2 Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón del mar.
3 Bramarán, se turbarán sus aguas; temblarán los montes a causa de su braveza. (Selah.)
4 Del Río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
5 Dios [está] en medio de ella; no será conmovida; Dios la ayudará al clarear la mañana.
6 Bramaron [los] gentiles, titubearon [los] reinos; dio [él] su voz, se derritió la tierra.
7 El SEÑOR de los ejércitos [es] con nosotros; nuestro refugio [es] el Dios de Jacob. (Selah.)
8 Venid, ved las obras del SEÑOR, que ha puesto asolamientos en la tierra.
9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
10 Cesad, y conoced que yo [soy] Dios; me ensalzaré en los gentiles, me ensalzaré en la tierra.
11 El SEÑOR de los ejércitos [es] con nosotros; nuestro refugio [es] el Dios de Jacob. (Selah.)
CAPÍTULO 47
1 Al Vencedor: a los hijos de Coré: Salmo. Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo.
2 Porque el SEÑOR es Sublime y temible; Rey grande sobre toda la tierra.
3 [El] guiará a los pueblos debajo de nosotros, y a los gentiles debajo de nuestros pies.
4 [El] nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)
5 Subió Dios con júbilo, el SEÑOR con voz de trompeta.
6 Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad.
7 Porque el Rey de toda la tierra [es] Dios; cantad con entendimiento.
8 Reinó Dios sobre los gentiles; se sentó Dios sobre el trono de su santidad.
9 Los príncipes de los pueblos se juntaron al pueblo del Dios de Abraham; porque de Dios [son] los escudos de la tierra; El es muy ensalzado.
CAPÍTULO 48
1 Canción de Salmo a los hijos de Coré. Grande [es] el SEÑOR y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, [en] el monte de su santidad.
2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra [es] el monte de Sion, a los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey.
3 Dios en sus palacios es conocido por [lugar de] refugio.
4 Porque he aquí los reyes de la tierra fueron reunidos; pasaron todos.
5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se asombraron, se dieron prisa [a huir].
6 Les tomó allí temblor; dolor, como a mujer que da a luz.
7 Con viento solano quiebras [tú] las naves de Tarsis.
8 Como [lo] oímos, así lo hemos visto en la ciudad del SEÑOR de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; la afirmará Dios para siempre. (Selah.)
9 Concebimos según tu misericordia, oh Dios, en medio de tu Templo.
10 Conforme a tu Nombre, oh Dios, así [es] tu loor hasta los fines de la tierra; de justicia está llena tu diestra.
11 Se alegrará el monte de Sion; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.
12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla; contad sus torres.
13 Considerad bien su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera.
14 Porque este Dios [es] Dios nuestro eternalmente y para siempre; El nos capitaneará hasta la muerte.
CAPÍTULO 49
1 Al Vencedor: a los hijos de Coré: Salmo. Oíd esto, pueblos todos; escuchad, habitadores todos del mundo:
2 Así los hijos de los hombres como los hijos de los varones; el rico y el pobre juntamente.
3 Mi boca hablará sabiduría; y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
4 Acomodaré a ejemplos mi oído; declararé con el arpa mi enigma.
5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, [cuando] la iniquidad de mis calcañares me cercará?
6 Los que confían en sus haciendas, y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
7 ninguno de ellos podrá [en manera alguna] redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate.
8 (Porque la redención de su vida es de [gran] precio, y no lo pueden hacer)
9 que viva adelante para siempre, [y] nunca vea la sepultura.
10 Pues se ve que mueren todos los sabios; el loco y el ignorante perecen, y dejan a otros sus riquezas.
11 En su interior [piensan] que sus casas [son] eternas, [y] sus habitaciones para generación y generación; llamaron sus tierras de sus nombres.
12 Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias [que] son cortadas.
13 Este [es] su camino, su locura; y sus descendientes corren por el dicho de ellos. (Selah.)
14 Como ovejas son puestos en la sepultura; la muerte los pastorea; y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; y se consumirá su bien parecer en la sepultura de su morada.
15 Ciertamente Dios redimirá mi vida del poder desde la sepultura, cuando me tomará. (Selah.)
16 No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa;
17 porque en su muerte no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
18 Porque mientras viviere, será su vida bendita; y tú serás loado cuando fueres prospero.
19 Entrará a la generación de sus padres; no verán luz para siempre. 20 El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias [que] son cortadas.
CAPÍTULO 50
1 Salmo a Asaf. El Dios de dioses, el SEÑOR, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2 De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá [delante] de su presencia, y en derredor suyo habrá tempestad grande.
4 Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar [a] su pueblo.
5 Juntadme mis misericordiosos; los que pactaron mi pacto sobre sacrificio.
6 Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios mismo [es] el juez. (Selah.)
7 Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo [soy] el Dios, el Dios tuyo.
8 No te reprenderé sobre tus sacrificios, que tus holocaustos delante de mí están siempre.
9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
10 Porque mía es toda bestia del monte; millares de animales en los montes.
11 Conozco todas las aves de los montes, y las fieras del campo [están] conmigo.
12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.
13 ¿Tengo de comer yo carne de toros, o de beber sangre de machos cabríos?
14 Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus promesas al Altísimo.
15 Y llámame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué [parte tienes] tú de declarar mis leyes, y que tomes mi pacto en tu boca?
17 ¡Aborreciendo tú el castigo, y echando detrás de ti mis palabras!
18 Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros [era] tu parte.
19 Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. 20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21 Estas cosas hiciste, y [yo] he callado; pensabas [por eso] que de cierto sería [yo] como tú; yo te argüiré, y las pondré delante de tus ojos.
22 Entended ahora esto, los que [os] olvidáis de Dios; no sea que [os] arrebate, y no [haya] quién [os] libre.
23 El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le enseñaré la salud de Dios.
CAPÍTULO 51
1 Al Vencedor: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten misericordia de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades rae mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado [está] siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, [y] tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados, y rae todas mis maldades.
10 Crea [en] mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salud; y tu espíritu de libertad me sustentará.
13 Enseñaré a los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud; cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo [lo] daría; no quieres holocausto.
17 Los sacrificios de Dios [son] el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18 Haz bien con tu voluntad a Sion; edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
CAPÍTULO 52
1 Al Vencedor: Masquil de David, cuando vino Doeg [el] edomita y dio cuenta a Saúl, diciéndole: David ha venido a casa de Ahimelec. ¿Por qué te glorías de maldad, oh ilustre? La misericordia de Dios [es] cada día.
2 Agravios maquina tu lengua; como navaja amolada hace engaño.
3 Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
4 Has amado toda suerte de palabras perniciosas, engañosa lengua.
5 Por tanto Dios te derribará para siempre; te cortará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
6 Y verán los justos, y temerán; y se reirán de él, diciendo:
7 He aquí [un] varón que no puso a Dios por su fortaleza, sino [que] confió en la multitud de sus riquezas; se esforzó en su maldad.
8 Mas yo [estoy] como oliva verde en la Casa de Dios; confié en la misericordia de Dios perpetua y eternalmente.
9 Te alabaré para siempre porque obraste; y esperaré [a] tu Nombre, porque [es] bueno, delante de tus misericordiosos.
CAPÍTULO 53
1 Al Vencedor: sobre Mahalat: Masquil de David. Dijo el loco en su corazón: No [hay] Dios. Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no [hay] quien haga bien.
2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de Adán, por ver si hay [algún] entendido que busque a Dios.
3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían dañado; no [hay] quien haga bien, no [hay] ni aun uno.
4 ¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad, que comen [a] mi pueblo [como si] comiesen pan? A Dios no invocan.
5 Allí se sobresaltaron de pavor [donde] no había pavor; porque Dios descoyuntó los huesos del que asentó campamento contra ti; [los] avergonzaste, porque Dios los desechó.
6 ¡[Oh] quién diese de Sion saludes a Israel! Volviendo Dios la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
CAPÍTULO 54
1 Al Vencedor: en Neginot: Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? Oh Dios, sálvame en tu Nombre, y con tu valentía defiéndeme.
2 Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca.
3 Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes buscan mi alma; no han puesto a Dios delante de sí. (Selah.)
4 He aquí, Dios [es] el que me ayuda; el Señor [es] con los que sustentan mi alma.
5 [El] volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.
6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu Nombre, oh SEÑOR, porque [es] bueno.
7 Porque me ha librado de toda angustia, y sobre mis enemigos vieron mis ojos [el deseo de El].
CAPÍTULO 55
1 Al Vencedor: en Neginot: Masquil de David. Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
2 Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me conmuevo,
3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado.
4 Mi corazón está doloroso dentro de mí, y terrores de muerte han caído sobre mí.
5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.
6 Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría [yo], y descansaría.
7 Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. (Selah.)
8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
9 Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10 Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo [hay] en medio de ella.
11 Agravios [hay] en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
12 Porque no me afrentó [un] enemigo, [lo cual] habría soportado; ni el que me aborrecía [se] engrandeció contra mí, porque me hubiera escondido de él;
13 mas tú, hombre, según mi estimación: mi señor, y mi familiar.
14 Porque juntos comunicábamos [dulcemente] los secretos, en la Casa de Dios andábamos en compañía.
15 Condenados sean a muerte, desciendan vivos al infierno, porque [hay] maldades en su compañía, entre ellos.
16 Yo a Dios clamaré; y el SEÑOR me salvará.
17 Tarde y mañana y a mediodía hablo y bramo; y él oirá mi voz.
18 [El] ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; porque muchos fueron contra mí.
19 Dios oirá, y los quebrantará, y el que permanece desde la antigüedad (Selah); por cuanto no se mudan, ni temen a Dios. 20 Extendió sus manos contra sus pacíficos; ensució su pacto.
21 Ablandan más que manteca su boca, pero guerra [hay] en su corazón; enternecen sus palabras más que el aceite, mas ellos [son] cuchillos.
22 Echa sobre el SEÑOR tu carga, y él te sustentará; nunca permitará que resbale el justo.
23 Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la sepultura; los varones sanguinarios y engañadores no vivirán ni la mitad de sus días; pero yo confiaré en ti.
CAPÍTULO 56
1 Al Vencedor: sobre la paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat. Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día.
2 Me devoran mis enemigos cada día; porque muchos [son] los que pelean contra mí, oh Altísimo.
3 El día temo, [mas] yo en ti confío.
4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere.
5 Todos los días me contristan mis negocios; contra mí son todos [sus] pensamientos para mal.
6 Se reúnen, se esconden, miran ellos atentamente mis pisadas, esperando mi alma.
7 ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba los pueblos con tu furor.
8 Mis huidas has contado tú; pon mis lágrimas en tu odre, ciertamente en tu libro.
9 Entonces serán vueltos atrás mis enemigos el día que [yo] clamare a ti; en esto conozco que Dios [es] por mí.
10 En Dios alabaré [su] palabra; en el SEÑOR alabaré [su] palabra.
11 En Dios he confiado; no temeré lo que el hombre me pueda hacer.
12 Sobre mí, oh Dios, [están] tus promesas; te tributaré alabanzas.
13 Porque has librado mi vida de la muerte, ciertamente mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.
CAPÍTULO 57
1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva. Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos.
2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona.
3 El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me devora; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.
4 Mi vida [está] entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que echan llamas; sus dientes [son] lanzas y saetas, y su lengua cuchillo agudo.
5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [se ensalze] tu gloria.
6 Red han armado a mis pasos; mi alma se ha abatido; hoyo han cavado delante de mí; cayeron en medio de él. (Selah.)
7 Pronto [está] mi corazón, oh Dios, mi corazón [está] dispuesto; cantaré, y diré salmos.
8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana.
9 Te alabaré en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones.
10 Porque grande [es] hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.
11 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [se ensalze] tu gloria.
CAPÍTULO 58
1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David. Por ventura oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de Adán?
2 Antes, de corazón obráis iniquidades en la tierra; [hacéis] pesar la violencia de vuestras manos.
3 Se extrañaron los impíos desde la matriz; erraron desde el vientre, hablando mentira.
4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente; [son] como áspid sordo que cierra su oído;
5 que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.
6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh SEÑOR, las muelas de los leoncillos.
7 Córranse como aguas que se van de suyo; armen [sus] saetas como si fuesen cortadas.
8 Pasen [de este mundo] como el caracol que se deslíe; [como] el abortivo de mujer, no vean el sol.
9 Antes que vuestras ollas sientan [el fuego de] las espinas, así vivos, así airado, los arrebate [él] con tempestad.
10 Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.
11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
CAPÍTULO 59
1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de varones sanguinarios.
3 Porque he aquí están acechando mi vida; se han juntado contra mí fuertes sin rebelión mía, y sin pecado mío, oh SEÑOR.
4 Sin delito [mío] corren y se aperciben; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, SEÑOR Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todos los gentiles; no hayas misericordia de todos los que se rebelan [con] iniquidad. (Selah.)
6 Se volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán con su boca; cuchillos [están] en sus labios, porque [dicen]: ¿Quién oye?
8 Mas tú, SEÑOR, te reirás de ellos, te burlarás de todos los gentiles.
9 Para ti reservaré su fortaleza; porque Dios [es] mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia me encontará [en el camino]; Dios me hará ver en mis enemigos [mi deseo].
11 No los matarás, para que mi pueblo no se olvide; hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos, oh SEÑOR, escudo nuestro,
12 [Por] el pecado de su boca, [por] la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y cuenten con maldición y con debilidad.
13 Acábalos con furor, acábalos, y no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah).
14 Vuelvan [pues] a la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para [hallar qué] comer; y si no se saciaren, murmuren.
16 Y yo cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré; porque [eres] Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
CAPÍTULO 60
1 Al Vencedor: sobre Susan-Hedut: Mictam de David, para enseñar. Cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram Sobat, y volvió Joab, e hirió a Edom en el valle de las salinas, [matando] doce mil. Oh Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado: vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus quiebras, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber el vino de temblor.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad. (Selah.)
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y óyeme.
6 Dios pronunció en santidad; [yo] me alegraré; partiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.
7 Mío [es] Galaad, y mío [es] Manasés; y Efraín [es] la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
8 Moab, la vasija de mi lavatorio; sobre Edom echaré mi zapato; haz júbilo por razón de mí, oh Palestina.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?
10 Ciertamente, tú, oh Dios, [que] nos habías desechado; y tu, oh Dios, [que] no salías con nuestras armadas.
11 Danos socorro contra el enemigo, que vana [es] la salud de los hombres.
12 En Dios haremos ejército; y él hollará nuestros enemigos.
CAPÍTULO 61
1 Al Vencedor; sobre Neginot: [Salmo] de David. Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende.
2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare; a la peña más alta que me conduzcas,
3 porque [tú] has sido mi refugio, [mi] torre de fortaleza delante del enemigo.
4 [Yo] habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro en el escondedero de tus alas.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad a los que temen tu Nombre.
6 Días sobre días añadirás al Rey; sus años [serán] de generación a generación.
7 [El] estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad apercibe [que] lo conserven.
8 Así cantaré tu Nombre para siempre, pagando mis votos cada día.
CAPÍTULO 62
1 Al Vencedor: a Jedutún: Salmo de David. En Dios solamente se reposa mi alma; de él [es] mi salud.
2 El solamente [es] mi fuerte, y mi salud; [es] mi refugio, no resbalaré mucho.
3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra [un] varón? ¿Mataréis todos vosotros como pared desplomada, [como] cerca derribada?
4 Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
5 Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él [es] mi esperanza.
6 El solamente [es] mi fuerte y mi salud; mi refugio, no resbalaré.
7 En Dios [es] mi salud y mi gloria; peña de mi fortaleza; mi refugio [es] en Dios.
8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios [es] nuestro amparo. (Selah.)
9 Solamente, vanidad [son] los hijos de Adán, mentira los hijos del varón; pesándolos a todos juntos en la balanza, [serán] menos que la vanidad.
10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña no os envanezcáis; si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón [en ella].
11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios [es] la fortaleza.
12 Y tuya Señor, [es] la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
CAPÍTULO 63
1 Salmo de David, estando en el desierto de Judá. Dios, Dios mío [eres] tú; a ti madrugaré; mi alma tuvo sed de ti, mi carne te desea en tierra de sequedad y transida sin aguas.
2 Así te miré en santidad, cuando vi tu fortaleza y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida; en tu Nombre alzaré mis manos.
5 Como de sebo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de alegría te alabará mi boca,
6 cuando me acordaré de ti en mi lecho, [cuando] meditaré de ti en las velas de la noche.
7 Porque has sido mi socorro; y [así] en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Mi alma se apegó tras [de] ti; tu diestra me ha sustentado.
9 Mas los [que] para destrucción buscaron mi alma, descendieron en las bajuras de la tierra.
10 Los matarán a filo de espada; serán porción de [las] zorras.
11 Y el rey se alegrará en Dios; serán alabados todos los que juran por él; porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
CAPÍTULO 64
1 Al Vencedor: Salmo de David. Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración; guarda mi vida del miedo del enemigo.
2 Escóndeme del secreto [consejo] de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad;
3 que amolaron su lengua como cuchillo, [y] armaron [por] su saeta palabra amarga,
4 para asaetear a escondidas al perfecto; de improviso lo asaetean, y no temen.
5 Se afirman a sí mismos la palabra mala, tratan de esconder los lazos, [y] dicen: ¿Quién los ha de ver?
6 Escudriñan iniquidades, perfeccionan y ponen en efecto lo que inventaron en lo íntimo de cada uno, y [en su] corazón inventivo.
7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.
8 Y harán caer sobre sí sus [mismos] consejos y acuerdos; se espantarán todos los que los vieren.
9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.
10 El justo se alegrará en el SEÑOR, y se asegurará en él; y se alabarán [en El] todos los rectos de corazón.
CAPÍTULO 65
1 Al Vencedor: Salmo de David, Canción. En ti reposa la alabanza, oh Dios, en Sión; y a ti se pagará el voto.
2 [Tú] oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
3 Palabras de iniquidades me sobrepujaron; [mas] nuestras rebeliones tú las limpiarás.
4 Dichoso [el que tú] escogieres, e hicieres llegar para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu Casa, de tu santo templo.
5 Con tremendas cosas, nos oirás en justicia, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los fines de la tierra, y las lejuras del mar.
6 [Tú], el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía.