Canten los gozos de amor
Los que sienten alegrías,
Y yo las angustias mias,
Pues que siento su dolor;
Y dirélas lamentando
Con voz de extraña tristura,
Ofreciéndolas llorando
Á la perfeta figura
Que siempre estoy contemplando.
La primera angustia siento,
Causada del desear,
Cuando n’os puedo mirar
Sino con el pensamiento;
Pues si es gran padecer
No veros y contemplaros,
Ved cuán mayor debe ser,
Cuando yo alcanzo á miraros,
Y vos no me quereis ver.
La segunda angustia triste
Siente más el más sufrido,
Porque el gesto va vestido
De lo que l’alma se viste;
Esta es sin comparacion
Por sufrir lo que se siente,
Que si pena el corazon,
Amor escribe en la frente
De que pena la pasion.
La tercera angustia alcanza
El servidor á la hora
Que conoce en su señora
Ser perdida su esperanza;
Pues mi esperanza perdida,
¿Quien la perdió como yo?
¿Quien la tuvo tan sin vida,
Que primero se secó
Ántes que fuese nacida?
La cuarta por mi dolor,
Que mil veces he gustado,
Es aquel cruel desgrado
Que mostrais con disfavor;
Ora ved qué tal me siento,
Si es firme mi firmeza,
Que con tal conocimiento,
No puede vuestra crueza
Estragar mi sufrimiento.
La quinta angustia parezco
De muerto y descolorido,
Que estoy muerto en vuestro olvido,
Y vivo en lo que padezco;
¿Quién se vió tan olvidado,
Que ante vos se halle ausente,
Sino yo desesperado,
En mi mal siempre presente,
Y en su presencia pasado?
La sexta sentí en veros,
Qu’es el temor de enojaros,
Mas quien no puede ganaros,
¿Por qué ha de temer perderos?
Quien nunca tuvo favores,
¿Por qué teme disfavor?
Porque en el trato de amores
Se confia el amador
Con sospechas y temores.
La setena y la mayor
Es la angustia del partir;
¡Oh, cuán grave es de sufrir
Si dejais competidor!
Pues si es cosa conocida
Al tiempo del despediros
Ser gran trance la partida,
Más es no poder partiros
Cuando ella está partida.
Hé aquí, gentil señora,
Las siete angustias d’amor.
Que siéndo’s tan servidor,
Siento cadal dia y hora.
No me perdí, mas perdí
En esta triste jornada
Lo que sentiréis de mí;
Siete años te serví
Sin de tí alcanzar nada.
Dixo el Duque: Si tan poca pena diesen en sentirlas como en oirlas,
ántes serian gozos que angustias, pues tanto alegra vuestra música.
Respondió Joan Fernandez: Señor, el uno y l’otro creo que son, parecen
gozos por lo poco que siente angustias de amor don Luis Milan, y no
dejan de parecer por lo mucho que muestra sentirlas cantando que de
amor se va burlando.
Dixo don Francisco Fenollet: Para saber desto la verdad, cantemos tras
las angustias los gozos de amor, que siendo las dos obras suyas, en
cantar se verá,
Que si él se alegrára,
Nos dirá su corazon,
Que sus angustias gozos son.
Dixo don Diego Ladron: Si los cantais, sean por don Pedro Milan y gozos
nos parecerán, pues su alteza os hará mucho favor cantando por su
servidor.
Don Luis le respondió:
Para gozos parecer,
Así lo entiendo de hacer.
Y son éstos:
Siete gozos cantar quiero
Que el amor me hace sentir,
Por mostrar
Que por más y más que muero,
Siento gozo de sufrir
Por amar.
Si por ser vuestro sufrido
Quiere amor que por constante
Valga más,
No me vea tan perdido
Que en lugar de ir adelante
Vuelva atras.
El primer gozo de amor
Que siente el enamorado
Donde ama,
Verse en honra el amador,
Por estar bien empleado
Puesto en fama.
Es tan grande este contento,
Que jamas dejo de veros
No mirándoos,
Porque mira el pensamiento
Con los ojos del quereros
Contemplándoos.
El segundo gozo siente
L’amador cuando recrea
En los amores,
Que de aquello se contente,
Que ninguna cosa afea
Disfavores.
Como yo que siempre quedo
Tan contento de que quiera
Y tan ufano,
Que si me diera su dedo,
Nunca yo el villano hiciera
Con la mano.
El tercero gozo gusta
Quien mostró bien parecer
Do quiere bien,
Que su gusto no desgusta,
Pues en cuanto debe hacer
Parece bien.
Recibir querria engaño,
Que vuestra merced me quiere
Para vos,
Para huir al desengaño,
Porque no me desespere
De los dos.
El cuarto gozo diré,
Que’n veros siempre he sentido
Todo gloria,
Pensar que no moriré
De la muerte del caido
De memoria.
D’este gozo gozará
Quien nació bajo la estrella,
Que ella es él,
Ya veis, pues, si vivirá,
Quien será para ser della,
Y ella d’él.
El quinto gozo contenta,
Pues es cosa muy probada
Ser mejor,
Cuando se remata cuenta
Que se toma d’el amada
Al amador.
Ésta nunca tomé yo,
Que si de vos la tomára
A vuestro grado,
Quien de veros se pagó,
De ménos se contentára
Ser pagado.
El sexto gozo es mirarse
Los amantes muy hermosos
En amar,
Que si son para mostrarse,
Son amores más gustosos
De gustar.
Lo que gusto no gustais,
Señora, de la hermosura
Que teneis,
Porque todo lo matais,
Pues que sois mata figura
De quien veis.
El seteno gozo digo,
Si sois de mi parecer,
Qu’es más gustado,
Si el amiga y el amigo,
Vinieren á poseer
Lo deseado.
Si es muy dulce merecello,
Más y más es el gustallo
Con descargo;
¿Quereis ver qu’es poseello?
Que hace dulce el deseallo
Siendo amargo.
Dixo el Duque: Don Luis Milan, alegremente habeis cantado los gozos de
amor, sepamos por quién los cantastes, que si fué por vuestro primo don
Pedro Milan,
Habeis sido muy galan,
Por mostrar
Que gozos sienten en amar,
Aunque tengan disfavores,
Los que rien en amores.
Don Diego Ladron dixo: Señor, no se podrá decir eso por Joan Fernandez,
que por tenerlos lloradores, alcatara es en amores, que se dice en
valenciano alambique, que destila por sus ojos y nariz lágrimas por
Beatriz de don Anton, que agua rosada son para ella; pues en la redoma
della, qu’es su engaño, caen para su mal año.
Respondió Joan Fernandez: Don Diego,
Burlas de mozo de ciego
Pareció vuestro burlar,
Cuando para hacer reir,
Pullas le hacen cantar.
Dixo don Francisco:
Bien parece que son gozos
Los que el Milan ha cantado;
Pues nos han regocijado.
Agora os digo
Que de gozos es amigo
En los amores,
Que no sufre disfavores;
Pues que no es de los que lloran,
Sino de quien va cantando.
Buenas obras enamoran,
Malas van desamorando.
Dixo don Luis Milan:
Órganos hacen de mí,
Que mis flautas han tañido
Como les ha parecido.
No faltó buen manchador,
Que’s el Duque, mi señor,
Pues ha dado tan buen aire,
Que me tañió don Donaire;
El Fenollet, nuestro amigo,
Que don Donaire yo le digo
De esta vez;
Que’es mal aire de traves,
Que la mar levanta en puerto;
Pues levanta un desconcierto,
Que jamas sufrí en amores
Disfavores.
Don Francisco le respondió: Si me pagais una verdad, por lo que dicho
me habeis, yo sé que lo otorgaréis por lo que sé, y si quereis, la
cantaré.
Y es la más linda cancion
Que glosastes con razon;
Y diréla con la glosa,
Que la hicistes muy hermosa.
Y esta cancion por respuesta
Os quiero dar
En este nuestro burlar.
_De piedra puedo decir
Que son nuestros corazones;
El mio en sufrir pasiones
Y el vuestro en no las sentir._
_Ha causado mi ventura
Lo que más tuve temor,
He topado con l’amor
Haciendo mi sepultura._
_En su piedra vi esculpir
Dos contrarios corazones;
El mio en sufrir pasiones,
Y el vuestro en no las sentir._