XXI

No es de extrañar, siendo la noble aspiración del socialismo la

realización de un estado social paradisíaco, que los socialistas

sean á veces de una inocente simplicidad, tan paradisíaca, por lo

menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas

españoles más noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las

impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro día á esos

oradores franceses en _tornée_--y nunca pudo anunciarse con mayor

fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la

huelga general internacional si el Gobierno de Francia ó cualquiera

otro se lanzaba á guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en

vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, á los compañeros

franceses:--¿Qué apostamos á que ustedes no? En el mayor silencio

dejaron ustedes pasar la ocupación de Casablanca; sin ruidosas

protestas han consentido ustedes en la ocupación de Fez, llevada á

cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego

de las ocupaciones. ¿Por qué en cualquiera de estos dos casos no han

ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes

á conminarnos á nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en

Marruecos? ¿Es que han tomado ustedes á España como una especie de

colonia agrícola ó granja de experimentación, buena para ensayar ese

cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y

no por mi casa, ¿verdad? Como si no supiéramos que en Francia hasta los

anarquistas son _chauvinistas_.

Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque

aquello mismo no fué sino exasperación del patriotismo dolorido.

Mientras se creyó fácil llegar á Berlín, no hubo en Francia un solo

internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedería lo

mismo; y sólo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego

del internacionalismo, no hacen más que enseñar las cartas del suyo á

quienes menos conviene.

De los socialistas alemanes no hablemos; el día en que el Kaiser

desenvainara su imperial espada, ¡boca abajo todo el mundo! ¿A que

nadie hablaba de huelga general en Alemania?

Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros

socialistas; están en su razón y en su derecho. Pero no fíen demasiado

en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la

injustificada ocupación de Fez ni contra las injustas provocaciones á

España. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros.

Aquí hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qué tomar

carrerilla en esto.

* * * * *

En Nueva York se ha inaugurado un Círculo literario hispano.

Discursos, poesías, música... De todo ello, lo más interesante, por

ser más del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R.

Shepherd, vicepresidente del nuevo Círculo, profesor de Historia de

la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas

palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre

profesor, que dijo así:

«Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el

sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis

impresiones de España, de la América hispana, del alma española,

aquende y allende los mares, las palabras me faltarían.

¡Cuánto más débiles y pobres no serán, pues, las breves frases que

podré pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la mía, no deja

de ser siempre extraña para mí!

Os ruego, por tanto, que seáis indulgentes con mis faltas de dicción y

que miréis tan sólo á la sinceridad y al calor que las animan.

Quienes no conocen los países hispanos, quienes nunca han sondeado el

corazón de los pueblos de origen español, suelen á veces referirse á

ellos con todo el menosprecio. Los que así hacen, debe notarse son

hombres propensos á tomar lo accidental de la vida como característico;

lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra,

como si fuera substancia.

¿Me será permitido á mí, un extranjero, un norteamericano, un yanqui,

si así lo queréis, un hispanófilo, sin embargo, de buena ley, el

aventurarse á deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta

personalmente que significa la frase: España en América? Pues España

en América significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de

cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue

tan marcadamente los pensamientos y los hechos de España y sus hijos.

Las colonias de antaño, las diez y ocho Repúblicas americanas de hoy,

las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su múltiple

contribución á la cultura y al bienestar de la Humanidad entera.

Así es que en la fundación del Círculo literario hispano abrigamos

la esperanza de que podamos hacer todo lo que esté dentro de nuestro

alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura

y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean más y más

conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el

porvenir aun más que lo que han sido en el pasado, para que sigan

siendo la luz, la alegría, la verdad, la vida, siempre bondadosa,

siempre fiel.»

También pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel González, cónsul

de Costa Rica; D. Máximo Iturralde, catedrático de Castellano en la

Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en

Wáshington.

Una verdadera fiesta española que bien merece aplauso y gratitud.

En Nueva Orleans se anuncia también la publicación de una Revista

española con el título _Mercurio_, y dirigida por míster Allen H.

Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y,

en general, nuestro progreso en todo orden.

Parafraseando á Voltaire cuando decía: _C'est du nord aujourd'oui qui

nous vient la lumière_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde

hoy nos viene la luz. Aquí tienen un buen argumento los partidarios

y defensores de la guerra. ¿No será, al combatir unos contra otros,

como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen á

estimarse?

De Sobremesa; crónicas, Cuarta Parte (de 5) · 第 26 / 49 题