17 Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la comisión me ha sido encargada.

18 ¿Qué premio, pues, tendré? Que predicando el Evangelio, ponga el Evangelio del Cristo de balde, por no usar mal de mi potestad en el Evangelio.

19 Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos para ganar a más. 20 Y soy hecho a los judíos como judío, por ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley, como sujeto a la ley, por ganar a los que están sujetos a la ley;

21 a los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley de Dios, sino en la ley de Cristo,) por ganar a los que estaban sin ley.

22 Soy hecho a los débiles como débil, por ganar a los débiles; a todos soy hecho todo, por hacer salvos a todos.

23 Y esto hago por causa del Evangelio, por hacerme juntamente participante de él.

24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred [pues] de tal manera que [lo] toméis.

25 Y todo aquel que lucha, en todo demuestra templanza; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, [una] incorruptible.

26 Así que, yo de esta manera corro, no como a cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire;

27 antes sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no me haga yo reprobado.

CAPÍTULO 10

1 Mas no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;

2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar;

3 y todos comieron la misma vianda espiritual;

4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Piedra espiritual que los seguía, y la Piedra era el Cristo.

5 Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

6 Pero estas cosas fueron hechas en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

7 Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar.

8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron [muertos] en un día veintitrés mil.

9 Ni tentemos al Cristo, como también algunos de ellos [lo] tentaron, y perecieron por las serpientes.

10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

11 Y estas cosas les acontecieron como figura; y son escritas para nuestra amonestación, en quien los fines de los siglos ha parado.

12 Así que, el que piensa estar [firme], mire [que] no caiga.

13 No os ha tomado tentación, sino la humana; mas fiel [es] Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis [llevar]; antes dará también juntamente con la tentación [la] salida, para que podáis aguantar.

14 Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría.

15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es [la] confraternidad de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es [la] confraternidad del cuerpo del Cristo?

17 Porque un pan, [significa que] muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de un pan.

18 Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes del altar?

19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿O que lo que es sacrificado a los ídolos es algo? 20 Antes [digo] que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios [lo] sacrifican, y no a Dios; y no querría que vosotros fueseis partícipes de los demonios.

21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22 ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23 Todo me es lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica.

24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26 porque del Señor es la tierra y su plenitud.

27 Y si algún incrédulo os llama, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28 Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

29 La conciencia, digo, no [la] tuya, sino [la] del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30 Y si yo con gracia [de Dios] comparto, ¿por qué he de ser blasfemado por aquello [de] que doy gracias?

31 Pues si coméis, o si bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para [la] gloria de Dios.

32 Sed sin ofensa [ni] a judíos, ni a gentiles, ni a la Iglesia de Dios;

33 como también yo en todas las cosas complazco a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

CAPÍTULO 11

1 Sed imitadores de mí, [así] como yo del Cristo.

2 Y os alabo, hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones mías, de la manera que os hablé.

3 Mas quiero que sepáis, que el Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza del Cristo.

4 Todo varón que ora o profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.

5 Mas toda mujer que ora o profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.

6 Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también; y si es vergonzoso a la mujer trasquilarse o raerse, cúbrase (la cabeza).

7 Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios; mas la mujer es gloria del varón.

8 Porque el varón no es [sacado] de la mujer, sino la mujer del varón.

9 Porque tampoco el varón es creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10 Por lo cual, la mujer debe tener potestad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

11 Mas ni el varón [es] sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.

12 Porque como la mujer [salió] del varón, así también el varón [nace] por la mujer; todo, sin embargo, [sale] de Dios.

13 Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto la mujer orar a Dios no cubierta?

14 La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?

15 Por el contrario, a la mujer criar el cabello le es honroso; porque por cubierta le es dado el cabello.

16 Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni la Iglesia de Dios.

17 Pero esto [os] denuncio, que no os alabo, que no para mejor sino para peor os juntáis.

18 Porque lo primero, cuando os juntáis en la Iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

19 Porque conviene que también haya entre vosotros herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros. 20 De manera que cuando os juntáis en uno, [esto] no es comer la Cena del Señor.

21 Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.

22 A la verdad, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la Iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó [el] pan;

24 y habiendo dado gracias, [lo] partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo [tomó] también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el Nuevo testamento en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que [él] venga.

27 De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada hombre a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.

31 Pero si nos examinásemos a nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.

32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando os juntéis a comer, esperaos unos a otros.

34 Y si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os juntéis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.

CAPÍTULO 12

1 Y acerca de las cosas espirituales, no quiero, hermanos, que [los] ignoréis.

2 Sabéis que cuando erais gentiles, ibais, como erais llevados, a los ídolos mudos.

3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por [el] Espíritu Santo.

4 Pero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu [es].

5 Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor [es].

6 Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es, quien obra todas las cosas en todos.

7 Pero a cada uno le es dada [la] manifestación del Espíritu para provecho.

8 Porque a la verdad, a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9 a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;

10 a otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11 Mas todas estas cosas opera uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere.

12 Porque de la manera que es un cuerpo, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros de [este] cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también el Cristo.

13 Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, judíos o griegos, siervos o libres; y todos bebemos (de una bebida) de un mismo Espíritu.

14 Porque el cuerpo no es un miembro, sino muchos.

15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

17 Si todo el cuerpo [fuese] ojo, ¿dónde [estaría] el oído? Si todo [fuese] oído, ¿dónde [estaría] el olfato?

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos por sí en el cuerpo, como quiso.

19 Que si todos fueran un miembro, ¿dónde [estuviera] el cuerpo? 20 Mas ahora muchos miembros son a la verdad, empero un cuerpo.

21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito; ni asimismo la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

22 Antes, los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son mucho más necesarios;

23 y los [miembros] del cuerpo que estimamos ser más viles, a éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son indecentes, tienen más honestidad.

24 Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad de nada; mas Dios ordenó el cuerpo (todo), dando más abundante honor al que le faltaba;

25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.

26 De tal manera que si un miembro padece, todos los miembros a una se duelan; y si un miembro es honrado, todos los miembros a una se gozan.

27 Y vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros [cada uno] en particular.

28 Y a unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros; luego facultades; luego dones de sanidades; ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.

29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos facultades?

30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

31 Procurad pues, los mejores dones; mas aun yo os enseño el camino más excelente.

CAPÍTULO 13

1 Si [yo] hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, soy [como] metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy.

3 Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a [los] pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.

4 La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sin razón, no se envanece;

5 no es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal;

6 no se recrea de la injusticia, mas se recrea de la verdad;

7 todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 La caridad nunca se pierde; mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de acabar;

9 porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

10 mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado.

11 Cuando [yo] era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, sabía como niño, mas cuando ya soy hombre hecho, quité lo que era de niño.

12 Ahora vemos [como] por espejo, en obscuridad; mas entonces [veremos] cara a cara; ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.

13 Mas ahora permanece [la] fe, [la] esperanza, y [la] caridad, estas tres cosas; pero la mayor de ellas [es la] caridad.

CAPÍTULO 14

1 Seguid la caridad; y procurad [dones] espirituales, mas sobre todo que profeticéis.

2 Porque el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque [por] el Espíritu hable misterios.

3 Mas el que profetiza, habla a los hombres [para] edificación, y exhortación, y consolación.

4 El que habla lengua [extraña], a sí mismo se edifica; mas el que profetiza, edifica a la Iglesia (de Dios).

5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas, pero [quisiera] más que profetizaceis, porque mayor [es] el que profetiza que el que habla lenguas, a no ser que interpretare, para que la Iglesia tome edificación.

6 Ahora pues, hermanos, si [yo] fuere a vosotros hablando lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare, o con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?

7 Ciertamente las cosas inanimadas que hacen sonidos, como la flauta o la vihuela, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se tañe con la flauta, o con la vihuela?

8 Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se apercibirá a la batalla?

9 Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien significativa, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Porque hablaréis al aire.

10 Tantos géneros de voces, por ejemplo, hay en el mundo, y nada hay mudo;

11 mas si [yo] ignorare la virtud de la voz, seré bárbaro al que habla, y el que habla será bárbaro para mí.

12 Así también vosotros; pues que anheláis [las cosas] del Espíritu, procurad ser excelentes para la edificación de la Iglesia.

13 Por lo cual, el que habla lengua [extraña], ore que [la] interprete.

14 Porque si yo orare en lengua [desconocida], mi espíritu ora; mas mi entendimiento es sin fruto.

15 ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, mas oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, mas cantaré también con entendimiento.

16 Porque si bendijeres con el espíritu, el que ocupa lugar de ignorante ¿cómo dirá amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.

17 Porque tú, a la verdad, bien haces [acción de] gracias; mas el otro no es edificado.

18 Doy gracias a mi Dios que hablo lenguas más que todos vosotros;

19 pero en la Iglesia quiero [más] hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también a los otros, que diez mil palabras en lengua [desconocida]. 20 Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia; pero perfectos en el sentido.

21 En la ley está escrito: Que en otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así [me] oirán, dice el Señor.

22 Así que, las lenguas son por señal, no a los fieles, sino a los incrédulos; mas la profecía, no [se da] a los incrédulos, sino a los fieles.

23 De manera que, si toda la Iglesia se juntare en uno, y todos hablan lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?

24 Mas si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, de todos es convencido, de todos es juzgado;

25 [porque] lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está en vosotros.

26 ¿Qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación; hágase todo para edificación.

27 Si hablare alguno en lengua [extraña, sea esto] por dos, o a lo más tres, y por turno; mas uno interprete.

28 Y si no hubiere intérprete, calle en la Iglesia, y hable a sí mismo y a Dios.

29 Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.

30 Y si a otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero.

31 Porque podéis todos profetizar uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

32 Y los espíritus de los que profetizaren, son sujetos a los profetas;

33 (porque Dios no es [Dios] de desorden, sino de paz) como en todas las iglesias de los santos.

34 (Vuestras) mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley [lo] dice.

35 Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa a sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar las mujeres en la congregación.

36 ¿O ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿O a vosotros solos ha llegado?

37 Si alguno, a su parecer, es profeta, o espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.

38 Mas el que ignore, será ignorado.

39 Así que, hermanos, procurad profetizar; y no impidáis el hablar lenguas.

40 Pero hágase todo decentemente y con orden.

CAPÍTULO 15

1 Además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también estan firmes;

2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, estáis siendo salvos, si no creisteis en vano.

3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo [yo] aprendí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;

4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.

6 Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos.

7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles.

8 Y a la postre de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios.

10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia hacía mí no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que [fue] conmigo.

11 Porque, o [sea] yo o [sean] ellos, así predicamos, y así habéis creído.

12 Y si [el] Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó;

14 y si Cristo no resucitó, vana [es] entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado al Cristo; al cual [empero] no levantó, si los muertos no resucitan.

16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

17 Y si el Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; y aún estáis en vuestros pecados.

18 Entonces también los que durmieron en el Cristo son perdidos.

19 Si en esta vida solamente esperamos en el Cristo, somos los más miserables de todos los hombres. 20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron (es hecho).

21 Porque por cuanto la muerte [entró] por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

22 Porque de la manera que en Adán todos mueren, así también en el Cristo todos serán vivificados.

23 Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

24 Luego el fin; cuando entregará el Reino al Dios y al Padre, cuando quitará todo imperio, y toda potencia y potestad.

25 Porque es necesario que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies.

26 Y el postrer enemigo [que] será deshecho, [será] la muerte.

27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas.

28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?

30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?

31 Cada día trago la muerte por mantenerme en la gloriación de haberlos enseñado, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro.

32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.

33 No erréis; los malos compañeros corrompen el buen carácter.

34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra hablo.

35 Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?

36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes.

37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otro grano;

38 mas Dios le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo.

39 Toda carne no [es] la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.

40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

41 Una [es] la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella es diferente de otra en gloria.

42 Así también [es] la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se levantará en incorrupción;

43 se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia;

44 se siembra cuerpo animal, se levantará [cuerpo] espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán en alma viviente; el postrer Adán, en Espíritu vivificante.

46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

47 El primer hombre, es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es el Señor, del cielo.

48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

49 Y como trajimos la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción.

51 He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente resucitaremos, mas no todos seremos transformados.

52 En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción; mas nosotros seremos transformados.

53 Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.

54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces será cumplida la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

56 Ya que el aguijón de la muerte [es] el pecado, y la potencia del pecado, la ley.

57 Mas a Dios gracias, que nos dio [la] victoria por el Señor nuestro Jesús, [el] Cristo.

58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

CAPÍTULO 16

1 En cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las Iglesias de Galacia.

2 Cada primer sábado, cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad [de Dios] pudiere; para que cuando [yo] llegare, no se hagan entonces colectas.

3 Y cuando hubiere llegado, los que aprobareis por cartas, a éstos enviaré que lleven vuestro donativo a Jerusalén.

4 Y si fuere digno el negocio de que yo también vaya, irán conmigo.

5 Y a vosotros iré, cuando hubiere pasado por Macedonia, porque por Macedonia tengo que pasar.

Sagradas Escrituras Version Antigua · 第 148 / 160 段