CAPITULO OCHENTA E VNO

De lo que sucedio Aguirre en el camino de Uaraquysimeto.

Ssalido Lope de Aguirre de la Ualencia, y aviendo ya caminado buen rrato

por el camino de la sierra hazia Baraquysimeto, el qual es todo

alcabuco, algunos soldados que yban temerossos de aquel traidor[480] no

los matase, uiendo el buen aparejo que tenian para huirse por yr la

jente algo esparcida y ser la tierra montaña, acordaron esconderse, y

asi se le huyeron diez soldados en un dia, aun que cada uno por si y sin

sauer el vno del otro; lo qual sabido por Lope de Aguirre, encendido en

muy grande yra, hazia muchos ueruos, diziendo mal a Dios y a sus

santos[481], echando rreniegos y descreos[482], mirando hazia el cielo.

Pateaua con los pies y echaua espumarajos por la boca, diciendo: «o

pesete tal, marañones, que bien e dicho yo dias a que me aviades de

dejar al tienpo de la mayor nezesidad, y que auia yo de hazer la guerra

con micos o gatos del arcabuco, y me ouiera balido mas por no dar la

uida a tan ceuil[483] gente. O profeta Antonico, que vien profetizaste

la uerdad, que si yo te ubiera creydo no se me ouieran ydo estos

marañones.» Y esto dezia por vn pajezuelo suyo, llamado Antonico, a

quyen el queria mucho, el qual le dezia muchas veces que no se fyase de

los marañones, porque al mejor tiempo se le auian de huir todos y

dejalle ssolo, y cada vez que se le huia algun soldado, luego acudia al

profeta Antonico: ueis aquy quien me a profetizado esto muchos dias a.

Mas como suelen decir, nunca falta vno que tercie de buena, porque para

aplacar a Lope de Aguirre y mitigar este enojo, salio de trauez vn Juan

Gomez, su almirante, que no deuia tener los pensamientos de menos uirtud

que Lope de Aguirre, y le dijo: «o pesete tal, señor jeneral, y que

bueno anda, vuestra merced: el otro dia, si como fueron tres fueran

treinta, a fee que quedaua su canpo seguro y en perfyzion y sin rriesgo

de henemigos; mas por uida de tal, que ay por aqui muchos y muy buenos

arboles.» Todo esto dezia el Juan Gomez porque ya que Lope de Aguirre,

quando al salir de la Ualencia no mato mas de tres soldados, que alli

matase o ahorcase los demas de quyen se sospechaua que no le seguian con

aficion.

El traidor no echo de uer en lo que el Juan Gomez decia, o no se atreuio

hazello entonces, pero despues lo yntento, como se dira adelante.

Al tercero dia de como salio de la Ualencia, dio en vna rrancheria de

minas, donde los uezinos de aquel pueblo tenia sus sclauos sacando oro,

y con la nueua y benida del Aguirre los auian alzado y quytado de alli y

puesto en cobro; en la qual rrancheria estaua vn buhio de maiz. Aguirre

se holgo mucho de allar aquel rrecurso de comida, y mas se holgo

creyendo que los negros que alli sacauan oro se le juntaran, con los

quales pensaua hazer la guerra, porque traia otra quadrilla de hasta

veinte negros con su capitan, y a estos les dezia queran libres y que

hiziesen todo lo que quysiesen, y ellos usauan tan bien de su liuertad,

que si crueldades y muertes y otros males hazian los españoles, ellos

los hazian al doble; y asi fue Dios seruido que en esta rrancheria no se

huyese ni fuese a donde el traidor estaua ningun sclauo, de lo qual le

peso arto; y despues de auer holgado alli un dia, se partio prosiguiendo

su uiaje.

En este dia que salio de la rrancheria de las minas, le llouio vn

aguazero algo rrecio, y tenia vna cuesta que suuir, la qual, aunque no

hera muy larga, hera muy agria, y con el agua que auia llouido estaua la

questa muy lodosa y rresbalosa, de suerte que las caualgaduras que

lleuauan cargadas, rresualauan mucho y caian, y no dauan paso que no lo

boluian atras, asi por ser todas las yeguas de muy poco trauajo como por

auer poco que se auian domado y ser aquellas las primeras cargas, si no

hera con mucho trauajo que auian cargado; y biendo Lope de Aguirre el

mal aliño que traia y como por ninguna uia podia pasar de alli con las

cargas sino hera con mucho trauajo suyo y de sus soldados, comenco a

disparar con aquella serpentina lengua tantos generos de blasfemias y

erejias contra Dios nuestro señor y contra sus santos, que no auia

cristiano que le oyese que no le pusiese muy gran pauor y espanto y le

tremiesen[484] las carnes; y biendo que el blasfemar no le aprouechaua

para pasar adelante sus caualgaduras, hizo a sus soldados que por toda

la questa hiziesen escalones en que agarrasen las uestias, y con esta

yndustria las suuio con harto trauajo.

En el qual tiempo, la jente de su banguardia, como no lleuauan que

cargar y descargar; no curaron de detenerse, pareciendoles que aquel

ynpedimento que obo no ouiera, y que todos los seguian sin detenerse; y

como Aguirre acauo de suuir su bagaje y no uio la banguardia, comenzose

alborotar de nueuo, y hablando con un Juan de Aguirre, su mayordomo, y

con vn Rrouerto de Susaya, su capitan de la guardia, y con otros sus

amigos, que alli estauan, les dijo: «yo, señores, os profetizo que si en

esta Gouernacion no se nos llegan quarenta o cinquenta soldados, que no

auemos de llegar al Rreyno, segun las boluntades veo y conosco en mis

marañones».

Y diciendo esto paso de largo con toda la priesa que pudo, y fue tras

los de la banguardia, a los quales alcanzo, y uituperando y ultrajando

de palabra asi capitanes como a soldados, los hizo boluer atras el balle

de la questa, donde auia tenido el trauajo. Alli durmieron aquella

noche.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 139 / 273 题