CAPITULO OCHENTA Y TRES

De lo que Lope de Aguirre enuio a decir a los del campo del Rrey.

En el valle de las Damas, donde Aguirre auia descansado, auia vn gran

pedazo de arcabuco o montaña en el qual se encasigostaua[490] el camino

mucho, de suerte que no podian yr por el mas de, si yban gente de a

cauallo, vnos tras otros, que aun para rreuoluer el cauallo auia de ser

con harto trauajo.

Por este camino y montaña y aun[491] caminando el maese de canpo, y sin

pensallo se encontraron los unos con los otros en esta espessa montaña,

y se hallaron tan cortados los unos de uer a los otros y los otros de

uer a los otros, que no supieron que se hazer, mas de rretirarse cada

uno hazia la parte por do uenia. Los del maese de canpo, como uenian en

cauallos, y el camino hera angosto, al rreuoluer dejaron algunas lanzas

moriscas de las que lleuauan, en el suelo, y algunas zeladillas

borgoñonas echas de diuersos metales que en aquella prouincia se vsan.

Los de Aguirre no lleuauan las mechas encendidas, y asi no dispararon

ningun arcabuz, mas de que tuuieron lugar para tomar las piezas de

armas que alli auian dejado los corredores del canpo del Rrey.

Uisto Aguirre este alboroto, luego se puso en arma, y encendieron todos

los arcabuzeros sus mechas, marcho en horden hasta zerca de la noche,

que llego a vna azequya donde se hizo alto con su gente, y se paro a

mirar las armas y los demas que auian dejado los que auian benido a

rreconozelles con el Maese de canpo, y mofando de todo ello dezia a sus

soldados: mira, marañones, a que tierra os a traido la fortuna, y a

donde os quereis quedar y huir; mira que zeladas trahen los galanes de

Meliona; mira que medrados estan los seruidores del Rrey de Castilla.

Heran estas celadas borgoñonas, vnas caperuzas muy uiejas y muy

mugrientas, hechas de pedazos de paños de colores y de mantas de

algodon, a manera de un sonbrero, y la copa de quatro quartos de

diuersas colores, y el rruedo de la montera, ques como el de un

sonbrero, asi mesmo hecho de quartos, que bellas prouocan a gran rrisa,

y en aquel tienpo las preciauan tanto en aquella Gouernacion como en

otras partes sonbreros de terciopelo, y aun se afyrma que mas. En la

conuersacion[492] y mofa de las caperuzas se estuuo Aguirre con su

jente, descansando tres o quatro horas de la noche, asta que salio la

luna, y luego comenzo a marchar con su gente y canpo, poniendo

secretamente guardas a todos los soldados que tenia por sospechosos,

para que no se le huyesen.

El Maese de canpo, con sus catorze conpañeros, se auia rretirado a vnas

zauanas que atras auia dejado, donde pensaua dar o hazer alguna

esuocada[493]. Lope de Aguirre, marchando aquella noche, fue a dar sobre

hellos a las propias zauanas, y los sintio y se rreguardo dellos. Uiendo

el Maese de canpo que ya segunda uez heran sentidos por Lope de Aguirre,

se fue y boluio a donde el General y la demas gente estaua, y de alli

luego dieron auisso al gouernador Pablo Collado, que en todos estos

comedios se estaua en el Tocuyo. Tuuieron su acuerdo los del canpo del

Rrey, diciendo que para defenderse y ofender Aguirre no estauan bien en

aquel pueblo, a causa de que todos auian de andar en cauallos y los

amotinados a pie, por ser todos arcabuzeros, que antes podian ser

ofendidos que ofender, por el rreparo que los arcabuzeros de a pie

tenian en las casas y bahareques del pueblo; y pareziendo a todos bien

esto, se rretiraron y desanpararon el pueblo, y se suuieron a una mesa

alta de zauana rrasa, que estaua obra de un tiro de arcabuz del pueblo,

y se metieron y alojaron obra de media legua poco mas el llano adentro,

en vna quebrada o arroyo de agua que alli estaua, lleuando consigo todo

el bastimento que pudieron para sus cauallos y personas.

El traidor Aguirre camino toda aquella noche con su jente a punto de

guerra, sin parar asta otro dia a mediodia, que llego obra de legua y

media del pueblo, zerca de un harroyo de agua que alli estaua, donde se

alojo, cargando y poniendo a punto el artilleria que tenia y asestandola

hazia el camino que yba al pueblo; y puesta su guardia y zentinelas en

su canpo enuio vna carta con vn yndio ladino de Piru para los uezinos de

aquel pueblo, en que les decia que no se huyesen ni dejasen su pueblo,

porque les prometia de no hazer mal a nadie, y que no queria ni

pretendia dellos ni de toda la Gouernacion mas que la comida y algunas

caualgaduras, pagandoselas muy bien; y que si algunos soldados y otras

personas le quysiesen seguir de su boluntad e yrse con el, que el los

hazetaua y les haria el tratamiento que hera rrazon en todo, y les

seruiria y daria de comer en el Piru muy a su contento; y que si se

huyesen y ausentasen los uezinos del pueblo, les prometia y hazia

juramento de quemarles y asolarles el pueblo y destruirles los ganados y

sementeras, y hazer pedazos a todos los que pudiese auer, sin dejar

persona a uida[494].

Hellos rresciuieron la carta y se rrieron della, y no curaron de

rresponder cosa ninguna a las nezedades della, como honbres que no les

penssavan esperar a que Lope de Aguirre les hiciesse mercedes.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 141 / 273 题