XI

Ya está descifrado el enigma, padre Gil--dijo D. Álvaro desde su butaca

viéndole entrar. La sonrisa con que acompañó estas palabras era tan

contraída y extraña que daba frío.

--¿Qué enigma?--preguntó el P. Gil, un poco agitado por el

presentimiento de alguna desgracia.

--No se asuste usted; no es el de la Creación: un enigma más modesto, el

de la venida de mi mujer a Peñascosa hace unos meses... Entérese usted

de esa carta.

El joven presbítero tomó de las manos del mayorazgo la que le presentaba

y se puso a leer:

* * * * *

«Mi querido Álvaro: Acabo de saber que Joaquina dio a luz hace seis

días un niño, el cual se ha inscrito en la parroquia y en el registro

civil con tu apellido. He procurado informarme, y me han dicho que era

perfectamente legítimo, puesto que tu esposa ha estado en Peñascosa hace

unos meses y ha dormido en tu misma casa. Te escribo apresuradamente

para preguntarte si es cierto. Lo dudo mucho, porque no me has dicho

jamás una palabra del asunto. Contéstame inmediatamente.

La Fe · 第 17 / 23 题