CAPITULO OCHENTA Y DOS

De como llego Aguirre al balle de las Damas, y como yntento de

matar mucha jente de la que traya, por ssospecha que dellos tenia.

Otro dia de mañana comenzo a marchar el amotinado Aguirre, rrogando y

esortando á los de ssu vanguardia que lleuasen mas quenta de alli

adelante con los que atras quedauan, y que les fuesen haziendo alto; y

que pues heran todos soldados uiejos, que no hera menester ynponellos de

nueuo; y sin se le huir ninguno ni auer cosa que de contar sea, mas de

las blasfemias[485], caminando por sus jornadas contadas, llego al balle

que dizen de las Damas, donde hallo junto a un rrio, en una estancia, vn

buhio cantidad[486] de maiz, con el qual obo Aguirre todo contento,

porque yba ya falto de comidas, y asi por esto como por la jente y

caualgaduras[487] descansasen, se detuuo alli vn dia.

La jente que por parte del Rrey se juntaua en Baraquysimeto, tenian en

este ualle de las Damas puestas nueuas espias para quen llegando a el

Aguirre les diesen auisso y hordenasen los que les conuiniese. Las

espias, en uiendo la gente de Aguirre, luego fueron a su General a

dezille como Aguirre estaua alli.

Sauido esto, el maese de canpo Diego Garcia de Paredes tomo consigo asta

catorze o quinze honbres, enzima de cauallos y unas uaras con hierros de

lanzas en las manos, y salio para rreconozer el canpo y jente del

traidor y benille desasosegando o haziendo otros desabrimientos.

Tenian o estaua asi mesmo en el canpo del Rrey vn Pedro Alonso Galeas,

que auia sido capitan de Aguirre, el qual quando el Aguirre estaua en la

Margarita, ya que se le azercaua el tiempo de la partida, le pregunto al

capitan Pedro Alonso: ¿teneis bandera? y el rrespondio que no, y el

Aguirre le dijo: pues ueis aqui veinte varas de tafetan, hazed luego

vna. Otro dia el Aguirre le dijo: capitan Pedro Alonso ¿teneis atanbor?

El qual le rrespondio que la caxa tenia sin parche, y el Aguirre le

dijo: «pues, por uida de tal, que si os arreuato, que de vuestro cuero

hago yo parches para el atanbor». El Pedro Alonso le dio el mejor

descargo que pudo, y se aparto del con arto miedo y temor, y luego dende

a rrato paso Pedro Alonso por junto a vn amigo suyo, el qual de pasada y

sin se parar, le dijo: Pedro Alonso, mira que os quieren matar; y uistos

todos estos pronosticos, el Pedro Alonso no ueya la ora que anocheciese

para escaparse, el qual, despues de anochecido, se fue de entre los

amotinados, y fue a dar en vna playa donde auia acauado de llegar

Fajardo, el capitan que venia de las Caracas, que arriua se a dicho del,

y dandole quenta de como yba y como estaua el traidor, le dio vna canoa

el Faxardo que lo trujesse a la Burburata.

Llegado a hella, dio noticia de la gente y armas quel Aguirre tenia, y

quando Lope de Aguirre estaua ya en la Ualencia, el Pedro Alonso Galeas

se fue a la ciudad de Baraquysimeto, donde hallo al general Gutierre de

la Peña y algunos ssoldados y bezinos con el, los quales, como ya tenian

noticia de quel Aguirre estaua en la Balencia, creyeron quel Pedro

Alonso hera espia echada por Lope de Aguirre, y estuuieron muy

sospechosos del algunos dias, despues de lo qual, uiendole tan seguro y

tan fijo en todo lo que dezia, y que en lo que mostraua parecia estar

quytado de toda sospecha, se ynformaron del que jente y armas traia el

Aguirre, que hera lo que hellos mas deseauan sauer; el qual les dio

larga rrelacion de todo, y les certifyco que de ciento y quarenta

honbres que Aguirre traia, asta cinquenta habria que le seguian de

boluntad, y todos los demas sin hella, y que en biendo gente que en

nonbre del Rrey les fauoreciese, se le huirian todos. Y con esta nueua,

y con otros ardides que le dava, diciendoles que no tenian para que

acometerle, sino mas de alzarles las comidas y ponersela delante, para

quen biendo su aujilio los soldados se pasarian dos a dos y quatro a

quatro, sin que peligrase ninguno[488], estauan todos algo contentos,

aunque no mucho por la falta de armas y municiones que todos tenian.

El Aguirre, como se a dicho, descansando vn dia en el ualle de las

Damas, y biendose ya tan zercano al pueblo de Uaraquysimeto, donde le

auia escrito el alcalde Chaves de la Burburata que se juntaua la jente

del Rrey, estaua algo atemorizado de algunos de sus secazes, y llamando

a sus capitanes y muy amigos, comunico con ellos la sospecha que de

muchos tenia, diciendo que le parecia que assi sospechosos como

enfermos, que serian asta quarenta honbres, los matasen, y asi yrian

seguros todos. Algunos de los de la junta, alunbrados por Dios, se lo

contradijeron, diciendo que si toda aquella jente mataua que los demas

se le hirian mas ayna, sospechando o pensando que lo mesmo se auia de

hazer con ellos; y con esto que le dijeron mudo proposito y no lo quyso

efetuar, porque el pensaua quedarse con solo cien hombres, los mas

amigos suyos, y matar todos los demas.

Y luego, otro dia de mañana comenzó a marchar con su jente hazia[489]

Baraquysimeto; y el maese de canpo, Diego Garcia de Paredes, hazia donde

Aguirre estaua, que otro dia antes habia partido con sus catorze

soldados, y el general Gutierre de la Peña se quedo en Baraquysimeto,

con asta setenta honbres, con hartos malos aderezos de guerra, porque

entre todos hellos no auia cota de malla, y de dos arcabuzes que tenian

sin polvora el vno no tenia cazoleza. Pues dezir que todos heran

hombres de a cauallo, sera levantarles testimonio, porque quytados los

capitanes y algunos uezinos, todos los demas se podian llamar no mas de

honbre en cauallos; y ansi estavan con toda la vigilancia possible,

esperando a su maese de canpo, que auia ydo a rreconozer el canpo y

gente de Aguirre.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 140 / 273 题