CAPITULO OCHENTA Y SIETE

Que trata de dos ssoldados de Aguirre que se pasaron al canpo del

Rrey, y de algun seruicio que le fue tomado a Aguirre.

Ssauida por Lope de Aguirre la nueua dicha, que el sclauo le dio de la

jente del Rreyno, rrecelandosse de que svs soldados no le hiziesen

alguna levada[510] y se huyesen, puso en ellos mucha mas guarda que asta

alli, aunque antes siempre auia venido con ellos muy rrecatado,

guardandolos y teniendolos enzerrados en aquel fuerte o zercado

dondestavan, algunos de los quales deseauan hallar tiempo oportuno para

se pasar, y con la mucha custodia que de sus amigos hen ellos tenia, no

podian efetuar su proposito; y al fyn plugo a Nuestro Señor que dos

soldados de Aguirre, llamados el vno Juan Rrangel y el otro Guerrero,

hazertaron al tercero dia, que fue viernes, atener ocasion v oportunidad

para salir del fuerte con sus alcabuzes, y en viendosse algo apartados

del, escondidamente, sin que los uiesen los de Aguirre, se pasaron al

canpo del Rrey, donde los rresciuieron con mucho contento, y ellos

dieron noticia de como auia muchos quen breue se pasarian, y que no hera

menester mas destarse por alli la jente del Rrey y defendiendoles las

comidas, y que poco a poco se les uendrian pasando todos, y que quedauan

para se pasar de los primeros vn Juan Geronimo Despindola, y un Hernan

Zenteno, como otros diez o doze conpañeros.

Y con esta nueua y la que antes les auia dado Pedro Antonio Galeas,

tenian de contino sus zentinelas y corredores de a cauallo los del Rrey

sobre el fuerte de Aguirre, para que su gente no tubiese lugar de salir

a buscar comida sin que fuesen todos; y asi, este propio dia, estos

soldados que se pasaron con el Maese de Canpo y el capitan Brauo y otros

quarenta soldados, fueron a dar uista al traidor, y poniendose donde

podian ser oydos, dauan bozes, persuadiendo a los soldados de Aguirre a

que se pasasen al Rrey, diziendoles que no esperasen a uer uitoria,

porque auia llegado el capitan Brauo del Rreyno con duzientos honbres

vien aderezados que les auian de poner en grande aprieto y

desuaratallos, y que no esperassen auer batalla, pues si esperauan a

esto los auian de matar a todos, sino que con tiempo se pasasen y

gozasen del perdon del Gouernador.

Y estando con estas platicas, vieron ciertas piezas de yndios e yndias

del seruicio de los amotinados, questauan lauando en vn rrio zerca del

fuerte; y dejando alli alguna jente para muestra, se auajaron por otra

parte oculta el Maese de canpo y el capitan Brauo con algunos de los que

alli estaban, y dando en el seruicio de los traidores questauan en el

rrio, se lo tomaron todo, y suviendolo a las ancas de sus cauallos, se

boluieron con hello, sin que nadie lo estoruase.

Lope de Aguirre, viendo que ya se le atreuian mucho los de la uanda del

Rrey y que los suyos se le enpezauan a passar, acordo ver si podia hazer

algun daño en el canpo del Rrey, y hablando sobre hello a sus amigos,

les dijo que se juntasen sesenta honbres, y que diciendo que yban a

buscar comida, salieren aquella noche y fuesen a buscar donde estaua el

campo del Rrey y diesen sobre hel y hiziesen el daño que pudiesen, y por

la mañana se uiniesen rretirando, y que el saldria con la demas gente a

socorrelles.

Rrouerto de Susaya, capitan de la guardia de Aguirre, y Cristoual

Garcia, capitan de ynfanteria, a quyen este negocio se encomendo,

juntaron la jente y salieron hazer lo que el traidor les mandaua, y

andando aquella noche casi al quarto de la modorra, buscando el sitio

donde estaua alojado el canpo del Rrey, azerto a pasar por zerca de

donde hellos andauan vn capitan Rromero, que con ciertos compañeros

venian de vn pueblo que tenian poblado, llamado la Villa Rrica, en vna

prouincia que llamauan Nirua[511], a seruir al Rrey; el qual dizen que

sintio el mormullo y tropel de los traidores, y poniendo piernas a sus

cauallos, fueron dando arma al canpo del Rrey. Otros dizen que este

capitan Rromero nunca pudo sentir ni sintio a los sesenta alcabuzeros

del Aguirre, porque andauan muy desuiados del camino por donde el

pasaua, sino que por alli andavan ciertas yeguas zerreras, las quales,

como los sintieron, se aluorotaron y corrieron, y pareciendole al

Rromero y a los que con el yban que hera tropel de jente, corrieron como

se a dicho y dieron arma[512] a los del canpo del Rrey; y luego

ensillaron todos sus cauallos, y corriendo hazia aquella parte donde el

capitan Rromero auia sentido la gente, no hallaron rrastro de nada, y

asi se uoluieron a rreposar.

Los sesenta arcabuzeros de Aguirre tampoco sintieron el aluoroto de los

del Rrey, ni pudieron atinar donde estaua el canpo, y tanvien se echaron

a dormir asta por la mañana, que les vieron las espias y atalayas

questaban puestas por el Rrey, las cuales dieron luego alarma a los de

su canpo, y poniendose todo a punto de guerra, salieron de su

alojamiento en seguimiento de los sesenta alcabuzeros de Aguirre, los

quales uiendo yr sobre si la jente del Rrey, se rretiraron en hordenanza

hazia donde estaua el alojamiento de su canpo, y enbiando vn soldado

delante, que diese auiso Aguirre de lo que pasava, se arrimaron a un

chaparral o matorral de arcabuco questaua junto a una barranca, donde

los del canpo del Rrey no podian llegar por ser toda jente de a cauallo,

y alli se entretuvieron asta que Lope de Aguirre vino con ssocorro de la

demas gente.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 145 / 273 题