Para quien falta mi pluma,
Aunque sea de Milan;
Que las garzas altas van,
Pues de damas son la suma.
Son las cuatro de Aragon,
Que en Doñana os mostraré
Un noli me tangere,
Que de César diz que son.
_Toma vivo te lo do._
Para una Perellosa,
En muy buen oro engastada,
Que cuando será tocada
La hallarán muy más preciosa.
Es de tal quilate bella,
Qu’es para dorar su oro,
Que á mí me ha vuelto moro
Y no he renegado della.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Francisca
De Mascó y Castellví,
Por amores me perdí,
Cantará quien se le arrisca.
Aunque no se olvidará,
Y si me cobrase hoy dia,
Otra vez me perderia
Quien tambien perdido está.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Gracía Ladron,
Que de sí retrato está,
Pues en ella se verá
Su nombre por condicion.
Lo que en todos es desgracia,
Es muy grande gracia en vos
Tener tales nombres dos,
Ladron puesto en tanta gracia.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Desprecia,
Que desprecia toda hermosa,
Sino mi linda preciosa,
Y es en todo otra Lucrecia.
Y aunque trae luto agora,
Luégo le podrá vestir
Quien la mire por servir,
Pues en todo es matadora.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Ventura,
De la hermosura Marquesa,
Pues nasció para deesa
De la mesma hermosura.
Hable un marqués, dígalo
Quien es esta Madalena,
Pues que lo sacó de pena
La pena que ella le dió.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Leonor,
Qu’es en todo tanta dama,
Y Gualvez, qu’es en la fama
Con las de mayor valor.
Es de tanta perficion,
Como en ella se verá,
Si viene otra reina Sabba
Para ver su Salomon.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Ana Mercader,
Pues con su mercadería
A todos abatiria,
Y no para abatidos ser.
Todos s’abaten en vella,
Nadi deja de servilla,
Aunque perderá la silla
Quien irá encontrado d’ella.
_Toma vivo te lo do._
Para tres puertas al cielo
Que harán perder de vista,
Si no es águila la vista
Que las mire d’este suelo.
Adevínelas, señor,
Que la segunda es muy linda,
Mariángel, Cathalinda,
Joanamor.
_Toma vivo te lo do._
Para una matadora,
Qu’es en todo mucho bella,
Quien dirá quien fuere d’ella,
Sano era, mas no agora.
Aunque cierto yo diria
Qu’es contraria á su nombre,
Que María sana al hombre
Y en ella no sanaria.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Theodora
De Carroz y de Artes,
Que de tan gran arte es,
Que á las damas enamora.
Porque no es poco saber
No matar envidiosas,
Que son las ménos hermosas
Delante su parescer.
_Toma vivo te lo do._
Para una aragonesa
D’Aragon y de Casada,
Doña Francisca nombrada,
Que era toda gentileza.
Dígalo quien lo dirá,
Qu’es su don Juan Valterra,
Que no está debajo tierra
Quien bien enterrado está.
_Toma vivo te lo do._
Para dos de gran blason,
Doña Mencía doña Ana,
Quien d’ellas muere no sana,
Madre y hija entrambas son.
Son de hermosura tan bella,
Como no tiene respuesta,
Que no paresce ser fiesta
Si las dos no son en ella.
_Toma vivo te lo do._
Para las tres saboyanas
De la casa de Saboya,
Que quien ménos vea y oya
Las dará por muy galanas.
Todas son tan angeles,
De hermosura valenciana,
Doña Beatriz y Doñana,
Con doña Francisca tres.
_Toma vivo te lo do._
Para una Doñana Blanes,
Qu’es de muy alta casada,
Que si no fuese casada,
Casaria mil galanas.
Casados con su parescer,
Irian ciegos tras ella,
Pues nasció debajo estrella
Para siempre estrella ser.
_Toma vivo te lo do._
Para una su cuñada,
Mujer de Blanes, su hermano,
Que no le darán de mano
De graciosa y avisada.
Pues que tiene tal aviso,
Qu’el espejo en que se mira,
Tras su marido sospira,
Pues en él ve un Narciso.
_Toma vivo te lo do._
Para quien nada le falta
Que pueda tener, señora,
Que un Milan voló en buen hora,
Por volar garza tan alta.
Sepan, pues, qu’es esta dama
Doña Joana de Cardona,
Que muy caro da persona
Que tiene mucho de fama.
_Toma vivo te lo do._
Para una linda Pallas,
Con un Margarit casada,
Que por servir no da nada,
Que servirla es por demas.
Porqu’es escupir al cielo,
Que se volverá á la cara,
Pues es cosa mucho cara
Lo sin precio en este suelo.
_Toma vivo te lo do._
Para una d’este són,
Que sin honra á nadi da,
Que no es como Dalidá,
Aunque es mujer de Sanson.
Adevinénmela, pues,
Que entre todas damas cabe
Que don Pedro Sans lo sabe,
Pues que su medalla es.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Beatriz Vique,
Pues es dama tan de ver,
Que de quien no debe ser
Por demas es que repique.
Tiene pacto con ventura,
Que terná della contento,
Que muy gran merescimiento
Tarde para en desventura.
_Toma vivo te lo do._
Para dos lindas Violantes,
Madre y hija son las dos,
Que mucho deben á Dios,
Pues que son muy importantes.
Pallas serán y Pujadas,
Pues que suben á tal alto,
Que daria mortal salto
Quien siguiese sus pisadas.
_Toma vivo te lo do._
Para tres de muy gran vuelo,
Garzas son estas Garcías,
Que si viviera Macías,
Muriera tras este vuelo.
Doña Joana lo dirá,
Villarasa, linda dama,
Que si tal señuelo llama,
Qualquier ave le verná.
_Toma vivo te lo do._
Para una qu’es el norte
De hermosura en el amar.
Estrella del navegar,
Guia del galan de córte.
Doña Joana Jofre es ésta,
De los cortesanos guía,
Que estrellas á mediodia
Hace ver á quien le cuesta.
_Toma vivo te lo do._
Para tres lindas cometas
Que sacan rayos de fuego,
Quien los mira queda ciego
D’estas lindas Fenolletas.
Cuando se muestran en fiesta,
Señalan caso de muerte,
Para el de muy mala suerte,
Que con ellas no hará fiesta.
_Toma vivo te lo do._
Para dos que están vecinas,
Que la una es milanesa,
Y la otra es ferraresa,
Muy hermosas clavellinas;
Pues que son d’ellas claveles,
Dos que con mucho de ver,
Un Milan con un Ferrer,
Que parescen dos joyeles.
_Toma vivo te lo do._
Para una Sanoguera,
Señora de Catarroja,
Que prometo que no acoja
En este lugar quinquisera.
Dícese doña María
Sanoguera mucho bella,
Que cualquier dirá por ella,
Por María yo amaría.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Joana
Que la gracia está en su nombre,
Vida y muerte dará al hombre
De Vilanova y galana.
Es de muy gran hermosura,
Hija del Rey del amor,
Pues da vida al amador
Que le da la sepoltura.
_Toma vivo te lo do._
Para dos cuñadas bellas
Doña Esperanza Despes,
Qu’el oro y ruchicler es,
Con doña Joana Centellas.
Son la más bella cadena
Que s’ha visto en los nascidos,
Pues que tienen sus maridos
Libertados y en cadena.
_Toma vivo te lo do._
Para una Castellví
Que nombran doña Rafela,
Quien tras su castillo vela,
Mejor vellador no vi.
Fortaleza tanto bella
Nunca se podrá ganar,
Porque no llega el amar
A tomar almena della.
_Toma vivo te lo do._
Para quien valen por ciento
Que siempre serán nombradas,
Ejemplo y paz de cuñadas
Por su gran avisamiento.
Doña Castellana es una,
Y el otra doña Violante,
Que de poniente á levante
Como ellas fué ninguna.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Dorotea
Pellicer y de Scribá,
Que bien para mal le va,
Pues no es matadora fea.
Es de tal arte sabida,
Que no se puede atinar,
Que sabe tambien matar,
Qu’en la muerte da la vida.
_Toma vivo te lo do._
Para una linda Cardona,
Paloma del alto cielo,
Que siempre la veis al cielo,
Pues del cielo es su persona.
Un Milan, gran volador,
Por ser alto su volar,
Se vinieron á cazar,
Que no fué caza mejor.
_Toma vivo te lo do._
Para tres Borjas Joanas,
Que Joanas son y Borjas,
Sayas traen con alforjas
De mil gracias y ademanes.
De sobrinas tienen talle
Del gran Honorat Joan,
Qu’es el más gentil galan
Que se vió de sala y calle.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Luisa
Penarroja y de Pujadas,
Que no terná malas hadas
Quien por ella tenga risa.
Guay de quien hará llorar,
Porqu’es dama tan en todo,
Que en servirla de mal modo,
Luégo puede comulgar.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Mencía
Margarit y de Mascó,
Quien á tí no te buscó
Todo bien desmerescia.
Más linda que Cleopatra,
De las más lindas que vi,
Por idolatrar en tí,
Muerta estás por idolatra.
_Toma vivo te lo do._
A doña Agraida Parda,
Y á su hermana la Rubina,
Que con su doña Agustina
Danzarán alta y gallarda,
Porque son tan altas tres,
Y de tanta gallardía,
Que baja no danzaria
Quien danzase con sus piés.
_Toma vivo te lo do._
A las lindas escribanas
Que están siempre bajo velo,
Como imágines del cielo,
Aunque estén á sus ventanas.
Ellas y Vilaragudas
Gustan de cualquier que pasa,
Pues el gusto más traspasa
De las más bellas y agudas.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Madalena
Sanoguera y de Pujadas,
Que en seguille las pisadas,
Será gloria toda pena
Es de tal contentacion
Todo lo que veis en ella,
Que lo que no fuere della
Todo es descontentacion.
_Toma vivo te lo do._
Para una gentileza,
Que en su cruz no morirá,
Á quien crucificará
Si es Andres de tal Andresa.
Cuando se nos mostrará
Veréis si digo verdad,
Que ciega va en claridad,
Voluntad que ciega está.
_Toma vivo te lo do._
Para aquella muy galana,
De don Diego Ladron hija,
Qu’en la gala poco aguija
Quien no va tras doña Joana.
Qu’ella tiene por legado
Que su padre le dejó,
Qu’el galan que la sirvió,
Quede por galan marcado.
_Toma vivo te lo do._
Para otra Doñana Vique,
Que de Betera es señora,
Que de todo se enseñora
Quien no halla le replique.
Que yo le consejaría
No viese á Margarimata,
Qu’es Margarita que mata,
Que tambien la mataria.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Marquesa,
Qu’es Condesa d’Almenara,
Que le huirán la cara,
Si no es mi gran milanesa.
De la cerda de do viene,
Cuelga luégo al que la mira,
Que por mucho que sospira,
Mucho ménos vida tiene.
_Toma vivo te lo do._
Para tres lindas Vidalas,
Que la una es Aguilar,
Águilas son en volar,
Que muy altas van sus galas.
Guárdeme Dios el Milan,
Aunque ya guardado está,
Que la garza muerto le ha,
Que mata todo galan.
_Toma vivo te lo do._
Para un Ángel y Angelá,
Devinen quién puede ser,
Que sin ver se puede ver
Qu’en ser Ángel se verá.
Y es el Ángel su marido,
Adevinénmela pues,
Esa dama Borja es,
Que á los dos he conoscido.
_Toma vivo te lo do._
Para un otra su hermana,
Que bien la conoscerán,
Que en su gracia la verán
Castellana en valenciana.
Es de Borja y gran saber,
Y en todo gobernadora,
Pues gobierna esta señora
Un gobernador Ferrer.
_Toma vivo te lo do._
Para una Alponta y Parda
De mi parte tú irás,
Y en llegando le dirás
Fuera, fuera, guarda, guarda;
Aquí traigo un motecillo,
Miren bien lo que diré,
Y es esto que cantaré:
Moriana en el castillo.
_Toma vivo te lo do._
Para dos lindas que vi,
Que son para más que tres,
Que la una Parda es,
Y la otra es Castellví.
Adevinen la cancion,
Pues no son desconoscidos
Los nombres de los maridos,
Que ellas Vilanovas son.
_Toma vivo te lo do._
A doña Laudomia irás,
Que un galan dixo por ella,
Ésta es cierto la más bella
Qu’en mi gala vi jamas.
Ésta remontó mi córte,
Por ella sé qu’es amor,
Laudo mia sorte amor,
Laudo mia sorte.
_Toma vivo te lo do._
A una que fué y será
Doña Marquesa de Heredia,
Que su gala fué comedia
Que jamas enfadará.
Porque puso ley en gala
Para hacer un servidor,
Que en servirla fué señor
Y galan de calle y sala.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña María
De Robles, que robles son
Que colgaron un ladron,
Que ella sola lo podia.
El mayor ladron ha sido
Don Diego Ladron d’ella;
Pues quedó colgado en vella,
Y ella d’él para marido.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Raphela,
Que de Almunia fué mujer,
Que paresce que fué ayer,
Que siempre se nos revela.
Nunca en gala puso cisma,
Que si quieren batizar
Una dama singular
De su gala toman crisma.
_Toma vivo te lo do._
A Doñana Mompalau,
Que si el Petrarcha la viera,
Su madona Laura fuera,
Pues de gala fué un serau.
Dama de sala y ventana
Mejor qu’ella no se vió,
Pues por ella se acertó
Sacar la contramesana.
_Toma vivo te lo do._
A dos hijas de esta dama,
Que en la gala las verés,
Las columnas de Hercules,
Que d’ella dejan gran fama.
Doña Ines, doña Merina,
Son los nombres d’estas bellas,
Pues dirán d’estas estrellas
Su virtud á bien inclina.
_Toma vivo te lo do._
Para una Borja y Aguilar
Que nombran doña Angela,
Que en todo es tal aguila,
Que otro Joan puede mostrar.
Un buey en sus armas tiene
Que d’ellas es su defendedor,
Que luégo mata al servidor,
Que servilla no conviene.
_Toma vivo te lo do._
Para dos lindas estrellas
Que inclinan á sus maridos,
Que ni ojos ni oidos
Tienen sino es para ellas.
Adevinen quién serán
El de Borja y Granullés,
Que en ellos conoscerés
Por otras no trocarán.
_Toma vivo te lo do._
Para una Ángela condesa
Que ninguna le aventaja,
Porque á la natura ataja
Cuando salle esta deesa.
Dícele, tu sér y modo
Mucho mal te lo pagára
Quien te dió una almenára
Meresciendo un mundo todo.
_Toma vivo te lo do._
Véte al otro mundo, vé
Á doña Isabel Ferrer,
Mujer de Joan Mercader,
Que por ella rico fué.
Pues ganó ciento por uno
Y jamas fué logrería;
Pues con tal mercadería
Fué más rico que ninguno.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Violante
De Pallas y de Artes,
Que de un Ximen Perez es
Que no es mejor en Levante.
No hay perro que aquí le ladre,
Que madre y hija son joyel,
Y en la hija veis Rachel,
Y á Lucrecia en su madre.
_Toma vivo te lo do._
Para una gobernadora
De Borja y de Cabanillas,
Que sallen las siete cabrillas
Cuando salle esta señora.
Las cabrillas son estrellas
Que sallen con su gran norte,
Cuando salle con su córte
Para ser guion de vellas.
_Toma vivo te lo do._
Para la la estrella Diana,
Doña Hierónima Exarque,
Que no hay quien no se embarque
En su nave capitana.
Señora fué de Callosa,
Y era para hacer callar
A quien la oyera hablar,
Y dar habla á toda cosa.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña María
Valterra, mas no enterrada,
Que sobre ella es levantada
En muy gran altanería.
Un valenciano justador
Por ella sacó en cimera
Un palmito, y el mote era:
Devall terra es lo millor.
_Toma vivo te lo do._
Para doña María Flos,
Que fué flor de aquesta tierra,
Plantada en esta Valterra,
Que un jardin fueron las dos.
Dígalo el Comendador
Montagut que la sirvió,
Que á gato de algalia olió
Quien fué della servidor.
_Toma vivo te lo do._
Para una de gran norte
Vilanova y Catalá,
Que en vella cualquier dirá
Cata la dama de Córte.
Que Joan Fernandez quiso
Hacer una cortesana
Del córte d’esta galana,
Y perdióse en su aviso.
_Toma vivo te lo do._
A doña Esperanza Despes,
Que mujer fué de Sanctángel,
Que por ella tuvo el Ángel,
Pues en todo un ángel es.
Y ella su Despes por él,
Pues tuvo gran esperanza,
Que temia una esperanza
Que parió como un pincel.
_Toma vivo te lo do._
Para su suegra Centellas,
Que fué del Conde d’Oliva,
De su boca la saliva,
Que sal fué para las bellas.
Provision fueron sus minas
De sal, pues fué tan salada
Que mejor fuera nombrada
Doña Francisca Salinas.
_Toma vivo te lo do._
Para quien fué tal mujer
Como fué su embajador,
Vique fué muy gran señor
Por tal dama poseer.
Doña Violante fué
De Ferrer y Castellví,
Que castillo tal no vi,
Ni tal castellan veré.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Luisa,
La mujer de don Ramon
Peromaza y de Ladron,
Pues rey fué con ella en Frisa.
Y á su doña Violante,
Qu’es hermana d’esta dama,
Que las dos van en la fama
Con un plus ultra adelante.
_Toma vivo te lo do._
Para una dama de talle,
Que señora fué de Heriza,
Que presto será ceniza
Lo que de Valencia salle.
El contento que no tura
Nos mostró esta doña Joana,
Que pasa carrera vana
Quien para en mala ventura.
_Toma vivo te lo do._
Para un otra doña Joana
Cañavate y Corverán,
Que jamas la picarán
Cuervos á tal corverana.
Cuervos son los maldicientes,
Pues tal viuda no se vió,
Que ninguno la picó,
Haciendo picar á las gentes.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Margarita
Corverán y de Cruilles,
Que no sé sino decilles
Que este nombre nunca ahita.
Este nombre es de virtud,
Que hermosea á quien le tiene,
Porque siempre les sostiene
Hermosura y joventud.
_Toma vivo te lo do._
Para tres de admiracion
Margaritas preciosas,
Borjas son estas tres diosas,
Juno, Pallas, Vénus son.
Que si yo les fuese el juez,
La manzana les daria
Á las tres, pues que veria
Que una Vénus son las tres.
_Toma vivo te lo do._
Para una doña Francisca,
Qu’es señora de la Daya,
Que mata como azagaya,
Qu’es una lanza morisca.
Pasará de parte á parte
Al galan que irá tras ella,
Porque mata la que es bella
Sobre honestidad sin arte.
_Toma vivo te lo do._
Para quien no se desmanda,
Y manda á un gobernador
Que fué siempre mandador
Sino desta que le manda.
Ésta que n’os he nombrado,
Boyl es, castiza casa,
Manda á don Juan Vilarrasa,
Por ser d’ella bien mandado.
_Toma vivo te lo do._
Para una Villarrasa,
Que no es villa, mas ciudad,
Que ladrona voluntad
No le verán por su casa.
Su nombre es doña Rafela,
Llena de propiedades,
Que robando voluntades,
Nunca robarán las della.
_Toma vivo te lo do._
Para doña Joana Aguilon,
Que de peste se murió,
Pues á quien ella hirió
Nunca tuvo defension.
Que la peor landre es ésta,
Ser herido de la dama,
Cuando amando nos desama,
Defendiéndose de honesta.
_Toma vivo te lo do._
Para dos de grande primor,
Joan Fernandez, cantad vos,
De las dos hermanas dos,
A mi mátame la mayor.
Y diréis muy gran verdad
Sinos asis á dos ramas,
Que Beneitas son las damas
Isabel, Hieronima.
Dixo el Duque: Don Luis Milan, no paseis más adelante, pues habeis
parado tan bien, que hecistes parar muy colorado al que estaba sin
color de vuestro «toma vivo te lo do» que por Joan Fernandez se pudiera
decir: toma muerto te lo do; pues lo estaba tanto, que si fuera
envidioso como es envidiado, creyera que lo estaba de vos.
Dixo don Francisco: Acertado ha vuestra excelencia, que Joan Fernandez
me ha dicho que no ha oido mejor toma vivo te lo do, ni ha visto tal
toma muerto te lo do, como estaba don Diego de envidia de no haberlo
hecho él.
Dixo don Diego: Don Francisco, pareceisme sacabuche, pues del buche
de Joan Fernandez habeis sacado lo que habeis dicho contra mí por
vuestra boca; y vos, Joan Fernandez, me pareceis ventosa, que por vos
ha salido el humor malencólico de don Francisco, que vuestra malicia le
ha engendrado para dañarme, diciendo que yo estaba un toma muerto te
lo do, de envidia de don Luis Milan de su toma vivo te lo do; y decis
verdad, que no puede haber cosa buena que no sea envidiada, ni cosa
mala que no sea reprendida.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, pues nos habeis apodado, á don
Francisco á sacabuche, y á mí á ventosa, y’os apodo á vos á cinfoynero
de perro bailador, que nunca tañe la cinfoyna sino para sacar dineros;
y es el perro vuestro pensamiento, que siempre va rondando, como á
bailador, para embaucar á quien de vos se deja; sino, dígalo la córte á
cuántos habeis embaucado, para sacarles presentes, tañendo las cuerdas
de vuestra armonía; pues lo son tanto que saben sacar joyas burlando de
vuestros valencianos en Castilla, como vuestro padre don Luis Ladron de
Castellanos en Portugal, que es oficio de lisonjeros, que por él vos
podrian decir don Diego lisonjero.
Dixo don Francisco: Joan Fernandez, pues vos os habeis vengado de don
Diego en apodarle á cinfoynero, yo le apodo á melcochero, que se hace
pagar mala miel por buena á los que no tienen gusto, como se siguió
en Portugal en este cuento que oiréis: Un castellano melcochero iba
vendiendo melcocha en Portugal diciendo «á la buena melcocha, á la
buena melcocha», y un portugues díxole: Melcochero castelau, nan dezis
ben, que sendo os castelaos suzios, muito mejor direis, «á la boa merda
cocha, á la boa merda cocha».
Dixo don Diego: Don Francisco, á vuestro cuento sucio y al de Joan
Fernandez frio, quiero responder con un cuento que oiréis: Dos
volteadores allegaron en tiempo de Julio César á Roma, y prometieron
hacer espantar y reir á cuantos les mirasen, fuéles mandado que
volteasen en el Coliseo, porque todos los que quisiesen los pudiesen
ver, y voltearon vestidos de la cintura arriba, y de la cintura abajo
desnudos; y hacian tales vueltas que de muy peligrosas espantaban,
y de muy desvergonzadas hacian reir, porque mostraban todas sus
desvergüenzas volteando. Acabado que hubieron, fueron á los senadores
y á Julio César que les miraban, á pedir por paga lo que mandasen,
y fué mandado que se les diese de lo que ellos habian dado para
hacer reir, y ansí fueron puestos en sendos asnos á caballo, de la
misma manera que habian volteado, mostrando sus desvergüenzas, y
mandáronles dar cien azotes por paga á cada uno, y el pregon decia:
A los desvergonzados sean en sus desvergüenzas azotados. Por donde
se puede entender que á todos los que hacen, ó dicen, ó piden con
desvergüenza, es bien pagalles con la misma moneda d’esta manera;
á los que hacen algun placer desvergonzadamente, sean pagados con
desvergüenza como éstos fueron, y á los que dicen desvergüenzas para
hacer reir, desvergonzarse para hacelles llorar; y á los que piden con
desvergüenza lo que no deben, no dalles nada, y decilles lo que yo diré
á vosotros, y es esto: Viendo la vuestra se pierde la mia, que con la
poca vergüenza que me habeis motejado, os he respondido.
Dixo el Duque: Qué os parece, mastre Zapater, qué buenas lanzas han
corrido estos caballeros cortesanos, y cuán poco se han corrido de los
apodos que se han hecho, mostrando la severidad que los avisados han de
tener para mostrar que ni en las burlas ni en las véras deben salir de
seso, sino estar siempre en consideracion, para bien responder y obrar
en todo lo que conviene, como mostró Julio César en su primera edad,
que siendo de la parte de Mario, fué preso de los contrarios, y traido
delante Sila. Y rogándole todos que lo soltase por ser muy mancebo,
respondióles: ¡Oh caballeros! ¿para qué rogais que yo dé libertad y
vida á quien muestra su presencia, qu’es para dar y quitar libertades
y vidas? ¿No veis vosotros que en él hay muchos Marios? Yo haré lo que
me rogais, sólo por mostrar que tengo tan poco miedo de Mario como él
muestra tener de Sila. Véte, Julio César, y dirás á tu Mario que si te
he dado la vida, es por tener muy poco miedo á los que le parescen á
él. Palabras fueron como de tal varon, mostrando lo que debe hacer el
hombre sabio para mostrar ser fuerte; que en ninguna ocasion contraria,
ni en burlas ni en véras, muestre ser vencido.
Mastre Zapater: Señor, parésceme que no se puede decir por vuestra
excelencia lo que dice nuestro valenciano: Qui la esplana la gasta,
pues ha declarado tan bien las burlas d’estos caballeros cortesanos,
que ha mostrado el fruto que se debe coger de los que echan flores por
la boca; y si los que leen y oyen razones avisadas, no gustan de lo
que vuestra excelencia ha gustado, no muestran entender lo que leen
y oyen, que si lo entendiesen, ó trabajasen de entendello, haríanse
avisados, que muchos lo serian si quisiesen; diránme algunos que no hay
quien no quisiese ser avisado, mas como sea dón de Dios, él lo da á
donde quiere. A esto les respondo con lo que dice el Papa á los judíos
que le están esperando con sus cerimonias, cuando vuelve á Roma de la
coronacion que le hacen en San Joan de Letran, y son estas palabras:
_Lex vestra est bona, sed est male intellecta_. Diciéndoles, vuestra
ley es buena, mas es mal entendida de vosotros. Así se puede decir á
los que dicen que nuestro Señor Dios da la gracia adonde quiere, verdad
decis, mas entendeislo mal si creeis que si á unos da gracia especial
de sabiduría por nacer debajo la estrella que nascen, ó por lo que á su
Majestad le place, que á los otros no la dará. Esto es muy gran error,
porque Dios tiene prometido, dicho por su boca, que á ninguno dejará de
dar gracia y gloria, que trabajará de alcanzarla haciendo buenas obras,
con que nadi se confie que por sus propios merescimientos meresce el
Paraíso, sino por virtud de la muerte y pasion de Jesu-Christo, nuestro
redentor.
Gilot: Señor mestre Sabater, puix axí es com vos dieu, yo bem puch
salvar vivint ab ma amiga Beatriz si fas bones obres.
El canonge Ster: Demonium habet; y es lo dimoni la sua Beatriz, que li
deu preicar esta taulegia, que vivint amigat pot anar á Parays ab lo
diable al cos.
Gilot: Blasfemavit, que ma dit que yo tinch lo diable al cos tenintlo
ell en la gepa, que si per Beatriz ho diu, no te tall de diablesa com
la mare del seu corbinet Ster, que cascunani la lloguen pera ballar ab
los diables de la roca de intern.
El Canonge: ¿Nos pijor que cada nit es llogue la tua Beatriz, ó
farsatriz pera ballar vestida con á home en la farsa de Lope de Rueda,
y tornát á casa ab lo porró plé de oli per paga, com á beata almoynera?
Gilot: Senyor Duch, ¿pera que teniu aquest tartugot? nous entraré mes
en casa, si nol llansau á la gola del vall, ó donaulo al bachiller
Molina que vaja á Castella ab ell, que per los hostals del camí
guanyará á diner, mostrantlo; dient que es lo diable de Viterbo, y fará
millor guany que ab les medalles que amostra.
Molina: Gilot, nunca creí tanto como agora que un loco hiciese ciento,
que sacado me has de donde estaba escondido para escuchar lo que en mi
vida he oido ni visto como agora, que en banquete tan bien banqueteado,
todos estén tan firmes, que ninguno ha perdido los estribos ni la
silla, sino el canónigo, que te los ha hecho perder en tocarte á
Beatriz; y tú en tocalle á la madre de su hijo Corbinet Ster le has
hecho perder su silla giba, que no se la veo á cuestas, segun anda
derecho en disparates.
El Canonge: Gilot, ara tens sabata de ton peu, lo diable te ha fet
tocar esta cigala que pera tots ni haurá, que per ser tan gran
charrador, en casa de mestre Sabater li han posat nom lo bachiller
Cigala.
Gilot: Canonge, armeuvos los dos contra ell, posauvos de espatles, y
servirnos ha per rodella la vostra gepa á vos y á mí, y yo tirarvos he
per lleu, y restarme ab la gepa enrodellat, y ab les vostres lleuhades
farem un corro de bous, y lo bou será Malfarás, patge del mal recaudo.
Molina: Señor Duque, grandes humores se son movidos aquí con mi venida;
vuestra excelencia calle y mire, y póngase en talanquera porque no le
dé algun liviano d’estos que Gilot quiere tirar al canonge Ester.
Canonge: Bachiller Cigala, rebeume está lleuhada.
Molina: ¿Qué bellaquería es ésta? ¿Al bachiller Molina se habia de
hacer este desacato, tirarme un liviano de véras?
Gilot: Canonge, molt me pesa del que habeu fet, baix sou anat un poch.
Molina: ¿Qué te parece, Gilot, cuán bajo ha ido?
Gilot: Senyor bachiller, es anat tan baix que á mim pesa, que si ell me
creguera, vosa merced en les galtes la rebera.
Molina: Cuán cierto está, que palabra á dos sentimientos en boca de
bellaco ha de parar en ser bellaca. Yo pensé que Gilot decia á mosen
Ester que habia hecho gran bajedad en tirar buetago á tal hombre
como yo, que pienso que en mi cuerpo no le tengo, por no quererme
dar naturaleza cosa tan baja. Y no lo dixo el bellaco sino porque
habia hecho el golpe bajo, pues no me habia dado en el rostro como
él quisiera. Yo quiero responder á este botegazo lo que respondió el
duque de Cardona pasado, que entrando por un corro de toros, que por
él se hacia en Valencia, vino un buetago volando de los que suelen
volar en tales fiestas valencianas, y dióle en el rostro, y dixo: Per
altri me ha pres lo lleu. Así puedo yo decir; lo que más d’esto siento
es que su excelencia se haya reido de lo que habia de castigar por
holgarse más con Gilot que conmigo, por parecelle mejor sus letras
que las mias, y á esto respondo con este cuento que diré: Un señor de
Italia de casa de Colunna holgábase mucho de tener truhanes y locos
en su casa, y tenía uno como Gilot muy desvergonzado y atrevido, y
reprendiéndole un filósofo por ver que todo era de locos y muy poco de
sabios, trabajó mucho de tener en su servicio al Dante; y por no ser
este Colunnes dantista, sino truhanista, el truhan era muy favorescido
y el Dante muy olvidado, y estando muy arrinconado y siempre mudo al
rincon de una sala donde aquel dia se hacia gran fiesta, el truhan
diciendo y haciendo muchas locuras para hacer reir, traia una ropa muy
rica á cuestas que su señor le habia dado, y pasando por donde estaba
el Dante, díxole burlando dél: Qui sa far el bufone e rico garzone.
Respondióle el Dante: Quando io troverò un signore simile à me, como tu
hai trovato simile à te, sarò rico.
Gilot: Senior Duch, bona lans ha pegada aquest Bachiller Cigala.
Duque: Gilot, á tí te lo pegó, que á mí poco me tocó, que por divertir
locos se pueden sufrir, qu’es muy grande enfermedad estar siempre en
gravedad; si no, dígalo Molina cuando muere su harina; a donaires
y razones mostrando por los mesones las medallas que ha llevado; y
en habelles acabado de preicar, él se convida á cenar con el más
embaucado, y queda bien aposentado de mesa y cama. En cada lugar
ó villa hasta llegar á Castilla. Y es muy gran sabiduría la buena
truhanería; pues mejora al decidor, y da placer al señor, si no queda
por refran que el señor es el truhan, y el truhan es el señor.
Gilot: No he oit cosa que millor me donas á les orelles que lo que
vostra excellencia á dit pera que tot hom vixca, lo albarda pera que
no muira de fam, y lo señor del mal de gravetat. Mas ab tot azó en son
seni esta algunes hores lo canonge Ster.
El Canonge: Mas no cuant toca lo teu relonge.
Gilot: Habieu de dir ab lo vostre batall.
Malfaras: Señor Canónigo: Razon tiene Gilot; pues no le dejastes
acabar la razon que comenzado habia. Parescístesme gato zarpador, que
con la zarpa quita la carne de la boca del perro, como el otro dia
nos hizo reir á todos los pajes estando á la mesa, que yo llamé al
perro del cocinero que estaba emprisionado en la cámara de su señor
dos dias habia, por haberle comido su comida, y soltéle porque moria
de hambre, y díxele: Sírveme de paje, y darte he á cenar; y estándome
delante rabeando de placer, como el Canónigo está con el rabo de su
loba delante la señora doña Hierónima, trujéronme un buen pedazo de
carnero sin cortar, y ántes que yo le tomase ya le vi en la boca del
perro, y un gatazo como el Canónigo que le estaba detras, tiróle un
zarpazo y quitóle la meitad de la boca, y dame á mí con el otra zarpa
en las narices porque no cobrase mi carne, y fuéronse huyendo hasta la
cámara donde cenaba el secretario Sis, y yo tras ellos diciendo «á los
ladrones del gato Ester y perro Gilot», que me han hurtado la cena; y
tomámoslos, y el secretario dió la sentencia que cortase la nariz al
perro Gilot y el rabo al gato Ester. Lo uno está por hacer, porque el
perro es amigo mio, y lo otro está hecho, que no sé quién ha cortado el
rabo de la loba del canónigo Ester.
_El Canonge._ Habit de Sempere, ¿cóm se poden comportar aquestes
tacanyeries; que vajen per ací taya rabos? Als potreros de mules se
comporta azó, que nos faria sino davant vostra excellentia, que tot so
riu.
_El Duque._ Canónigo, n’os enojeis, que yo os daré otra loba mejor, y
será la señora doña Hierónima, pues ha sido loba en escoger á vos por
servidor.
_El Canonge._ Vostra excellencia per pabil de ciri de morts me deu
tenir, que espabilant me van ací, ab les ullades que contra mí li veig
fer. Nom tinga ningu per pabil, que nou so, niu vull ser, com alguns
ques dexen espabilar.
_Gilot._ Señor Duch, bom remey, si no vol ser pa bil, fiavil pa, que
pijor es que de centeno.
_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, Gilot dice bien, que porque no os
digan pabil, os debeis dexar decir vil pa.
_El Canonge._ Yo so content, si vos acabau ab la señora doña Hierónima,
vostra muller, que menje de mí. Que los caballers que fan lo donos, ab
cobles y cuentos y gistes de tan poca vergonya com vos feu, tots parent
en ser alcabots de sa muller; si no digau lo cuento del porch espí, y
lo del armat, que molt á costa vostra y della feren.
_Juan Fernandez._ Mira qué tacha, que teniendo bandos mi mujer conmigo
me armase yo; y estando tras una puerta de una cámara armado y desnudo,
entró en busca mia diciendo: Adónde es este traidor de mi marido. Yo
díxele, héle aquí cómo os espera; y ella dió voces diciendo: Dones,
correu, que mont marit es tornat orat. Yo díxele mira cuán endiablada
y brava sois, que tengo de ir por casa siempre armado para valerme con
vos; y ella tornóse á reir y díxome: Axous val, que yous aguera mort,
sius trobara desarmat, y hicimos paz.
_El Canonge._ Lo mal no está en fero, sino en diro, que be sé yo que
les dones braves, lo marit ben armat les amansa, y á voltes noi basta
quien ha menester algun companyo, que si me portaba mí, yous posare
tanta pau en vostra casa, que li poran dir lo templum pacis com lo dels
Romans.
_Joan Fernandez._ No entraréis vos en este templum pacis que decis,
sino como salió un truhan que habia entrado en achaque de hacer oracion
á la diosa de aquel templo, y halláronle con una moza, y mandaron que
anduviesen ella y él desnudos por Roma azotando el uno al otro; y él,
cuando le daba, le decia: _Toma, vivo te lo do_, y ella á él: _Toma,
porque se cansó_. Y si quereis veros en esto, yo tengo en casa una
mozuela de Logroño, que por mucho que le digais toma vivo te lo do,
ella os responderá toma porque se cansó.
_El Duque._ No riamos más, que pienso reventar; las doce dan agora;
vámonos á reposar, y no falte nadi de los que estamos aquí, que la
máscara de Malfarás, de los griegos y troyanos, es cierto mañana á la
noche.
Acudieron todos el otro dia en el mismo lugar, y el Canónigo Ester
estaba en una ventana aguardando á la máscara para dar aviso al Duque,
y dixo: Senyor Duch, puix me habe fet Monjuhí lo de Barcelona, ja he
descubert los cuatro galeons galans ab la conserva que tostemps porten
de les quatre galeres, que per la capitana, que es la señora doña
Hierónima, he dit galeres, que vol dir galan eres.
_El Duque._ Canónigo, por vos se puede decir, no con quien nasces, sino
con quien pasces. Nacistes catalan y habeisos hecho galan sirviendo la
señora doña Hierónima, que de aquí en adelante os haré nombrar mosen
Hierónimo Ester.
_El Canonge._ Señor, á la darrería yo exiré de vostra casa orat y plé
de noms; vostra excellencia no fia huy contra mí, que yo vull pagarme
á mots destos cortesans per les burles que en ses cases me feren lo
dia quels allargui la máscara pera huy; que á senyors que á sos criats
dexan ser amos, be será tenirlos á ells per criats. Yo vaig á rebrels
al apear, que allí vull comensar la escaramusa.
¡Ah, senyor Joan Fernandez! á la trocada me par que dansau huy la baxa;
vos portau á la senyora doña Isabeth, vostra cunyada, y altri us porta
la muller; millor sou pera porta homes que pera porta mullers.
_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, ni con la señora doña Isabel se puede
danzar baja ni con vos alta.
_Doña Isabeth._ Senyor Canonge, dexeu burlas á part, ¿trobaria en son
poder un poch de tortugat? ¿que volen los metges, quem prenga una
novena?
_El Canonge._ Senyora doña Isabeth, ¿trovaria yo en poder de vosa merce
un poch de codonyat pera guarit de unas cambres que man vengut del mals
mots de vostre portador?
_Doña Hierónima._ Senyor Canonge, yo he sabut del vostre mal, que son
cambres de cels que teniu de la vostra Corbina, mare del vostre fill
Corbinet Ster. Yous enviaré mel rosada alexandrine, qu’es millor que lo
codonyat que demanau.
_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, tiznado os sois parado en nombraros á
vuestra negra Corbina, que de tal molino, tal harina.
_El Canónigo._ Senyora doña Gracia, encara que vosa merce sia filla de
la senyora doña Isabeth y nevoda de la senyora doña Hierónima, responga
per mí á estos mots quem ha pegat. Que en son cas y lloch, ab una filla
es bó vengarse de una mare, y ab una neboda de una tia.
_Doña Gracia._ En verdad que no teneis razon de quejaros, que motes de
damas favores son. Si no dígalo don Diego Ladron.
_Don Diego._ Señora doña Gracia, el Canónigo me parece que ha venido á
trasquilar y queda trasquilado, como carnero sardo de cuatro cuernos,
que de la tisera queda bravo, que no hay rodela que lo espere; si me
empresta la que trae á cuestas, yo le esperaré.
_El Canonge._ Don Diego, Esperaume ab lo broquer de roble queus ha
portat vostra muller, y sil vos pase, restar vos han los corns del meu
moltó per llesió, y á Deu siau, que allá en la sala tindré camp á
vostra gala.
_Don Diego._ Dalde grita, pajes; dalde grita: Al lobo, al lobo,
gibalgaba, mandafiestas, tartugote, carnero sardo, gurrion pelado.
_El Duque._ ¿Qué es esto, Canónigo? ¿Qué grita es la que siento? ¿Cómo
venis mudado de color?
_El Canonge._ Senyor, yo ya estich com á roba pelada al coll de
corredor, que tot hom me corre y fa menyspreu de mí, per conoxer en
vostra excellencia quey pren plaer, puix sen riu. Lo diable me ha fet
moure la escaramusa vaix, que tots me han perdut la vergonya, hanme
avisat los patges com á gosos, que si non fora devot de senta Quiteria,
me haguerent rosegat. Yo’m vull retraure en la mia cambra y exiré
desfresat com á frare ab la máscara que vostra excellencia me ha donat,
y nom descobra, que vull aguaytar á la senyora doña Hierónima y á mon
competidor com li va ab ella, y será fugir de orats en lloch estret,
que nos pochs saber.
_Joan Fernandez._ Vuestra excellencia sabrá que el Canónigo Ester nos
ha salido á recibir al descabalgar, y ha hecho entrada en nosotros
como á lobo que acomete ganado, que si no le resistiéramos, queria
hacer presa, segun venía hambriento de carne, y desvergonzado carnicero
con los motes que á nuestras damas ha dado; y como ha visto tan gran
resistencia, púsose á huir, y los pajes como á perros tras él dándole
grita: Al lobo, al lobo, con una de nombres que le han sacado, que ha
sido la mejor fiesta que aquí se hará hoy.
_El Duque._ Yo he visto cuanto habeis pasado por donde nadi me podia
ver, porque de mí se partió con una modorra para recibiros, que yo
quedára con ella si dejára de gustar cosa tan de ver; y cuando volvió
para mí, venía como lobo acosado y peor; pues le acosaban pajes, que
son peores que perros: Díxome que se iba á retraer á su cámara y salir
como á fraile en máscara para acechar á la señora doña Hierónima,
vuestra mujer, y á un competidor que tiene para ver cómo le va.
_Joan Fernandez._ Señor Duque, don Luis Vich hizo lo mismo cuando
servia á doña Violante Almunia, su mujer. Disfrazóse como armado de
Juéves Santo para ver cómo le iba á un competidor suyo que ella le daba
á entender que no hacia caso d’él; y como él le hallase en una iglesia
aguardándola, allegóse á ella armado y alzó la ventanilla del helmete,
y díxole: Dona Violant, preneu esta figa y una alta pijor pera tal
competidor.
_Don Luis Milan._ No tuvo mal parescer don Luis Vich de acechar y
probar lo que se debe, porque de dos cosas me paresce que es bien hacer
prueba ántes de fiar de ellas, y son del amigo y del amiga d’esta
manera; amprar á vuestro amigo en todas aquellas cosas que vos haríades
por él para saber qué teneis en él, que no es justo tenga más en vos de
lo que teneis en él; y la otra prueba es á la amiga, ora sea para casar
con ella ó no, porque si no la hallais tal que sea buena para mujer y
casais con ella, quejaos de vos, que los descontentos son muy malos de
digerir cuando es la culpa del que siente la pena.
_Don Diego._ No he visto de una burla salir mejor cosa de véras, que de
la burla de don Luis Vich sacar tan gran verdad don Luis Milan. Bien se
puede decir, el hombre que es muy de hecho, de burlas saca provecho.
_Don Francisco._ Pues la boca de don Luis Milan nunca da pesar sino á
pesar suyo, y siempre toma placer para dalle, no nos daria mal rato con
un soneto, pues tiene tal dejo, que nunca los deja de memoria de quien
los oye, como este dicho dice: Lo que es mucho de acordar, tarde se
puede olvidar.
_El Duque._ Si nos ha de aprovechar, dése por mí rogado.
_Don Luis Milan._
Yo me doy por su mandado,
Pues sabe tan bien mandar.