CAPITULO ZYNQUENTA Y SIETE

De como Aguirre sospechaua que le auian muerto a sus soldados, y de las

amenazas que sobre hello hazia, y de como le uino[390] nueuas de quel

nauio uenia, y del suceso de Monguya, y de lo que hizo[391] azerca

dello.

Auiase ya pasado el tiempo que Lope de Aguirre auia signado a el capitan

Monguya, dentro del qual auia de boluer y traher el nauio del fraile, y

muchos dias mas, por lo qual el contento que antes tenia se le auia

buelto en muy gran pesar y tristeza, y asi andaua muy mustio y

descontento, y rreinaua en el muy gran sospecha de que el prouincial y

sus soldados ouiesen preso o muerto o desuaratado al capitan Monguia y a

los que con el yban; y no pudiendo tener oculto lo que sospechaua, hazia

muy grandes beruos[392] y bramuras, mezcladas con muchos generos de

amenazas, diciendo que si acasso el frayle obiese preso o muerto a los

que el auia ynuiado por el nauio, que auia de hazer vn castigo actual y

exemplar nunca uisto ni oydo, metiendo a cuchillo con todas las

ynuenciones y jeneros de crueldades que supiese, a quantos honbres y

mugeres auia en aquella tierra, no rreseruando desta pena a los niños de

teta, de los quales auia de correr arroyos de sangre por la plaza y

calles de la Margarita, y despues desto, no le auia de quedar piedra

sobre piedra ni casa enhiesta que de prouecho fuese, que todo no lo auia

de asolar y abrasar, y que demas desto auia de matar mill frailes con

crueles muertes, y que si al frai Francisco de Montesinos cojia o lo

podia auer a las manos, que del pellejo o cuero de su cuerpo auia de

hazer vn atanbor para exemplo de todos los que lo uiesen; y con estas

amenazas y otras muchas que hazia, y por las malas obras que del auian

oydo y bisto, estauan todos los uezinos muy amedrentados, porque

rrepresentaua estas amenazas con tanta ferocidad de rrostro y ademanes

del cuerpo, pateando y echando espumarajos por la uoca, que a qualquiera

que lo uia ponia demasiado espanto.

No se puede dejar de dezir aqui quan bien terciauan en esta coyuntura

los priuados de Lope de Aguirre, aplacandolo y mitigando su furor con

algunas buenas palabras o por otros medios que los honbres suelen tener,

antes se puede muy bien creher dellos que le ayudarian a blasfemar y

añadirian poluora al fuego de su yra, diciendole cosas con que mas se

yndinase, porque es muy notorio que muchos dellos tenian las entrañas

mas dañadas o tanto como su capitan, y eran tan grandes carnezeros de

sangre umana como el mismo traidor Aguirre.

Estando la jente de la isla metida en este temor y miedo, cubiertos o

cercados de las amenazas de Aguirre, y el mismo Aguirre no del todo

desconfyado de la uenida de su gente y del nauio quesperaua, le dieron

nueba como en alta mar, por la derrota o camino de Maracapana o

Burburata, parecia el nauio questaua esperando, sin sauer por quyen ni

como uenia, con la qual nueua el traidor se aseguro y apaciguo alguna

cosa, y los uezinos perdieron parte del temor que tenian; y acabados de

cobrar esta poca desperanza, llego vna piragua que uenia de Maracapana,

y en ella vn negro, el qual dio nueuas Aguirre de como sus soldados y

capitan se auian rreducido al seruicio de su Magestad y auian dado

auisso al fraile Montesinos de lo que pasaua, y de como todos juntos

venian en el nauio a le destruir y hazer guerra.

Sauido esto, Aguirre se torno a endemoniar y a enbrauezer y airar mucho

mas de lo que antes auia estado, tornando hazer muy mayores fyeros y

amenazas de las que antes auia echo, ynouando otros nueuos fieros contra

el fraile y los soldados que se le auian pasado; y para assegurarse mas

antes quel nauio llegase a tomar puerto, junto todos los uezinos de la

isla con sus mujeres y metiolos en la fortaleza, echandoles prisiones a

todos los mas, y agrauando y doblando las prisiones a Don Juan de

Villandrando, gouernador, y a los demas que con el tenia presos de

antes, vitoperandolos y tratandolos muy mal de palabra, afyrmandoles que

avia de bañar todo aquel pueblo en sangre de los propios uezinos que

presentes estauan.

El nauio venia nauegando hazia la isla todo lo que podia; y por la

piragua que le dio el auisso o por la derrota quel nauio auia tomado, le

dijeron al traidor que yba o auia de tomar tierra en vn puerto questa

cinco leguas del pueblo, que se llama el puerto de las Piedras; y para

con mas presteza y breuedad tener auiso de quando vuiese surgido el

nauio en el puerto, tomo todos los cauallos que pudo, y haziendo

caualgar en ellos a los de quyen el mas se fiaua, los puso atrechos por

el camino que del pueblo yba a dar al puerto de las Piedras, para que en

surgendo hiciese señal el vno al otro y el otro al otro y ansi, en bien

poco espacio tendria la nueua en el pueblo; y porque no le faltasen

oficiales que le siguiesen y aconpañasen, dio luego Alonso de Billena el

cargo de alferez general, que antes le avia quytado a quyen en tienpo

del principe Don Hernando se le auia dado, el qual lo torno hazetar y

usar como solia.

El fraile, al fin, fue a surxir aquel puerto donde el traidor auia sido

auisado y tenia puestas sus espias y zentinelas, los quales, como muy

leales traidores, luego por la posta dieron auiso dello a su caudillo y

capitan, que no deuio de holgarse mucho con la nueua, ni aun della

rredundo mucho prouecho, sino harto daño.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 115 / 273 题