CAPITULO DIEZ Y SEIS

Como pasada la prouincia de Carari dieron en un despoblado, y la

necesidad que hen ella se paso, y de como llegaron a Mochofur, y de

lo que acaecio a la entrada del.

Auiendo nauegado el Gouernador por la prouincia dicha, y teniendo

entendido que pasaua adelante la poblazon, no curo de preguntar a las

guias ni lenguas si auia despoblado de alli para vajo, lo qual fue causa

de pasar muy grande hanbre y necesidad, porque dieron en vn despoblado

del rrio que turo nueue dias; y como la gente auia salido desaperceuida

de la prouincia de Carari, creyendo topar luego que comer, acauoseles

vien breue lo que lleuavan, y pasaron tan grande necesidad que en todo

lo demas deste tiempo no se comian entre los soldados sino algun pescado

que con ancuelos pescauan y algunos bledos y berdolagas que en la playa

del rrio se hallauan, y tortugas y hicoteas, y esto no en mucha

abundancia, porque no en todas partes lo auia.

Tienese, por muy cierto que si el despoblado turara mas, que muriera e

peligrara alguna jente con la mucha hanbre que pasaron. Culpauan todos

en esto al Gouernador, por no auer echo con diligencia el desamen que

hera obligado. En este despoblado se hallaron dos bocas de rrios

grandes, no muy apartadas la una de la otra. Conocieronse porque las

barrancas tenian[254] altas y bermejas y benian algo turuios, por lo

qual se conjeturo que no venian muy lejos sus nacimientos. Entran estos

dos rrios en el del Marañon por la uanda de mano derecha.

No quiso detenerse el Gouernador en ellos a descubrir y uer si heran

pobladas, por la mucha falta que tenian de comida, y asi se paso de

largo, y sin se detener en ninguna parte mas de las noches que no

nauegauan, al cauo de los nueue dias llego a un pueblo questaua poblado

a la uarranca del rrio y bien descuidada la gente del de la venida del

Gouernador ni de su armada. Los yndios de aquel pueblo, como uieron los

españoles, temiendose del daño que les podia uenir, juntaron todas sus

mujeres y hijos con toda la dilijencia posible y metiendolos en las

canoas que alli tenian, los echaron el rrio auajo, y ellos se quedaron a

punto de guerra, todos juntos en su pueblo, con sus armas en las manos,

que eran tiradores, dando muestras de querer defender sus casas.

El Gouernador tomo los soldados que mas zerca de si hallo con sus armas,

y el con su arcabuz en la mano tomo la delantera, saltando en tierra,

yendose para donde los yndios estaua. Mando a los soldados que ninguno

disparase arcabuz ni acometiese sin que el lo mandase. Lleuaua el

Gouernador vn paño blanco en la mano, con el qual por señas llamaua a

los yndios, dandoles a entender que no les queria hazer mal. Los yndios

se estauan quedos en su esquadron, puestos en harma, y rreconociendo los

halagos que el Gouernador hazia por señas con el paño, se aparto del

esquadron vn yndio que parecia ser casique o principal de aquella jente,

y con unos pocos de yndios se uino a donde el Gouernador estaua, tomando

del paño que tenia en vna bara, mostrandose amigable a los españoles, se

metio entre hellos; los demas yndios se apartaron a un cabo, en vna

playa que alli estaua, y teniendo sus armas en las manos, juntos en

esquadron, se estuuieron alli asta que llego toda la mas gente del

armada, que uenia algo atras. Pidioles el Gouernador por señas que les

diesen cierta parte de aquel pueblo, con la comida que en los buhios

auia, para aposentar su gente, y que en lo demas se estuuiesen hellos y

sus mugeres y hijos. Mostraron los yndios voluntad de que heran

contentos dello, y asi mando el Gouernador aposentar en aquella parte

del pueblo que señalo toda la jente del armada, poniendoles grandes

penas y estatutos para que de alli no pasasen a los otros buhios o

casas.

Holgaronse todos de la llegada a este pueblo, asi por descansar del

trauajo pasado, como por sacarlos vientres de mal año con la mucha

comida que hen el se hallo, asi de maiz y tortugas como de otras comidas

de la tierra.

Tenian los yndios deste pueblo a las puertas de sus casas echas vnas

lagunillas y alrrededor zercadas de palos, y dentro muchas tortugas, de

las quales auia tanta cantidad que al parezer de todos pasauan de seis

mill. Los soldados de la armada, se aprouecharon de todo el maiz y

tortugas y otras comidas que abia en los buhios o casas de aquella parte

del pueblo donde se aposentaron, que auia para todos. Los yndios, no

estando satisfechos que los españoles les guardarian lealtad y amistad,

acordaron poner en cobro aquella comida que a hellos les auia cauido en

suerte en la parte del pueblo que les quedo, y asi la comenzaron a sacar

poco a poco, ascondidamente, lo qual uisto por los soldados, no curando

de guardar ni cunplir lo que tenia mandado su Gouernador, y temiendose

de otra necesidad como la pasada, acordaron prevenirse buscando las

comidas que los yndios escondian y trayendolas a sus rranchos. Procuraua

el Gouernador poner grandes penas y amenazas para que no se hiciese

esto, sino que dejasen a los yndios sus comidas, y no aprouechaua nada,

y por uer la desuerguenza que hen ello auia, prendio algunos soldados y

mestizos, para atemorizar a los demas, entre los quales prendio vn

mestizo, criado de Don Hernando de Guzman, su alferez general, lo qual

visto por algunos emulos del Governador, procuraron luego hazer entender

a Don Fernando de Guzman que hera muy grande afrenta aquella que se le

auia echo; y esto a fin de tener ocasion de tratar con el Don Hernando

de Guzman lo que lleuaua hurdido contra Pedro de Orsua.

Llamose este pueblo Machifaro. Es la gente del diferente de la de arriua

de la provincia de Carare, asi en personas como en trajes y bivienda, y

en la lengua, por lo qual se conjetura que nunca fueron auissados estos

yndios de los de arriua de como yban españoles a su tierra.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 72 / 273 题