CAPITULO ZYNQUENTA Y SEIS

En que se escriuen algunas crueldades y muertes que hizo Lope de Aguirre

en la Margarita.

Avnque auian pasado algunos dias en medio, despues que Lope de Aguirre

auia ynbiado a Monguia por el nauio, no tenia ninguna sospecha de su

uenida, porque le parecia que aun no hera tarde, y entendiendo que en

tener alli consigo los uergantines que auia traido del Marañon corria

algun peligro su canpo y persona, por poderse yr en ellos algunos

soldados o uezinos fuera de la isla y dar auiso de sus desinios, que tan

publicos heran, mando echar al traue sus vergantines y quemallos y

quebrallos, eceto unauio que allo alli medio comenzado, que a este, por

estar en tierra parescelle[389] que se podia acauar y adereszar, no

quyso quemallo ni quebrallo, antes lo mando guardar y despues lo hizo

acauar y lo echo a la mar, con que paso a Tierra Firme, de lo qual mas

por estenso se dira adelante.

En este tiempo vn bezino de la Margarita, llamado Alonso Perez de

Aguilera, no pareciendole vien la conpañia de Lope de Aguirre ni la

conuersacion de sus soldados por las uellacas hobras que les uido hazer,

acordo no esperar a rreceuir dellos algun pago o galardon de los que a

otros auian dado, y asi se huyo y fue fuera del pueblo y de la isla, de

suerte que no le pudieron auer, lo qual sauido por Lope de Aguirre le

parecio que no hera justo que un honbre tan malechor como Alonso Perez

de Aguilera quedase sin castigo, y tomando consigo muchos de aquellos

sus ministros, se fue con hellos a las casas del Aguilera, y como a

bienes de hombre que auia sido traidor a su Rey, las hizo destejar y

derriuar y desuaratar y echar por el suelo, hurtando y rrouando primero

eso poco quel auia dejado, y por no auer alli arados no se las hizo

harar y senbrar de sal; y prosiguiendo adelante con su castigo, le mato

todos cuantos ganados hallo suyos, asi de uacas, nouillos, ouejas,

carneros, como de todo otro genero de jumentos; y le asolaron todo lo

que tenia en sus estancias.

Dijeronle en esta sazon que un capitan suyo, llamado Joanes de Turriaga,

vizcaino, se mostraua afable con todos, el qual hera tenido por muy

honbre de bien y que a su mesa comian algunos soldados. Sospechando

Aguirre que este Capitan lo hazia por mostrarse contra hel y matallo, y

con el enojo que tenia con la huida de Alonso Perez de Aguilar, y por

poner mayor pauor y temor asi en los uezinos como en los soldados, mando

matar al Capitan Joanes de Turriaga, lo qual cometio a Martin Perez, su

maese de campo; y el juntando y aperciuiendo para el efecto algunos

soldados y aliados suyos con arcabuzes y otras armas, se fueron vna

noche a la posada de Joanes de Turriaga, al qual hallaron sentado con

algunos conpañeros suyos, y como uio entrar al Martin Perez se leuanto

de la mesa a rreceuirle y hazelle acatamiento como a su maese de campo,

y en destocandose y llegandose zerca de los arcabuzeros que lleuaua,

comenzaron a tiralle con sus arcabuzes muy seguramente, al qual a pocos

golpes lo derriuaron en el suelo, acauandolo de matar con otras muchas

heridas destocadas y cuchilladas y puñaladas, y asi lo dejaron aquella

noche en el suelo y se fueron, y otro dia de mañana Lope de Aguirre, por

pagar a este capitan alguna parte de lo que le auia seruido y seguido,

lo mando enterrar muy ponposamente, segun el horden conque en las

guerras o batallas se suelen enterrar los capitanes y otras personas

señaladas que suelen morir hen ellas, hallandose presentes a su entierro

todos los soldados y capitanes con luto, tocando los atanbores floxos,

lleuando con su cuerpo las uanderas uajas con colas y arrastrando.

Muchos fueron de opinion que Aguirre mato a este capitan Turriaga, mas

por sser honbre de bien y dar algunas muestras dello, que no por causa

quel diese para lo matasen, porque como se a dicho antes de agora,

aborrecia por todo extremo Aguirre a los buenos, y assi los mataua a

todos y amaua mucho a jente baja y ruines, por parezelle que entre estos

podia biuir y permanescer mas seguramente como vno dellos.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 114 / 273 题