Como Aguirre mostro los muertos a sus soldados y los hizo vn
parlamento y torno a prender los uezinos y se fue a la punta de las
Piedras y dejo a Martin Perez en la fortaleza con los presos.
Hecha esta carneceria y pasado algun rrato, que podia ser casi a la
media noche, el traidor de Aguirre, pareciendole que era bien dar parte
de lo que auia echo a sus soldados, y proponelles que todos auian sido
en aquella maldad, como antes lo auia pensado, los llamo a todos, y
metiendolos en la camara donde se auia echo el mal oficio y mortandad,
con muchas uelas encendidas, alzo las esteras y descubrio los cuerpos de
los que auia muerto, y enseñandoselos les hablo desta manera:
Mira[395] marañones, lo que aueis echo, que aliende de los males y daños
pasados que hecistes[396] en el rrio Marañon, matando a vuestro
gouernador Pedro de Orsua y a su theniente Don Joan de Bargas, y
haziendo yo general y prinzype a Don Hernando de Guzman, y jurandolo
como tal, os desnaturastes de los rreynos de Castilla y negastes al
rrey Don Felipe, y deuajo del juramento que hicistes, prometistes de
hazelle guerra perpetua y lo firmastes asi de vuestros nonbres; despues,
añadiendo delito a delito, matastes a vuestro propio Prinzype y otros
muchos capitanes y soldados, y a un clerigo de missa, y a una mujer;
despues, venidos que fuistes a esta isla, la rrouastes y saqueastes,
tomando y rrepartiendo entre bosotros todos los vienes que hen ella
astes[397] asi del Rrey Don Felipe despaña como de otras particulares;
rronpistesle los libros, y agora aqui beis muerto otro gouernador y un
alcalde, y un rregidor y un alguacil mayor y otras personas que ueis los
aqui estan presentes. Por tanto, cada uno de bosotros mire por si, y no
le ciegue alguna mala confianza, porque auiendo hecho tanta maldad y tan
atroces y graues delitos, en ninguna parte podeis bivir seguros sino es
en mi conpañia, porque ya que el Rrey os perdone, los deudos y parientes
de los que aueis muerto os an de seguir y perseguir asta dar fyn y cauo
de bosotros, por lo qual os esorto y digo que bendais bien vuestras
uidas y peleis como rromanos, haziendo el deuer en todo y conformandoos
los unos con los otros, porque si andais conformes, ninguno sera parte
para desuarataros y enojaros. Oy cada uno abra el ojo y mire por si, que
no le ba menos que la uida.
Dicho esto, mando luego, encontinente, hazer en la propia camara dos
oyos o sepulturas donde enterraron con toda brevedad los cuerpos
muertos; y porque los uecinos no tuuiesen siquyera vna noche de rreposo
en sus casas, los mando luego yncontinente tornar a prender con sus
mujeres y trahellos a la fortaleza; los quales con arto sobresalto,
luego se boluieron y fueron traidos a las prisiones en que antes
estauan, donde dieron muestra de tener sospecha de la muerte de Don
Juan, gouernador, y de los demas que con el auian quedado. El traidor y
sus secaces de un animo conforme, se lo negaron, dandoles a entender que
estauan biuos, y luego, yncontinente, poniendo ante todas cosas toda
guarda y rrecado en la fortaleza y en los uezinos que hen ella quedauan,
con los quales dejo a Martin Perez, su maese de canpo, se partio con
ochenta arcabuzeros al puerto o punta de las Piedras, donde auia surxido
el nauio del fraile.
Martin Perez, maese de campo, que auia quedado con los demas marañones,
en guarda de los uecinos presos y del pueblo, aquel dia, que hera
domingo, hizo conuite algunos soldados, teniendo con ellos muy gran jira
y grita y barahunda, y muy gran musica de tronpetas en la comida, y
algunas particulares conbersaciones con soldados, lo qual fue causa y
orijen de su muerte, como adelante se dira.