A. Empuje descendente. Porque las explosiones fueron altas en el aire,

mucho del daño resultó de presión descendente. Esta presión

naturalmente efectuó más gravemente techos llanos. Postes telegráficos

y otros postes inmediatamente debajo de la explosión quedaron rectos

mientras éstos a distancias más grandes del centro de daño, que fueron

más gravemente expuesto a una empuje horizontal de ondas de presión del

estallido, fueron vuelcos o inclinados. Arboles debajo la explosión

quedaron rectos pero sus ramas fueron rotas descendente.

B. Distorsión pesada de los edificios. Una bomba regular puede dañar

solamente una parte de un edificio grande, que se puede entonces

derrumbar más debajo la acción de gravedad. Pero la onda del estallido

de una bomba atómica es tan grande que puede consumir edificios

completos, no importa cuanto grande está su tamaño, voltearlos como si

una mano gigante los ha dado un empujón.

C. La duración larga de pulsación de presión y el efecto pequeño

consecuente de la presión negativa, o fase de succión. En cualquiera

explosión, la presión positiva aplicada por el estallido dura para un

espacio de tiempo (regularmente una fracción pequeña de un segundo) y

es entonces seguida por un espacio más largo de tiempo de presión

negativa o succión. La presión negativa es siempre mucho mas débil que

la positiva, pero en explosiones regulares la duración corta de la

pulsación positiva resulta en muchas estructuras que no tienen el

tiempo para fallar durante esa fase, mientras fueron capaces de fallar

debajo la presión más extendida, pero más débil. Pero la duración de la

pulsación positiva es aproximadamente proporcional a 1/3 la fuerza del

tamaño de la carga explosiva. Así, si la relación era valida por todo

el radio de acción en cuestión, una explosión de 10 tonelajes de T.N.T.

tendría una pulsación positiva para casi 1/14 la duración de ésa de una

explosión de 20.000 tonelajes. En consecuencia, las explosiones

atómicas tuvieron pulsaciones positivas para periodos muchos más largos

que ésas de explosiones regulares que casi todas faltas ocurrieron

probablemente durante esta fase, y muy poco daño podría estar atribuido

a la succión que siguió.

Otra característica interesante fue la combinación de ignición de

ráfaga y onda comparativa de presión lenta. Algunos objetos, como

tablillas secas y finas de madera, fueron encendidas por la ráfaga

radiada de calor, y entonces sus incendios fueron extinguidos algún

tiempo más tarde (dependiente en su distancia de X) por el estallido de

presión que siguió la ráfaga de radiación.

CÁLCULOS DE PRESIÓN DE CRESTA DE LA ONDA DEL ESTALLIDO

Varios métodos ingeniosos fueron usados por los varios investigadores

para determinar, visitando las ciudades destruidas, las que fueron

actualmente las presiones de cresta ejercitas por los estallidos

atómicos. Estas presiones fueron computadas para varias distancias de

X, y entonces curvas fueron marcadas que fueron verificadas contra las

predicciones teoréticas de las que podrían ser las presiones. Una

verificación más amplia fue dada de las medidas obtenidas por

instrumentos para medir que fueron lanzados por paracaídas a cada

ataque atómico. Las cifras de presión de cresta dieron un indicio

directo al equivalente de tonelaje de T.N.T. de las bombas atómicas,

como las presiones desarrolladas por cualquier cantidad dado de T.N.T.

pueden ser calculadas fácilmente.

Uno de los métodos más simples de estimar la presión de cresta es

apretar bidones de petróleo, vasos de gasolina, o cualquiera otra

vasija de metal fin con una apertura pequeña. La suposición hecha es

que la onda de presión del estallido viene instantáneamente, la presión

resultante sobre la vasija es más que la caja puede sufrir, y las

paredes se desploman hacia dentro. El aire adentro es comprimido

adiabaticalmente a tal punto que la presión adentro es menos para una

cantidad especifica que la presión a fuera; esta cantidad es la

diferencia entre la presión a fuera y adentro que las paredes pueden

sobrevivir en su condición arrugada. Las incertidumbres implicadas son,

primero, que algún aire entra precipitadamente por cualquiera apertura

que tiene la vasija, y así ayuda a intensificarse la presión adentro; y

segundo, que como la presión a fuera cae, el aire adentro no puede

escapar suficientemente rápidamente para evitar que las paredes de la

vasija sean voladas otra vez hasta cierto punto. Estas incertidumbres

son que estimados de presión basadas en este método son bastantes

bajas, es decir, son pocas estimadas.

Un otro método de calcular la presión de cresta es por doblar mástiles

banderas de acero o pararrayos, lejos de la explosión. Es posible

calcular el marco inferior de una caja de moldear de un polo o vara en

una corriente de aire de una densidad y una velocidad ciertas; por

conectando este marco inferior de una caja de moldear con la fuerza del

polo en cuestión, una determinación de la onda de presión puede ser

obtenida.

Ya otro método de estimar la presión de cresta es por el vuelco de

piedras memoriales, de las que hay una grande cantidad en Japón. Las

dimensiones de las piedras pueden ser usadas conjuntamente con datos

conocidos sobre la presión emitida por viento contra superficies

llanas, para calcular la cifra deseada.

DAÑO DEL ESTALLIDO DE LARGO ALCANCE

No había consistencia en el daño del estallido de largo alcance.

Observadores pensaban frecuentemente que habían encontrado el límite, y

entonces 2.000 pies más lejano encontrarían más evidencia de daño.

El daño el más impresionante de largo alcance fue el desplome de

algunas barracas de cuartel en Kamigo, 23.000 pies al sur de X en

Nagasaki. Fue notable ver algunos edificios intactos a los últimos

detalles, incluyendo el techo y hasta las ventanas, y todavía al lado

de ellos un edificio similar derrumbado al nivel de la tierra.

El radio limitativo para desalojamiento grave de tejados en Nagasaki

fue cerca 10.000 pies aunque casos aislados fueron encontrados hasta

16.000 pies. En Hiroshima el radio general limitativo fue casi 8.000

pies; sin embargo, mismo a una distancia de 26.000 pies de X en

Hiroshima, algunos tejados fueron desalojados.

En Mogi, 7 millas de X en Nagasaki, por encima de colinas empinadas más

de 600 pies alta, casi 10% del vidrio se cayó. A localidades más cercas

y solitarias, no había daño de ningún tipo. Un efecto interesante fue

notado en Mogi; testigos oculares dijeron que pensaban que un ataque

pasara a un lugar; una ráfaga grande fue vista, entonces un rugido

fuerte, siguió a varias intervalos de segundos por la mitad de una

docena otros reportajes ruidosos, de todas direcciones. Estos relatos

sucesivos fueron obviamente reverberaciones de las colinas que

encierran Mogi.

CHOQUE DE TIERRA

El choque de tierra en la mayoría de las ciudades fue muy ligero.

Tuberías de agua traían ya agua y donde fugas fueron visibles

estuvieron principalmente sobre tierra. Virtualmente todo del daño a

utilidades subterráneas fue causado por el derrumbo de edificios más

bien que por cualquier empleo directo de la presión del estallido. Este

hecho naturalmente resultó porque las bombas fueron detonadas altas en

el aire.

ESCUDO O PROTECCIÓN CONTRA EL ESTALLIDO

En cualquier explosión una cantidad cierta de protección del estallido

puede ser ganada por tener algún objeto grande y sustancial entre el

objeto protegido y el centro de la explosión. Este efecto de escudo fue

notable en las explosiones atómicas, lo mismo que en casos regulares,

aunque la magnitud de las explosiones y el hecho que ocurrieron a una

altitud considerable en el aire causaron diferencias marcadas del

escudo que habrían estado caracterizadas explosiones de bombas.

El ejemplo distinguido de escudo fue ése proveído de las colinas en la

ciudad de Nagasaki; fue el escudo de estas colinas que resultó en una

área más pequeña de devastación en Nagasaki despecho el facto que la

bomba usada no fue menos poderosa. Las colinas formaron un escudo

efectivo solamente a tales distancias del centro de la explosión a las

que la presión del estallido llevó a ser critica - es decir, fue

solamente apenas suficiente para causar derrumbo - para la estructura.

Las casas construidas dentro de barrancas que punteaban lejos del

centro de la explosión sobrevivieron sin daño, pero otras a distancias

similares dentro de barrancas puntadas hacia el centro de la explosión

fueron dañadas gravemente. En el norte de Nagasaki había una aldehuela

pequeña a cerca 8.000 pies del centro de la explosión; alguien podía

ver variación distintiva de la intensidad de daño a través de la

aldehuela, correspondiente a las sombras que hace una colina muy aguda.

El ejemplo mayor de escudo por una colina fue sudoeste del centro de la

explosión en Nagasaki. El daño a 8.000 pies de X consistió en daño

ligero de emplasto y destrucción de casi la mitad de las ventanas.

Estos edificios fueron de tipo europeo y estaban al otro lado de una

colina empinada. A la misma distancia al sur-sudoeste el daño fue

considerablemente más grave, es decir, todos estructuras y cercos, y

puertas, fueron dañados y daño de emplaste muy grave y grietas en la

obra de ladrillos aparecieron también. El contraste puede ser ilustrado

por el hecho que a 10.800 pies a la oficina Prefectural de Nagasaki el

daño no fue bastante malo para que el edificio fuera evacuado, mientras

que a la Escuela Normal de Nagasaki a la que la oficina Prefectural ha

estado movida, a la misma distancia, el daño fue comparativamente

ligero.

A causa de la altitud de los estallidos nadie esperó que el escudo de

un edificio por un otro, a menos hasta un radio considerable. Era

difícil en hecho esconder alguna evidencia a cualquiera distancia de

tal escudo. Aparecía que había poco escudo al edificio detrás del

Edificio de Administración de los Trabajos de Torpedos en Nagasaki,

pero los beneficios fueron pocos. Había también alguna evidencia que el

grupo de edificios comprometedores a la Facultad de Medicina en

Nagasaki se ofrecieron protección. En general, sin embargo, escudo de

un edificio por un otro no fue notable.

Había un otro tipo peculiar de escudo exhibido mejor por las casas de

los trabajadores al norte de la planta de torpedos en Nagasaki. Estos

estaban 6.000 a 7.000 pies norte de X. El daño a estas casas no fue tan

malo como a ésas más que una milla pies más lejano del centro de la

explosión. Pareció como la grande destrucción causada en la planta de

torpedos se ha debilitado el estallido un poquito, y la fuerza completa

no fue restaurada para 1.000 pies más lejano o más.

QUEMADURA DE RÁFAGA

Como fue ya establecido, una característica distintiva de la bomba

atómica, que es considerablemente extraña a los explosivos regulares,

es que una fracción apreciable de la energía emitida se transmite en

calores y luz radiantes. Para tener una explosión suficientemente

grande, la quemadura de ráfaga producida por esta energía radiada va a

ser la causa dominante de daño, como la área de daño de quemadura

aumentará en proporción con la energía emitida, mientras que la área de

daño del estallido aumenta solamente con la dos-terceros fuerza de

energía. Aunque tal inversión del mecanismo de daño no fue realizada en

las bombas de Hiroshima y Nagasaki, los efectos de la ráfaga fueron,

sin embargo, muy evidentes y muchas casualidades resultaron de

quemaduras de ráfaga. Una discusión de las casualidades causadas por

las quemaduras de ráfaga será dada más tarde; en esta sección los otros

efectos de ráfaga que fueron observados en las dos ciudades serán

descritos.

La duración de la radiación del calor causada por la bomba es tan

corta, solamente un milésimo de un segundo, que no hay tiempo para

energía que cae sobre una superficie para ser disipada por difusión

térmica; la quemadura de ráfaga es típicamente un efecto superficial.

En otras palabras, la superficie de una persona o de un objeto

expuestos a la ráfaga es elevada a una temperatura muy alta mientras

inmediatamente debajo de la superficie poca elevación de temperatura

ocurre.

La quemadura de ráfaga de la superficie de objetos, particularmente

objetos de madera, ocurrió en Hiroshima hasta un radio de 9.500 pies de

X; en Nagasaki quemaduras fueron visibles hasta 11.000 pies de X. La

carbonización y ennegreción de todos postes telefónicos, arboles, y

postes de madera en las áreas no destruidas por el incendio general

ocurrieron solamente al lado que estaba enfrente del centro de la

explosión y no fue a las vueltas de las esquinas de edificios o de

colinas. La posición exacta de la explosión fue determinada exactamente

por tomar un número de vistas de varios objetos que habían estado

quemados de ráfaga en un lado solamente.

Para ilustrar los efectos de la quemadura de ráfaga, lo siguiente

describe un número de ejemplos encontrados por un observador moviendo

hacia norte del centro de la explosión en Nagasaki. Primero había una

línea de postes al borde norte de la colina de prisión, a 0,3 millas de

X. La cima y la parte superior de estos postes fueron carbonizadas

gravemente. La carbonización sobre los frentes de los postes fue

limitada severamente por la sombra de la pared. Esta pared fue sin

embargo completamente demolida por el estallido, que llegó naturalmente

algún tiempo después de la ráfaga. Al borde norte de los Trabajos de

Torpedos, 1,05 millas de X, postes telefónicos fueron carbonizados a

una profundidad de casi 0,5 milímetros. Una pieza ligera de madera

similar al lado llano de una canasta para naranjas, fue escondida

apoyándose contra unos de los postes telefónicos. Su superficie de

frente fue carbonizada en el mismo modo que el poste, pero fue evidente

que había estado encendida actualmente. La madera fue ennegrecida por

un par de grietas y agujeros de clavos, y alrededor de las bordes

encima de la superficie posterior. Apareció probable que esta pieza de

madera ha encendido bajo la ráfaga durante algunos segundos antes que

la llama fue soplada por el viento del estallido. Más lejano, entre

1,05 y 1,5 millas de la explosión, había muchos arboles y postes que

mostraban carbonización. Algunos de los postes tuvieron plataformas

cercas de la encima. Las sombras hechas por las plataformas fueron

claramente visibles y mostraron que la bomba ha detonado a una altitud

considerable. La línea de postes volvió norte y cruzó la cordillera de

la montaña; la quemadura de ráfaga fue claramente visible hasta la

punta de la cordillera, la quemadura la más lejos a una distancia de

2,0 millas de X.

Otro efecto impresionante de la quemadura de ráfaga fue la apariencia

otoñal de la cuenca formada por las colinas sobre tres lados del punto

de la explosión. Las cordilleras están casi 1,5 millas de X. Por toda

la cuenca el follaje cambió a amarilla, aunque al otro lado de las

cordilleras el ambiente rural fue bastante verde. Esta apariencia

otoñal de los arboles extendió a casi 8.000 pies de X.

No obstante, arbustos y plantas pequeñas bastantes cercas al centro de

la explosión en Hiroshima, aunque desnudas de hojas, obviamente no

murieron. Muchos produjeron yemas nuevas cuando observadores visitaron

la ciudad.

Hay dos otros efectos notables del calor radiado de la explosión de la

bomba. El primero de estos es la manera en que el calor se endureció a

la superficie de granito pulido, que retuvo su pulimento solamente

donde fue escudado del calor radiado que viaje en líneas rectas de la

explosión. Este endurecimiento por calor radiado causada por la

expansión desigual de los cristales constitutivos de la piedra; para

cristales de granito la temperatura de fundir es cerca 600 grados

centígrado. Por siguiente, la profundidad de endurecimiento y la escama

ultima de la superficie de granito señaló la profundidad a la que esta

temperatura ocurrió y ayudó a determinar las temperaturas medias de

tierra durante el instante siguiente la explosión. Este efecto fue

notado para distancias casi 1 1/2 veces más grande en Nagasaki que en

Hiroshima.

El segundo efecto notable fue que las tejas burbujearon. El tamaño de

las burbujas y su grado fueron proporcionales con su proximidad al

centro de la explosión y dependieron de cuanto la teja estaba enfrente

hacia la explosión. La razón de distancia de este efecto entre Nagasaki

y Hiroshima fue casi lo mismo como para la escama de granito pulido.

Otros efectos causados por el calor radiado fueron notados, incluyendo

la iluminación de superficies de caminos de asfalto en lugares que no

estaban protegidos del calor radiado por cualquier otro objeto como ése

de una persona caminando por el camino. Varias otras superficies fueron

descoloras de modas diferentes por el calor radiado.

Como ya fue mencionado, el hecho que el calor radiante viajó solamente

en líneas rectas del centro de la explosión capacitó a observadores que

determinar la dirección hacia el centro de la explosión de un número de

puntos diferentes, por observar sombras que fueron hechas por objetos

intermedios donde escudaron la superficie en otras circunstancias

expuesta de algún objeto. Así el centro de explosión estuvo situado con

exactitud considerable. En un número de casos estas sombras dieron

también una indicación de la altitud del estallido de la bomba y de vez

en cuando una penumbra distinta fue escondida que capacitó a

observadores de calcular el diámetro del globo de fuego al instante que

emitió el efecto máximo de carbonización y quemadura.

Una otra característica relacionada con radiación de calor fue la

carbonización de tejido a grados diferentes dependiente del color del

tejido. Un número de instancias fueron anotados en las que personas que

traían ropa de varios colores recibieron quemaduras variantes mucha en

grado, el grado de quemadura dependiente en el color del tejido sobre

la piel en cuestión. Por ejemplo una camisa con rayas alternas de gris

claras y oscuras, cada raya casi 1/8 de una pulgada de ancho, las rayas

oscuras fueron completamente quemadas pero las rayas claras fueron

indemnes; y una tira de papel japonesa expuesto a casi 1 1/2 millas de

X tuvo caracteres que fueron escritos en tinta negra quemadas

perfectamente.

CARACTERISTICAS DE LAS HERIDAS A PERSONAS

Heridas a personas que resultaron de las explosiones atómicas fueron de

los tipos siguientes:

A. Quemaduras, de

1. radiación de calor de ráfaga

2. incendios comenzados por las explosiones.

B. Heridas mecánicas a causa del derrumbo de edificios, escombro

volando, etcétera

C. Efectos directos de presión fuerte del estallido, es decir

compresión directa.

D. Heridas a causa de radiación, de la emisión instantánea de rayos

gamma y neutrones.

No es posible asignar porcentajes exactos de casualidades a cada tipo

de herida, porque tantas víctimas fueron lesionadas por más que un

efecto de las explosiones. Sin embargo, es cierto que la parte más

grande de las casualidades resultó por quemaduras y heridas mecánicas.

Cor. Warren, uno de los radiólogos principales de América, declaró que

es probable que 7 por ciento o menos de las casualidades resultaron

primariamente de enfermedad de radiación.

El factor singular más grande que influyó la ocurrencia de casualidades

fue la distancia de la persona afectada del centro de la explosión.

Cuentas basadas en el estudio de un grupo seleccionado de 900 pacientes

señaló que las casualidades totales ocurrieron tan lejos como 14.000

pies en Nagasaki y 12.000 pies en Hiroshima.

Se sufrieron quemaduras a una distancia considerablemente más larga de

X que cualquier otro tipo de herida, y heridas mecánicas más lejanos

que efectos de radiación.

Descubrimientos médicos muestran que ninguna persona fue herida por

radioactividad que no fue expuesta a la explosión actual de las bombas.

No resultaron lesiones de radioactividad persistente de ninguna manera.

QUEMADURAS

Dos clases de quemaduras fueron observadas. Son distinguidas como

quemaduras de fuego o llama y quemaduras de ráfaga, así llamada.

La apariencia próxima de una quemadura de llama como reportada por los

Japoneses, y la apariencia más tarde como observada, no fue inusual.

La quemadura de ráfaga presentó varias características distintas. Rojez

pronunciada de las áreas de piel afectadas apareció casi

inmediatamente, según los Japoneses, con cambios progresivos de la piel

que ocurrieron durante un espacio de tiempo de algunas horas. Cuando

vista después de 50 días, la característica más distinta de estas

quemaduras fue su limitación clara a áreas de piel expuestas que

estuvieron enfrente del centro de la explosión. Por ejemplo, un enfermo

que caminaba a la dirección de angulas rectas a una línea ilustrada

entre él y la explosión, y cuyos brazos estaban colgando, podría tener

quemaduras solamente al exterior del brazo más cercano al centro y

adentro del otro brazo.

Generalmente, cualquier tipo de escudo protegió la piel contra

quemaduras de ráfaga, aunque quemaduras a través de uno, y muy

raramente más, estratos de ropa, ocurrió a pacientes cercas al centro.

En tales casos, no fue inusual encontrar quemaduras a través de ropa

negra pero no a través de ropa blanca, sobre el mismo paciente.

Quemaduras de ráfaga tuvieron el efecto de envolver áreas donde la ropa

fue estrecha sobre la piel, por ejemplo sobre codos o hombros.

Los Japoneses reportan la incidencia de quemaduras para pacientes que

sobrevivieron más que algunas horas después de la explosión, y buscando

atención medica, tan frecuente como 95%. Las mortalidades totales

debidas a quemaduras únicas no pueden ser estimadas con cualquier grado

de exactitud. Como fue ya mencionado, es creído que la mayoría de todas

las casualidades ocurrieron inmediatamente. De éstas, los Japoneses

estiman que 75%, y la mayoría de los reportes estiman que más de 50%,

de las casualidades fueron debidas a quemaduras.

En general, la incidencia de quemaduras fue en proporción directa con

la distancia de X. No obstante, irregularidades ciertas en esta

correspondencia resultan en estudios médicos a causa de variaciones en

la cantidad de escudo de quemadura de ráfaga, y a causa de la falta de

datos completos sobre personas cercas a X que murieron

instantáneamente.

La distancia máxima de X a la que quemaduras de ráfaga fueron

observadas es de interés máximo. Fue estimado que pacientes con

quemaduras en Hiroshima estuvieron todos menos de 7.500 pies del centro

de la explosión al tiempo del bombardeo. En Nagasaki, pacientes con

quemaduras fueron observados a la distancia notable de 13.800 pies.

LESIONES MECANICAS

Las lesiones mecánicas incluyeron roturas, laceraciones, contusiones,

abrasiones, y otros efectos que son esperados de techos cayendosos,

paredes desmenuzadas, escombro y vidrio volando, y otros efectos

indirectos del estallido. La apariencia de estos varios tipos de

lesiones mecánicas no fue notable según las autoridades que la estudió.

Fue estimado que pacientes con laceraciones en Hiroshima estuvieron

menos de 10.600 pies de X, mientras que en Nagasaki extendieron tan

lejos como 12.200 pies.

La resistencia tremenda del viento, misma tan lejos como 1 milla de X,

debió resultar en muchas lesiones y casualidades. Algunas piezas

grandes de una pared de prisión, por ejemplo, fueron lanzadas 80 pies,

y muchas han ido 30 pies antes de caer. La misma fortuna debió

acontecer a mucha gente, y las posibilidades que un ser humano

sobreviviría tal trato son probablemente pequeñas.

LESIONES DE ESTALLIDO

Ninguna aproximación del número de casualidades o de síntomas primarias

debidas a la presión del estallido puede ser hecha. Las presiones

desarrolladas sobre la tierra debajo de las explosiones no fueron

suficientes para matar a más que estas personas que estuvieron muy

cercas del centro de daño (adentro de algunos cientos pies a lo más).

Muy pocos casos de tímpanos quebrados fueron notados, y es el

sentimiento general de las autoridades médicas que los efectos directos

del estallido no fueron significantes. Muchos de los reportes

japoneses, que son creídos de ser falsos, describen efectos inmediatos

como abdómenes herniados con intestinos y ojos salientes, pero tales

resultados no fueron actualmente señalados al efecto de presión de aire

únicamente.

LESIONES DE RADIACIÓN

Los Bombardeos Atomicos de Hiroshima y Nagasaki · 第 3 / 6 段