114 Mi escondedero y mi escudo [eres] tú; a tu palabra he esperado.

115 Apartaos de mí los malignos, porque guardaré los mandamientos de mi Dios.

116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no me frustres de mi esperanza.

117 Sosténme, y seré salvo; y me deleitaré siempre en tus estatutos.

118 Atropellaste a todos los que yerran de tus estatutos; porque su engaño [es] mentira.

119 [Como] escorias hiciste deshacer a todos los impíos de la tierra; por tanto [yo] he amado tus testimonios.

120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.

121 AYIN Juicio y justicia he hecho; no me dejes a mis opresores.

122 Responde por tu siervo para bien; no me hagan violencia los soberbios.

123 Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia.

124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.

125 Tu siervo [soy] yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.

126 Tiempo [es] de actuar, oh SEÑOR; han disipado tu ley.

127 Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que [oro] muy puro.

128 Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos; aborrecí todo camino de mentira.

129 PE Maravillosos [son] tus testimonios; por tanto los ha guardado mi alma.

130 La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.

131 Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.

132 Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu Nombre.

133 Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

134 Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.

135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.

136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.

137 TSADE Justo [eres] tú, oh SEÑOR, y rectos tus juicios.

138 Encargaste la justicia [es a saber] tus testimonios, y tu verdad.

139 Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

140 Sumamente pura es tu palabra; y tu siervo la ama.

141 Pequeño [soy] yo y desechado; [mas] no me he olvidado de tus mandamientos.

142 Tu justicia [es] justicia eterna, y tu ley [la misma] verdad.

143 Aflicción y angustia me hallaron; mas tus mandamientos fueron mis deleites.

144 Justicia eterna [son] tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.

145 COF Clamé con todo mi corazón; respóndeme, SEÑOR, [y] guardaré tus estatutos.

146 Clamé a ti; sálvame, y guardaré tus testimonios.

147 Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra.

148 Se anticiparon mis ojos [a] las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.

149 Oye mi voz conforme a tu misericordia, oh SEÑOR; vivifícame conforme a tu juicio.

150 Se acercaron a la maldad los que [me] persiguen; se alejaron de tu ley.

151 Cercano [estás] tú, oh SEÑOR; y todos tus mandamientos [son la misma] verdad.

152 Hace ya mucho que he entendido de tus testimonios, que para siempre los fundaste.

153 RESH Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.

154 Aboga mi causa, y redímeme; vivifícame con tu dicho.

155 Lejos [está] de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos.

156 Muchas [son] tus misericordias, oh SEÑOR; vivifícame conforme a tus juicios.

157 Muchos [son] mis perseguidores y mis enemigos; [mas] de tus testimonios no me he apartado.

158 Veía a los prevaricadores, y me carcomía; porque no guardaban tus palabras.

159 Mira, oh SEÑOR, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia.

160 El principio de tu palabra [es la misma] verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia.

161 SIN Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo miedo de tus palabras.

162 Me gozo sobre tu dicho, como el que halla muchos despojos.

163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.

164 Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia.

165 Mucha paz [tienen] los que aman tu ley; y no [hay] para ellos tropiezo.

166 Tu salud he esperado, oh SEÑOR; y tus mandamientos he puesto por obra.

167 Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera.

168 He guardado tus mandamientos, y tus testimonios; porque todos mis caminos [están] delante de ti.

169 TAU Acérquese mi clamor delante de ti, oh SEÑOR; dame entendimiento conforme a tu palabra.

170 Venga mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu dicho.

171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos.

172 Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son [la misma] justicia.

173 Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido.

174 He deseado tu salud, oh SEÑOR; y tu ley [es] mi delicia.

175 Viva mi alma y alábale; y tus juicios me ayuden.

176 Yo me perdí como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.

CAPÍTULO 120

1 Canción de las gradas. Al SEÑOR llamé estando en angustia, y él me respondió.

2 Libra mi alma, oh SEÑOR, del labio mentiroso, de la lengua engañosa.

3 ¿Qué [te] dará a ti, o qué te añadirá la lengua engañosa?

4 Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro.

5 ¡Ay de mí, que peregrino en Mesec, y habito con las tiendas de Cedar!

6 Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz.

7 Yo [soy] pacífico; y cuando hablo, ellos guerrean.

CAPÍTULO 121

1 Canción de las gradas. Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro.

2 Mi socorro [viene] de parte del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.

5 El SEÑOR [será] tu guardador; el SEÑOR [será] tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.

7 El SEÑOR te guardará de todo mal; [el] guardará tu alma.

8 El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.

CAPÍTULO 122

1 Canción de las gradas: de David. Yo me alegré con los que me decían: A la Casa del SEÑOR iremos.

2 Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalén;

3 Jerusalén, la que es edificada como [una] ciudad que está bien unida entre sí.

4 Porque allá subieron las tribus, las tribus de JAH, el testimonio a Israel, para alabar el Nombre del SEÑOR.

5 Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.

6 Demandad la paz de Jerusalén; sean pacificados los que te aman.

7 Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.

8 A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.

9 A causa de la Casa del SEÑOR nuestro Dios, buscaré bien para ti.

CAPÍTULO 123

1 Canción de las gradas. A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos.

2 He aquí como los ojos de los siervos [miran] a la mano de sus señores, [y] como los ojos de la sierva a la mano de su señora; así nuestros ojos [esperan] al SEÑOR nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros.

3 Ten misericordia de nosotros, oh SEÑOR, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hastiados de menosprecio.

4 Muy hastiada está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura; del menosprecio de los soberbios.

CAPÍTULO 124

1 Canción de las gradas: de David. Al no haber estado el SEÑOR por nosotros, diga ahora Israel:

2 Al no haber estado el SEÑOR por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

3 vivos nos habrían entonces tragado, cuando se encendió su furor contra nosotros.

4 Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente;

5 hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.

6 Bendito el SEÑOR, que no nos dio por presa a sus dientes.

7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se quebró el lazo, y escapamos nosotros.

8 Nuestro socorro [es] en el Nombre del SEÑOR, que hizo el cielo y la tierra.

CAPÍTULO 125

1 Canción de las gradas. Los que confían en el SEÑOR [son] como el monte de Sion [que] no deslizará; estará para siempre.

2 [Como] Jerusalén [tiene] montes alrededor de ella, así el SEÑOR alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.

3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos a la iniquidad.

4 Haz bien, oh SEÑOR, a los buenos, y a los [que son] rectos en sus corazones.

5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, el SEÑOR los llevará con los que obran iniquidad; [y] paz [sea] sobre Israel.

CAPÍTULO 126

1 Canción de las gradas. Cuando el SEÑOR hiciere tornar la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.

2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre los gentiles: Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con éstos.

3 Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros; estaremos alegres.

4 Haz volver nuestra cautividad oh SEÑOR, como los arroyos en el austro.

5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; [mas] volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

CAPÍTULO 127

1 Canción de las gradas: para Salomón. Si el SEÑOR no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el SEÑOR no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.

2 Por demás os [es] el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores; pues que a su amado dará [Dios] el sueño.

3 He aquí, heredad del SEÑOR [son] los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.

4 Como saetas en mano del valiente, así [son] los hijos mancebos.

5 Dichoso el varón que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

CAPÍTULO 128

1 Canción de las gradas. Bienaventurado todo aquel que teme al SEÑOR, que anda en sus caminos.

2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, dichoso tú, y tendrás bien.

3 Tu mujer [será] como la vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

4 He aquí que así será bendito el varón que teme al SEÑOR.

5 Bendígate el SEÑOR desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida.

6 Y veas [a] los hijos de tus hijos, [y] la paz sobre Israel.

CAPÍTULO 129

1 Canción de las gradas. Mucho me han angustiado desde mi juventud, diga ahora Israel:

2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.

3 Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos.

4 El SEÑOR es justo; cortó las coyundas de los impíos.

5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.

6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca;

7 de la cual no llenó el segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas.

8 Ni dijeron los que pasaban: [La] bendición del SEÑOR [sea] sobre vosotros; os bendecimos en [el] Nombre del SEÑOR.

CAPÍTULO 130

1 Canción de las gradas. De lo profundo te llamo, oh SEÑOR.

2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi oración.

3 JAH, si retuvieres a los pecados, ¿Señor quién persistirá?

4 Por lo cual [hay] perdón cerca de ti, para que seas temido.

5 Esperé [yo] al SEÑOR, esperó mi alma; a su palabra he esperado.

6 Mi alma [esperó] al SEÑOR más que los centinelas [esperan] a la mañana, [más] que los centinelas a la mañana.

7 Espere Israel al SEÑOR; porque con el SEÑOR [hay] misericordia; y abundante redención cerca de él.

8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

CAPÍTULO 131

1 Canción de las gradas: de David. SEÑOR, mi corazón no se ha envanecido, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecía.

2 Sino [que me] puse [en silencio], e hice callar mi alma, [sea yo] como el destetado de su madre; como el destetado de mi [propia] vida.

3 Espera, oh Israel, al SEÑOR desde ahora y para siempre.

CAPÍTULO 132

1 Canción de las gradas. Acuérdate, oh SEÑOR, de David, de toda su aflicción;

2 de cómo juró al SEÑOR, prometió al Fuerte de Jacob:

3 No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

4 no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento,

5 hasta que halle lugar para el SEÑOR, moradas para el Fuerte de Jacob.

6 He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque.

7 Entraremos en sus tiendas; adoremos al estrado de sus pies.

8 Levántate, oh SEÑOR, a tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.

9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus misericordiosos.

10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.

11 Juró el SEÑOR verdad a David, no se apartará de ella; del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré; sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13 Porque el SEÑOR ha elegido a Sion; la deseó por habitación para sí.

14 Este [será] mi reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.

15 Bendeciré abundantemente su provisión; [a] sus pobres saciaré de pan.

16 Y a sus sacerdotes vestiré de salud, y sus misericordiosos exultarán de gozo.

17 Allí haré reverdecer el cuerno de David; [yo] he aparejado lámpara a mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de confusión; y sobre él florecerá su corona.

CAPÍTULO 133

1 Canción de las gradas: de David. ¡Mirad cuán bueno y cuán suave [es] habitar los hermanos igualmente en uno!

2 [Es] como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras;

3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Porque allí envía el SEÑOR bendición, y vida eterna.

CAPÍTULO 134

1 Canción de las gradas. Mirad, bendecid al SEÑOR, [vosotros] todos los siervos del SEÑOR, los que en la Casa del SEÑOR estáis por las noches.

2 Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid al SEÑOR.

3 Bendígate el SEÑOR desde Sion, el que hizo los cielos y la tierra.

CAPÍTULO 135

1 Alelu-JAH. Alabad el Nombre del SEÑOR; Alabadle, siervos del SEÑOR;

2 los que estáis en la Casa del SEÑOR, en los atrios de la Casa de nuestro Dios.

3 Alabad a JAH, porque [es] bueno el SEÑOR; cantad salmos a su Nombre, porque [es] suave.

4 Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya.

5 Porque yo sé que el SEÑOR [es] grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.

6 Todo lo que quiso el SEÑOR, hizo en los cielos y en la tierra; en los mares, y en todos los abismos.

7 El que hace subir las nubes del cabo de la tierra; hizo los relámpagos en la lluvia; el que saca los vientos de sus tesoros.

8 El que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.

9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre [el] Faraón, y sobre todos sus siervos.

10 El que hirió muchos gentiles, y mató reyes poderosos:

11 A Sehón rey amorreo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.

12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo.

13 Oh SEÑOR, tu Nombre [es] eterno; tu memoria, oh SEÑOR para generación y generación.

14 Porque juzgará el SEÑOR su pueblo, y sobre sus siervos se arrepentirá.

15 Los ídolos de los gentiles [son] plata y oro, obra de manos de hombres.

16 Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;

17 tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas.

18 Como ellos sean los que los hacen; y todos los que en ellos confían.

19 Casa de Israel, bendecid al SEÑOR; casa de Aarón, bendecid al SEÑOR; 20 casa de Leví, bendecid al SEÑOR; los que teméis al SEÑOR, bendecid al SEÑOR.

21 Bendito el SEÑOR de Sion, el que mora en Jerusalén. Alelu-JAH.

CAPÍTULO 136

1 Alabad al SEÑOR, porque [es] bueno; porque para siempre [es] su misericordia.

2 Alabad al Dios de dioses, porque para siempre [es] su misericordia.

3 Alabad al Señor de señores, porque para siempre [es] su misericordia.

4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre [es] su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre [es] su misericordia.

6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre [es] su misericordia;

7 al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre [es] su misericordia;

8 el sol para que dominase en el día, porque para siempre [es] su misericordia;

9 la luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre [es] su misericordia.

10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre [es] su misericordia.

11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre [es] su misericordia;

12 con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre [es] su misericordia.

13 Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre [es] su misericordia;

14 e hizo pasar a Israel por [en] medio de él, porque para siempre [es] su misericordia;

15 y sacudió al Faraón y a su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre [es] su misericordia.

16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre [es] su misericordia.

17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre [es] su misericordia;

18 y mató reyes poderosos, porque para siempre [es] su misericordia;

19 a Sehón rey amorreo, porque para siempre [es] su misericordia, 20 Y a Og rey de Basán, porque para siempre [es] su misericordia.

21 Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre [es] su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo, porque para siempre [es] su misericordia.

23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre [es] su misericordia;

24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre [es] su misericordia.

25 El que da sustento a toda carne, porque para siempre [es] su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos; porque para siempre [es] su misericordia.

CAPÍTULO 137

1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces [que están] en medio de ella colgamos nuestras arpas;

3 cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, (colgadas nuestras arpas de alegría) [diciendo]: Cantadnos de las canciones de Sion.

4 ¿Cómo cantaremos canción del SEÑOR en tierra de extraños?

5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, mi diestra sea olvidada.

6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

7 Acuérdate, oh SEÑOR, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

8 Hija de Babilonia destruida, dichoso el que te diere tu pago, que nos pagaste a nosotros.

9 Dichoso el que tomará y estrellará tus niños a las piedras.

CAPÍTULO 138

1 De David. Te Alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos.

2 Adoraré al templo de tu santidad, y alabaré tu Nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu Nombre, [y has engrandecido] tu dicho sobre todas las cosas.

3 El día que llamé, me respondiste; me fortaleciste con fortaleza en mi alma.

4 Te confesarán, oh SEÑOR, todos los reyes de la tierra, cuando oigan los dichos de tu boca.

5 Y cantarán en los caminos del SEÑOR, que la gloria del SEÑOR es grande.

6 Porque el alto SEÑOR mira al humilde; y al altivo no lo conoce.

7 Si anduviere [yo] por medio de la angustia, [tú] me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.

8 El SEÑOR cumplirá por mí; tu misericordia, oh SEÑOR, [es] para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

CAPÍTULO 139

1 Al Vencedor: de David: Salmo. SEÑOR, [tú] me has examinado y conocido.

2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.

3 Mi andar y mi reposo has ceñido, y todos mis caminos has aparejado.

4 Pues aun no [está] la palabra en mi lengua, [y] he aquí, oh SEÑOR, tú la supiste toda.

5 Rostro y envés [tú] me formaste, y sobre mí pusiste tu mano.

6 Más maravillosa es [su] ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.

7 ¿Adónde [me] iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?

8 Si subiere a los cielos, allí [estás] tú; y si hiciere mi estrado en el infierno, hete allí.

9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,

10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá por causa de mí.

12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; las tinieblas [son] como la luz.

13 Porque tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.

14 Te alabaré; porque me formaste [de una manera] formidable y maravillosa; y [ésto] mi alma conoce en gran manera.

15 No fue encubierto mi cuerpo de ti, aunque [yo] fui hecho en secreto, y entretejido en lo profundo de la tierra.

16 Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos [mis miembros] estaban escritos; que fueron luego formados, sin [faltar] uno de ellos.

17 Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!

18 Si los cuento, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.

19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, los varones sanguinarios, 20 que te dicen blasfemias; se ensoberbecen en vano tus enemigos.

21 ¿No tuve en odio, oh SEÑOR, a los que te aborrecen, y peleo contra tus enemigos?

22 De entero odio los aborrecí; los tuve por enemigos.

23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos;

24 y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

CAPÍTULO 140

1 Al Vencedor: Salmo de David. Líbrame, oh SEÑOR, del hombre malo; de varón de violencia me guarde.

2 Los cuales pensaron males en el corazón, cada día urden contiendas.

3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid [hay] debajo de sus labios. (Selah.)

4 Guárdame, oh SEÑOR, de manos del impío, del varón de violencia me guarde; que han pensado trastornar mis pasos.

5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red; en el lugar de la senda me han puesto lazos. (Selah.)

6 He dicho al SEÑOR: Dios mío [eres] tú; escucha, oh SEÑOR, la voz de mis ruegos.

7 [Oh] DIOS el Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas.

8 No des, oh SEÑOR, al impío sus deseos; no saques [adelante] su pensamiento, [para] que no se ensoberbezca. (Selah.)

9 [En cuanto a] la cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra.

10 Caigan sobre ellos brasas; en el fuego los haga caer, en profundos hoyos de donde no salgan.

11 El varón de lengua [maligna] no será firme en la tierra; el mal cazará al varón de violencia para derribarle.

12 [Yo] sé que hará el SEÑOR el juicio del pobre, el juicio de los menesterosos.

13 Ciertamente los justos alabarán tu Nombre; los rectos morarán en tu presencia.

CAPÍTULO 141

1 Salmo de David. SEÑOR, a ti he llamado; apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando te llamare.

2 Sea enderezada mi oración delante de ti [como] incienso, el don de mis manos [como el] sacrificio de la tarde.

3 Pon, oh SEÑOR, guarda a mi boca; guarda la puerta de mis labios.

4 No inclines mi corazón a cosa mala, a hacer obras con impiedad con los varones que obran iniquidad; y no coma [yo] de sus deleites.

5 Que me hiera el justo con misericordia, y que me reprenda; y halago de príncipe [inicuo] no unte mi cabeza; porque aun mi oración [será] contra sus males.

6 Serán derribados de lugares fuertes sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves.

7 Como quien hiende y rompe [leños] en tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura.

8 Por tanto a ti, oh DIOS el Señor, [miran] mis ojos; en ti he confiado, no desampares mi alma.

9 Guárdame de las manos del lazo [que] me han tendido, y de los lazos de los que obran iniquidad.

10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré [adelante] para siempre.

CAPÍTULO 142

1 Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. Con mi voz clamaré al SEÑOR, con mi voz pediré misericordia al SEÑOR.

2 Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia.

3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

4 Miraba a la mano derecha, y observaba; mas no [había] quién me conociese; no tuve refugio, no [había] quién volviese por mi vida.

5 Clamé a ti, oh SEÑOR, Dije: Tú [eres] mi esperanza, [y] mi porción en la tierra de los vivientes.

6 Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

7 Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu Nombre; conmigo harán fiesta los justos, cuando me hubieras destetado.

CAPÍTULO 143

1 Salmo de David. Oh SEÑOR, oye mi oración, escucha mis ruegos por tu verdad; respóndeme por tu justicia.

2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.

Sagradas Escrituras Version Antigua · 第 84 / 160 段