manifestar que es mal hombre, lo primero porque no quiso suplicar de la
cédula para que los indios de la isla no saquen oro; lo segundo porque
no le emprestó dineros, y otras causas tales. Pide licencia para ir
a la Corte y suplicar no se consienta salir de ella al Obispo hasta
su llegada, y que los oigan al uno delante del otro; que no es razon
lleve S. S. palma despues de tantos excesos como ha hecho en la isla.
Por lo que a él toca, dio cuenta con pago a Vadillo y a Ortiz y el
actual gobernador no halló cargo que ponelle en la residencia, como a
los demas oficiales. Que el obispo se va con lo de la iglesia y lo del
hospital; que deja indios y negros que le sacarán oro aun este año.
416.
(Año de 1544.—_Marzo 16, Santiago._)—Poder general dado por el
Concejo de Santiago al Obispo para suplicar de la cédula de libertad
de los indios.—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 117 vto.)
417.
(Año de 1544.—_Marzo 22, Santiago._)—Carta de los Procuradores de las
villas dando gracias á S. M. por el buen Gobernador que ha enviado
y pidiendo no tengan ejecución las ordenanzas sobre libertad de los
indios.—(Colec. Muñoz, t. LXXXIII, fol. 216 vto., y _A. de I._, 54,
1, 32.)
«Sacra Cesárea Católica Magestad.=Los procuradores de la ysla
Fernandina bessamos los Reales pies y manos de vuestra Magestad, y
como fieles vasallos suyos le hazemos ssaber como a esta ysla por
mandado de vuestra Magestad es venido por su governador el licenciado
Joanes Davila y por la salud e remedio questa ysla a rescibido con su
venida, otras muchas veces bessamos los Reales pies y manos de vuestra
Magestad, por nos aver enbiado persona que tanto convenia a su Real
servicio y al bien y sustento desta tierra, el qual luego que llegó
hizo pregonar ciertos capítulos y ordenanças de vuestra Magestad que
hablan en razon de la libertad e buen tratamiento de los naturales
desta tierra, lo qual no a dexado de cabsar mucho alboroto y escándalo
en los dichos naturales y aun en los esclavos negros e yndios que
en ella ay, viendo la dicha libertad, la qual si no se Remediasse,
tenemos por cierto que vuestra Magestad perderá del todo esta tierra e
nosotros la vida, por que los naturales son de tal condicion e calidad
y engratitud que demas de no rreconoscer el bien y merced que vuestra
Magestad les hace, procurarian con el favor de los dichos esclavos
negros e yndios, que los hallaran muy aparejadoss para su yntencion por
ser como son ssus amigos y el gran aparejo que ay en la tierra para
ello, de hacersse del todo sseñores della, y a esto les yncitara el
gran aparejo que en ella ay, asi por ser muy despoblada y aber en toda
ella muchos bastimentos, como por veer que ay en ella poca resistencia
de españoles que se lo resistan, y tenemos por cierto que mediante esto
vuestra Magestad terna nescesidad de mandallo tornar a conquistar e
reduzir en su servicio, y esto no será sin grandes males e muertes de
los que en ella bivimos, como lo an yntentado otras veces de hazer, y
visto esto y otros muy grandes ynconvenientes que de lo susso dicho
resultan, pedimos e requerimoss al dicho su governador que teniendo
respeto a lo suso dicho, pues le era notorio, suspendiese el efecto e
cumplimiento de lo mandado por vuestra Magestad hasta tanto que fuese
ynformado de lo que convenia a su Real servicio e a la poblacion e
sustentacion desta tierra, lo que tenemos por cierto que suspenderá
como persona que lleva conoscimiento ya de las cosas de la ysla e por
esto pensamos que tenemos algun remedio, por tener esperança que ansi
lo hará hasta tanto que vuestra Magestad otra cosa provea, y por que
nuestro procurador va ynstructo en las cosas de aca, a vuestra Magestad
suplicamos le oya e le de entero crédito a todo lo que de nuestra parte
le suplicare. Nuestro señor la sacra cesárea católica Magestad guarde,
abmente e prospere con abmento de mayores Reynos e señorios. Desta ssu
cibdad de santiago de su ysla fernandina a 22 dias de março de 1544
años.
De vuestra sacra cesárea católica Magestad=muy humilldes vasallos
de vuestra magestad que sus Reales pies y manos bessan=Martin de
Maluenda=Juan Rodrigo de Uzeda=Juan de Vergara=Alonso de Aguilar=Pasó
ante mi Cristoval de Torres, escrivano público e de cabildo.»
418.
(Año de 1544.—_Marzo 31, Santiago._)—Carta del Justicia y Regimiento
en representación contra las ordenanzas de libertad de los
indios.—(Colec. Muñoz, t. LXXXIII, fol. 217, y _A. de I._, 54, 1,
32.)
«Sacra Cesárea Católica Magestad=A esta cibdad de Santiago desta ysla
Fernandina llegó el licenciado Juanes Davila, governador y juez de
rresidencia de vuestra Magestad, a quatro de hebrero de este año, y
no con pequeño trabajo, por que en estos tiempos en esta costa del
sur corren muchos nortes, y tambien por que el piloto que traya no
hera platico, anduvo muchos dias junto a tierra syn poder tomar
puerto, y con temor que no le pasasen a la Nueva España, se metió en
el batel de la nao con algunos de sus criados, lexos de tierra, con
mucho peligro de su persona, y salió en los montes quatro leguas deste
pueblo, de donde sabida su llegada, salimos a recibille con aquel gozo
y alegria que hera razon, viniendo proveydo por vuestra Magestad, y
a donde avia gran necesidad, estando como estábamos desconfiados de
semejante socorro, creyendo que ya vuestra Magestad tenia olvidada
esta su ysla, y asy con ver la gran merced que vuestra Magestad nos ha
hecho, y su persona, y la fama de sus letras y bondad, avemos sido muy
consolados, por que muchas vezes besamos los pies y manos de vuestra
Magestad. Luego como llegó fue rescebido en este cabildo por nuestro
governador e juez de resydencia, como vuestra Magestad por sus Reales
provisiones lo manda, que fueron obedecidas y conplidas con aquella
reverencia y acatamiento que como sus leales vasallos devemos, y con
su presencia, governacion y administracion de justicia, creymos ser
ayudados y relevados de todo trabajo, por que como en esta ysla no
aya yngenios ni otras grangerias, sustentávamonos con sacar algun oro
con los yndios naturales y con yndios esclavos y negros, que aunque
es poco, a sydo mucha parte para que no se aya acabado de despoblar,
por que a esta causa vienen algunos navios de España con provision y
las cosas nescesarias, y quitado, como paresce que se quiere quitar,
haciendo libres los naturales y poniéndonos en condicion los yndios
esclavos que nos costaron nuestro sudor, a nos puesto en gran fatiga y
congoxa, por que sin duda viniendo a efecto, esta ysla se despoblara, y
donde Dios hera servido y alabado su santo nombre, podrá ser ydolatrado
y su santa fee despreciada y vituperada, y que ellos y los negros se
alcen y maten los españoles y se queden señores de la tierra. A vuestra
Magestad suplicamos lo mande ver y remediar por que no acaezca cosa que
despues no tenga remedio. Desde a pocos dias que llegó el licenciado,
mandó pregonar los capítulos que sobre la libertad de los yndios
naborias hablan, y sobre los esclavos. syn querernos oyr ni ynformarse
que de pregonallo se avia de alborotar la tierra y destruirnos, por
manera que de do esperábamos el remedio, salió el daño y perdicion de
todos, y a sido causa que asy los naturales como los esclavos andan tan
alterados, haciendo juntas entre ellos, que apenas quieren hazer lo que
les mandamos ni rogamos, por que no ay en ellos tanta virtud, y pues
los que ynforman a vuestra Magestad que estos son capaces para gozar
de libertad yerran a vuestra Magestad, suplicamos sea servido tener
respecto a que somos sus vasallos y antiguos en estas partes, donde le
avemos servido con muchos trabajos y necesidades, y no es justo que
lo que gastamos en poblar esta ysla, comprando estos esclavos y en
sustentar los naturales della y en hazer hedificios para perpetuarnos,
seamos depojados de nuestros bienes ni disfavorecidos de vuestra
Magestad, por que de lo contrario se seguirán ynconvenientes y será
libertar a ellos y hazer a nosotros sus esclavos como comiença ya a
representarse.
Tambien hazemos saber a vuestra Magestad que en esta ysla ay copia de
negros y pocos españoles y de oyr dezir que los yndios naturales an de
ser libres y ellos esclavos se an alterado tanto, que casy andan tan
levantados como los otros, de manera que no sirviendo los naturales
ni sacando oro en las minas, no abrá español que con ellos solos ose
andar, por que son honbres, y queriendose alçar, lo harán como lo
saben y acostumbran hazer. A vuestra Magestad suplicamos sea servido
remediarnos, mandando a su governador que no lo haga sin que primero
vea por esperiencia lo que dezimos y averigue la verdad de todo ello,
y de lo contrario tenga vuestra magestad por muy cierto que ellos
quedarán señores de todo y nosotros huydos y desterrados de nuestras
casas y haziendas, por que somos pocos y ellos muchos y para mucho,
y la ysla muy larga y montosa y aparejada para salirse con lo que
quisieren.
Ya vuestra Magestad sabe que en esta ysla se pusieron copia de yndios
en libertad para hacer esperiencia y ver como aprobavan y aprovechavan
asy en su abmento como en las cosas de la fee, y el fructo que desto
se sacó, ques averse muerto antes que los que están encomendados, y
que por mucho que an sydo dotrinados, ninguno dellos a salido que se
pudiese decir abil o capaz, sino mas dados á sus ritos y cerimonias y
vicios sucios, y pues es asy verdad, vuestra Magestad aya misericordia
de muchos honbres pobres y viudas cargados de hijos y hijas donzellas,
que no tienen otros vienes sino diez o doce indios naborias, o
quince, que les hacen su comida y les van a montear carne, y sy estos
les quitasen, moririan de hambre y seria causa de ser malos de sus
personas, por que como dezimos no ay otra grangeria para ganallo.
Asy mesmo por conplir las provisyones de vuestra Magestad y por tener
seguros algunos yndios, se an casado y hecho casas de piedra y otros
edificios muchas personas, en que an gastado lo que tenian; viendo
agora esto que vuestra Magestad manda que se guarde, quedan perdidos y
sin hazienda, de que se agravian, por que si todavia vuestra Magestad
manda que se guarde, es forçado que las desmanparen y dexen para
criaderos de aves, y no a de aver como no avra, iglesia, ni obispo,
ni clerigos, ni oficiales de vuestra Magestad, porque no avrá de que
se mantengan, ni rentas de vuestra Magestad con que hacello, como lo
a proveydo y mandado, ni avrá navio, pues no va donde no ay oro, y
asy se yran todos los españoles aunque no quieran. A vuestra Magestad
suplicamos no permita que se acabe todo y principalmente el servicio
del culto divino, y mande ver y proveer como esta ysla sea remediada,
pues por sólo el respeto del servicio de Dios, aunque en ellos oviera
capacidad, que no la ay, hera justo que estuviesen como an estado en
encomienda, y quanto a esto, debaxo de la misericordia de vuestra
Magestad pedimos justicia y lo remitimos a su Real conciencia.
En pregonándose los capítulos, entendio el licenciado en tomar las
cuentas de los depósitos y en hazer justicia a muchos, y en las penas
de camara de vuestra Magestad con tanta liberalidad y presteza, que
todos estan contentos de su governacion, y como va conociendo la tierra
e tomando el tiento della, esperamos que en todo mirará lo que conviene
al servicio de Dios y de vuestra Magestad e al bien desta ysla, y
creemos suspenderá la execucion desto de los yndios hasta en tanto
que vuestra Magestad otra cosa mande. Suplicamos a vuestra Magestad
le enbie a mandar lo haga, favoresciendo a los antiguos y casados y
pobladores della.
Y porque a vuestra Magestad avisamos de algunas cosas necesarias para
el remedio desta ysla y sobrello enbiamos nuestro poder y la memoria de
lo que pedimos a vuestra Magestad, suplicamos lo mande ver y proveer.
Sacra cesárea católica Magestad; Dios nuestro Señor la Real persona
de vuestra Magestad guarde y acreciente su ynperio. Desta cibdad de
Santiago ysla Fernandina en fin de março de 1544.
Sacra cesárea católica Magestad=Sus muy umildes vasallos que sus Reales
pies y manos besamos=Francisco Perez, alcalde=Gonzalo Fernandez,
alcalde=Hernando de Castro=Lope Hurtado=Alonso Hurtado=Juan de
Agramonte=Por mandado de la justicia e Regidores=Cristoval de Torres
escribano de cabildo.»
419.
(Año de 1544.—_Abril 7, Santiago._)—El factor y veedor Hernando de
Castro pide á S. M. le sean devueltos los cincuenta indios que por
virtud de las nuevas ordenanzas se le han quitado, pues no puede
subsistir sin ellos.—(_Acad. de la Hist._, colec. Muñoz, t. LXXXIII,
fol. 217, y _A. de I._, 54, 1, 34.)
Sacra Cesárea Católica Magestad=Por el mes de ebrero deste año vino
aqui el licenciado Johanis de Avila por vuestro governador y luego le
di la cuenta del deposito de la nao perdida en esta ysla,—y montó el
alcance DCCCCXLV pesos de oro, los quales luego pagué y se pusieron en
el arca de tres llaves,—e sy antes no se avia fecho, fue la cavsa que
no oviese persona que me tomase la quenta desto.
Luego el mesmo mes de ebrero, mando pregonar las ordenanças de
molde,—por las quales vuestra Magestad manda que ningund oficial de su
hacienda pueda tener yndios en estas partes, e yo dentro de una hora
del pregon le dixe públicamente que yo dexava cinquenta personas de
yndios e yndias que yo tenia en la corona real de vuestra magestad,—e
asi no me sirvo dellos,—y por que desto me tengo por muy agraviado,
suplico muy humildemente sea oydo. Quando vuestra Magestad me hizo
merced que veniese a esta ysla a le servir en oficio de fator, mandó
que se me diesen los yndios de mi antecesor, por que con LXU de salario
cada año no me podia sustentar, autento que la tierra es costosa.
Despues, vuestra Magestad me mandó que sirviese el oficio de veedor de
fundicion sin los LXXU de salario de veedor,—por manera que yo sirvo
en dos oficios a vuestra Magestad y con LXU menos de salario que los
otros oficiales desta ysla,—y sobre esto agora quítanme L personas de
yndios, aviéndolos yo e mi muger criado como a hijos, sobrellevándolos
y apartándoles del trabajo con XXX negros que tengo, que esta ha seydo
la cabsa principal por que estan vivos,—y tambien con mis pocas fuerças
procedia en sacar cobre desta ysla, por que se esperaba ser negociacion
de provecho, que hasta agora he fecho sacar con los negros CCL
quintales de cobre, e pues se me quitan los yndios, no puedo proceder
en ello, por que las labranças e ganados no se me pierdan, e bayan al
monte, e tambien ha que estoy en esta ysla XX años, serviendo a vuestra
Magestad con mis cargas e oficios, y estoy muy viejo, y casado y con
quatro hijitos y no me puedo sustentar. A vuestra Magestad suplico que
si oviese lugar se me buelvan los dichos yndios con que con ellos no
saque oro ni plata ni cobre, mas de que guarden los ganados e limpien
la labrança,—o mande que mi salario sea otro tanto como lo de los otros
oficiales, pues sirvo en dos oficios, y asta aqui tenia escrito de mi
mano esto, y a quince dias que cay muy malo de grave enfermedad y por
esto no puedo dezir mas de suplicar a vuestra Magestad sea servido
de mandarme responder a estos pocos renglones, y con tanto prospere
nuestro Señor la cesárea Magestad e imperial estado por mucho tiempo.
De Santiago de Cuba a siete de abril de IUDXLIIII años.
De vuestra cesárea Magestad=El mas umillde criado e vasallo que sus
ynperiales pies vesa=Hernando de Castro.
420.
(Año de 1544.—_Julio 25, Habana._)—Respuesta dada por el Obispo de
Cuba á las adiciones que D.ª Guiomar de Guzmán puso á las cuentas que
había dado[20].—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 114 vto.)
[20] Extractando el documento como de ordinario, escribió el
compilador: «Doña Guiomar fue mujer del Contador Pedro de Paz,
con cuyos indios y bienes, en Santiago y el Bayamo, sucedió
por sus hijos de ambos. Viuda, se volvió a España (quizá por
confirmar su herencia) dejando sus estancias, indios de minas,
etc., a cargo del obispo. Duró esta administracion como dos años.
Restituida a la isla, hubo del obispo sus haciendas y frutos con
cuenta exacta ante mayordomos, criados, etc., y ella le dió su
carta de pago y finiquito en 1540, sin ser requerida, sino de
grado y a todo contentamiento. Fue a gobernar la isla el Lic.
Juanes de Avila, hospedado en casa de D.ª Guiomar, con la cual
dió que decir y motivo para que los tuvieran por amancebados,
y al cabo se casaron. Contra estos excesos se mostro agrio el
obispo y escribió a S. M. sobre ello, y a esta causa y quizá
otras de los pleitos con oficiales y Licenciado, se turbó la
armonía que tenia con doña Guiomar, aquien nota de disoluciones,
hechicerias y otros pecados públicos, y al Licenciado de injusto
y ladron y enteramente malo en su persona y oficio. Siguió la
contienda, y ya el obispo en la Habana, a punto de venir a
España, le fue puesta demanda ante el nuevo gobernador, por parte
de D.ª Guiomar, y notificó sobre ello cédula de S. M. pidiéndole
muchas cosas sobre aquellas cuentas: que habia empleado los
indios de ella en las haciendas y minas propias, y otras. El
obispo satisface bien; intenta probar que es válido el finiquito,
y ademas le pide salario por el tiempo que tuvo a cargo sus
haciendas, restitucion de varias cosas prestadas, etc., y se
remite a la justicia del gobernador.
»Refiere que cuando fue a la isla tenian preso en el Bayamo al
cacique Brizuela por haber sido con otros indios en la muerte
de ciertos españoles. Sentenciado a horca con sus cómplices,
temiendo, si se hacia justicia del cacique que se ahorcarian
muchos indios, trabajó en libertarle y logró se le diese por
esclavo, y le desterraron. Tambien el destierro le hizo alzar el
obispo y volver a su asiento de Camanien.»
421.
(Año de 1544.—_Julio 25, Santiago._)—Carta del Obispo al Emperador
dando cuenta de la visita hecha á las villas é iglesias, y del estado
en que se hallan.—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 111.)
En 5 de Febrero del presente recibi en esta ciudad de Santiago un
pliego con varias provisiones, entrellas dos cédulas del Príncipe, una
de Valladolid de 37 de Setiembre de 1543, en que constando al Consejo
por las informaciones del Lic. Bartolome Ortiz, alcalde mayor de Cuba,
que yo no habia visitado los pueblos de mi diócesi, me manda visitar
personalmente las villas de Bayamo, Puerto del Príncipe, Habana y
Trinidad en este año, y que los oficiales no me paguen mi cuarta hasta
las 500,000, sin testimonio de haber cumplido. Otra de Valladolid de
16 de Junio de 1543 para que informe del estado de la isla e indios y
españoles, asi en lo temporal como en lo espiritual.
Lo primero siempre he deseado hacerlo, segun mi obligacion, ni lo he
omitido por redimir el trabajo y los peligros de viajes por despoblados
y costas bravas en canoas. Al segundo año de mi venida fui al Bayamo,
treinta leguas de aquí, con propósito de pasar a las otras villas y
hube de volverme a proveer en un alzamiento de ciertos indios y negros
con ellos, que habian robado y muerto á otros, llevado sus mujeres y
quemado el pueblo. Andubo gente en su seguimiento cerca de un año,
hasta que los toparon, mataron y prendieron. Unos murieron en batalla,
de que se trajeron las manos derechas; de los traidos vivos se hizo
justicia aqui. Ahora con haber gobernador en esta no era menester mi
presencia y resolvi cumplir al punto lo que se me manda, y comencé por
esta iglesia.
SANTIAGO.—En esta catedral falta por acabar el cuarto postrero, que
costará 1.500 pesos. De los 400 ducados de limosna de V. M. y 200 que
estaban allegados de la parte de tercias correspondiente a la fábrica
por merced de V. M., se hizo la sacristia de cal y canto, muy mejor
obra que la iglesia. De ornamentos de brócado y seda, cálices de plata
y dorados, vinageras de plata, etc., tiene para muchos años, por
diligencia mia, que antes era una miseria. Para su servicio hay tres
curas, uno predicador, otro bachiller y un mestizo, natural desta,
que estudió en Sevilla y Alcalá de Henares; sabe el canto llano; tañe
los órganos, enseña gramática, y es de vida ejemplarísima, y le llevo
siempre conmigo. Un sacristan y dos mozos de coro. Páganse de la mesa
capitular y del beneficio curazgo y simple, y lo que falta, que serán
150 pesos al año, suple V. M. Misas y visperas en dias festivos se
celebran como en catedral.
CONVENTO DE FRANCISCOS.—Se ha comenzado aqui un monasterio de
Franciscos dos ó tres veces, y ultimamente, habra diez años que
se volvieron. Ahora se hace y ya hay parte de la iglesia. Residen
siempre tres o cuatro religiosos. Cuando vine hallé un guardian menos
honesto, aquien imitaban los súbditos: era francés y se fue robando
al monasterio y parte de lo que V. M. le mandó dar para la obra. El
que ahora hay, está, va para tres años, muy enfermo, y en servirle
y buscarle de comer se ocupan mucho los dos religiosos que tiene
sacerdotes, que saben poca ó ninguna gramática. Algunas veces, de
acuerdo Guardian y yo, hemos enviado uno destos a visitar algunos
lugares por la tierra adentro, y no han dado buen ejemplo y fueron
fugitivos con lo que pudieron cojer. Nuevamente embiamos otro que
volvió habiendo visitado el Bayamo y Puerto del Príncipe con los
indios comarcanos; es bueno y celoso de la conversion de los indios.
A estos se procura que los encomenderos enseñen la doctrina, pero les
hace poca impresion. Todos los dias de fiesta hacemos junta en el
monasterio de San Francisco todos los indios y negros, donde se les
platica de doctrina cristiana hora y media: los negros son muy mejor
inclinados a las cosas de la fee que los indios.
TRATAMIENTO DE INDIOS.—Cuanto a su tratamiento, fue muy malo en tiempos
pasados; ahora, con la necesidad que tienen dellos, pues se sustentan
de su servicio, y si se les trata asperamente se ahorcan o dejan morir,
es poco su trabajo y nunca menos que cuando cojen oro, por dárseles
buen mantenimiento y un real cada dia. Como sean libres no harán sino
holgar y hacer arreitos; con ellos perderán vidas y ánimos, y los
vecinos sus haciendas y V. M. la isla, que aunque no renta nada al
presente, importa mucho la conservacion della, y puestos los indios en
libertad, antes de dos años se despoblarán las villas del Puerto del
Príncipe y Sanctispiritus, y la Trinidad y la de Baracoa, y aun en el
Bayamo creo quedarán pocos. No habrá mas sino esta y la Havana, y la
isla intransitable por la espesura de los montes, que cerrarán los
caminos. V. M. no tendrá de que pagar gobernador, obispo, clérigos y
oficiales, y todos habriamos de desamparalla.
Los eclesiásticos que aqui hay se sustentan con gran trabajo y hasta
hoy 20 de Febrero no les han pagado aun los oficiales maravedí del
año pasado, ni á mi la cuarta, porque está a su cargo la cobranza de
diezmos y descuidan. Solo entienden en sus pasiones y hacer molestias
a mi y a todos. Sino porque yo socorro, no habria quien sirviera la
iglesia, y algunos se me han despedido. Al gobernador recienvenido he
dado cuenta y creo lo remediará, asegurando primero sus mil ducados de
salario.
Si todavia es servido V. M. que los Yndios sean libres, si han de
ser dotrinados, es menester un religioso en cada pueblo do tienen su
asiento, porque si de allí los sacan, luego son perdidos y ahorcados o
alzados. ¿Y qué eclesiástico se hallará que quiera estar entre ellos?