No es de extrañar, siendo la noble aspiración del socialismo la
realización de un estado social paradisíaco, que los socialistas
sean á veces de una inocente simplicidad, tan paradisíaca, por lo
menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas
españoles más noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las
impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro día á esos
oradores franceses en _tornée_--y nunca pudo anunciarse con mayor
fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la
huelga general internacional si el Gobierno de Francia ó cualquiera
otro se lanzaba á guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en
vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, á los compañeros
franceses:--¿Qué apostamos á que ustedes no? En el mayor silencio
dejaron ustedes pasar la ocupación de Casablanca; sin ruidosas
protestas han consentido ustedes en la ocupación de Fez, llevada á
cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego
de las ocupaciones. ¿Por qué en cualquiera de estos dos casos no han
ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes
á conminarnos á nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en
Marruecos? ¿Es que han tomado ustedes á España como una especie de
colonia agrícola ó granja de experimentación, buena para ensayar ese
cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y
no por mi casa, ¿verdad? Como si no supiéramos que en Francia hasta los
anarquistas son _chauvinistas_.
Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque
aquello mismo no fué sino exasperación del patriotismo dolorido.
Mientras se creyó fácil llegar á Berlín, no hubo en Francia un solo
internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedería lo
mismo; y sólo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego
del internacionalismo, no hacen más que enseñar las cartas del suyo á
quienes menos conviene.
De los socialistas alemanes no hablemos; el día en que el Kaiser
desenvainara su imperial espada, ¡boca abajo todo el mundo! ¿A que
nadie hablaba de huelga general en Alemania?
Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros
socialistas; están en su razón y en su derecho. Pero no fíen demasiado
en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la
injustificada ocupación de Fez ni contra las injustas provocaciones á
España. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros.
Aquí hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qué tomar
carrerilla en esto.
* * * * *
En Nueva York se ha inaugurado un Círculo literario hispano.
Discursos, poesías, música... De todo ello, lo más interesante, por
ser más del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R.
Shepherd, vicepresidente del nuevo Círculo, profesor de Historia de
la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas
palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre
profesor, que dijo así:
«Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el
sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis
impresiones de España, de la América hispana, del alma española,
aquende y allende los mares, las palabras me faltarían.
¡Cuánto más débiles y pobres no serán, pues, las breves frases que
podré pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la mía, no deja
de ser siempre extraña para mí!
Os ruego, por tanto, que seáis indulgentes con mis faltas de dicción y
que miréis tan sólo á la sinceridad y al calor que las animan.
Quienes no conocen los países hispanos, quienes nunca han sondeado el
corazón de los pueblos de origen español, suelen á veces referirse á
ellos con todo el menosprecio. Los que así hacen, debe notarse son
hombres propensos á tomar lo accidental de la vida como característico;
lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra,
como si fuera substancia.
¿Me será permitido á mí, un extranjero, un norteamericano, un yanqui,
si así lo queréis, un hispanófilo, sin embargo, de buena ley, el
aventurarse á deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta
personalmente que significa la frase: España en América? Pues España
en América significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de
cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue
tan marcadamente los pensamientos y los hechos de España y sus hijos.
Las colonias de antaño, las diez y ocho Repúblicas americanas de hoy,
las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su múltiple
contribución á la cultura y al bienestar de la Humanidad entera.
Así es que en la fundación del Círculo literario hispano abrigamos
la esperanza de que podamos hacer todo lo que esté dentro de nuestro
alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura
y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean más y más
conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el
porvenir aun más que lo que han sido en el pasado, para que sigan
siendo la luz, la alegría, la verdad, la vida, siempre bondadosa,
siempre fiel.»
También pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel González, cónsul
de Costa Rica; D. Máximo Iturralde, catedrático de Castellano en la
Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en
Wáshington.
Una verdadera fiesta española que bien merece aplauso y gratitud.
En Nueva Orleans se anuncia también la publicación de una Revista
española con el título _Mercurio_, y dirigida por míster Allen H.
Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y,
en general, nuestro progreso en todo orden.
Parafraseando á Voltaire cuando decía: _C'est du nord aujourd'oui qui
nous vient la lumière_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde
hoy nos viene la luz. Aquí tienen un buen argumento los partidarios
y defensores de la guerra. ¿No será, al combatir unos contra otros,
como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen á
estimarse?