ó los _ciudadanos_ que no son
dueños de las casas que habitan en las localidades. De ahí resulta que
el interes personal obra poderosamente en la mejora de la agricultura,
como la libre competencia favorece los progresos de las fábricas y del
comercio.
Todo lo que es susceptible de cultivo esta cultivado allí, y el
individuo, independiente por su libertad y su bienestar, se siente con
la conciencia de su dignidad; y como tiene la nocion profunda de sus
derechos; tiene igualmente la de sus deberes. Así, la administracion de
justicia es casi nula, en lo criminal, porque los delitos son rarísimos;
y como la autoridad no se ingiere en lo que es puramente personal, sus
funciones son muy sencillas, y lejos de ser contrariadas todo el mundo
las apoya. Si hay en el mundo un pueblo que merezca los títulos de libre
y dichoso, ninguno como el de las provincias vascongadas.
Una prueba muy perentoria de lo que hace allí el interes individual y
social sin trabas, la han dado los bilbaínos hace poco tiempo. Santander
emprendió su ferrocarril, que debia darle la ventaja sobre Bilbao, en
cuanto al comercio, exterior; al mismo tiempo que esta plaza se veia
amenazada de decadencia, por haberla reemplazado Alicante, casi
totalmente, en la famosa pesca de bacalao. Los bilbaínos se dijeron:
«Hagamos con nuestros propios recursos un ferrocarril que nos ponga en
comunicacion con Madrid y Burdeos, ligándolo al que debe pasar por Irun
y Búrgos.» La suscricion quedó abierta inmediatamente, y en una semana
los vecinos de Bilbao llenaron la suma de 3,500,000 pesos presupuesta.
¡Y Bilbao cuenta apénas 16,200 habitantes! Solo uno de los suscritores
faltó despues al suministro de los fondos: era un castellano.
El territorio vascongado es tan sumamente montañoso, que no tiene ni un
solo valle de dimensiones algo notables, a excepcion de la llanura de
Vitoria y la hoya del Bidasoa cerca de San Sebastian. Todo aquel país es
un enjambre de montañas bastante elevadas y complicadísimas, de colinas
y faldas que se bifurcan, cruzan ó reúnen caprichosamente, de angostos y
profundos vallecitos y de planos inclinados, en cuyo seno se producen á
cada paso los más lindos paisajes naturales y agrícolas. Desde algunas
altas eminencias de los Pirineos vascongados se puede contemplar un
panorama de hermosura incomparable. En efecto, se ven de un lado los
colosales picos abruptos y las altas cimas montuosas rodeando las
cumbres resplandecientes de los grandes Pirineos cubiertas de nieves
perpetuas; mientras que en el fondo se extiende un mar de verdura cuyas
ondas soberbias son las montañas y colinas que sobresalen entre abismos
de bosques y cereales, y al occidente se dilata el Océano, el hermoso
mar cantábrico, sublime como la imágen lejana del infinito.
Si la agricultura produce principalmente granos y frutas, con algún
ganado y abundancia de legumbres, la fabricacion, aunque variada,
consiste principalmente en los trabajos do quincallería, que son
valiosos y estimables. Hay también en las tres provincias muchos molinos
harineros, telares para lanas, fábricas de papel y de otros artículos de
menor importancia. Así, pues, todos los ramos de produccion están
representados en aquellas provincias, los unos en dos puertos
principales, los otros en las muy numerosas localidades (sólidamente
construidas) y en las campiñas que las rodean.
La raza pobladora de esas comarcas es céltica pura en su gran masa, y
conserva su lengua especial[5] con tanta fidelidad que una gran parte de
la población no habla el español ó lo habla muy mal. El dialecto
vascongado, muy semejante al _vasco_ francés, no tiene casi analogía
ninguna con la lengua española. Su acentuación es áspera y prolongada,
con suma abundancia de palabras compuestas, muy largas, de extensa
significación, como eran las de la lengua mejicana ó azteca. Bien
conocidos son los nombres vascongados de familia, tan esdrújulos y
_crespos_, recargados de _rr, uu, zz_ y diptongos que enredan la lengua
del que no está habituado á la pronunciacion. Los vascongados no cecean
el español.
Las constituciones son vigorosas y resistentes, las fisonomías francas y
despiertas, los cuerpos de talla generalmente levantada. Abundan los
ojos azules, los cabellos rubios y las mejillas rosadas; y en todos los
hábitos se nota la sencillez y un candor muy atractivo unido á la
inteligencia práctica de las cosas. La instruccion elemental está
bastante difundida, mucho mas que en la generalidad de la nacion
española, cuyas masas son deplorablemente ignorantes aún en las grandes
ciudades. La salud de la poblacion vascongada es superior, y la
estadística indica todos los años un aumento satisfactorio.
* * * * *
Despues de las indicaciones generales que acabo de hacer, me limitaré á
mencionar, para no abusar de la paciencia del lector, los objetos que
mas me llamaron la atencion en las localidades vascongadas que pude
visitar.