José.»

No puedo decir lo que sentí ni lo que hice en aquel momento.

Aquella noche rompí mis contratos y retiré las palabras dadas á los

editores franceses; y á la mañana siguiente, rompiendo con mi porvenir,

emprendí mi vuelta á España y al paterno hogar, cuyas puertas me abria

la muerte por la tumba del sér más querido de mi corazon.

Dejé á Freyre llorando en la estacion, y repitiendo lo que desde el

dia anterior le habia oido rezungar muchas veces por lo bajo: «Sí,

dicen bien las gitanas de Triana: que el diablo ez quien inventó loz

ezpejoz, y que anda ziempre entre el azogue é zuz criztalez.»

Yo partí viendo á través de mi espejo roto el rostro adorado del

cadáver de mi madre, cuyo último suspiro no me habia permitido recoger

Dios.

Recuerdos Del Tiempo Viejo · 第 51 / 64 题