En el Crucero se ven dos retablos en forma de relicarios, del tiempo de

Felipe IV, con relieves de Mexía y pinturas de poco valor. Se encierran

aquí muy contadas reliquias. Dos cuadros, uno de San José, de Guevara, y

otro de San Juan Bautista, de Sevilla, existen en las capillas laterales

del presbiterio.

En la sacristía hay una Concepción que dicen es de Cano; un cuadro que

representa el abrazo del rey católico al rey moro vencido; la espada y

corona que se considera haber pertenecido á Fernando V; un cetro de

plata, un terno dibujado y bordado por Isabel I, según se dice; varias

telas, cojín, paños, etc. del altar de campaña; un cuadro raro de

devoción, donado por los mismos reyes, que parece de escuela griega, y

el misal manuscrito de Francisco Flórez, con 20 dibujos y 151 fojas, que

usaba la reina.

[Illustration: Sepulcro de los Reyes Católicos.]

Otros cuadros son de poco interés; citaremos uno pequeño que hay al lado

de la puerta de la Lonja y el cual representa la hazaña de Pulgar.

En el pasadizo que hay entre la Capilla Real y el Sagrario, se halla una

capilla donde está enterrado Pulgar el de las Hazañas. Vése en ella una

manopla de un guerrero empuñando una hacha encendida, y al pie esta

inscripción:

«_S. M. esta capilla mandó dar á Hernando del Pulgar, señor del

Salar, por ser el lugar donde con los suyos posesión tomó de esta

Santa Iglesia, año 1490, estando en esta ciudad Muley Buadela, rey

de ella. Acabóse esta obra año de 1531_».

En el frontal del altar que hay con un cuadro de la Sacra Familia, están

las armas del caudillo, un mosáico, y en el suelo la lápida sepulcral,

donde dice que se le dió enterramento.

Por último, se sabe que Francisco Berruguete pidió en distintas

ocasiones al emperador Carlos V que le abonasen su trabajo de pintura,

dorado y bulto, hecho en el altar mayor y sacristía y el de los cuadros

murales de las dos ochavas de dicho altar, ó sean quince historias á la

manera mosaica é italiana con fondo de oro. Parece que estos trabajos

han desaparecido casi todos.

San Jerónimo.

Es la fundación católica más antigua de esta ciudad, porque ya en Santa

Fé se instaló la orden en 1491, y el 92 se trasladó á este sitio por

decreto de los reyes. Comenzóse la obra del claustro y parte de la

iglesia en 1496 y estuvo suspendida hasta que Doña María Manrique, viuda

del Gran Capitán, solicitó de Carlos V le cediese la capilla mayor para

enterramento de su esposo, obligándose por esta merced á acabar todo el

templo á su costa. Había muerto en Granada el Gran Capitán después de un

retiro de algunos años, enfermo y triste, dice un autor, por la extraña

conducta de Don Fernando V, y se le hicieron honras tan magníficas, como

las merecía el que contaba setecientas banderas y estandartes ganados en

el campo, las cuales se tremolaron para solemnizar sus regias exequias.

El 4 de Octubre de 1552 se acabó el edificio y se trasladó á la bóveda

el cuerpo de aquel insigne guerrero, poniendo al lado el de su esposa.

Diego de Siloe dirigió la obra después de principiada, y es majestuosa y

expresiva de su inmortal objeto; robusta y no pródiga de ornatos

inútiles, labrada por el exterior y con las armas de Gonzalo de Córdova

y esculturas.

La torre y campanario, con _carrillones_ flamencos, fué mandada derribar

por el general francés Sebastiani en 1810, para hacer el puente Verde

sobre el río Genil. La iglesia tiene 147 pies de largo y 89 de ancho,

lujosa en su ornamentación y estofados de oro y plata, con multitud de

flores, hojas y caprichosos adornos, alternando con pinturas al fresco,

entre las que se hallan medallones con los retratos de Don Fernando y

Doña Isabel y trofeos de guerra modelados con gracia.

En la capilla del presbiterio se ven las armas del Gran Capitán y otros

muchos detalles, algunos de los cuales fueron hechos á principios del

siglo XVIII. Los apóstoles, en doce cuadros de tamaño natural, parecen

de buena escuela.

Fué demolida también la sacristía en tiempo de la invasión francesa.

Delante del altar mayor hay una lápida de mármol blanco, con esta

inscripción:

GONZALI-FERNANDEZ

DE-CÓRDOBA

QUI-PROPRIA-VIRTUTE

MAGNI-DUCCI-NOMEN

PROPRIUM-SIBI-FECIT

OSSA

PERPETUÆ-TANDEM

LUCI-RESTITUENDA,

HUIC-INTEREA-LOCULO

CREDITA-SUNT.

GLORIA MINIME CONSEPULTA.

Se ve, pues, que es la sepultura del Gran Capitán, cuya memoria será más

imperecedera que los mármoles y fuertes murallas de este mausoleo, tan

espléndidamente costeado. Los huesos del caudillo fueron desenterrados

en la aciaga época que ya hemos citado de la dominación francesa, y se

profanó su tumba rompiendo las cajas de bronce, y robando las banderas y

despojos. Desapareció la espada que se conservaba con el cuerpo, y como

talismanes se repartieron las vestiduras. Fué un verdadero saqueo, y

gracias á las investigaciones verificadas recientemente, se han devuelto

algunos huesos á esta respetable mansión[185], los cuales se cuidan hoy

con respeto.

La cruz blanca.

Detrás de la antigua Plaza de los Toros, descuella una Cruz, erigida

para perpetuar la memoria del suceso que arrancó del mundo al Duque de

Gandía, y lo llevó á sepultarse para siempre en un convento. En el lugar

que ocupa la Cruz hizo alto la comitiva que conducía el féretro de la

Emperatríz Isabel, mujer de Carlos V, para descubrir el cadáver y tomar

acta de haberlo entregado al Justicia de la ciudad, que había salido á

recibirlo. El Duque de Gandía se consternó tanto al ver aquel hermoso

rostro tan desfigurado, que tomó aquella piadosa resolución, y la

cumplió tan bien, que la iglesia lo cuenta hoy entre sus santos, con el

nombre de San Francisco de Borja.

Hay en el Triunfo otros edificios que fueron conventos y que ya no

tienen importancia.

En el circo de la Plaza de Toros, y no á mucha profundidad, se

encontraron hace años sepulturas, que debían corresponder al

enterramento de los judíos, de que habla Dozy. Ya hemos indicado que el

actual Barrio de San Lázaro debía ser una población judía en tiempo de

los moros.

Real Hospicio.

De grande extensión, espaciosas naves y multitud de cuartos, este

edificio es uno de los mejores que hay en España, y se fundó por los

Reyes Católicos. Tiene muy buenos detalles en las ventanas del exterior

de la capilla gótica del centro, y su planta es de magnífica

distribución, según la higiene y reglas del arte de construir. Reúne

local para más de mil asilados, y en él abriga la caridad oficial de la

provincia á los dementes, á los niños huérfanos ó abandonados, y á los

mendigos en muchas ocasiones.

Cartuja.

Subiendo la Calle Real y pasando una Ermita de poco interés monumental,

dejando á la derecha una casa en una altura, que se llama el Mirador de

Orlando, que lo construyó un rico Genovés, se entra en un ancho camino

que conduce á este Monasterio.

Es fundación del año 1513, en cuya época se hizo parte de la fábrica,

que vinieron á poblar tres monjes de las Cuevas de Sevilla. Dícese que

fueron víctimas de los moriscos porque perecieron en una insurrección.

En 1516 se comenzó de nuevo la obra, y se amplió en los siglos

sucesivos, hasta 1842 en que se demolió parte del primitivo edificio.

Cuéntase que Gonzálo de Cordova cargó un día contra una partida de moros

de los que salían á vigilar el campamento cristiano, y que llegado al

sitio que se llama Golilla de Cartuja, antiguo cerro de Ainadamar,

descubrió por vez primera desde un punto cercano la ciudad árabe. No le

inquietó el ruido de los guerreros que salían al socorro de los

fugitivos, puesto que el cristiano permaneció en este lugar algún

tiempo, y se arrodilló para dar gracias á Dios por el éxito conseguido.

Añádase que se pidió noticia del sitio donde había descansado, y que

este lo señaló donándolo para los frailes, con las huertas de la

Alcudia.

Desde la Portería se pasa al Claustro, donde se enseña una galería de

cuadros de Cotan (copia), figurando la mayor parte martirologios de las

guerras religiosas de Inglaterra. Unos son menos malos que otros, muy

débiles por el dibujo, color y falta de sentimiento estético. Luego se

pasa al refectorio, donde se enseña una cruz pintada que no tiene nada

de particular.

La iglesia no ofrece un género especial de ornamentación; están

revelando los adornos picados de sus paredes, la obra pacienzuda de

frailes ingeniosos. Siete lienzos de Atanasio hay colocados en las

paredes de la iglesia y varios cuadritos del mismo Cotan y de Giaquinto.

Hay una esculturista pequeña de San Bruno, muy buena, otra de la

Concepción, de Mora, y cuadros en el Sagrario, de Palomino, el celebrado

no con mucho fundamento.

Hay preciosas puertas en la Sacristía, en el Coro y en los guardaropas,

hechas de embutidos á lo mosáico, de concha, nácar, marfil y plata, con

molduras de ébano, cuyo trabajo merece atención y fué hecho por un lego

llamado José Vázquez.

Sorprende la Sacristía por la limpieza, composición y belleza de sus

jaspes y mármoles, yesos, pinturas y muebles. El aspecto es rico y

elegante, la ornamentacion plateresca con ribetes de churrigueresco;

pero tan bien trabajada y repartida, que sin darse cuenta de un

verdadero motivo de encanto, existe en realidad en esta estancia una

agradable disposición que no se halla en otros edificios de mayor

mérito. De aquí fueron extraídos cuatro cuadros de Zurbarán, y queda una

Concepción pequeñita, un Señor de la Espiración, que dicen de Cano, un

Ecce Homo que atribuyen al divino Morales, y otras cosas de menos

precio. Los pavimentos son dignos de mencion.

Ocupa este edificio el centro de una hermosa huerta que disfruta de

saludable temperamento y de encantadoras perspectivas: en ella existían

completos los muros de un gran estanque que tenía cuatrocientos pasos de

circuíto, construcción árabe con torreones en los ángulos. Esta clase de

obras de recreo y regadío se encuentran en casi todos los jardines

antiguos de esta población, y suponen siempre la existencia de algún

palacio ó casa de campo en sus orillas. Creemos, pues, que habría alguno

que se derribó para hacer el Convento, y que tal vez sería el que habitó

en este sitio Aben Abiz después de la conquista de Sevilla. El lugar es

de los más amenos y deliciosos.

La Audiencia.

Es el edificio de la antigua Chancillería, construído en la Plaza Nueva

desde 1531 á 1587, época de gran desarrollo monumental para Granada. Es

uno de los mejores de España, de buen aspecto, majestuosidad y grandeza.

En él estuvo la Universidad, según lo declara una inscripción, y se

fundó por una Real Cédula del año 1505 que dispuso trasladar á Granada

la Chancillería de Ciudad Real.

Monumento de Mariana Pineda.

Situado en el Campillo. Se construyó con la sencillez que se nota á

expensas de repetidas suscripciones, hechas por espacio de treinta años,

hasta colocársele la estatua de mármol blanco, en 1874. El Ayuntamiento

allegó fondos para esta obra.

Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.

Uno de los templos de más culto en Granada, al cual se hallaba unido, no

hace muchos años, un Hospital para los hermanos devotos. El retablo

central y camarín es una costosísima obra en mármoles de colores, de

pésimo gusto y digna de mejor trazado.

Paseos del Genil.

Ricos en vegetación. El territorio granadino tiene excelentes paseos en

los que suple la naturaleza al arte. Los llamados Salón y la Bomba, se

hicieron desde 1810 á 1830, y en este largo tiempo se plantaron sus

árboles, hoy magníficos, que si se perpetúan adquirirán ese majestuoso y

venerable aspecto secular que tienen los bosques de otros países.

El puente de Sebastiani se hizo bajo la dominación francesa, con la

piedra de la torre de San Jerónimo, que el general francés de aquel

nombre decretó demoler. Nosotros le habríamos aconsejado que respetara

la tumba del Gran Capitán, cuya memoria valía más que el escaso importe

de haber comprado la piedra en las canteras.

Ermita de San Sebastián.

Situada en el paseo llamado del violón. De pobre y mezquino aspecto: no

conserva de su origen árabe más que el arco de la entrada, y la planta

cuadrada como la de una de esas blancas mezquitas que hay prodigadas en

el Africa septentrional, sin ornato y sin belleza. Hay en ella una

inscripción; que recuerda el suceso de la entrega de las llaves de la

ciudad morisca á los Reyes Católicos, por el mismo Rey en persona,

verificada bajo un hermoso árbol que dicen se conservó hasta un siglo

más tarde. Debemos dar crédito al testimonio de esta antigua lápida;

pero ¿qué haremos con las crónicas que nos cuentan la llegada de Boabdil

al campamento cristiano antes de aquel día memorable, ó las de la

entrega de las llaves de la Alhambra no lejos de la puerta de los Siete

Suelos por el Alcaide Aben Comixa?

En el paseo que conduce á este sitio se celebra la feria anual concedida

á esta población.

[Illustration]

Puente de Genil.

Reconstruído en tiempo de Felipe II por haber sido roto en una

inundación repentina; restaurado después muchas veces, hasta la última

en 1865. No tiene interés monumental. Aguas abajo, se encuentra un

castillo arruinado que sirvió mucho en las guerras contra los Infantes

de Castilla. El vulgo dió en llamar á este castillo la Cabeza del P.

Piquiñote, suponiendo que fué el refugio, después de la conquista, de un

conspirador que incitó y fraguó la rebelión de los moriscos, y que

descubierto por delación, fué decapitado y puesta su cabeza en un lugar

de tránsito, que suponemos más allá de la huerta del Duque de Gor.

[Illustration: M. PINEDA]

San Justo y Pastor.

Antigua iglesia de jesuítas, que ocupaban también los edificios que son

hoy Universidad, Jardín Botánico y el Gobierno civil. Es de rica y

esmerada construcción. Su planta latina, y su alzado greco-romano con

una elevada cúpula. El retablo es bueno, la portada costosa, con

esculturas de los Moras y otros detalles que demuestran el poderío de

sus fundadores. Contiene cinco cuadros grandes de Atanasio para cerrar

los nidios de relicarios, y otros cuatro de la vida de San Ignacio.

Además los hay de Blanes, una Concepción de Atanasio, y otras obras de

menos importancia.

La Universidad.

Fundada en 1531 por Carlos V, dotada por aquel monarca con cátedras de

Filosofía, y por Clemente VII con los privilegios mismos de las de

París, Bolonia y Salamanca, en ella se estudia Teología, Literatura,

Ciencias, Jurisprudencia, Medicina, Farmacia y hay cátedras de Árabe,

Hebreo, etc. Tiene hoy un buen claustro de profesores; acuden á sus

áulas unos setecientos alumnos, por término medio, cada año, que vienen

de un radio de ocho ó diez provincias, y posee una Biblioteca con más de

21.000 volúmenes, entre los cuales se pueden contar 12.000 que tienen

verdadero interés. Los gabinetes de Física, Historia natural y Química

están surtidos de colecciones é instrumentos modernos, aunque no en

extraordinaria dotación.

Del edificio no debemos citar más que su portada de piedra, bien

trabajada y de mal gusto.

San Juan de Dios.

Frente al extinguido convento de San Felipe, cuya construcción es rica y

elevada aunque poco bella, se halla el Hospital é iglesia de aquel

nombre. Cuenta en su recinto con locales suficientes, distribuídos en

muchos salones, que se dedican á enfermedades diversas. Posee una

Clínica ó Escuela de Medicina práctica, dotación facultativa suficiente,

y bastante asistencia.

En 1552 se principió este Hospital, y muchos años después, la iglesia,

digna de notarse, no por el buen gusto que en ella campea, sino por el

extraordinario ornato con que fué construída: costó ciento cuarenta mil

duros. La puerta del Hospital tiene una regular estatua del Santo,

atribuída á Mora. El claustro fué reparado en 1749, haciéndose los

frescos por Ferrer, de Zaragoza, y los lienzos por Sánchez Sarabia. En

la escalera había una pintura de Juan de Sevilla, otra enfrente, de

Medina, y otras dos pequeñas de Vargas. En el Oratorio una estatua de

Mora.

La portada de la iglesia tiene esculturas de Vera, Moreno, Ponce de León

y Perea. En una tarjeta sobre el arco principal dice: «Haced bien para

vosotros mismos,» palabras con que pedía limosna el Santo.

Las cúpulas y torres son de rara estructura, cubiertas de pizarra y

azulejos. Triunfa Churriguera en todo el decorado interior, donde hay

muchos frescos y estatuas de Sarabia é imágenes de Santisteban y Mora;

dos cuadros de mucha composición de Cárlos Morato, y otros dos á los

lados del retablo, no malos de Conrado Giaquinto. En la Sacristía cuatro

cuadros de Atanasio, buenos, y una escena de la vida del Santo, de

Vargas. El Camarín, rico en mármoles, en pinturas, en alhajas y en

reliquias. Otro Camarín con más cuadros, de Vargas, Sarabia y Ferrer.

Los mármoles de uno y otro son de Lanjarón, Cabra, Macael y Loja. Por

último, todo está prodigado menos el sentimiento del bello arte.

Santa Ana.

Inmediato á la plaza Nueva. Su portada se atribuye á Diego de Siloe,

pero obsérvese la torre, que si no tuviera el cuerpo último, podría

parecerse á las torres árabes de Cairo y Damasco.

El techo es también mudéjar, aunque de menor importancia. Hay dos

cuadros de Atanasio, uno de Juan de Sevilla y está en este templo

enterrado el famoso negro Juan Latino.

Casa de Castril.

Situada en la Carrera de Darro: posee una de las más elegantes portadas

del siglo XVI, con bellísimos detalles de renacimiento y relieves de

prolijo realce, tan bien dibujados, que se atribuyen á Siloe. Nosotros

creemos que tanto esta portada como otras que vemos en Granada menos

ricas, fueron hechas por una brillante escuela de ornamentistas, que se

formó en esta ciudad sin haber aprendido en los talleres de Florencia y

Roma.

Nótase al lado de la puerta un balcón de ángulo, hoy tapiado, con un

letrero encima que dice: _Esperándola del Cielo_, y he aquí lo que se

cuenta de ello:

«Hernando de Zafra, después de haber servido lealmente á los Reyes

Católicos, y ya viejo, se retiró á este palacio, en donde fué invitado

por los referidos monarcas á que pidiera la gracia que quisiese. Se

escudó el anciano á las reiteradas exigencias que le hacían sin cesar,

hasta que contestó terminantemente, que la única gracia ya la esperaba

del Cielo, cuya frase, memorable en la familia, se hizo después estampar

en la piedra para eterna memoria».

No acertamos á explicar este hecho satisfactoriamente, porque la forma y

especial situación del letrero sobre la ventana del ángulo, indica otra

cosa más accidental, si este no era un mote concedido al linaje del

fundador de la casa.

Veamos su versión más dramática que hemos leído en el _Manual_ de

Jiménez Serrano.

«Habitaba esta casa un descendiente de Hernando de Zafra, viudo y con

una hija joven y bella. Una noche había salido para volver más temprano

que de costumbre. A la hora que su hija estaba en amoroso coloquio,

penetra en la casa sin ser visto, se encamina al aposento de su hija y

halla uno de sus pajes, joven de hermoso aspecto; cree que es el amante

seductor y tira de una daga para atravesarlo; en vano grita el paje

explicando su inocencia: «¡Justicia!» exclama asomándose al balcón é

indicando el sitio por donde había partido el amante de su hija: «No la

hallarás en la tierra» le contesta el caballero mandando á sus criados

que lo colgasen del balcón: _Que muera esperándola del Cielo_. El padre

mandó luego tapiar este balcón, donde había acontecido tal escena de

deshonra para su linaje.

San Pedro y San Pablo.

En la Carrera de Darro. Templo que posee un magnífico artesonado mudéjar

de esbelta construcción y de atrevida ensambladura.

San Juan de los Reyes.

En la calle del mismo nombre. Como templo cristiano no tiene nada de

notable. Era una mezquita de la cual se conserva la torre, antiguo

minarete ornado con labores cortadas de gramil á semejanza de otras que

hay en Sevilla y Toledo. Llamóse esta iglesia de Teybin ó de los

Convertidos, por haberse bautizado en ella millares de moros en tiempo

del Arzobispo Talavera. Este edificio no debió ser de la primera época

árabe, toda vez que fué construído fuera de las antiguas murallas de la

Alcazaba Cadima.

El Sacromonte.

Un Seminario que goza de pingües rentas y de donde han salido ilustres

teólogos y literatos. Fué fundado para Convento de Benedictinos, y

sirvió también de Colegio para las misiones. Está situado en uno de los

sitios más pintorescos al par que más tranquilos del valle de Darro.

Multitud de escritores se han ocupado de circunstancias que hacen

interesante bajo el punto de vista religioso este establecimiento.

Sebastián López en 1595, buscando oro, descubrió unas planchas de plomo

que los jesuítas interpretaron, escritas para hallar las cenizas de San

Cecilio y mártires que le acompañaban. Esto produjo la excitación

consiguiente en la ciudad, y dícese que se colocaron hasta 679 cruces en

toda esta montaña. Halladas las reliquias, hornos y nuevas planchas, se

sometieron á la aprobación de Clemente VIII el cual la otorgó, y desde

entonces se mandó labrar la casa (1608), y luego el colegio dedicado á

San Dionisio Areopagita.

Las _Cuevas_ se visitan todavía con mucho entusiasmo, especialmente el

día de San Cecilio, y las reliquias cuya autenticidad se ha combatido

por doctos de diferentes épocas, se guardan en el altar mayor. En 1588

se derribó la torre Turpiana para replantear la Catedral, y dió mucho

que hacer una caja que se encontró en ella con pergaminos y una canilla

de San Esteban. El pergamino estaba escrito en árabe vulgar y firmado

por San Cecilio, Obispo de Garnata, y el manuscrito se conserva en Roma.

Una numerosa población habita en huecos tallados en la tierra, á lo cual

se presta fácilmente la formación de la montaña. Estas cuevas existían

en el sitio, desde los primeros árabes, pues hemos hallado fragmentos de

barros labrados, entre escombros, que no habían sido removidos en

centenares de años. Se ve, pues, el fundamento de las tradiciones

referentes á las cuevas, que podían existir en los últimos tiempos del

imperio gótico.

San Cristóbal.

Templo situado en la altura más pintoresca y deliciosa que tiene esta

población, y construído con las piedras labradas que correspondían al

exterior de un palacio árabe; cuyos cimientos se notan al rededor y al

pie de los muros de la iglesia.

No lejos de Fajalauza, subiendo á San Miguel, hay una cruz gótica entre

cipreses; este sitio se llama la Cruz de la Ráuda, y se supone que era

panteón árabe bendecido luego en tiempo de los cristianos.

San Bartolomé.

También antigua iglesia construída sobre una mezquita y al estilo

mudéjar.

El Salvador.

Templo que ocupa el lugar de una de las principales mezquitas del

Albaicín, y que se perpetuó siete años después de la conquista para

culto de los muslimes, hasta que se la convirtió en parroquia en 1501,

para obligar más á los moriscos que se mostraban opuestos á la

conversión. En la rebelión se fijó esta iglesia, como más concurrida,

para levantar en ella el estandarte mahometano.

Fué luego Colegiata de la Compañía de Jesús hasta que se trasladó al

templo que tiene este nombre.

Alrededor de este templo hemos conocido la casa del Abad con techo y

columnas árabes, que se vendieron para derribarla. Los restos de un

caserón informe y sin más adornos que algunas inscripciones, el cual fué

convento de Derviches, y un edificio Alhóndiga, por el costado Norte,

con una inscripción[186] sobre la puerta, que ha desaparecido.

San José.

Fué mezquita de morabitos: conserva el aljibe sagrado y tiene algunos

objetos artísticos, aunque no es de elegante construcción.

En una callejuela de Poniente estaba la Casa de Jorge de Baeza, de

origen árabe, hoy casi destruída. Se descubre la torre de la del

Almirante de Castilla.

San Nicolás.

Situado en una placeta con hermosísimo panorama, fué también mezquita.

En esta parroquia está la torre de Hizna Román (castillo del Granado),

donde se supone que estuvo preso el apóstol de Granada San Cecilio.

Santa Isabel la Real.

Lo fundó la Reina Isabel para retiro de ilustres señoras, y en 1507 vino

con veinte monjas de Córdoba Doña Luisa Torres, para constituírlo. En la

iglesia hay elegantes artesonados á lo mudéjar, de difícil lacería,

formando almocarbes á manera de estrellas. No es malo el retablo

principal de orden corintio y compuesto, con dos relieves y tablas. Hay

dos pequeñitos cuadros de Juan de Sevilla y otros mayores de desconocido

autor.

Cerca de este convento, en una callejuela sin salida, se supone la casa

donde se celebró el primer concilio iliberitano, y al lado de ella se

abrieron las excavaciones para la extracción de los falsos documentos

inventados por Flores y Echevarría.

Estudio descriptivo de los monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba ó sea La Alhambra, el Alcázar y la Gran Mezquita de Occidente · 第 23 / 25 段