de su fundador, un moro llamado Olid _(Valle de Olid)_, y ha sido la
patria de muchos personajes ilustres de España. Entre los contemporáneos
debo citar al célebre poeta Zorrilla, que ha tenido tanta popularidad
entre los amigos del romanticismo de formas y lenguaje. Es bien sabido
que en esa ciudad sucumbió en la miseria y perseguido, en 1506, el
inmortal Colon, á quien debió España sus mejores glorias. La casa que
habitó el heróico revelador del Nuevo Mundo se conserva aún, y es
propiedad de sus descendientes colaterales, que llevan el título de
_duques de Veraguas_. Ese monumento humilde, que debería ser un precioso
museo _especial_ y figurar como una de las mas interesantes reliquias de
la vieja España civilizatriz, apénas es conservado como la casa mas
vulgar.
Lo que he dicho sobre los rasgos generales de Valladolid indica bien la
naturaleza de sus monumentos, pertenecientes casi todos al estilo
gótico, y los mas notables al florido ó de transición del siglo XV,
precursor del Renacimiento. La catedral, que jamas ha sido terminada, es
obra del famoso Juan de Herrera en todo lo que tiene de elegante, y de
Churriguera (el infeliz fundador del mal gusto en España) en cuanto
tiene de pesado, frio y chocante; pero es por su fachada un modelo, en
Castilla, de la arquitectura dórica en contraste con la gótica. No pude
visitar el interior, porque en España es muy raro hallar abiertas las
puertas de los templos en horas que no son las de oficios religiosos.
La iglesia de _San Pablo_, costeada por el famoso Torquemada de
_candelosa_ recordacion, no conserva de su carácter primitivo sino la
fachada, porque el interior es un asilo de presidiarios. En España los
cuarteles y presidios han heredado, en lo general, á los frailes que
habitaron los conventos suprimidos; pero es justo decir que las
bibliotecas, los museos y las oficinas de administracion han tenido su
parte en la herencia. Valladolid tuvo la bobería de veinte conventos de
monjas y diez y nueve de frailes, sin perjuicio de las numerosas
capillas y las iglesias parroquiales. La fachada de San Pablo es
verdaderamente un prodigio de escultura en cuya contemplacion puede uno
embelesarse durante muchas horas. Admira la increible paciencia de los
artistas y la finura portentosa de sus cinceles guiados por una feliz
inspiracion.
Al lado de San Pablo llama la atencion otra iglesia menos arruinada, la
de _San Gregorio_, notable por su bella fachada y algunos detalles del
interior (en el patio y la escalera) muy característicos del estilo
gótico en sus dos últimos siglos. Allí está establecida la Gobernacion
de la provincia. A poca distancia se ven la casa en que nació el funesto
Felipe II (á quien Víctor Hugo ha llamado el buho de la España
inquisitorial), la casa en que se hizo el matrimonio de los Reyes
Católicos, y la que sirvió de prision al célebre _favorito_ Don Alvaro
de Luna, ejecutado en Valladolid en 1453.
El museo, monumento social de cuya posesion se enorgullecen los vecinos
de Valladolid, me pareció el lugar mas adecuado para un auto de fe
contra las herejías artísticas. Si se exceptúa la biblioteca (14,000
volúmenes), unos treinta cuadros regulares ó muy buenos (entre mas de
mil que nada valen), una sillería esculpida de bastante carácter aunque
sin finura, y algunas pocas medallas y curiosidades artísticas, lo demas
debería ser condenado al fuego como una degradacion del arte, que solo
puede servir para pervertir el gusto y mantener groseras preocupaciones.
La gran masa del museo se compone de mamarrachos abominables, en lienzo,
en tabla ó en estatuas, procedentes de las sacristías de muchos
conventos, cuyos moradores, á lo que parece, no se preocupaban sino con
la representacion material de Cristo, la Virgen, los santos, los
judíos, etc., sin cuidarse del interes divino de la religion ni del
social del arte, excluido del feticismo bárbaro de las poblaciones.
Tambien llaman la atencion en Valladolid el viejo palacio castellano y
otros mas modestos, que tienen la apariencia de cárceles; la plaza
_Mayor_, cuyas arcadas tienen el tipo especial de su época; una de las
cuatro puertas de la ciudad (la de _Madrid_) verdaderamente monumental,
y _San Benito_, edificio grandioso convertido de convento en fortaleza.
De resto, la ciudad cuenta importantes institutos de instrucción y
beneficencia, y se echa de ver que el espíritu moderno va poco á poco
penetrando al corazon de la antigua corte castellana. No muy tarde la
modificacion será profunda y casi completa, y Valladolid (que puede hoy
contener 100,000 habitantes) se elevará al rango de ciudad española de
primer órden.
Su movimiento comercial es ya considerable, gracias al canal de
_Castilla_ y las demas nuevas vias de comunicación. Esa ciudad es el
centro de una vastísima produccion de trigos, cuyas harinas van teniendo
ventajosa salida por el puerto de Santander y algunos otros de la costa
cantábrica. Aparte de esa produccion, son notables entre las agrícolas
las de vinos, lanas y maderas. Valladolid es tambien un centro de
fabricacion, aunque muy inferior. Ademas de sus grandes molinos
hidráulicos y los muchos de viento, que dan al comercio fuertes valores
en harinas, contiene fábricas de tejidos burdos (estameñas, etc.), de
papel, sombreros de fieltro y otros artículos de menor importancia. De
resto ninguna otra cosa llama la atencion en la actualidad. Lo pasado es
triste pero venerable en muchos de sus rasgos. Lo porvenir será una
época de resurrección para Valladolid.
* * * * *
CAPITULO III.
* * * * *
PALENCIA Y SANTANDER.
El canal de _Castilla_.--La provincia de Palencia y su
capital.--Alar-del-Rey; las fuentes del Ebro.--El rio Besaya.--La
provincia de Santander.--La ciudad y su bahia.
No obstante el notabilísimo interés que tiene Búrgos (ciudad de 26,000
almas apénas) por su admirable catedral, su Cartuja y otros monumentos
góticos, así como por su aspecto de viejo _españolismo_ tan marcado,
preferí dirigirme á Santander, por Palencia, para conocer una region
interesante donde va desarrollándose activamente el comercio español.
Búrgos, por lo que tengo entendido, no se hace notable sino por la
exuberancia de dos objetos: los primores de arquitectura gótica y los
mendigos. Yo estaba ya satisfecho de monumentos y hastiado de mendigos.
Queria ver en la region castellana el movimiento social, y eso determinó
mi itinerario.
Habla viajado en España sucesivamente en vapores, ferrocarriles y
diligencias, y en una trotona locomotiva de cuatro patas por los cerros
de Guadarrama. Quise servirme de otro vehículo, y por eso me embarqué en
un bote, tirado por dos caballos, que navega el canal de _Castilla_. Su
extremidad meridional arranca en Valladolid, y la setentrional en
Alar-del-Rey, pasando la línea por Palencia. Ese canal es alimentado
por las aguas del bello rio _Carrion,_ afluente del Pisuerga, y cuyo
origen dista poco del de este último. Despues de rodear en parte á
Palencia, el Carrion verifica su reunion con aquel á poca distancia al
sur de esa ciudad. Es por ese canal que se exportan hácia Santander las
harinas centralizadas en Valladolid; sin tal via de comunicacion, muy
embarazosa sin embargo, los pueblos de esa parte de Castilla se
hallarían mucho mas miserables de lo que están.
Mide el canal unos 45 kilómetros de longitud en la parte comprendida
entre Valladolid y Palencia, y como 70 entre Palencia y Alar-del-Rey. Su
anchura constante es de unos 11 metros, con 7 piés de profundidad. Se
cuentan 10 esclusas ó compuertas en solo aquella parte. Esa bella obra
fue comenzada por órden de Cárlos IV y continuada por Fernando VII. La
parte comprendida entre Alar y Palencia está en servicio desde 1809; la
otra solo desde 1833. Se acongoja el viajero al oir la relacion de los
horribles martirios de que fué teatro aquel canal, construido por los
presidiarios, de los cuales hubo millares de víctimas del trabajo y los
crueles tratamientos. Pero ese sentimiento de dolor se convierte en
indignacion al recordar que muchos de los pretendidos presidiarios no
fueron sino leales patriotas, atrozmente perseguidos por sus opiniones
liberales y condenados á la infamia y la muerte de los trabajos forzados
sin fórmula de juicio ó inocentes de todo delito. Fernando VII hizo,
pues, del canal de _Castilla_ un inmenso é inmundo cadalso. Pero mas
tarde los llamados _moderados_ inventaron la proscripcion á Filipinas
para no _escandalizar_ á la Europa con el espectáculo de las víctimas.
Aunque las tres líneas paralelas que describen el Pisuerga, el canal y
la carretera, le dan alguna animacion al paisaje, este es en lo general
monótono y triste. El viaje es lento, pero no carece de distraccion.
Aparte del placer que me causaban las conversaciones de los muchos
castellanos compañeros de viaje, manifestándose todos inteligentes,
habladores, chistosos y de excelente índole, los objetos del tránsito me
interesaban. Ora me llamaban la atencion los numerosos molinos y alguna
que otra fábrica á orillas del canal; ora las barcas viajeras cargadas
de harina ó de mercancías extranjeras y rieles de ferrocarril; ya
algunos pequeños pueblos vecinos, algunos cordones de colinas cubiertos
de viñas, ó grupos de bodegas al aire libre; ya los bellos paisajes del
valle del Pisuerga, en pintoresca sucesion desde la llanura de
Valladolid hasta Palencia, que el canal domina enteramente desde léjos.
La línea del ferrocarril que se está construyendo, para ligar á
Valladolid con Santander, por Palencia y Reinosa, corre tambien por la
orilla misma del canal en largo trecho.
Entre los pocos pueblos que demoran en la vecindad del canal, solo es
notable _Dueñas_ (que pasa por ser de orígen céltico), con 4,300
vecinos, y abundante en producción de granos y buenos vinos. Los demas
son casi insignificantes y de un aspecto generalmente pobre y
desgraciado.
* * * * *
La provincia de Palencia tiene apenas 185,970 habitantes, sin mas centro
importante de poblacion que la capital, que cuenta cerca de 13,000. La
extensa y fértil llanura que rodea á _Palencia_ es muy pintoresca y de
esmerado cultivo. Si sus campiñas están todas cubiertas de cereales, sus
alrededores interesan y sonrien ostentando hermosas arboledas ó
graciosos huertos de frutales fecundados por el rio Carrion. La ciudad
es tan antigua que su origen es desconocido, y no solo es célebre por
haber sido el asiento de muchos concilios españoles, sino también por el
recuerdo de sus heróicas mujeres que, habiendo combatido á los Ingleses
en tiempo del rey Don Pedro, ganaron el privilegio de usar bandas de oro
en el tocado, á estilo de las de los caballeros. Llama la atencion allí,
en la puerta meridional, una lápida del sepulcro de los hijos de
Pompeyo, descubierta por una casual excavacion en la ciudad.
Palencia tiene sin duda «el colorido local» ó el aspecto general de las
viejas ciudades españolas, pero tiene condiciones especiales que la
hacen apreciable. Sus calles son generalmente rectas, espaciosas y
limpias, y sus casas (de dos pisos casi todas) no tienen el aire
repelente de la parte antigua de Valladolid. La calle principal es muy
curiosa por sus dos filas de arcadas interminables, á cuya sombra se ven
las tiendas y los almacenes que centralizan toda la actividad comercial
de la ciudad.
El único monumento importante es la Catedral, pero ella sola vale por
muchos monumentos. Es de una arquitectura gótica muy elegante y
graciosa, como lo exigía la época de su construcción, y se la considera
con justicia como una de las mas bellas y espaciosas catedrales de
España. Comenzada al principio del siglo XIV, fué terminada á fines del
XVI, por lo que no es extraño que algunos de sus detalles interiores
pertenezcan al Renacimiento. Consta de tres naves, sostenida la central
por veinticuatro columnas. El atrevimiento, la ligereza, la gracia y el
buen gusto son sus distintivos. Aparte de las mil preciosidades de las
naves, del claustro, de las altas galerías, las capillas, etc., su coro,
que es de mucho mérito en todos sentidos, contiene un órgano superior de
11,000 tubos, curioso por la particularidad de dos figuras de moros, en
bronce, que cantan á duo, el uno en tenor y el otro en bajo, obra de un
ingenioso lego de San Francisco de Rio-seco. Si la reja, esculturas y
sillerías del coro y el altar mayor son riquísimas y de gran mérito, la
enorme custodia y su tabernáculo son de un trabajo admirable y de
muchísimo valor. El doble templete y la custodia que reposa en él fueron
trabajados por seis artistas superiores bajo la dirección del famoso
Juan de Benavente. Esa catedral es, sin disputa, la mas graciosa y
elegante de España, en su interior, pero la ménos caracterizada en
cuanto al aspecto sombrío y solemne de las construcciones góticas.
Palencia es también un centro de fabricacion, y algunas de sus _mantas_
de lana, de vivos y graciosos colores, tienen mucha reputacion en
España. Produce ademas cobertores, paños burdos, loza y cueros curtidos.
La población es sana y robusta, pero las costumbres están sumamente
atrasadas todavía. Ya vendrán con los ferrocarriles el movímiento y el
progreso, al recibir los palencianos la infusion de los buenos hábitos
franceses y el impulso que procuran las nuevas necesidades de la vida
social.
* * * * *
No pude tener idea ninguna de la vasta comarca que se extiende desde
Palencia hasta Alar, porque la diligencia me condujo durante una noche
oscura, y me amaneció al tocar en la estación del ferrocarril
recientemente establecido. _Alar-del-Rey_ es un caserío insignificante
de por sí. Toda su importancia le viene de la cabeza del canal de
Castilla y la estación de la primera sección del ferrocarril que conduce
á Santander. Tomé inmediatamente el tren, que hizo en dos horas el
trayecto hasta _Reinosa_, de 51 kilómetros, tocando en cinco pueblos
intermedios sin interes ninguno. En Alar terminaron las llanuras de la
Vieja Castilla, limitadas por los primeros estribos de las montañas que
continuán los Pirineos, llamadas «montañas de Búrgos» y tambien «montes
de Reinosa.» El suelo es desde aquel punto sumamente variado y
pintoresco, sembrado de verdes y redondas colinas, y surcado de
numerosos riachuelos cristalinos á cuyas orillas hay un cultivo
esmerado. Arriba se ven las altas cimas montuosas y los picachos
graníticos de un aspecto majestuoso, y mas altas aún se ostentan las
lejanas eminencias de la cordillera coronadas de nieves perpetuas.
Aquella comarca, de suelo suavemente ascendente y entrecortada por bajos
cerros, es en extremo curiosa como elemento determinante de dos sistemas
hidrográficos. Los estribos de la cordillera se bifurcan y entrecruzan
tomando formas particulares que corresponden á cierta lógica de
inclinacion y giro, como si se buscasen mutuamente para componer una
cadena secundaria destinada á ser la generatriz maravillosa de todo el
singular sistema orográfico de la península. Los risueños vallecitos se
multiplican, sucediéndose en giros tortuosos y ascendentes, y al cabo el
ferrocarril atraviesa el cordon de colinas ó cerros que média entre las
aguas que se inclinan hacia Castilla, recogidas por el Pisuerga, y las
que se dirigen en sentido casi opuesto buscando los valles del Ebro para
ir á formar la base hidrográfica de los antiguos reinos de _Navarra_ y
_Aragon_ y del principado de Cataluña.
Nada mas risueño, mas poético y pintoresco que aquellos vallecitos
regados por el Ebro casi en sus fuentes, surcados de arroyos cristalinos
que forman á veces miniaturas de lagos, poblados de lindos grupos de
álamos, encinas y sáuces, y cubiertos de graciosas sementeras que hacen
un juego encantador con las casitas rústicas, las verdes praderitas y
las colinas de planos inclinados. El ferrocarril salva el Ebro varias
veces por sólidos y elegantes puentes de hierro, y termina su primera
seccion en Reinosa, pueblo de 2,900 habitantes graciosamente situado en
el fondo de una llanura, casi al pié de los altos contrafuertes de la
cordillera, y á menos de tres kilómetros del origen del Ebro. Reinosa
debe su importancia no solo al hecho de ser el punto de escala para el
comercio muy considerable de harinas, vinos, aguardientes y trigos entre
Santander y el interior de Castilla, sino tambien á su abundante
produccion propia en cereales, maderas y crias de ganados.
En Reinosa habia que tomar de nuevo la diligencia para ir hasta
_Corrales_, punto del valle marítimo del rio _Besaya_ donde comenzaba la
segunda sección del ferrocarril. Toda la parte intermediaria estaba en
construcción, trabajando simultáneamente muchísimos obreros en mejorar
la carretera y preparar la via del ferrocarril. No he visto jamas (ni en
Suiza, el país de lo pintoresco por excelencia) un paisaje tan animado,
tan gracioso é interesante como el que pude observar en todo el trayecto
de Reinosa á Corrales, no ménos instructivo que agradable.
* * * * *
Casi al salir de Reinosa comienza un admirable laberinto de colinas y
cerros de encanto sin igual, que se destacan ya abruptos, ya redondos,
ya en planos inclinados, produciendo una infinidad de quiebras ó
profundas ramblas por cuyas faldas y honduras va caracoleando la
carretera, llevando al viajero de sorpresa en sorpresa. A cada vuelta ó
revuelta cree uno imposible hallar paso por en medio de tan complicadas
montañas que tienen el aspecto mas risueño. Donde quiera colinas verdes,
relucientes y frescas, pobladas en sus cimas de tupidos bosques de
encinas enanas, y en el resto de rústicas casitas y alegres sementeras
de variadas tintas. Donde quiera abismos de verdura y vallecitos
microscópicos donde murmura algun arroyuelo saltador. La vida campestre
aparece en aquellos parajes con toda su dulce sencillez, su apacible
alegría y su poética variedad de armonías.
Al cabo la via llega al punto culminante en las montañas, produciéndose
allí una doble inclinacion de faldas montuosas, cuyas aguas giran en
opuesto sentido. Las unas se inclinan al oriente en busca del Ebro; las
otras concurren á formar el lindo rio Besaya, centro del pequeño valle
marítimo de Santander. El aspecto de la hoya del Besaya era riquísimo de
colorido y vitalidad. Un país enteramente distinto de cuantos habia
recorrido en España, y particularmente en Castilla, se ofrecia á mi
contemplación. En vez del abandono y la incuria, de la holgazanería, el
servilismo del hábito, la imprevision y los usos frailescos, veia la
animacion del trabajo, el gusto avanzado en las construcciones, el
esmero en el cultivo, la pulcritud en todo, la alegría en los semblantes
y los vestidos, el amor á las flores manifiesto en graciosos
jardincitos, la vida expansiva en todas sus formas campestres.
El Besaya, que al principio no es sino un bello torrente, corre en lo
general por una hoya tan estrecha hasta Corrales, que su latitud média
no excede de unos 80 ó 100 metros. Por la una márgen gira la carretera,
y por la otra el ferrocarril en construccion, hasta un punto donde se
cruzan salvando el rio para trocar las bases de su curso. El rio corre
por un lecho profundo y sumamente pedregoso, y las dos vias, talladas
ámbas en la roca viva á alturas muy considerables y sostenidas por
enormes baluartes, dominan donde quiera un abismo y están dominadas por
las moles paralelas de los altos cerros, de formacion caliza, granítica
y de arenisca petrificada en partes, y en otras compuestos de
aglomeraciones esquistosas. De trecho en trecho se destacan peñascos
colosales ó picachos abruptos, ó bien se producen altísimas murallas
tajadas verticalmente, donde se ven con mucho interes, ora las grandes
vetas brillantes y azulosas de las rocas graníticas, ora las severas
estratificaciones de los sedimentos de caliza y arenisca, ó los
complicados relieves de pizarra ó rocas esquistosas,--ora, en fin, los
verdes festones de lianas y helechos descolgándose sobre los abismos, ó
los lucientes matorrales de encinas enanas que vegetan en las
sinuosidades de los cerros, flotando al viento como si se desprendiesen
de las rocas para volar sobre las ondas espumantes del riachuelo.
El Besaya, sucesivamente engrosado por numerosos arroyuelos y torrentes,
es de un capricho encantador. Unas veces, sumamente estrechado en su
curso por las paredes de la rambla, salta y se retuerce sobre un lecho
de grandes rocas, precipitándose en cien cascadas eslabonadas y
produciendo mil ecos sonoros. Otras, ensanchándose el abra para producir
los mas preciosos vallecitos, el rio murmura dulcemente sobre un lecho
de guijarros de colores, entre hileras de álamos blancos y árboles
frutales, regando risueñas praderitas y sementeras, en cuyo fondo se
destacan sobre ondulantes planos inclinados las casas pintorescas de los
campesinos. Tan presto recibe el rio brillantes cascaditas, que brincan
de lo alto de las rocas laterales en uno ó mas escalones, ó descienden
en hilos perpendiculares por los muros tajados, como se bifurca en
canales artificiales cuyas aguas dan impulso á numerosos molinos
atrevidamente construidos sobre los abismos que dominan el cauce.
Un interminable cordon de carros cargados de harina y trigo, ó
mercancías extranjeras, tirados por yuntas de bueyes, le daba grande
animacion á la carretera; miéntras que en el lado opuesto se veían los
escombros de las rocas voladas por la mina, y los numerosos obreros
trabajando en las alturas abruptas en la nivelacion del terreno, la
apertura de muchos túneles y el establecimiento de algunos rieles. Aquel
doble movimiento comercial é industrial armonizaba perfectamente con la
actividad de los molinos, las escenas agrícolas y el aspecto de las
muchas pequenas poblaciones situadas en la márgen izquierda del rio.
Dondequiera veia las gentes trabajando: los hombres como carreteros y en
otras duras faenas; las mujeres conduciendo el arado, desyerbando ó
aporcando las sementeras de hortalizas; los chicos cuidando de algunos
pequeños rebaños; las buenas viejas hilando bajo el umbral de sus
casitas ó en el fondo de un jardín. El trabajo de las mujeres en la
agricultura es muy raro en la mayor parte de España, pero muy común ó
habitual en las provincias vascongadas, Navarra y sus asimilables. La de
Santander, que siempre ha figurado como accesoria del reino de Castilla,
y que lo es por la lengua, pertenece en realidad á un sistema
etnográfico de transicion, como intermediario del país vasco y el
castellano. Sea por razon de la topografía, sea por otras causas,
Santander es una provincia mas semejante por su aspecto general á las
vascongadas que á las de Castilla.
Desde luego, en la hoya del Besaya no se ve un solo mendigo, ningun ser
inútil, nada que indique miseria. Allí todo sonrie, denotando un modesto
bienestar, y cada pueblo es un enjambre de casas graciosamente rodeadas
de huertos y jardines; con gentes bien vestidas, de bella raza, de
fisonomías francas, risueñas, inteligentes y amables que brindan
robustez y contento. Si la lengua y muchos rasgos de costumbres no
mantuviesen la unidad, podría decirse que al entrar á la provincia de
Santander se sale de la España gótica ó castellana. Evidentemente los
Pirineos han determinado profundas diferencias, que la proximidad del
Océano, al occidente, contribuye á fortificar.