D. Luis recogió todo el dinero con indiferencia y reposo.

Después de un corto silencio, habló el conde:

--Curita es menester que me dé Vd. el desquite.

--No veo la necesidad.

--¡Me parece que entre caballeros!...

--Por esa regla el juego no tiene término--observó D. Luis--. Por esa

regla, lo mejor sería ahorrarse el trabajo de jugar.

--Déme Vd. el desquite--replicó el conde, sin atender a razones.

--Sea--dijo D. Luis--. Quiero ser generoso.

El conde volvió a tomar la baraja y se dispuso a echar nueva talla.

--Alto ahí--dijo D. Luis--; entendámonos antes. ¿Dónde está el dinero de

la nueva banca de Vd.?

El conde se quedó turbado y confuso.

--Aquí no tengo dinero--contestó--, pero me parece que sobra con mi

palabra.

Pepita Jiménez · 第 11 / 15 题