después del bombardeo atómico, el secretario de la universidad nos vino
para sostener que los japoneses estuvieron listos para destruir San
Francisco por medio de una bomba igualmente efectiva. Es dudoso que él
creyó lo que nos dijo. Quería solamente convencernos de que los
japoneses fueron capaces de descubrimientos similares. En su orgullo
nacionalista se indujo a creerlo. Los japoneses insinuaron también que
el principio de la nueva bomba fue un descubrimiento japonés. Fue
solamente la falta de materias primas, ellos dijeron, que impidió su
construcción. En el tiempo medio, se rumoreaba que los alemanes
mejoraron el secreto y fueron listos para iniciar tal bombardeo. Se
decía que los americanos aprendieron el secreto de los alemanes, y que
ellos entonces terminaron su fabricación industrial.
Discutimos entre nosotros las éticas del uso de la bomba. Algunos lo
consideran en la misma categoría que gas tóxico y fueron contra su uso
sobre una población civil. Otros pensaban que en guerra total, como
pasaba en Japón, no había ninguna diferencia entre civiles y soldados,
y que la bomba misma tuvo el efecto de terminar el derramamiento de
sangre, como avisó a los japoneses que se rindiera para evitar
destrucción total. Me parece lógico que él que sustenta guerra total en
principio no puede quejarse de guerra contra civiles. El enigma del
asunto es si guerra total en su forma presente sea justificable, hasta
cuando sirve para un caso justo. ¿Es malo material y espiritual una
consecuencia que podría exceder el bueno que resulta? ¿Cuando nos darán
los moralistas a nosotros una solución a esta problema?
EL FIN DEL TEXTO DEL PROYECTO GUTENBERG DEL BOMBARDEO ATÓMICO DE
HIROSHIMA Y NAGASAKI