Apresuradamente, obtenemos dos estridores y siete de nosotros corremos

de prisa hacia la ciudad. Padre Rektor pasa con comida y medicina. Como

acercamos a la ciudad, hay más y más evidencia de destrucción y es más

difícil avanzarnos. Las casas a la fuera de la ciudad están dañadas

severamente. Muchas se han derrumbado o se han reducido a cenizas. Mas

hacia el centro, casi todas las residencias han estado dañadas por

fuego. Donde la ciudad estaba, hay una enorme cicatriz quemada.

Avanzamos por el camino sobre la ribera entre los escombros que

quemaban y ahumaban. Dos veces somos forzados al río mismo por el calor

y el humo al nivel de la calle.

Personas quemadas terriblemente hacen senas a nosotros. De camino, hay

muchos muertos y moribundos. Sobre el Puente Misasi, que llega a la

sección central, una procesión larga de soldados que han sufrido de

quemaduras nos juntó. Se arrastran con la ayuda de estacas o son

traídos por sus camaradas menos dañadas...una procesión de infortunados

continua.

Abandonado sobre la puente hay un número de caballos con cabezas

subidas y grandes quemaduras sobre sus costados. Al lado extremo, la

estructura de cemento del hospital local es el único edificio que queda

recto. Su interior, no obstante, ha estado quemado. Actúa como un mojón

para encaminarnos.

Finalmente llegamos a la entrada del parque. Una grande porción de la

población se ha refugiado allí, pero mismo los arboles del parque

ardiendo en algunos lugares. Caminos y puentes están cerrados por los

troncos de arboles caídos y están casi impasibles. Nos dijeron que un

viento fuerte, que podría resultar de la ciudad ardiente, había

arrancado grandes arboles. Ahora es muy obscuro. Solamente los

incendios, que están ya violentos en algunos lugares a una distancia,

emiten un poquito de luz.

A la esquina extrema del parque, sobre la ribera misma, reunimos con

nuestras colegas. Padre Schiffer está tan pálido como una fantasma.

Tiene una herida incisa y profunda detrás de su oído y ha perdido tanto

sangre que nos preocupamos de sus chances para supervivencia. El Padre

Superior ha sufrido de una herida profunda de la parte baja de su

pierna. Padre Cieslik y Padre Kleinsorge tienen lesiones menores pero

están completamente agotados.

Mientras que comen la comida que hemos traído con nosotros, nos dicen

de sus experiencias. Estuvieron en sus cuartos a la Casa

Parroquial--fue un cuarto después de las ocho, exactamente el tiempo

cuando oímos la explosión en Nagatsuke--cuando vinieron luz intensa y

el sonido de ventanas que rompieron inmediatamente después. Fueron

cubiertos por astillas de vidrio y fragmentos de despojos. Padre

Schiffer fue enterrado debajo de una porción de una pared y sufrió de

una lesión severa de la cabeza. El Padre Superior recibió la mayoría de

sus astillas en su espalda y su extremidad más baja de la que sangró

copiosamente. Todo fue agitado en los cuartos mismos, pero el armazón

de madera quedó intacto. La solidez de la estructura que fue el trabajo

de Compadre Gropper brilló otra vez.

Tenían la misma impresión que teníamos en Nagatsuke: que la bomba

detonó en su vecindad cercana. La iglesia, la escuela, y todos los

edificios en la vecindad inmediata se han derrumbado. Debajo de las

ruinas de la escuela, niños gritaban para auxilio. Fueron librados con

esfuerzo grande. Algunos otros fueron salvados también de las ruinas

por residencias cercanas. Mismo Padre Superior y Padre Schiffer,

despecho sus heridas, prestaron ayuda a otros y perdieron un montón de

sangre en el proceso.

Durante el tiempo medio, incendios que comenzaron a una distancia lejos

vienen más cerca. Fue obvio que todo fue a ser consumido por el fuego.

Algunos objetos fueron salvados de la Casa Parroquial y fueron

enterrados en el claro delante de la Iglesia, pero no podría encontrar

ciertos objetos de valor y necesidades que fueron conservadas en caso

de fuego a causa de la confusión. Es la hora de huir, como las llamas

que se aproximan no dejan un camino. Fukai, el secretario de la Misión,

está fuera de juicio. No quiere abandonar la casa y explica que no

quiere sobrevivir la destrucción de su patria. Está completamente

ileso. Padre Kleinsorge le arrastra por la casa sobre su espalda y es

llevado vigorosamente.

Debajo de los despojos de las casas de camino, muchos están atrapados y

gritan para estar salvados de las llamas que se vienen. Tienen que

estar abandonadas a su suerte. El camino al lugar al que quiere huir no

está claro y tiene que avanzar por el Parque Asano. Fukai no quiere

avanzarse y se queda. (No hemos oído de él desde ése.) En el parque,

nos refugiamos sobre la ribera del río. Ahora un torbellino muy

violento comienza a arrancar grandes arboles, y los eleva muy alta en

el aire. Mientras llega al agua, un pico de manguera forma que es

aproximadamente 100 metros de altura. La violencia de la tempestad pasa

por suerte. A una distancia, sin embargo, donde muchos refugiados se

han abrigado, muchos son soplados al río. Casi todos en la vecindad

están lesionados y han perdido parientes que fueron inmovilizados

debajo de los despojos o que fueron perdidos durante la evacuación. No

hay ayuda para las heridas y algunos mueren. Nadie presta atención al

hombre muerto que está cerca.

La transportación de nuestros heridos es difícil. No es posible curar

sus heridas correctamente en la obscuridad, y sangran otra vez cuando

los movimos. Mientras les llevamos sobre literas temblorosas en la

obscuridad sobre los arboles caídos del parque, sufrieron dolor

intolerable como resultado del movimiento, y pierden cantidades

peligrosas de sangre. Nuestro ángel de salvamento en este situación

difícil es un pastor japonés y protestante. Ha llevado un barco y

ofrece traer nuestros heridos río arriba a un lugar donde progreso es

más fácil. Antes de todo bajamos la litera que contiene Padre Schiffer

en el barco y dos de nosotros lo acompañamos. Nos proponemos revolver

el barco para el Padre Superior. El barco vuelve casi una media hora

después y el pastor pide que algunos de nosotros ayudemos para salvar

dos niños que hemos visto en el río. Los salvamos. Tienen quemaduras

severas. Pronto toman frío y mueren en el parque.

El Padre Superior es transportado en el barco de la misma moda que

Padre Schiffer. El estudiante de teología y yo lo acompañamos. Padre

Cieslik se considera tan fuerte para avanzar a pie a Nagatsuke con los

demás de nosotros, pero Padre Kleinsorge no puede caminar tan lejos y

lo dejamos y prometemos de volver para él y la ama de casa mañana. Del

otro lado del río viene un relincho de caballos que son amenazados por

el fuego. Bajamos sobre un banco de arena que se proyecta de la ribera.

Está lleno de heridos que se han refugiado allá. Gritan para ayuda

porque tienen miedo de que el río pueda elevar con el mar, y que cubra

el banco de arena. Ellos mismos están demasiado débiles para moverse.

No obstante, tenemos que avanzar de prisa y finalmente llegamos al

sitio donde el grupo que incluye Padre Schiffer espera.

Aquí una partida de salvamento ha traído una grande caja de pasteles de

arroz frescos pero no hay nadie para disribuirlos a los heridos

numerosos que están. Los distribuimos a ellos que están cerca y nos

servimos. Los heridos llaman para agua y venimos para ayudar a algunos.

Gritos para ayuda son oídos de una distancia, pero no podemos

acercarnos a los despojos de los que vienen. Un grupo de soldados viene

por el camino y su oficial nota que hablamos una lengua extraña.

Inmediatamente saca una espada, demanda estridentemente quien somos, y

amenaza cortarnos. Padre Laures, Hijo, toma su brazo y explica que

somos alemanes. Le aquietamos finalmente. Pensaba que seamos Americanos

que han saltado con paracaídas. Rumores de paracaidistas están en boca

de todos los ciudadanos. El Padre Superior que fue vestido solamente en

una camisa y pantalones, se queja de sentirse congelante, despecho la

noche cálida del verano y el calor de una ciudad ardiente. El único

hombre que tiene un abrigo se lo da a él y, por añadidura, le doy mi

camisa propia. Para mi, parece más confortable sin la camisa en el

calor.

Ahora es medianoche. Como no hay suficiente de nosotros para tripular

las dos literas con cuatro portadores fuertes, determinamos traer Padre

Schiffer a las afueras de la ciudad. De allí otro grupo de portadores

tiene que hacerse cargo a Nagatsuke; los otros tienen que volver para

salvar el Padre Superior. Soy uno de los portadores. El estudiante de

teología va en frente de nosotros para avisarnos de alambres, vigas, y

fragmentos de despojos numerosos que cierren el paso y que son

imposible que ver en la obscuridad. Despecho todas precauciones,

nuestro progreso está desatinado y nuestros pies se enmararan en el

alambre. Padre Kruer cae y lleva la litera consigo. Padre Schiffer está

mitad consciente a causa de la caída y vomita. Pasamos un hombre herido

que se siente solo entre los despojos calores y que hemos visto

previamente de camino.

Sobre el Puente Misasa, reunimos con Padre Tappe y Padre Luhmer, que

han venido de Nagatsuke para encontrarse con nosotros. Han roturado un

familia de los despojos de su casa derrumbada cerca de cincuenta metros

fuera del camino. El padre de la familia fue ya muerto. Han arrastrado

dos niñas y les han situado por el lado del camino. Su madre fue ya

atrapada debajo de algunas vigas. Ellos se han propongo completar el

salvamento y entonces avanzar de prisa para encontrarse con nosotros. A

las afueras de la ciudad, suprimimos la litera y dejamos dos hombres

para esperar hasta que ellos que van a venir de Nagatsuke aparecen. Los

demás de nosotros volvemos atrás para ir a traer el Padre Superior.

La mayoría de los despojos son consumidos por el fuego. La obscuridad

esconde amablemente las varias formas que están sobre la tierra. Oímos

llamadas para auxilio solamente de vez en cuando durante nuestro rápido

progreso. Uno de nosotros nota que el olor quemado notable le hace

acordar de cadáveres incinerados. La figura recta y acuclillando que

hemos pasado previamente ya está.

Transportación sobre la litera, que fue construida de tablas, tiene que

ser muy doloroso para el Padre Superior, cuya espalda está

completamente llena de fragmentos de vidrio. En un paso estrecho a la

fuera de la ciudad, un carro nos fuerza a la fuera del camino. Los

portadores de literas al lado izquierda caen a una zanja de dos metros

de profundidad que no podrían ver en la obscuridad. Padre Superior

esconde su dolor con un chiste seco, pero la litera que no está en una

pieza no puede estar llevada más lejos. Decidimos de esperar hasta que

Kinjo puede traer un carro de mano de Nagatsuke. Revuelve pronto con

uno que ha requisado de una casa derrumbada. Ponemos Padre Superior

sobre el carro y le transporta en carretilla por lo demás del camino,

evitando tanto como sea posible los hoyos en el camino.

A cerca de las cuatro y media de la mañana, llegamos finalmente al

Noviciado. Nuestra expedición de salvamento ha durado casi doce horas.

Regularmente, podría ir de detrás para adelante a la ciudad en dos

horas. Nuestros dos heridos fueron, por la primera vez, vestidos

propiamente. Duermo por dos horas sobre el piso; alguna otra persona ha

tomado mi cama. Entonces leo una misa en gratiarum actionem, como es el

7 de agosto, el aniversario de la fundación de nuestra sociedad.

Entonces nos incitamos a traer Padre Kleinsorge y otros conocimientos

(fuera de la ciudad).

Quitamos otra vez con el carro de mano. El día brillante ahora revela

el cuadro espantoso que la obscuridad de la noche pasada ha escondido

parcialmente. Donde la ciudad estaba todo, tan lejos como podía ver, es

un desierto de desechos y cenizas. Solamente algunos armazones de

edificios que están quemados en el interior quedan. Las riberas son

cubiertas con los muertos y los heridos, y el río ascendente ha

escondido algunos cadáveres. Por la calle ancha en el distrito

Hakushima, cadáveres desnudos y quemados son particularmente numerosos.

Entre ellos están los heridos que están ya vivientes. Algunos se

metieron debajo de autos y vagonetas quemados. Figuras heridas

espantosamente nos hacen señas y entonces se caen. Una vieja mujer y

una niña que ella tira caen a nuestros pies. Les ponemos sobre nuestro

carro y les transportan en carretilla a la hospital a la entrada de la

que hay un puesto de primero auxilio. Aquí los heridos están sobre el

piso duro, fila después fila. Solamente las heridas las más grandes son

curadas. Transportamos un otro soldado y una vieja mujer al lugar pero

no podemos mover todas las personas que son expuestas al sol. Sería

incesante y es cuestionable si los que podemos traer al puesto de

primer auxilio puedan salir vivientes, porque mismo aquí nada que es

eficaz puede ser hecho. Más tarde, nos cercioramos de que los heridos

están en los corredores quemados de la hospital y allí murieron.

Tenemos que avanzar a nuestra meta en el parque y somos forzados de

dejar los heridos a su destino. Avanzamos al lugar donde nuestra

iglesia estaba y desenterramos esas pocas pertinencias que hemos

enterrado ayer. Las encontramos intactos. Toda más ha quemado

completamente. En los despojos, encontramos pocos remanentes de

recipientes. En el parque, ponemos la ama de casa y una madre con sus

dos niños sobre el carro. Padre Kleinsorge se siente tan fuerte, con la

ayuda de Compadre Nobuhara, para avanzar a la casa a pie. El camino nos

toma pasando los muertos y los heridos en Hakushima otra vez. Partidos

de salvamento no están a la vista. Al puente Misasa está ya la familia

que ha salvado Padre Tappe y Padre Luhmer ayer de los despojos. Una

pieza de estaño ha estado situado sobre ellos para protegerles del sol.

No podemos traerles porque nuestro carro está lleno. Les da a ellos y a

otros cercanos agua para beber y decidimos de salvarles más tarde. A

las tres de la tarde, estamos otra vez a Nagatsuka.

Después de comer pocas golondrinas y un poquita de comida, Padres

Stolte, Luhmer, Erlinghagen y yo partimos otra vez y traemos la familia

a la casa. Padre Kleinsorge pide que salvamos también dos niños que han

perdido su madre y que estaban cerca de él en el parque. De camino,

fueron saludados por desconocidos que han notado que estaban en una

misión de compasión y que alabaron nuestros esfuerzos. Ahora nos

encontramos con grupos de individuos que traían los heridos sobre

literas. Cuando llegamos al Puente Misasa, la familia que ha estado

allá no está más. Podrían llevarse en el tiempo medio. Había un grupo

de soldados que trabajaban y ellos tomaron los que habían muerto ayer.

Más de treinta horas habían pasado antes que la primera partida de

salvamento llegó. Encontramos los dos niños y los llevamos afuera del

parque: un niño de seis años fue indemne, y una niña de doce años que

estuvo quemada por la cabeza, las manos, y las pierna, y que estuvo en

el parque por treinta horas sin ayuda. El lado izquierdo de su cara y

su ojo izquierdo fueron cubierto completamente con pus, de modo que

pensamos que había perdido el ojo. Más tarde cuando la herida fue

lavada, notamos que el ojo fue intacto y que los párpados han estado

unidos. Camino de nuestro domicilio, llevamos otro grupo de tres

refugios con nosotros. Ellos querían saber antes, sin embargo, de que

nacionalidad fuimos. Ellos, también tenían miedo de que podíamos ser

americanos que se lanzaron en paracaídas. Cuando llegamos en Nagatsuka,

acabó de anochecer.

Tomamos bajo nuestro cuidado un grupo de cincuenta personas que han

perdido todo. La mayoría de ellos estuvieron heridos y varios tuvieron

quemadas peligrosas. Padre Rektor atendió a las heridas tan bien como

podía con los pocos medicamentos que podíamos, con esfuerza, recoger.

Tuvo que limitarse en general a purificar las heridas de materia

purulenta. Hasta ellos con los quemados más pequeños están muy débiles

y todos sufren de diarrea. En las alquerías en la vecindad, casi por

todo, hay heridos también. Padre Rektor hacía visitas sucesivas y actuó

en calidad de un médico esmerado y fue un Samaritano excelente. Nuestro

trabajo fue, a juicio de la gente, un empuje para Cristiandad más

grande que todo de nuestro trabajo durante los largos años precedentes.

Tres de los que fueron gravemente quemados en nuestra casa murieron

dentro los próximos días. Repentinamente el pulso y respiraciones

cesaron. Es ciertamente una indicación de nuestro cuidado bueno que tan

pocos murieron. En las estaciones de auxilio oficiales en hospitales,

un tercero o una mitad de ellos que fueron llevados murieron. Ellos

reparten golpes a diestra y siniestra casi sin cuidado, y un por ciento

alto sucumbieron. Todo faltaba: médicos, asistentes, vendajes, drogas,

etcétera. En una estación de auxilio en una escuela de una aldea

cercana, un grupo de soldados hizo únicamente traer y cremar los

muertos detrás de la escuela.

Durante los días siguientes, procesiones pasaron por nuestra casa de

mañana hasta noche, y trajeron los muertos a un pequeño valle cercano.

Allí, en seis lugares, los muertos fueron quemados. La gente trajeron

su propia madera y hicieron la cremación ellos mismos. Padre Luhmer y

Padre Laures encontraron un hombre muerto en una casa cercana que fue

ya hinchado y emitió un olor espantoso.

Trataron sistemáticamente de encontrar nuestros conocidos y las

familias de refugios que habíamos asilado. Frecuentemente, después del

transcurso de varias semanas, alguien fue encontrado en una aldea

cercana o en un hospital pero no se encontraron muchos, y éstos fueron

aparentemente muertos. Tuvimos la suerte de encontrar la madre de los

dos niños que encontramos en el parque. Después de tres semanas, ella

vio a sus niños una vez más. Mientras la reunión fue alegre, había

lágrimas para ellos que no veremos otra vez.

La magnitud del desastre que sucedió en Hiroshima el 6 de agosto fue

reconstruido lentamente a la mente. Yo sobreviví la catástrofe y la

veía en partes, que fueron fusionadas gradualmente para darme una

imagen completa. Lo que pasó en la ciudad simultáneamente es como

sigue: Como resulta de la explosión de la bomba a las 8:15, casi la

ciudad entera fue destruida de un solo golpe. Solamente distritos

pequeños y remotos en las partes del sur y las partes orientales de la

ciudad escaparon destrucción total. La bomba detonó sobre el centro de

la ciudad. Como resultado del estallido, las casas japonesas pequeñas

en un diámetro de cinco kilómetros, que comprimió 99% de la ciudad, se

derrumbaron o fueron explosionadas. Ellos que estaban en las casas

fueron enterrados en las ruinas. Ellos que estaban en el aire libre

tuvieron quemadas como resulta de contacto con la substancia o los

rayos emitidos por la bomba. Donde la substancia golpeó en cantidad,

incendios comenzaron. Estos crecieron rápidamente.

El calor que se levantó del centro creó un torbellino que extendió

incendios por toda la ciudad. Ellos que fueron atrapados debajo las

ruinas no podían ser librados rápidamente, y ellos que fueron en las

llamas fueron casualidades. Tanto como seis kilómetros del centro de la

explosión, todas las casas fueron dañadas y muchas se derrumbaron y

prendieron fuego. Mismo a quince kilómetros, vidrios fueron rotos. Se

rumoreaba que aviadores del enemigo esparcieron una materia explosiva e

incendiaria por la ciudad y pues crearon la explosión y ignición.

Algunos mantuvieron que ellos vieron una paracaídas lanzada por los

aviones que traía algo que detonó a una altura de 1.000 metros. Los

periódicos llamaron la bomba una bomba atómica y notaron que la fuerza

del estallido resultó de la explosión de átomos de uranio, y que rayos

gamma fueron emitidos como resulta de éste, pero nadie sabía por cierto

algo que concernía la natura de la bomba.

¿Cuantas personas fueron sacrificios a esta bomba? Ellos que

sobrevivieron la catástrofe dijeron que el número de muertos fue a

menos 100.000. Hiroshima tuvo una población de 400.000. Datos

estadísticos oficiales mostraron que el número que murieron hasta el 1

de septiembre fue 70.000, sin incluir los desaparecidos.y 130,000

estaban heridos, entre ellos 43.500 estaban heridos gravemente.

Cálculos que hicimos nosotros mismos a base de grupos conocidos a

nosotros indican que el número de 100.000 no es demasiado alto. Cerca

de nosotros hay dos cuarteles, y en cada vinieron cuarenta trabajadores

coreanos. El día de la explosión, ellos trabajaron en las calles de

Hiroshima. Cuatro personas volvieron a un cuartel y dieciséis al otro.

600 estudiantes de la escuela de niñas protestantes trabajaron en una

fábrica, de las cuales solamente treinta o cuarenta volvieron. La

mayoría de las familias de campesinos en la vecindad perdieron uno o

más de sus miembros que trabajaron en fábricas en la ciudad. Nuestro

vecino, Tamuro, perdió dos niños y sufrió de una quemadura grande como

estuvo en la ciudad este día. La familia de nuestra lector perdió dos

miembros, padre y hijo; así, una familia de cinco sufrió la perdida de

dos a menos, incluyendo solamente los muertos y los que estaban heridos

gravemente. Allí el alcalde murió, y también el Presidente del Distrito

de Japón, el Comandante de la ciudad, un príncipe coreano que estuvo en

Hiroshima en calidad de oficial, y varios otros oficiales de alto

rango. Treinta y dos de los profesores de la Universidad fueron

asesinados o heridos gravemente. Los soldados estaban severamente

afectados. El Regimiento de Zapadores fue casi totalmente extirpado.

Los cuarteles estaban cerca del centro de la explosión.

Miles de heridos podrían estar salvados si habían recibido trato o

cuidado propios, pero nadie previo salvamento en una catástrofe de esta

magnitud; como la ciudad entera fue destruida de un solo golpe, todo lo

que fue ya preparado para emergencias fue destruido, y no había

preparaciones para los distritos remotos. Varios heridos murieron

porque sufrieron de desnutrición y en consecuencia no tenían la fuerza

para recobrar. Ellos que tenían su fuerza y recibieron cuidado sanaron

sus quemaduras. Había casos también, sin embargo, cuyo pronóstico

aparecieron bien, y murieron repentinamente. Había algunos también que

tenían solamente heridas pequeñas y murieron dentro de una semana,

después que inflamación de la faringe y de la cavidad oral tuvo lugar.

En primer lugar pensamos que fue el resultado de inhalación de la

sustancia de la bomba. Más tarde, una comisión estableció la tesis que

rayos gamma fueron emitidos al tiempo de la explosión, siguiente lo que

los órganos internos fueron heridos a la manera de irradiación de

Roentgen. Este produce una disminución de corpúsculos blancos.

Estoy enterado personalmente de varios casos en los cuales individuos

que no tenían quemaduras murieron más tarde. Catorce días después de la

explosión, Padre Kleinsorge y Padre Cieslik, que no tenían quemaduras

pero estaban cerca del centro de la explosión, se debilitaron. Hasta

este tiempo, los heridos sanaron normalmente, pero después los heridos

que fueron ya incicatrizados se empeoraron y están hasta la fecha (en

septiembre) cicatrizados incompletamente. El médico lo diagnosticó como

leucopenia. Así, parece como es verdad que la radiación afectó la

sangre. Yo soy de la opinión, sin embargo, de que su condición

debilitada fue parcialmente la causa de estos veredictos. Se rumoreaba

que las ruinas de la ciudad emitieron rayos mortíferos y que

trabajadores que fueron allí para ayudar a limpiarlo murieron, y que el

distrito central sería inhabitable por mucho tiempo. Dudo que ésta sea

la verdad como yo y otros que trabajaron en la área destruida poco

después de la explosión no sufrimos de estos efectos malsanos.

En esa época ninguno de nosotros oyó un arranque contra los americanos

de parte de los japoneses. No había ningún aparecido vengativo. Los

japoneses sufrieron de estos golpes como una parte de las fortunas de

guerraalgo que tienen que aguantar sin quejarse. Durante esta guerra

noté poco odio hacia los aliados de parte de la gente ellos mismo,

aunque la prensa trató de fomentar estos sentimientos. Después de las

victorias al comienzo de la guerra, se tenía al enemigo a menos, pero

cuando la ofensiva aliada obtuvieron ímpetu y especialmente después de

la llegada de los B-29s majestuosos, la habilidad técnica de América

llegó a ser un objeto de maravilla y admiración.

Los Bombardeos Atomicos de Hiroshima y Nagasaki · 第 5 / 6 段