La carambola no ha sido mala. Esperemos, sin desconfiar de la
intención, que, por los efectos, no venga á ser de retroceso.
Malo es no salir de nuestro paso, pero... ¡tomar carrerilla tan de
pronto! No es que dudemos de las energías y buena voluntad de los
corredores, sino de la firmeza y seguridad del camino. Aun no hace
mucho tiempo hubo que desandarlo, y no sabemos que se haya trabajado en
él después lo bastante para conseguir ahora lo que entonces apenas pudo
intentarse.
El mal camino andarlo pronto, pensará acaso alguien interesado en
echar por el atajo, para volver pronto al verdadero camino real. Miren
bien, los que por el atajo andan, de no levantar un pie sin haber
afirmado antes el otro; no avancen un solo paso sin haberle desbrozado
cuidadosa, cautelosamente. ¡Cuidado con los tropezones! Considerad
que tal vez se espera el primero para gritar: ¡Veis cómo ese camino es
imposible! ¡Nada de prisas, nada de impaciencias! Estábamos dispuestos
á esperar un quinquenio en el estanque. ¿No podremos esperar otro tanto
en el agua corriente, por suave que sea su curso?
* * * * *
Sí; _Chantecler_ es todo un símbolo. Es el gallo francés, el mismísimo
gallo de las Galias que, como el protagonista del poema de Rostand,
cree orgulloso al lanzar su ¡quiquiriquí! á cada aurora que el Sol
sale á iluminar al mundo entero, obediente á su evocación. Y no es lo
malo que él lo cree; son muchos los pobres animales que aun juzgan los
_quiquiriquíes_ del gallo francés prestigioso encanto, sin el cual el
Sol no alumbraría la Tierra.
Bien cantó el gallo francés, no hay duda, y si no llega á su poder
á que el Sol le obedezca, sí llegó muchas veces á despertar á la
Humanidad con sus gloriosos cantos de libertad, de justicia, de arte...
No nos trajo el Sol, pero nos avisó siempre de su salida. Por todo
ello le debemos gratitud y cariño; pero sin olvidar al Sol, que es
antes que el gallo... y sin despreciar á los humildes gallitos de
nuestros corrales, que, á su modo, también saben anunciar la aurora.
* * * * *
¡Qué brutos somos, ¿verdad?, podrán decir, como el personaje del
_Patinillo_, los millonarios _yankis_, acostumbrados á que por
bárbaros los tenga la culta y refinada Europa! Es verdad que alguna
vez _apedrean_ con su dinerazo y otras veces insultan; pero... ¡ay!
ya quisiéramos por aquí, en justas proporciones, millonarios de esos
que fundan Universidades y Escuelas y Museos, y como éstos que ahora
acaban de construir un magnífico teatro en Nueva York. ¡Un teatro!
¡Habrá empecatados! ¡Si hubiera sido una iglesia ó un convento? Pues,
sí, señores; un teatro modelo, un verdadero templo, inaugurado con la
representación de una obra de Shakespeare: _Antonio y Cleopatra_. ¡Qué
brutos son! ¿Verdad?
Aquí, alguna vez, se ha reunido gente de dinero para empresas
teatrales, y el resultado ha sido... un baile de máscaras, un
espectáculo de _varietés_ indecentes; algo por el estilo en fantasía
y en Arte. ¿Se figuran ustedes á nuestros millonarios edificando el
Teatro Nacional ó un teatro para la música española? ¿Cómo han de
comprender que el Arte puede ser una religión los que han hecho de la
religión un arte?
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La empresa del teatro Real está tratando á Wágner, en esta temporada,
poco más ó menos, como por la vecindad están tratando al partido
liberal: así como si quisieran quitársele de delante lo más pronto
posible. Todos los cuidados son para el repertorio antiguo; para él
Titta Ruffo, Anselmi... A Wágner que lo parta un gallo.
Todo se relaciona: naturalmente, la resurrección de _Lucía_ había
de traer por consecuencia una crisis del mismo tiempo y á la misma
usanza. A viejas óperas, _divos_ jóvenes. Todo el arte de Anselmi no ha
bastado á dar apariencias de vida á la momia de Lammermoor. Veremos si
el otro joven _divo_ tiene mejor fortuna en la vieja ópera de nuestra
política, tan necesitada de nuevo repertorio como de nuevos cantantes.
España Brunilda espera á su Sigfredo. Los admiradores de Wágner también
le esperan. No se dé pretexto á que nadie dude de la buena fe de las
respectivas empresas. Puede que no haya para el repertorio moderno;
pero el público no quiere _Lucias_ ni con Anselmi... ¡Qué disparate!
¿No iba á decir ni con Maura?...