ha entrado en el misterio de la tarde.
]
VESPER
Quietud, quietud... Ya la ciudad de oro
ha entrado en el misterio de la tarde.
La catedral es un gran relicario.
La bahía unifica sus cristales
en un azul de arcaicas mayúsculas
de los antifonarios y misales.
Las barcas pescadoras estilizan
el blancor de sus velas triangulares
y como un eco que dijera: «Ulises»,
junta alientos de flores y de sales.
EN UNA PRIMERA PÁGINA
Cálamo, deja aquí correr tu negra fuente.
Es el pórtico en donde la Idea alza la frente
luminosa y al templo de sus ritos penetra.
Cálamo, pon el símbolo divino de la letra
en gloria del vidente cuya alma está en su lira.
Bendición al que entiende, bendición al que admira.
De ensueño, plata o nieve, esta es la blanca puerta.
Entrad los que pensáis o soñáis. Ya está abierta.
[imagen:
Aquí, junto al mar latino,
Digo la verdad:
]
¡EHEU!
Aquí, junto al mar latino,
digo la verdad:
Siento en roca, aceite y vino
yo mi antigüedad.
Oh, qué anciano soy, Dios santo,
Oh, qué anciano soy...
¿De dónde viene mi canto?
Y yo, ¿adónde voy?
El conocerme a mí mismo
ya me va costando
muchos momentos de abismo
y el cómo y el cuándo...
Y esta claridad latina,
¿de qué me sirvió
a la entrada de la mina
del yo y el no yo...?
Nefelibata contento
creo interpretar
las confidencias del viento,
la tierra y el mar...
Unas vagas confidencias
del ser y el no ser,
y fragmentos de conciencias
de ahora y ayer.
Como en medio de un desierto
me puse a clamar;
y miré el sol como muerto
y me eché a llorar.
[imagen:
La hembra del pavo real
estaba en el jardín desnuda.
]
LA HEMBRA DEL PAVO REAL
En Ecbatana fué una vez...
O más bien creo que en Bagdad...
Era en una rara ciudad,
bien Samarcanda o quizás Fez.
La hembra del pavo real
estaba en el jardín desnuda;
mi alma amorosa estaba muda
y habló la fuente de cristal.
Habló con su trino y su alegro
y su stacatto y son sonoro,
y venían del bosque negro
voz de plata y llanto de oro.
La desnuda estaba divina,
salomónica y oriental:
era una joya diamantina
la hembra del pavo real.
Los brazos eran dos poemas
ilustrados de ricas gemas.
Y no hay un verso que concentre
el trigo y albor de palomas,
y lirios y perlas y aromas
que había en los senos y el vientre.
Era una voluptuosidad
que sabía a almendra y a nuez
y a vinos que gustó Simbad...
En Ecbatana fué una vez,
o más bien creo que en Bagdad.
En las gemas resplandecientes
de las colas de los pavones
caían gotas de las fuentes
de los Orientes de ilusiones.
La divina estaba desnuda.
Rosa y nardo dieron su olor...
Mi alma estaba extasiada y muda
y en el sexo ardía una flor.
En las terrazas decoradas
con un gesto extraño y fatal
fué desnuda ante mis miradas
la hembra del pavo real.
HONDAS
_A Pichardo._
Yo soñé que era un hondero
mallorquín.
Con las piedras que en la costa
recogí,
cazaba águilas al vuelo,
lobos, y
en la guerra iba a la guerra
contra mil.
Un guijarro de oro puro
fué al cenit,
una tarde en que en la altura
azul vi
un enorme gerifalte
perseguir
a una extraña ave radiante,
un rubí
que rayara el firmamento
de zafir.
No tornó mi piedra al mundo,
Pero sin
vacilar vino a mí el ave
querubín.
«Partió herida--dijo--el alma
de Goliat, y vengo a ti.
Soy el alma luminosa
de David!»
LIRA ALERTA
[imagen]
[imagen:
Lúgubres atardeceres
y amor y dolor.
]
A UN PINTOR
Vamos a cazar, oh Ramos,
vamos por allí;
suenan cuernos y reclamos
y ecos de jaurías; y
vamos a cazar colores,
vamos a cazar
entre troncos y entre flores,
arte singular.
Pintor de melancolías,
amigo pintor,
la perla que tú deslías
tendrá mi dolor.
Teorías de dolores
has pintado tú;
y priapeas y ardores
que da Belcebú.
Amas la luz y la furia
que es un don de Pan
la poderosa lujuria
que los dioses dan.
Lúgubres atardeceres
y amor y dolor,
crepúsculos de mujeres,
masculino horror...
Vagos éxodos funestos,
gestos de pesar,
gestos terribles y gestos
de llorar y aullar.
El sol poniente que quema
la última ilusión,
o la bruma de un poema
que es fin de pasión.
Hondas negruras de abismo
y espanto fatal,
lividez de cataclismo
o anuncio mortal.
Ráfagas de sombra y frío
y un errante ir...
(Vamos a morir Dios mío,
vamos a morir!)
Pintor de melancolías,
deja esa visión.
Hay soles de eternos días,
Olimpo y Sión.
Vamos a cazar colores,
ilusión los bosques dan,
las dríadas brindan flores
y alegría el egipán.
El trigal sueña en la misa;
hay de besos un rumor;
y en la seda de la brisa
va la gracia del amor.
[imagen:
...sobre la pampa inmensa...
]
PRELUDIO
_En «Alma América», de J. S. Chocano._
Hay un tropel de potros sobre la pampa inmensa.
¿Es Pan que se incorpora? No: es un hombre que piensa,
es un hombre que tiene una lira en la mano:
él viene del azul, del sol, del Océano.
Trae encendida en vida su palabra potente
y concreta el decir de todo un continente...
Tal vez es desigual... (¡El Pegaso da saltos!)
Tal vez es tempestuoso... (¡Los Andes son tan altos!...)
Pero hay en ese verso tan vigoroso y terso
una sangre que apenas veréis en otro verso;
una sangre que cuando en la estrofa circula
como la luz penetra y como la onda ondula...
Pegaso está contento, Pegaso piafa y brinca,
porque Pegaso pace en los prados del inca.
Y este fuerte poeta de alma tan ardorosa
sabe bien lo que cuentan los labios de la rosa,
comprende las dulzuras del panal y comprende
lo que dice la abeja del secreto del duende...
Pero su brazo es para levantar la trompeta
hacia donde se anuncia la aurora del Profeta;
es hecho para dar a la virtud del viento
la expresión del terrible clarín del pensamiento.
Él sabe de Amazonas, Chimborazos y Andes.
Siempre blande su verso para las cosas grandes.
Va como Don Quijote en ideal campaña,
vive de amor de América y de pasión de España;
y envuelto en armonía y en melodía y canto
tiene rasgos de héroe y actitudes de santo.
«¿Me permites, Chocano, que, como amigo fiel,
te ponga en el ojal esta hoja de laurel?»
Tal dije cuando don J. Santos Chocano,
último de los incas, se tornó castellano.
[imagen:
¡Si será Ella!...
]
NOCTURNO
Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno... ¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
Ha pasado un traseunte...
Ha dado el reloj tres horas... ¡Si será Ella!...
CASO
A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,
que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida.»
Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballera murió.
Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo, también.
¿No comprendes, Asunción
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero
si me lo dejas, me mata!
[imagen:
En panorama igual al de los cuadros y hasta
igual al que pudiera imaginarse...
]
EPÍSTOLA
_A la señora de Leopoldo Lugones._
I
Madame Lugones, j’ai commencé ces vers
en écourtant la voix d’un carillon d’Anvers....
¡Así empecé, en francés, pensando en Rodenbach
cuando hice hacia el Brasil, una fuga... de Bach!
En Río de Janeiro iba yo a proseguir
poniendo en cada verso el oro y el zafir
y la esmeralda de esos pájaros-moscas
que melifican entre las áureas siestas foscas
que temen los que temen el cruel vómito negro.
Ya no existe allá fiebre amarilla. ¡Me alegro!
_Et pour cause._ Yo pan-americanicé
con un vago temor y con muy poca fe
en la tierra de los diamantes y la dicha
tropical. Me encantó ver la vera machita,
mas encontré también un gran núcleo cordial
de almas llenas de amor, de ensueños, de ideal.
Y si había un calor atroz, también había
todas las consecuencias y ventajas del día,
en panorama igual al de los cuadros y hasta
igual al que pudiera imaginarse... Basta.
Mi ditirambo brasileño es ditirambo
que aprobaría tu marido. _Arcades ambo._
II
Mas al calor de ese Brasil maravilloso,
tan fecundo, tan grande, tan rico, tan hermoso,
a pesar de Tijuca y del cielo opulento,
a pesar de ese foco vivaz de pensamiento,
a pesar de Nabuco, embajador, y de
los delegados panamericanos que
hicieron lo posible por hacer cosas buenas,
saboreé lo ácido del saco de mis penas,
quiero decir que me enfermé. La neurastenia
es un don que me vino con mi obra primigenia.
¡Y he vivido tan mal, y tan bien, cómo y tanto!
¡Y tan buen comedor guardo bajo mi manto!
¡Y tan buen bebedor tengo bajo mi capa!
¡Y he gustado bocados de cardenal y papa...!
Y he exprimido la urbe cerebral tantas veces,
que estoy grave. Esto es mucho ruido y pocas nueces,
según dicen doctores de una sapiencia suma.
Mis dolencias se van en ilusión y espuma.
Me recetan que no haga nada ni piense nada,
que me retire al campo a ver la madrugada
con las alondras y con Garcilaso, y con
el _sport_. ¡Bravo! Sí. Bien. Muy bien. ¿Y _La Nación_?
¿Y mi trabajo diario y preciso y fatal?
¿No se sabe que soy cónsul como Stendhal?
Es preciso que el médico que eso recete dé,
también libro de cheques para el Crédit Lyonnais
y envíe un automóvil devorador del viento
en el cual se pasee mi egregio aburrimiento
harto de profilaxis, de ciencia y de verdad.
III
En fin, convaleciente, llegué a nuestra ciudad
de Buenos Aires, no sin haber escuchado
a míster Root a bordo del _Charleston_ sagrado,
mas mi convalecencia duró poco. ¿Qué digo?
mi emoción, mi entusiasmo y mi recuerdo amigo,
y el banquete de _La Nación_, que fué estupendo,
y mis viejas siringas con su pánico estruendo,
y ese fervor porteño, ese perpetuo arder,
y el milagro de gracia que brota en la mujer
argentina, y mis ansias de gozar de esa tierra,
me pusieron de nuevo con mis nervios en guerra.
Y me volví a París. Me volví al enemigo
terrible, centro de las neurosis, ombligo
de la locura, foco de todo _surmenage_
donde hago buenamente mi papel de _sauvage_
encerrado en mi celda de la rue Marivaux,
confiando sólo en mí y resguardando el yo.
¡Y si lo resguardara, señora, si no fuera
lo que llaman los parisienses una _pera_!
A mi rincón me llegan a buscar las intrigas,
las pequeñas miserias, las traiciones amigas,
y las ingratitudes. Mi maldita visión
sentimental del mundo me aprieta el corazón,
y así cualquier tunante me explotará a su gusto.
Soy así. Se me puede burlar con calma. Es justo.
Por eso los astutos, los listos, dicen que
no conozco el valor del dinero. ¡Lo sé!
Que ando, nefelibata, por las nubes... Entiendo.
Que no soy hombre práctico en la vida... ¡Estupendo!
Sí, lo confieso, soy inútil. No trabajo
por arrancar a otro su pitanza; no bajo
a hacer la vida sórdida de ciertos previsores.
Yo no ahorro ni en seda, ni en champaña, ni en flores.
No combino sutiles pequeñeces, ni quiero
quitarle de la boca su pan al compañero.
Me complace en los cuellos blancos ver los diamantes.
Gusto de gentes de maneras elegantes
y de finas palabras y de nobles ideas.
Las gentes sin higiene ni urbanidad, de feas
trazas, avaros, torpes, o malignos y rudos,
mantienen, lo confieso, mis entusiasmos mudos.
No conozco el valor del oro... ¿Saben esos
que tal dicen lo amargo del jugo de mis sesos,
del sudor de mi alma, de mi sangre y mi tinta,
del pensamiento en obra y de la idea en cinta?
¿He nacido yo acaso hijo de millonario?
¿He tenido yo Cirineo en mi Calvario?
IV
Tal continué en París lo empezado en Anvers.
Hoy, heme aquí en Mallorca, _la terra dels foners_,
como dice Mossen Cinto, el gran Catalán.
Y desde aquí, señora, mis versos a ti van,
olorosos a sal marina y a azahares,
al suave aliento de las Islas Baleares.
Hay un mar tan azul como el Partenopeo.
Y al azul celestial, vasto como un deseo,
su techo cristalino bruñe con el sol de oro.
Aquí todo es alegre, fino, sano y sonoro.
Barcas de pescadores sobre la mar tranquila
descubro desde la terraza de mi _villa_,
que se alza entre las flores de su jardín fragante
con un monte detrás y con la mar delante.
V
A veces me dirijo al mercado, que está
en la Plaza Mayor. (¿Qué Coppée, no es verdá?)
Me rozo con un núcleo crespo de muchedumbre
que viene por la carne, la fruta y la legumbre.
Las mallorquinas usan una modesta falda,
pañuelo en la cabeza y la trenza a la espalda.
Esto, las que yo he visto, al pasar, por supuesto.
Y las que no la lleven no se enojen por esto.
He visto unas payesas con sus negros corpiños,
con cuerpos de odaliscas y con ojos de niños;
y un velo que les cae por la espalda y el cuello
dejando al aire libre lo obscuro del cabello.
Sobre la falda clara un delantal vistoso.
Y saludan con un _bon di tengui_ gracioso,
entre los cestos llenos de patatas y coles,
pimientos de corales, tomates de arreboles,
sonrosadas cebollas, melones y sandías,
que hablan de las Arabias y las Andalucías.
Calabazas y nabos para ofrecer asuntos
a Madame Noailles y Francis Jammes juntos.
A veces me detengo en la plaza de abastos
como si respirase soplos de vientos vastos,
como si se me entrase con el respiro el mundo.
Estoy ante la casa en que nació Raimundo
Lulio. Y en ese instante mi recuerdo me cuenta
las cosas que le dijo la Rosa a la Pimienta...
¡Oh, cómo yo diría el sublime destierro
y la lucha y la gloria del mallorquín de hierro!
¡Oh, cómo cantaría en un carmen sonoro
la vida, el alma, el numen, del mallorquín de oro!
De los hondos espíritus es de mis preferidos.
Sus robles filosóficos están llenos de nidos
de ruiseñor. Es otro y es hermano del Dante.
¡Cuántas veces pensara su verbo de diamante
delante la Sorbona vieja del París sabio!
Cuántas veces he visto su infolio y su astrolabio
en una bruma vaga de ensueño, y ¡cuántas veces
le oí hablar a los árabes cual Antonio a los peces,
en un imaginar de pretéritas cosas
que por ser tan antiguas se sienten tan hermosas!
VI
Hice una pausa.
El tiempo se ha puesto malo. El mar
a la furia del aire no cesa de bramar.
El temporal no deja que entren los vapores. Y
un _yacht_ de lujo busca refugio en Porto-Pí.
Porto-Pí es una rada cercana y pintoresca.
Vista linda: aguas bellas: luz dulce; tierra fresca.
¡Ah, señora, si fuese posible a algunos el
dejar su Babilonia, su Tiro, su Babel,
para poder venir a hacer su vida entera
en esta luminosa y espléndida ribera!
Hay no lejos de aquí un archiduque austriaco
que las pomas de Ceres y las uvas de Baco
cultiva, en un retiro archiducal y egregio.
Hospeda como un monje--y el hospedaje es regio--.
Sobre las rocas se alza la mansión señorial
y la isla le brinda ambiente imperial.
Es un pariente de Jean Orth. Es un atrida
que aquí ha encontrado el cierto secreto de su vida.
Es un cuerdo. Aplaudamos al príncipe discreto
que aprovecha a la orilla del mar ese secreto.
La isla es florida y llena de encanto en todas partes.
Hay un aire propicio para todas las artes.
En Pollensa ha pintado Santiago Rusiñol
cosas de flor, de luz y de seda de sol.
Y hay villa de retiro espiritual famosa:
La literata Sand escribió en Valldemosa
un libro. Ignoro si vino aquí con Musset,
y si la vampiresa sufrió o gozó, no sé[1].
[1]
He leído ya el libro que hizo Aurora Dupín.
Fué Chopín el amante aquí. ¡Pobre Chopín!...
¿Por qué mi vida errante no me trajo a estas sanas
costas antes de que las prematuras canas
de alma y cabeza hicieran de mí la mezcolanza
formada de tristeza, de vida y esperanza?
¡Oh, qué buen mallorquín me sentiría ahora!
¡Oh, cómo gustaría sal de mar, miel de aurora,
al sentir como en un caracol en mi cráneo
el divino y eterno rumor mediterráneo!
Hay en mí un griego antiguo que aquí descansó un día
después que le dejaron loco de melodía
las sirenas rosadas que atrajeron su barca.
Cuanto mi ser respira, cuanto mi vista abarca,
es recordado por mis íntimos sentidos,
los aromas, las luces, los ecos, los ruidos,
como en ondas atávicas me traen añoranzas
que forman mis ensueños, mis vidas y esperanzas.
Mas, ¿dónde está aquel templo de mármol, y la gruta
donde mordí aquel seno dulce como una fruta?
¿Dónde los hombres ágiles que las piedras redondas
recogían para los cueros de sus hondas?...
Calma, calma. Esto es mucha poesía, señora.
Ahora hay comerciantes muy modernos. Ahora
mandan barcos prosaicos la dorada Valencia,
Marsella, Barcelona y Génova. La ciencia
comercial es hoy fuerte y lo acapara todo.
Entretanto, respiro mi salitre y mi iodo
brindados por las brisas de aqueste golfo inmenso,
y a un tiempo, como Kant y como el asno, pienso.
Es lo mejor.
VII
Y aquí mi epístola concluye.
Hay una ansia de tiempo que de mi pluma influye
a veces, como hay veces de enorme economía.
«Si hay, he dicho, señora, alma clara, es la mía.»
Mírame transparentemente, con tu marido,
y guárdame lo que tú puedas del olvido.
A REMY DE GOURMONT
Desde Palma de Mallorca,
en donde Lulio nació,
te dirijo este romance,
¡oh, Remigio de Gourmont!
Va lleno de sal marina
y va caliente de sol,
del sol que gozó Cartago
y que a Aníbal dió calor.
Llevan las gymnesias brisas
algo de azahar. Y son
para ti gratas, ilustre
nieto de conquistador.
Por tu sangre de Cortés
puedes ornar tu blasón
con signos que aquí en España
mejorara sólo Dios.
Y pues de Cortés blasonas,
vaya esta salutación
llena de frases corteses
a tu hogar de sabidor.
Yo te recordé por Lulio,
a quien amas con razón,
pues no hay para seres tales
más que razonado amor.
De las plantas de Raimundo
tu herbario bien sabe el don,
si él tuvo antes don de lenguas,
don de lenguas tienes hoy.
Raimundo fué combativo;
tú lo eres en lo interior,
y si lapidado fué,
tú mereces el honor
de ser quemado en la hoguera
de la Santa Inquisición.
Aquí hay luz, vida. Hay un mar
de cobalto aquí, y un sol
que estimula entre las venas
sangre de pagano amor.
Aquí estaría Simón
bajo un toronjero en flor,
viendo las velas latinas
en la azulada visión.
Y tú tendrías la mente
en un eco, en una voz,
en un cangrejo, en la arena,
o en una constelación.
[imagen:
Eco, divina y desnuda.
]
ECO Y YO
_A la Señora Susana Torres de Castex._
Eco, divina y desnuda
como el diamante del agua,
mi musa estos versos fragua
y necesita tu ayuda,
pues, sola, peligros teme.
--¡Heme!
--Tuve en momentos distantes,
antes,
que amar los dulces cabellos
bellos,
de la ilusión que primera
era,
en mi alcázar andaluz
luz,
en mi palacio de moro
oro,
en mi mansión dolorosa
rosa.
Se apagó como una estrella
ella.
Deja, pues, que me contriste
--¡Triste!
¡Se fué el instante oportuno!
--¡Tuno!...
¿Por qué, si era yo suave
ave,
que sobre el haz de la tierra
yerra
y el reposo de la rama
ama?
Guióme por varios senderos
Eros,
mas no se portó tan bien
en
esquivarme los risueños
sueños,
que hubieran dado a mi vida
ida,
menos crueles mordeduras
duras.
Mas hoy el duelo aún me acosa
¡osa!
--¡Osar, si el dolor revuela!
¡Vuela!
--Tu voz ya no me convence.
--vence.
--¡La suerte errar me demanda!
--Anda.
--Mas de ilusión las simientes...
--¡Mientes!
--¿Y ante la desesperanza?
--Esperanza.
Y hacia el vasto porvenir
ir.
--Tu acento es bravo, aunque seco,
eco.
Sigo, pues, mi rumbo, errante,
ante
los ojos de las rosadas
hadas.
Gusté de Amor hidromieles
mieles;
probé de Horacio divino,
vino;
entretejí en mis delirios
lirios.
Lo fatal con sus ardientes
dientes
apretó mi conmovida
vida;
mas me libró en toda parte
arte.
Lista está a partir mi barca
arca
do va mi gala suprema,
--Rema.
--Un blando mar se consigue.
--Sigue.
--La aurora rosas reparte.
--¡Parte!
¡Y a la ola que te admira
mira,
y a la sirena que encanta
canta!
[imagen:
Líricos cantan y meditan sabios
por esos pechos y por esos labios:
¡La mejor musa es la de carne y hueso
]
BALADA EN HONOR DE LAS MUSAS DE CARNE Y HUESO
_A G. Martínez Sierra._
Nada mejor para cantar la vida,
y aun para dar sonrisas a la muerte,
que la aurea copa en donde Venus vierte
la esencia azul de su viña encendida.
Por respirar los perfumes de Armida
y por sorber el vino de su beso,
vino de ardor, de beso, de embeleso,
fuérase al cielo en la bestia de Orlando,
¡voz de oro y miel para decir cantando:
la mejor musa es la de carne y hueso!
Cabellos largos en la buhardilla,
noches de insomnio al blancor del invierno,
pan de dolor con la sal de lo eterno
y ojos de ardor en que Juvencía brilla;
el tiempo en vano mueve su cuchilla,
el hilo de oro permanece ileso;
visión de gloria para el libro impreso
que en sueños va como una mariposa;
y una esperanza en la boca de rosa.
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
Regio automóvil, regia cetrería;
borla y muceta, heráldica fortuna,
nada son como a la luz de la luna
una mujer hecha una melodía.
Barca de amar busca la fantasía,
no el _yacht_ de Alfonso o la barca de Creso.
Da al cuerpo llama y fortifica el seso
ese archivado y vital paraíso;
pasad de largo, Abelardo y Narciso:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
Clío está en esta frente hecha de aurora,
Euterpe canta en esta lengua fina,
Talía ríe en la boca divina,
Melpómene es ese gesto que implora;
en estos pies Terpsícore se adora,
Cuello inclinado es de Erato embeleso,
Polymnia intenta a Calíope proceso
por esos ojos en que Amor se quema.
Urania rige todo ese sistema:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
No protestéis con celo protestante,
contra el panal de rosas y claveles
en que Tiziano moja sus pinceles
y gusta el cielo de Beatrice el Dante.
Por eso existe el verso de diamante,
por eso el iris tiéndese y por eso
humano genio es celeste progreso.
Líricos cantan y meditan sabios
por esos pechos y por esos labios:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
ENVÍO:
Gregorio: nada al cantor determina
como el gentil estímulo del beso;
Gloria al sabor de la boca divina:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
[imagen:
Se anuncia que viene el Judío
errante...
]
AGENCIA...
Qué hay de nuevo?... Tiembla la tierra.
En La Haya incuba la guerra.
Los reyes han terror profundo.
Huele a podrido en todo el mundo.
No hay aromas en Galaad.
Desembarcó el marqués de Sade
procedente de Seboim.
Cambia de curso el _gulf-stream_.
París se flagela a placer.
Un cometa va a aparecer.
Se cumplen ya las profecías
del viejo monje Malaquías.
En la iglesia el diablo se esconde.
Ha parido una monja. (¿En dónde?...)
Barcelona ya no está bona
sino cuando la bomba sona...
China se corta la coleta.
Henry de Rothschild es poeta.
Madrid abomina la capa.
Ya no tiene eunucos el papa.
Se organizará por un bill
la prostitución infantil.
La fe blanca se desvirtúa
y todo negro «continúa».
En alguna parte está listo
el palacio del Anticristo.
Se cambian comunicaciones
entre lesbianas y gitones.
Se anuncia que viene el Judío
errante... ¿Hay algo más, Dios mío?...
[imagen:
Albas margaritas, rosas escarlatas,
¿no guardan memoria de las serenatas
con que un tierno lírico os habló de amor?
]
FLIRT
Que a las dulces gracias la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto a Cloe,
que a Margot o a Clebia dé un rondel Banville,
eso es justo y bello, que esa ley nos rija,
eso lisonjea y eso regocija
a la reina Venus y a su paje Abril.
El ilustre cisne, cual labrado en nieve,
con el cuello en arco, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especular;
y aunque no lo dice, va ritmando un aria
para la entreabierta rosa solitaria
que abre el fresco cáliz a la luz lunar.
Albas margaritas, rosas escarlatas,
¿no guardan memoria de las serenatas
con que un tierno lírico os habló de amor?
¿Conocéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bandolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideral,
y tus labios, rimas ricas de corales,
merecen la ofrenda de los madrigales
floridos de líricas rosas de cristal.
De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rondel galante la fragancia exprimo
para ungir la alfombra donde estén tus pies,
yo saludo el lindo triunfo de las damas,
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del triunfo del Rey Sol francés.
1893.
CAMPOAMOR
Este del cabello cano,
como la piel del armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en el corazón.
ESQUELA A CHARLES DE SOUSSENS
A la vista del blanco lucero matutino
a tu amistad envío mi saludo cordial,
pues tus dedos despiertan el alambre divino,
sobre la lira, sobre el tímpano inmortal.