En la época en que los visité el invierno apénas concluia; la vegetación

al aire libre estaba muerta, y faltaban por lo mismo todos los encantos

del bosque y el jardín; que dependen de la naturaleza. Pero en

compensacion, el arte maravilloso, la abundancia de objetos en el

escenario y los mil grupos de pequeños arbustos melancólicos de hojas

persistentes, ó de plantas acuáticas, hacían un juego muy interesante.

El parque del _Regente_ tiene como unos 80 acres de superficie, y está

surcado en toda su extension por un ancho y hermoso lago y canales de

navegacion é irrigacion, cuyas aguas alimentan las fuentes, los

estanques, los arroyos y todos los receptáculos que las conservan para

los animales y la vegetacion. Dividido en tres partes, la una es

propiamente un pequeño y hermoso parque sombreado por árboles seculares

y magníficos; las otras dos contienen separadamente el jardín

_Zoológico_ y el _Botánico_.

En el segundo se encuentra, durante la primavera, la mas variada y

completa coleccion de plantas raras, representantes de la vegetacion del

mundo entero. Allí nada hay de ménos ni de mas; todo lo que es vulgar

está desechado, y en vez de la inútil profusion de árboles ó plantas de

un solo género, cada familia, cada especie y cada género están

representados por las mas hermosas muestras, en corto número y con un

órden perfecto de clasificacion. El visitante puede hacer un verdadero

estudio de la botánica cosmopolita, siguiendo paso á paso los grupos

científicamente preparados al aire libre ó en invernáculos,--dentro de

las aguas de los estanques pintorescos de agua dulce ó marina,--ó sobre

los emparrados, enrejados y techos que les dan protección á las lianas,

enredaderas parásitas y plantas trepadoras de todo género.

La falta de abundante vegetación exterior, que era efecto de las nieves

del invierno, me hizo buscar de preferencia los invernáculos de cristal.

Esos palacios de Flora, construidos por el hombre para dar abrigo y

calor á la naturaleza, son verdaderamente espléndidos. Allí cada planta,

la palmera colosal, como la humilde violeta japonesa, vive lujosamente,

con toda la frescura, la belleza, el brillo, el perfume y los tesoros

que les dan el sol, las brisas y el rocío en los climas ardientes ó

templados á que pertenecen. La arquitectura grandiosa de los

invernáculos, y las condiciones que cada uno tiene, según el grupo de

plantas que abriga, para darles el grado de luz, calor, libertad,

humedad y tierra especial que necesitan, favorecen maravillosamente el

crecimiento, la nutrición fecunda, la reproducción y la conservación de

todas las especies interesantes.

Bajo las bóvedas tibias y perfumadas de los invernáculos, el visitante

asiste á un espectáculo encantador de magnificencia y contrastes. Yo

recorria allí todas las regiones de la tierra, en cuanto á su

vegetacion, con solo trasladarme sucesivamente de un invernáculo á otro.

Admiraba la flora europea de todas las latitudes, educada en cierto modo

por la civilizacion, embellecida con el arte, en cuanto este puede

embellecer la naturaleza. Adivinaba los desiertos de África, retostados

por un sol ardiente que mantiene la, vegetacion como febricitante en su

lecho de arena calcinada,--y asistia á las escenas suntuosas de las

selvas y montañas asiáticas, donde todo es exuberante y voluptuoso, por

el tamaño, los colores, los perfumes, las formas y el crecimiento de las

plantas, como de los animales; donde todo maravilla y aturde,--dando la

idea de un mundo semi-bárbaro, inmenso, cuya grandeza provoca la codicia

de los pueblos gastados y empobrecidos por el tiempo en Occidente.

Pero nada llenaba tanto mi espíritu y mi corazon como la vista de los

grupos de plantas colombianas. Allí se alza la palmera cerosa do los

Andes, que vive azotada por los huracanes de los páramos, como la que

mora en los valles ardientes y produce el marfil vegetal ú otras

materias. Lo mismo el arbusto crespo, oscuro y melancólico de las

alturas pobladas por los líquenes, que el árbol aromático y gentil de

las faldas y planicies intermedias, ó la liana estupenda y la planta

enana de hoja monstruosa, que crecen en la humedad y la espesura sombría

de las selvas, en las márgenes ardientes de los grandes rios. Yo creia

vivir en Colombia, respirar su aire vigoroso, contemplar su cielo

espléndido, calentarme con su fuego, ó levantarme sobre sus cordilleras

empinadas, devorar sus frutas deliciosas y embriagarme con los perfumes

de ese mundo de luz, de fuerza y majestad natural que habia dejado del

otro lado del Océano.

En presencia de esos portentos de la ciencia, del arte y del comercio y

los viajes, y agitado por tan profundas impresiones, sentí duplicarse mi

fe en el progreso infinito y fortalecerse mi creencia en la mancomunidad

de todos los pueblos en la obra inmensa de la civilizacion. ¿Para qué

ese lujo de plantas de todo el globo en prodigiosa variedad? ¿Qué

significa esa asamblea universal de verdura, de perfumes, de colores, de

formas singulares, de familias de la vegetacion de todas las regiones?

¿Es solo en servicio de la ciencia y la industria que el viajero

naturalista recoge del uno al otro polo los matices vivientes del manto

con que la naturaleza cubre el seno de la tierra? No! Cada familia y

cada especie, cada grupo de la Flora representa allí la unidad, la

armonía, la vida progresiva y la fecundidad de la creacion, concurriendo

al servicio de la humanidad, segun el destino que el clima le da á cada

uno de los objetos que la inteligencia humana puede aprovechar.

Esa centralizacion ó reunion de todas las plantas, sublime asamblea

cosmopolita, es la imagen de la unidad en la civilizacion, de la gran

mancomunidad de derechos, mision é intereses que liga á todas las razas,

las naciones y las generaciones que figuran en el movimiento de la

humanidad.

Los pueblos son como las plantas: miradas aisladamente, los rasgos

característicos asoman, los contrastes son vigorosos, el antagonismo

aparente es sensible; pero consideradas en los invernáculos, en un

grandioso conjunto que las reune sin confundirlas, aparece patentemente

la suprema armonía que las enlaza á todas y les da la perfeccion de la

hermosura y la grandeza.

El jardin _Zoológico_ tiene el triple ínteres del arte en la

distribucion, la hermosura vegetal y el movimiento animal que revela la

vida de las innumerables familias sometidas al poder ó al servicio del

hombre. La concurrencia de visitantes es siempre muy considerable, y los

grupos movibles y variados a que ella da lugar aumentan el ínteres de la

escena. No pretendo hacer una descripcion completa de aquellos jardines,

cosa imposible para el que apenas ha podido recorrerlos durante algunas

horas. Así, solo indicaré algo de lo que fijó mas mi atencion.

La coleccion en todo su conjunto es inmensa y de una maravillosa

variedad, conteniendo solo dos ó tres individuos de cada especie y

género para no complicar el estudio que puede hacerse de todas las

familias. El órden reina en todas partes, consultando simultáneamente

las exigencias de la nomenclatura científica y los hábitos y condiciones

de las especies.

Aquí se halla el visitante en presencia de los animales feroces,

debidamente clasificados; mas allá admira los grandes rumiantes de

primer órden; acá una familia, allí otra por grupos homogéneos, y en

circos, chozas, jaulas y alojamientos especiales; de manera que, con el

auxilio de los rótulos claros y precisos y del severo arreglo que

preside á todo, se puede seguir un curso de zoología en todos sus ramos,

superficial, es cierto, cuando no se tienen los conocimientos

necesarios, pero bastante para darle á un observador que no conoce la

ciencia una idea general de las formas, la manera de alimentacion,

crecimiento, reproduccion, etc., de cada animal, y de las costumbres,

necesidades y destino que, segun su clima, su talla, configuracion, piel

y demas circunstancias, les ha asignado la previsora y admirable

naturaleza á todas sus criaturas susceptibles de movimiento espontáneo.

No hay duda que la admirable coleccion de fieras, de mamíferos de todas

clases, ofensivos ó inofensivos, de rumiantes, monos, etc., etc., es

maravillosa, y que el visitante goza mucho admirando las corpulentas

girafas de ojo melancólico; los elefantes, hipopótamos y rinocerontes

monstruosos; el enorme tigre de Bengala, de fisonomía traidora; el

grande oso blanco del norte en eterna agitacion; el leon de Numidia, de

mirada indiferente y sombría; el triste orang-utang, caricatura de

hombre degradado, que parece afligirse de su inferioridad y su mudez; el

curioso bizonte; el corpulento búfalo crinado; la linda y esquiva zebra,

y tantos otros animales en extremo interesantes y curiosos. Todos esos

grupos llaman la atencion por su ferocidad, ó su inteligencia, ó su

corpulencia, ó Sus particularidades. Pero lo mas acabado y bello en el

jardin Zoológico, ó al menos lo que mas interesó mi curiosidad, fué la

inmensa variedad ornitológica,--el pequeño palacio de los peces y

animales marinos y la coleccion de los reptiles. Es talvez en esas

grandes familias, hijas del viento, de las aguas y de las grietas

sombrías, donde mejor se revela todo lo que la ciencia y los viajes han

podido avanzar, y todo el poder de domesticacion que el hombre es capaz

de ejercer sobre el reino animal entero.

Al pasar por delante de las vastas pajareras al aire libre, que son los

palacios enrejados de innumerables lindísimas aves, un torrente de las

mas variadas armonías se difunde en el viento, formando el concierto mas

encantador. Allí todo es movimiento, alegría, canto inagotable, como si

los millones de voces de la creacion tuvieran sus ecos en el seno de las

lucientes jaulas. Los mas bellos y distintos colores, las mas

inesperadas combinaciones de formas y matices en increible asociacion,

atraen las miradas del visitante, haciéndole tener por momentos la

ilusion de que un artista caprichoso en extremo es el que ha pintado

esos millares de alas, cabezas, picos y colas donde el oro, la

esmeralda, el rubí, el lápiz-lázuli y cien tintas primorosas alternan y

se combinan para hacer brillar el plumaje del inquieto pájaro.

En el gran salon de bóveda de cristal y temperatura cálida, que cubre á

los pájaros parlantes y silbadores mas ruidosos, la armonía se pierde en

el confuso eco del inmenso ruido que hace la gran familia de los

papagayos multicoloros. Algo como la locura de una orgía ó el estrépito

de un claustro de colegiales aturde en ese santuario alegre de los gayos

turpiales, mirlos; toches, pericos, loros, guacamayos y demas análogos,

que forman con sus plumajes pintorescos una interminable y movible

sucesion de arcos iris, de sombras y luz, y tienen una gran sonata de

mil flautas y flajolés en desacuerdo. Aquello hace reír, divierte,

aturde y enloquece, como un remedo de la algarabía humana en un mercado

público,

Sobre grandes grupos de rocas (cerca de los estanques donde nadan los

anfibios mamíferos ó los ánades innumerables, entre preciosas plantas)

alzan las cabezas, admirados unos, escrutadores otros, indiferentes

aquellos ó desconfiados los mas, los buitres, los condores gigantescos

de los Andes, las águilas de los Alpes y todas las demas aves de presa.

Al ver á esas soberanas del viento reducidas á la esclavitud, me parecia

asistir al espectáculo del orgullo humano sometido y vejado. El águila

parece haber depuesto la altivez de sus dias de libertad, y su ojo se

fija en el cíelo y en los perfiles de las rocas artificiales; con la

codicia del que condenado á ver de cerca un tesoro no puede alcanzarlo

jamas.

Confieso que sentí despecho y tristeza al contemplar el palacio de los

cuadrumanos. ¿Qué cosa es un mono sino un remedo, una caricatura de este

mono sublimo que se llama el hombre? Todo el espíritu de imitacion y

ostentacion, la vanidad, la inquietud, la curiosidad insaciable y otras

_cualidades_ parecidas que tiene el hombre, son el distintivo del

mono;--prescindiendo de ciertas tentaciones traviesas y malignas en que

los monos no nos llevan mucha ventaja a los animales parlantes de

espíritu inmortal. A veces pienso que Dios, al crear en el mono nuestra

caricatura, haciendo eternamente muecas, ha querido ofrecernos el espejo

del ridículo á que conducen las vanidades de la vida. Y bajo este

aspecto, no hay duda que el mono es un preceptor muy importante; solo

que, como sucede siempre, los discípulos no hacemos caso de la leccion y

nos burlamos del maestro en caricatura.

La galería de los reptiles no es ménos abundante y curiosa que las

mencionadas; y lo que mas llama la atencion allí es el estado de

mansedumbre á que llegan entre sus lechos de arena y celosías de

alambres y cristal esos terribles envenenadores del desierto, condenados

á arrastrarse, por el pecado original de la serpiente corruptora de Eva

y su compañero. Muy resentida debe de haber quedado la familia de la

corruptora, puesto que sus interesantes miembros no desperdician la

oportunidad de hincarle el colmillo á cualquier descendiente de la

crédula Eva, que no sea domesticador de profesion. ¡Qué profesión! Lo

mismo valdría vivir domesticando un fraile mejicano, un guerrillero de

ley ó un recaudador de peajes. Y sinembargo.... ¡lo que es el

hombre!... las serpientes se aplacan, y aquellos no se domestican

nunca!

Es cosa averiguada que la serpiente es inofensiva durante una larga

parte de cado año, en que reposa y duerme, y que su agresion requiere

casi siempre alguna provocacion, y obedece á intermitencias producidas

por el frio, el calor, el hambre ó el estado sexual. Y esos fenómenos,

que la ciencia explica por el análisis del organismo animal, se

patentizan fácilmente en las galerías zoológicas. Allí el observador

puede leer en la mirada del reptil, sobre todo del enorme boa, las

gradaciones de la irritabilidad. Hay algo en el ojo, el aliento y los

movimientos espirales de ese monstruo, que atrae, fascina y magnetiza,

como la tentacion del pecado, y que al mismo tiempo cede á la influencia

magnética del hombre. He visto en las serpientes del jardin de Lóndres

contrastes muy curiosos de expresion (segun las personas que las miraban

de cerca), y que me han hecho pensar mucho en los fenómenos del

magnetismo animal y la electricidad, explicándome ciertas singularidades

que algunos suponen fabulosas, pero que son perfectamente exactas. El

olor y algunas otras cosas influyen mucho respecto de los reptiles. Así,

notaba con admiracion que las culebras cambiaban de actitud, agitándose

ó adormeciéndose, mirando con mansedumbre, con desconfianza ó con ira,

alejándose ó acercándose, escondiéndose ó descubriéndose mas ó menos,

según la diferente impresion que les producía la presencia ó la mirada,

el olor, la voz ó la fisonomía de los concurrentes. Tal vez un dia la

ciencia demostrará que no es la inteligencia ó un _instinto espontáneo_

lo que induce al animal á ejecutar bajo la atmósfera del hombre ó en

cualquiera situacion estos ó los otros actos, que hacen vacilar al

filósofo entre hipótesis mas ó ménos aventuradas; sino que solo la

accion de un fluido magnético ó eléctrico, comun á todos los objetos de

la creación (aunque con diversas inflexiones de intensidad, residencia y

modo de obrar), produce las analogías y los fenómenos que hacen creer en

la comunidad de _inteligencia_. Y el día que la ciencia física demuestre

eso, si no es un delirio, la psicología habrá avanzado inmensamente,

iluminando el camino de la humanidad, donde reinan todavía las tinieblas

de la hipótesis.

El palacio de cristal destinado á los peces y animales marinos de

pequeña talla, y principalmente á los moluscos, es pequeño pero

primoroso. Allí cada grupo se encuentra en una urna trasparente,

viviendo en su elemento y entre las rocas, las arenas y la vegetacion

del fondo del mar. Los corales y otros animales arborescentes, los

moluscos mas bellos, y todo lo que hay de caprichoso, admirable y

diminuto en ese mundo de vidas misteriosas que se agita bajo las ondas,

aparece allí en miniatura y de bulto, á la vista del visitante, para

revelarle muchas de las maravillas del océano. Todo eso tiene una

infinita poesía, un encanto indefinible, que patentiza el sistema de las

compensaciones creado por la naturaleza, y la suprema prevision con que

cada órgano de respiracion, de movimiento ó de nutricion ha sido

arreglado para corresponder á las necesidades propias de la region ó el

elemento en que vive el animal.

Al dejar el espléndido jardin Zoológico de Lóndres (para cuya

descripcion completa serían necesarios muchos volúmenes) me hacia una

reflexion sobre la mancomunidad de la industria y la ciencia física, y

de estas y la moral, ó mejor dicho, de todos los hechos que representan

el progreso humano. A primera vista ese magnífico jardin ó paraíso mixto

de Lóndres no es mas que un establecimiento científico, un estímulo para

las excursiones del naturalista, y un elemento de especulacion, y de

recreo. Pero observando atentamente se encuentra que aquello es ademas

una escuela práctica de moral y una enseñanza filosófica para los

pueblos. ¿Por qué?--fácil es demostrarlo con tres reflexiones que vienen

naturalmente al espíritu.

La multitud que visita esos lugares incesantemente, adquiere un hábito

de sociabilidad con los animales que le suaviza muy notablemente las

costumbres y pasiones. Lo que el hombre no comprende, respecto á sus

deberes sociales, acostumbrado á estar siempre en relacion casi

exclusiva con su especie misma, lo aprende al observar la sociabilidad

de los animales entre sí y respeto del hombre, que es su señor y

generalmente su estúpido tirano. Todo el mundo se acerca y rivaliza en

agasajos con los brutos domesticados, y cada cual tiene _su preferido_,

á quien obsequia en cada visita con golosinas que el pobre animal recibe

con gratitud y cariño. Si en general el elefante, las girafas, los

camellos, las zebras y otros brutos igualmente curiosos reciben los

homenajes de la mayor parte de la turba, no faltan _amadores_ ó

aficionados que tienen su oso, ó su tigre, ó su boa _predilecto_. Una

verdadera emulacion caritativa se establece allí, y una visible

correspondencia de amor entre el hombre y el animal. ¡Cuántos habrá que

no teniendo en el mundo ningun vínculo de ternura, sino pesares y

desengaños, van al jardin Zoológico á cultivar una dulce amistad con

este ó el otro animal, segun las analogías de inclinaciones! Lo que mas

se observa allí es que los ancianos, las mujeres y los niños son los mas

afectuosos y caritativos con los animales; cosa natural si se considera

la benevolencia y sociabilidad que distingue á los dos extremos de la

vida, y á la mujer, que es su lazo de union.

Por otra parte, los concurrentes se habitúan á ver que todos los

animales, aún los mas feroces, son tratados con dulzura por los

empleados del establecimiento, mostrándose infinitamente mas accesibles

y dóciles á la benevolencia que al rigor. De ese espectáculo se deriva

toda una enseñanza filosófica que es y debe ser la base de toda

legislacion penal. Si la fiera misma cede á los medios suaves ¿podrá

sostenerse como aplicable al hombre el sistema draconiano,--el régimen

de la violencia, del dolor, de la venganza, de la severidad excesiva y

de las penas _preventivas_? No sin razon la posteridad ha considerado á

Montesquieu y Buffon como apóstoles de una misma causa humanitaria;--el

uno analizando el _espíritu de las leyes_ de los hombres, y el otro

investigando y revelando las leyes y las propiedades de la sociabilidad

del _animal_.

Creo que donde quiera que un jardín Zoológico figure como ornamento de

una sociedad y testimonio de las conquistas del hombre sobre la

naturaleza, la moralidad recibirá un gran servicio, y la enseñanza de la

beneficencia y la dulzura tendrá fecundos resultados.

* * * * *

Al frente del parque del _Regente_, sobre la misma calle ó avenida, se

encuentra un curioso edificio,--el _Colosseum_,--que en otro tiempo era

muy concurrido y ha perdido casi toda su importancia. El cuerpo

principal es una inmensa y altísima rotunda doble, de construccion muy

particular, que figura como una pirámide en el centro de un globo.--La

parte baja y central contiene un bazar de curiosidades para vender á los

visitantes, donde hay conciertos permanentes, cosmoramas y otras

diversiones instructivas. La pirámide ó el cuerpo que cubre el centro

tiene una estupenda elevacion, y el visitante sube á la cima por

escaleras de caracol que hacen pensar en los Titanes escalando el cielo,

ó por medio de una maquinaria ingeniosa que levanta suavemente docenas

de curiosos, produciendo la misma sensacion de uno de esos sueños de

encantamientos en que algun poder misterioso nos lleva á las regiones

aéreas.

A una altura muy considerable se detiene el visitante, sobre un balcon

circular, para asistir á un admirable espectáculo de arte y perspectiva.

La ciudad entera de Lóndres, tal como se la ve desde la cima exterior

del _Colosseum_, está pintada con todos los perfiles y colores de su

fisonomía y todos los cuadros que revelan su movimiento diario, sobre la

concavidad de la enorme rotunda, cubierta por un techo de cristal, que

rodea y abarca al cuerpo ó edificio central donde está colocado el

observador. Así, recorriendo todo el balcon circular del centro, se van

registrando sucesivamente todas las partes unidas que componen en un

solo cuadro circular todo el inmenso panorama de Lóndres. La perspectiva

es tal, que la ilusion es completa. Me creia conducido por Asmodeo en

alas del viento para ir registrando el escenario entero, sin los

inconvenientes de la niebla que cubre casi continuamente á Lóndres.

Aquella obra colosal de pintura, quo consumió muchos años de fatigas de

un artista aristocrático, aunque ha sido despues superada por trabajos

mas perfectos y de otro órden, merece siempre admiracion.

Subiendo un poco mas en el edificio central, la bóveda se cierra, y

afuera, sobre un balcon circular al aire libre, el espectador registra

el original del cuadro interior, es decir el inmenso Lóndres, en cuyas

calles hormiguean millones de hombres que parecen insectos y millares de

millares de vehículos; en cuyo rio se cruzan los vapores, los navíos,

los botes y las góndolas en asombrosa multitud; y de cuyos centenares de

miles de chimeneas se desprenden las negras columnas de humo ó las

blancas espirales de vapor que componen el manto lúgubre ó sudario que

ha de envolver algunos momentos despues á la metrópoli gigantesca del

comercio y la navegacion, de la industria y el movimiento, de la suprema

opulencia y de la suprema degradacion y miseria.... La contemplacion de

esa capital, desde tan alto observatorio, causa un vértigo semejante al

que producen el movimiento y la faz del océano; y el observador que

busca hechos y enseñanzas útiles no puede ménos que hacerse las mas

contradictorias reflexiones acerca del modo como el bienestar se

encuentra, no diré _repartido_, sino _clasificado_ entre las grandes

capas de la sociedad.... Lóndres es la ciudad-escuela por excelencia,

porque abriga en su hirviente seno todos los elementos de la lucha

terrible empeñada entre la civilizacion y la barbarie, es decir: la

justicia y la iniquidad, el goce fecundo y la miseria.

El _Colosseum_ contiene otras muchas curiosidades que, en general, son

muy inferiores á las de otros establecimientos mas nuevos. Su verdadera

maravilla es la Gruta artificial de estalactitas, imitando la de Fingal,

si no recuerdo mal. Es una admirable caverna construida con

cristalizaciones y rocas porosas, larga y estrecha, iluminada de un modo

fantástico que produce efectos singulares de luz y sombra, llena de

infiltraciones que hacen caer las gotas de agua por entre millares de

cornisas truncadas, columnas retorcidas, pedestales rotos, grietas

luminosas ú oscuras, alquitraves, molduras, relieves y todos esos

primores de arquitectura caprichosa que el artista invisible produce en

las cavernas, las cataratas, los torrentes, etc., sin mas buril que la

gota de agua cristalina, la paja ó el chorro estrepitoso, cuyo eterno

curso ó golpe taladra, hiende, labra y modula todas las rocas;--imágen

pintoresca del pensamiento humano obrando sobre la inmensa roca del

error.

* * * * *

Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · 第 11 / 45 段