CAPITULO DIEZ Y SSIETE

Que trata como el Gouernador envio a descubrir, y de otras cossas

que sucedieron en Machifaro.

Hallando en este pueblo de Machifaro tan buen adereco de comida como se

a dicho, para que la gente se rreformase y descansase, y porque la

Pascua de Navidad venia ya zerca, acordo el Gouernador estarsse en el

algunos dias; y para sauer si cerca de alli auia alguna otra prouincia

de jente con que los yndios deste pueblo tuuiesen algun trato, y uer si

se podia hallar algun rastro o prencipio de la tierra que andauan a

buscar, enuio al caudillo Pedro Alonso Galeas con cierta gente en canoas

para que lo fuesen a buscar, los quales metiendose por vn estero o

cieniga de pequeña boca que entra en el rrio Marañon, por junto a este

pueblo, a la mano derecha, que tenia el agua tan negra que ponia

almiracion y parecia ser pronostico del daño que se les aparejaua; por

el qual estero, yendo nauegando, dieron en una laguna o lago de agua,

tan grande que puso admiracion a los que hen ella entrauan, y nauegando

por ella perdieron la tierra de uista por todas partes, que temieron ser

perdidos, porque casi no atinauan por la uoca del estero por donde auian

entrado en aquella laguna, y asi determinaron dar la buelta a cauo de

ciertos dias que anduuieron en aquella laguna y estero sin allar ninguna

poblazon ni rrastro de gente.

En el qual tiempo sucedio que hobra de ducientos yndios de guerra

vajaron de la prouincia de Carari, ques lo que quedaua arriua, a hazer

salto a este pueblo de Machifaro, no creyendo estar en el los españoles,

antes pareciendoles que con la pasada de la armada andarian los yndios

de aquel pueblo alborotados y tendrian lugar de hazer su salto mas

seguramente; y como llegasen de noche, a media noche a la uarranca del

rrio y rreconociesen estar alli españoles, no osaron hazer el salto que

pensauan, antes sse estuuieron por alli asta que amanecio y biendo

claramente lo que en el pueblo auia, alcando muy gran grita y tocando

sus fotutos y cornetas y otros ystrumentos que traian, dieron luego la

buelta rrio arriua, lo qual uisto por el casique o señor de aquel pueblo

de Machifaro, vino a muy gran priesa al Gouernador a rogarle que le

diese favor y ayuda para yr en seguimiento de aquellos yndios queran sus

contrarios y auian venido a matalle.

El Gouernador, por contentalle, mando a su theniente Don Juan de Bargas

que con cinquenta alcabuzeros fuese ayudar aquel casique; los quales,

enbarcados con el casique y con algunos yndios de Machifaro en sus

canoas, y rrodeando por otra parte le tomaron la delantera. Viendose los

docientos yndios de Caricuri tomado el passo y asi zercados, acordaron

ponerse en arma para defenderse, creyendo que no venian mas que los

yndios de Machifaro, y rreconociendo los españoles y sauiendo la poca

parte que heran para ofendelles, comenzaron hacer señas de paz; y como

entre los soldados sea tan aborrecida, haziendose sordos, comenzaron a

disparar su arcabuceria. Viendose los yndios lastimados desta suerte de

los españoles y de los yndios sus contrarios, acordaron dejar las canoas

y meterse por la montaña adentro, de suerte que no pudieron ser auidos

dellos sino cinco o seis; y tomandoles todas las canoas se uoluieron al

pueblo de Machifaro, donde auia quedado el Gouernador.

Crehese que todos estos yndios perecerian alli o los matarian sus

contrarios, porque no tenian canoas en que boluer y estaua mucha

distancia de alli su tierra el agua arriua.

Pasado esto, pareciendole al Governador que ya estaua en su distrito, y

que hera ya tiempo de comencar a poner horden en algunas cosas que yban

desordenadas, y considerando la falta que hazia la ausencia del Perlado

para correxir y enmendar algunas cosas espirituales entre la gente y

soldados de aquella armada, porque aunque el hazia su posible en

castigar y corregir algunos escesos, no lo hazia tan por estenso como se

rrequería. Demas de esto, porque lleuauan algunos clerigos, y ellos

entre si, por falta de caueza y superior yuan algo discordes y

diferentes, acordo nonbrar aquellos clerigos vno por prouisor y uicario

de la gente que lleuaua, pareciendole que pues su Magestad es uicario

general y en algunas partes prouehe obispados y otras dignidades, que

por ser el gouernador y auer alli la necesidad que auia, podia hazer

aquel nonbramiento, y asi de hecho e de derecho nonbro por cura y

uicario o prouisor de su armada, a un padre llamado Alonso Henao; el

qual vsando de su nueua comision, dio luego cartas de descomunion, a

pedimento del Gouernador, sobre que se rrestituyesen qualesquiera cosas

que les fuesen a cargo de todo genero de menudencias, herramientas y

ganados, so pena de las zensuras que para hello les ynponia; lo qual

puso arto escandalo en el canpo, diciendo sus hemulos del Gouernador que

solo por sacar aquellas cartas de descomunion auia echo aquel uicario y

prouissor y no con ningun buen zelo de los que ariua se an dicho.

Obo grandes alteraciones entre los que algo presumian entender sobre que

el Gouernador no podia nonbrar aquel juez eclesiastico, ni el juez podia

proceder por sensuras, mas sin enbargo desto vsaua el clerigo su oficio.

En esta diferencia llego Pedro Alonso y la demas jente que auian ydo a

descubrir, y trajeron la nueva que ariua se dijo, de la laguna en que

anduuieron; y sauido por todo el canpo, comenzaron algunos a desmayar y

otros a descubrir las malas yntenciones que tenian, como en el capitulo

presente[255] se dira.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 73 / 273 题