GLOSA.

Sufro por vos tanto daño,

Cuanto por sufrillo es honra,

Que en su caso no es deshonra

Sufrimiento tras engaño.

De este bien tan mal estoy,

Que estoy cerca d’el morir;

Que por do quiera que voy,

Si me preguntan quién soy,

_De piedra puedo decir_.

Es ya tanto lo que sufre

Mi sufrido corazon,

Que traigo por invincion

Corazon de piedra zufre.

Vos de no sentir dolor,

Yo de sufrir sus pasiones,

De este amor y desamor,

De piedra dice el amor

_Que son nuestros corazones_.

Tales corazones dos

En el mundo no se han visto,

Esto hace el Antechristo,

Qu’es l’amor que teneis vos.

Dos contrarios se han juntado

En nuestras dos condiciones,

El vuestro desamorado,

Que no siente ser amado,

_El mio en sufrir pasiones_.

Tanto siento vuestra culpa,

Cuanto á mí me da gran pena,

Que tenella yo por buena

Del que digo me desculpa.

Entre amor y desamores

Siento muerte en mi vivir;

Pues tengo por valedores,

El mio en sentir dolores,

_Y el vuestro en no las sentir_.

Sóbrame tanta razon,

Cuanto vos teneis muy poca,

Que no hallo en vuestra boca

Lo que en vuestro corazon.

Ya no tengo á quién quejarme,

Muerto estoy en mi ventura;

Todo bien viene á faltarme,

Qu’este mal para matarme

_Ha causado desventura_.

Mi mano sintió quién es

Lo cruel de vuestra mano,

Con el pié me dais de mano,

Pues me veis á vuestros piés.

Ya yo estaba temeroso

De caer malo de amor,

Mas es mal contagioso,

Que se pega al más medroso

_Lo que más tuve temor_.

Mucho milagrosamente

Una vez de amor curé,

Y hartas veces yo juré

De quitar inconviniente.

Viendo causa yo cerraba

Los ojos d’este temor,

Del amor me desviaba,

Cuando más d’él me apartaba

_He topado con l’amor_.

Yo estaba muy espantado,

Que no estando ya con él,

No pudiese huir d’él,

Y vi ser juego forzado.

Y aunque más miré por mí,

Me mató vuestra hermosura,

Y tan muerto me sentí,

Que luégo al amor le vi

_Haciendo mi sepultura_.

Con el duro mármol frio

D’ese vuestro desamor,

Labrando estaba el amor

En este sepulcro mio

Estas letras que decian:

Muerto estaba por morir,

Y matar no le querian;

Y otras más que se leian

_En su piedra vi esculpir_.

Esta sepultura honrada,

Pues deshonra se me hacia,

Pues que por ella le via

Ser mi vida deshonrada.

Lo que ser vuestro me honraba,

Gastaban dos condiciones,

La vuestra me despreciaba

Y era porque lo causaba

_Dos contrarios corazones_.

Tan desavenidos fueron

Vuestro corazon y el mio,

Que muy duro mármol frio

L’uno al otro se volvieron.

De vos tengo compasion

Que n’os tengan compasiones,

Porque veo á perdicion,

El vuestro en no sentir pasion,

_El mio en sufrir pasiones_.

Con tal condicion tan dura,

Hacer paz sería excusado,

Que el amor reconciliado

En ningun tiempo asegura.

Quien no sabe agradecer,

Nunca puede en paz vivir;

Mi corazon veo perder

De pasiones padecer,

_Y el vuestro en no las sentir_.

Dixo el Duque:

Bueno ha sido el manchador,

Que por manchar ha sonado

La glosa que s’a cantado;

Pues burló como á galan

El Fenollet al Milan,

Que de piedra corazones

Tenian en sus pasiones,

Don Francisco de sufrillas

Y el Milan de no sentillas;

Por lo que le motejó

Que nunca angustias sintió,

Sino gozos en amar;

Diciendo qu’es burlador en amores,

Que todo se pasa en flores;

Y el coge d’este burlar,

Frutos por disimular.

Respondió Joan Fernandez:

¿Qué frutos puede coger?

Camuesas deben de ser

Encamusadas,

De mal frances desnarigadas.

Respondióle don Luis Milan:

Esas vos las conoceis,

Que d’esas camuesas comeis,

Cuando con mosen Rodela

Cenais á lumbre de vela,

Embelesado,

Pues os tiene encandilado

Con una cierta Beatriz,

Que postiza la nariz

La tragais,

Y por coplas alabais

Su gesto; qu’es todo risa,

Que tragueis nariz postiza.

El Duque dixo: Yo sería de parecer que las damas de vuestra alteza

oyesen la música de don Luis Milan, que mucho lo desean; mándelas

venir,

Que sin damas los galanes

No se muestran lo que son,

Que piedra toque es la ocasion.

Las damas de la Reina vinieron; que la señora doña Leonor Gualvez,

que’s guion de la gala, habló á voluntad de todas y dixo: ya que en

jubileo de música nos hallamos, pues por jubileo se deja oir don Luis

Millan, las damas quieren mostrar:

Que de sabio es no mandar

El mandador,

Que mandado es muy mejor.

Como verémos en vos, que os dejaréis mandar de las damas en dalles

cuanto os pedirán; y la primera quiero ser yo, que os mando me canteis

sonetos vuestros, porque gustemos de los sonsonetos, que nos harán bien

callar y mejor hablar para entendellos.

Don Luis Milan respondió: Señora doña Leonor, si por jubileo me dejo

oir, no se maraville vuestra merced, pues por jubileo se dejan ver las

damas, y no para sacar almas de penas, por donde, siguiendo yo sus

pisadas, no me perderé. Que no es bien dejar pisar lo que debe estar en

pié; yo no soy tan desmandado de no dejarme mandar donde soy muy bien

mandado. Y pues aquí está mi palomando que mandar me puede, yo me doy

por mandado.

Dixo el Duque: Bien muestra en su hablar don Luis Milan que los milanes

vinieron de los griegos con Hércules en Italia, pues habla con la

brevedad d’ellos, como agora ha dicho en este vocablo, palomando,

queriendo decir palo y mando. Y en los motes que se dieron el Joan y el

Milan para ganar el retrato de su dama, hay otro que dice Encasamalo

por abreviar lo que dicen en valenciano: Bell en banch y mal en casa.

Y el nombre que agora ha puesto á don Francisco, que dice Dondonaire,

queriéndole decir en valenciano Don, dona, aire, haciéndole fuelle, que

es mal aire lo que da; y tambien nos ha dicho poco há que la ocasion

es piedratoque, queriendo decir que es piedra de toque, que descubre á

cada uno de qué metal es; y muchos otros que ha dicho, imitando á los

lacedemonios griegos en esta brevedad, que con sólo un vocablo se diga

una sentencia, que los latinos muy poco lo acertaron á decir. Fué este

modo de hablar en tanto tenido, que Petrarcha recita en su libro _De

próspera y adversa fortuna_, una palabra que solia decir Andromaca,

mujer de Héctor, á su marido, y era ésta, Demome, que quiere decir:

Buen hombre, tu gran corazon te echará á perder. Es tan cortesano el

corto hablar, que _vorria sensa parlar eser inteso_; y no le estorbemos

el gran mandamiento que le han hecho, que cante sus sonetos.

Respondió don Luis Milan: La mejor respuesta que se puede dar, obedecer

á buen mandar; y empezó á cantar este

Libro intitulado El cortesano. Libro de motes de damas y caballeros · 第 70 / 130 题