CAPITULO ZYNQUENTA Y NUEUE

Como Aguirre mostro los muertos a sus soldados y los hizo vn

parlamento y torno a prender los uezinos y se fue a la punta de las

Piedras y dejo a Martin Perez en la fortaleza con los presos.

Hecha esta carneceria y pasado algun rrato, que podia ser casi a la

media noche, el traidor de Aguirre, pareciendole que era bien dar parte

de lo que auia echo a sus soldados, y proponelles que todos auian sido

en aquella maldad, como antes lo auia pensado, los llamo a todos, y

metiendolos en la camara donde se auia echo el mal oficio y mortandad,

con muchas uelas encendidas, alzo las esteras y descubrio los cuerpos de

los que auia muerto, y enseñandoselos les hablo desta manera:

Mira[395] marañones, lo que aueis echo, que aliende de los males y daños

pasados que hecistes[396] en el rrio Marañon, matando a vuestro

gouernador Pedro de Orsua y a su theniente Don Joan de Bargas, y

haziendo yo general y prinzype a Don Hernando de Guzman, y jurandolo

como tal, os desnaturastes de los rreynos de Castilla y negastes al

rrey Don Felipe, y deuajo del juramento que hicistes, prometistes de

hazelle guerra perpetua y lo firmastes asi de vuestros nonbres; despues,

añadiendo delito a delito, matastes a vuestro propio Prinzype y otros

muchos capitanes y soldados, y a un clerigo de missa, y a una mujer;

despues, venidos que fuistes a esta isla, la rrouastes y saqueastes,

tomando y rrepartiendo entre bosotros todos los vienes que hen ella

astes[397] asi del Rrey Don Felipe despaña como de otras particulares;

rronpistesle los libros, y agora aqui beis muerto otro gouernador y un

alcalde, y un rregidor y un alguacil mayor y otras personas que ueis los

aqui estan presentes. Por tanto, cada uno de bosotros mire por si, y no

le ciegue alguna mala confianza, porque auiendo hecho tanta maldad y tan

atroces y graues delitos, en ninguna parte podeis bivir seguros sino es

en mi conpañia, porque ya que el Rrey os perdone, los deudos y parientes

de los que aueis muerto os an de seguir y perseguir asta dar fyn y cauo

de bosotros, por lo qual os esorto y digo que bendais bien vuestras

uidas y peleis como rromanos, haziendo el deuer en todo y conformandoos

los unos con los otros, porque si andais conformes, ninguno sera parte

para desuarataros y enojaros. Oy cada uno abra el ojo y mire por si, que

no le ba menos que la uida.

Dicho esto, mando luego, encontinente, hazer en la propia camara dos

oyos o sepulturas donde enterraron con toda brevedad los cuerpos

muertos; y porque los uecinos no tuuiesen siquyera vna noche de rreposo

en sus casas, los mando luego yncontinente tornar a prender con sus

mujeres y trahellos a la fortaleza; los quales con arto sobresalto,

luego se boluieron y fueron traidos a las prisiones en que antes

estauan, donde dieron muestra de tener sospecha de la muerte de Don

Juan, gouernador, y de los demas que con el auian quedado. El traidor y

sus secaces de un animo conforme, se lo negaron, dandoles a entender que

estauan biuos, y luego, yncontinente, poniendo ante todas cosas toda

guarda y rrecado en la fortaleza y en los uezinos que hen ella quedauan,

con los quales dejo a Martin Perez, su maese de canpo, se partio con

ochenta arcabuzeros al puerto o punta de las Piedras, donde auia surxido

el nauio del fraile.

Martin Perez, maese de campo, que auia quedado con los demas marañones,

en guarda de los uecinos presos y del pueblo, aquel dia, que hera

domingo, hizo conuite algunos soldados, teniendo con ellos muy gran jira

y grita y barahunda, y muy gran musica de tronpetas en la comida, y

algunas particulares conbersaciones con soldados, lo qual fue causa y

orijen de su muerte, como adelante se dira.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 117 / 273 题